Dos personas unidas por necesidad.
¿por una bastante extraña? el la necesita y ella igual, llegaran a un acuerdo que volverá su vida un desastre.
— necesitas un hombre y yo necesito una mujer, tengamos un acuerdo, un contrato.
Dijo el calmadamente, La mujer sonríe.
— de acuerdo que podría pasar.
Dijo ella confiada, solo estaría en el lugar por dos meses, ella no pensaba ponerle corazón, es una lastimá, no pudo ver lo que venía.
— Quiero que firmes, romperemos el acuerdo.
Dijo ella alterada.
Las venas de el se notaban en sus manos, el negó.
— no romperé ese estúpido contrato, lo firmaste y hasta que pase el tiempo acordado eres mia y solo mia.
Ella lo miro mientras sus lagrimas salían, no podía creer sus palabras después de lo que hizo.
— ¡¡SABES QUE, ESTE JUEGO SE PUEDE JUGAR ENTRE DOS!!
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cap 7
ella lo había pensado a noche.
— claro dime.
— primero: no debemos involucrarnos en la vida privada del otro. Segundo: mientras estés fingiendo esto conmigo, recuerda mantener eso controlado, no más mujeres embarazadas por el momento.
Leonard Asintió, el también tenía las mismas ideas.
— tengo que ir a la empresa
— ¿puedo ir contigo?
El frunció el ceño.
— para que quieres ir conmigo.
— bueno quiero ver cómo trabaja el magnate Salvatore, ¿no me lo permites?
Dijo coquetamente, El suspiro
— arréglate rápidamente te espero abajo.
— esta bien.
Ella salió de la habitación y entro a la de ella que estaba al final del pasillo, era una habitación bastante bonita.
ella se ducho, el agua caliente recorrió su cuerpo, se sentía muy bien, después de relajarse, salió y abrió su maleta, tomo unos pantalones negros y una camisa azul claro, está no cubría su ombligo, una chaqueta negra y zapatos.
Después de arreglarse, se puso un poco de maquillaje y salió.
Leonard estaba esperando impaciente, cuando la observó levanto una ceja, ella se acercó y su olor se precipitó hacia su nariz, era bastante agradable.
El regreso en si y dijo enojado.
— por qué tardas tanto
— oye, tenía que hacer muchas cosas
— ¿cómo que?
— no le preguntes a una mujer que es lo que tenía que hacer, nosotras solas sabemos, tu no tienes por qué meterte
El se burlo y no pregunto mas.
— ahora vamos.
Dijo el.
— pero no he desayunado
— pedirás algo en la empresa
El la tomo de la muñeca y la saco de la casa.
El auto negro los esperaba.
— espera iré en mi moto
— no, irás en el auto
— pero me vestí para ir en moto.
— te vestirías así de cualquier modo, andando.
El la subió al auto y arranco.
— que puedo hacer de divertido en este lugar.
Dijo mientras veía por la ventana con pereza.
— trabajar
— sabes que tengo mi propia empresa, y que tengo una sucursal nueva aquí.
— lo sé, apareció cuando te investigue
— exacto, vine a descansar no a trabajar.
Leonard no podía decirle dónde divertirse, el mismo no lo hacía
El auto llegó a las empresas Salvatore, entro en el estacionamiento, ella miro el lugar con alegría ¿ sería su empresa algún día como esta?
Ella camino alegremente hasta el ascensor, Leonard puso su huella en el y este se abrió.
— ¿es tu elevador personal?
— si.
— Eso es genial, puedo poner también mi huella.
— No.
Dijo el fríamente, ambos subieron y pronto llegaron al último piso.
— muy buenos días presidente.
Varias personas ya lo esperaban.
— vaya eres la chica que abofetearon en la fiesta.
Señaló gia a la secretaria, desde lejos se notaba las intenciones que traía Amelia.
Todos miraron a la mujer no podían negar que era muy linda y atractiva.
— ¿tu eres?
Pregunto Amelia, gia se señaló.
— puedes llamarme legía, para ti, no te digo que gia, por qué de esa forma solo me llaman las personas que son "íntimas" conmigo, verdad Leonard.
Leonard Asintió y salió con ella, sus manos estaban unidas, todos miraban esta escena con interés.
Ella entro en la enorme oficina.
— tienes un gusto muy monocromático, dile a la que vaya hacer tu mujer que le de un poco de color, que les oasa a todos con el color negro.
El la soltó y defendió su estilo.
— simplemente me gusta así, no tienes por que preocuparte, además tu no serás mi esposa, así que es un doble, no debe importarte.
Gia camino hasta la silla detrás del escritorio y se sentó.
todos quienes seguían al presidente de sorprendieron al parecer la chica no era fácil, le había llegado competencia a la secretaria.
— todos permítanme presentarme, soy legeia, la novia y prometida de Leonard Salvatore, su presidente.
Todos asintieron y miraron a Amelia, ella ya ni siquiera podía ser rival, Amelia se mordió el labio pero no dijo nada.
— que quieres comer.
Dijo el mientras dejaba la maleta en el escritorio y la tomaba de la barbilla.
— quiero comerte, pero aquí no podemos, entonces lo que tú pidas, no soy muy quisquillosa con la comida.
El miro a Amelia
— pide comida vegetariana
Gia lo detuvo.
— no me gusta la comida vegetariana
— pero dijiste que no eras quisquillosa.
Ella lo tomo de la corbata y beso la comisura de su boca y hablo con voz de niña.
— no quiero eso, pídeme algo mas y te haré sentir bien en la noche, que dices.
El se quedó mirando sus labios, de repente también sentía hambre, el se acerco y sonríe.
— Amelia pide pizza, ¿te gusta?
— me gusta, pide dos cajas
Todos la miraron con incredulidad y aún más con admiración, cómo mantiene ese cuerpo comiendo tanto
Ambos estaban tan cerca, el quería probar esos suaves y apetecibles labios.
Ella soltó su corbata y se levantó, se sentó en el sofá de la oficina, saco su teléfono y empezó a jugar.
— entonces esperare mientras juego.
Todos vieron a su jefe apretar sus manos y las venas que salieron en su cuello, obviamente quería besarla pero está chica jugo con el.
— Amelia daté prisa
Ordenó Leonard.
— si
Ella salió de la oficina enojada.