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LA SOMBRA DE LA PANTERA

LA SOMBRA DE LA PANTERA

Status: Terminada
Genre:Venganza / Traiciones y engaños / Mafia / Completas
Popularitas:4k
Nilai: 5
nombre de autor: Naibelys Perez

Ante la alta sociedad, él es un respetable magnate textil y un esposo devoto; en la sombra, es un despiadado mafioso que asesinó al padre de su esposa para doblegarla. Durante años, ella soportó amenazas, humillaciones y el chantaje de perder a su hijo, fingiendo debilidad mientras aprendía en secreto el arte de la supervivencia y la muerte.
Cuando creyó librarse mediante un lento veneno y una huida perfecta, el pasado regresó exigiendo venganza. Ahora, la mujer sumisa que solo "ladraba" ha muerto; en su lugar ha surgido la temida leyenda del bajo mundo conocida como La Pantera Negra. Un ajuste de cuentas definitivo donde el cazador se convertirá en la presa.

NovelToon tiene autorización de Naibelys Perez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 6: El renacimiento de la pantera negra y el contrato con el fantasma

​El paso de los años en el bajo mundo no se mide en calendarios, sino en cicatrices, silencios y contratos ejecutados con precisión quirúrgica. Han pasado cinco largos años desde aquella madrugada en que Ariadna cruzó por última vez las puertas de la mansión Monasterio huyendo del terror. En una bulliciosa y lejana metrópoli industrial, muy alejada de los lujos de cristal y de las sombras corporativas de su pasado, la vida había tomado un rumbo completamente nuevo, construido sobre el esfuerzo honesto y el amor sincero.

​En el corazón de un apacible barrio residencial, rodeado de árboles frondosos y calles donde los niños jugaban sin temor, se alzaba una casa amplia y cómoda. Era el hogar que compartían Valeria —el nuevo nombre que adoptó Ariadna al huir— y su esposo Mateo (el nombre que eligió Gael para dejar atrás su vida pasada como la sombra de la mafia y ganarse la vida honradamente como un experto mecánico automotriz). El taller de Mateo era conocido en toda la zona por su honestidad y eficiencia, y sus manos callosas, que antes sabían desarmar armas en segundos, ahora ajustaban piezas de motores con una devoción infinita.

​Valeria, por su parte, se había reinventado por completo. Con el cabello teñido de un tono caoba vibrante, el rostro ligeramente transformado por técnicas de maquillaje profesional y una mirada que destellaba una confianza inquebrantable, era conocida en la industria de la moda de esa ciudad como la brillante diseñadora principal de la empresa textil número uno de la región. Nadie, absolutamente nadie en el mundo formal, imaginaba que detrás de esa elegante profesional de éxito se ocultaba la mente más fría, calculadora y letal del bajo mundo clandestino: la temida leyenda urbana conocida como La Pantera Negra. Un fantasma sin rostro que había limpiado las calles de criminales intocables, cobrando venganza bajo contrato y operando en las sombras con una red de lealtades inquebrantables.

​Esa tarde, la casa resonaba con risas infantiles. Camila, una hermosa niña de tres años de ojos expresivos y rizos oscuros, corría por la sala persiguiendo un camión de juguete, mientras su hermano mayor, Thiago —el nuevo nombre de Luciano, que ya tenía doce años, con una postura firme y una inteligencia analítica sobresaliente—, la observaba con una sonrisa protectora desde el sofá.

​La puerta principal se abrió y Mateo entró sacudiéndose la grasa de las manos de su mameluco de mecánico, con una sonrisa cálida iluminando su rostro tostado por el sol.

​—¡Papá llegó! —gritó la pequeña Camila corriendo hacia él con los brazos abiertos.

​Mateo se agachó de inmediato, levantando a la niña en el aire y haciéndola reír a carcajadas antes de besar su mejilla.

​—Hola, mi princesa hermosa. ¿Cómo te portaste hoy con mamá y con tu hermano? —preguntó Mateo con ternura, caminando hacia la cocina donde Valeria terminaba de preparar la cena.

​Valeria se giró, secándose las manos en un paño de cocina, y le regaló a Mateo una sonrisa genuina, de esas que solo existían dentro de las cuatro paredes de su hogar. El amor entre ellos había germinado en medio del fuego y la sangre, convirtiéndose en un refugio de paz absoluta.

​—Se portó excelente, como siempre —respondió Valeria con suavidad, acercándose para recibir un beso en los labios de su esposo—. Aunque Thiago dice que hoy le ayudó a desarmar la bicicleta del vecino con una precisión de cirujano. De tal palo, tal astilla.

​Thiago se acercó a la cocina con las manos en los bolsillos de su sudadera, luciendo una media sonrisa cómplice.

​—Solo le enseñé cómo funciona un sistema de frenos hidráulicos, mamá. Uno nunca sabe cuándo hay que reparar algo de emergencia —bromeó el chico, demostrando la madurez que los años de entrenamiento silencioso le habían otorgado.

​Valeria lo miró con un orgullo profundo. Su hijo ya no era el niño asustado que había presenciado la muerte de su abuelo; era un joven brillante, consciente del pasado, pero protegido por el presente.

​A pocas calles de allí, en una casa igualmente cómoda que Valeria les había comprado con sus ahorros y el fruto de su trabajo, vivían doña Elena (el nuevo nombre de Carmen), que ya rozaba los cincuenta y cinco años, y su hermana Sofía (el nuevo nombre de Diana), convertida en una hermosa joven de veinte años que estudiaba diseño gráfico en la universidad local. La familia estaba unida, a salvo y lejos del alcance del monstruo que creían sepultado en el pasado.

​Sin embargo, a miles de kilómetros de distancia, un milagro médico y una obsesión enfermiza habían cambiado el tablero. Rogelio Monasterio no había muerto. Contra todo pronóstico médico, y tras someterse a costosos tratamientos experimentales en el extranjero durante esos cinco años, el cáncer de estómago que lo consumía había entrado en remisión. Pero la verdadera sorpresa llegó cuando sus médicos forenses privados analizaron los historiales clínicos de su época de enfermedad y descubrieron la verdad aterradora: nunca había sido una úlcera ni estrés; alguien lo había estado envenenando sistemáticamente gota a gota antes de su viaje.

​La furia de Rogelio al descubrir la traición superó cualquier límite humano. Al regresar al país y retomar el control de su imperio textil y de su red mafiosa con una crueldad renovada, lo primero que hizo fue destinar todos sus recursos a buscar a su exesposa y a su hijo. No solo quería recuperar lo que "era suyo"; quería hacerla arrodillarse, suplicar piedad y cobrar con creces la humillación legal del divorcio y la pérdida de la custodia que había descubierto demasiado tarde en los papeles firmados a ciegas.

​Sin embargo, tras meses de rastreos infructuosos y desesperado por no encontrar el menor rastro de ella en el bajo mundo tradicional, la arrogancia de Rogelio lo llevó a cometer el error definitivo. En las altas esferas de la criminalidad internacional se rumoreaba sobre un mercenario incorruptible y letal, un fantasma conocido únicamente como La Pantera Negra, capaz de encontrar a cualquier persona sobre la faz de la tierra sin importar cuán bien se escondiera.

​En una oscura oficina clandestina en los suburbios de la capital, iluminada apenas por la luz tenue de una lámpara de escritorio, Rogelio se encontraba sentado frente a un intermediario de la mafia, sosteniendo un maletín repleto de millones de dólares en efectivo.

​—No me importa cuánto cueste ni qué recursos tengas que usar —le exigía Rogelio al intermediario con una voz cargada de frustración y soberbia, deslizando el maletín sobre la mesa—. Necesito que contactes a la Pantera Negra. Quiero que localicé a mi exesposa, Ariadna, y a mi hijo. Están ocultos en algún rincón de este maldito país, y quien sea ese asesino invisible tiene que encontrarlos antes de que termine el mes. Pagaré lo que pida, pero tráemelo de vuelta a mis pies.

​El intermediario miró el maletín de dinero, esbozó una sonrisa cinica y asintió lentamente en silencio, ignorando por completo que el contrato que acababa de aceptar estaba firmado directamente con la tumba del propio Rogelio.

​Lejos de allí, en la calidez de su hogar, Valeria recibió una notificación cifrada en su dispositivo seguro. Al decodificar el mensaje del encargo, sus ojos brillaron en la oscuridad de su estudio con una intensidad feroz. El cliente que ofrecía una fortuna por encontrar a "Ariadna" no era otro que el mismísimo Rogelio Monasterio, caminando ciegamente hacia la trampa mortal que ella misma le había tejido durante cinco años.

​La Pantera Negra aceptó el contrato. La caza estaba a punto de comenzar.

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LUZ AMPARO SALINAS ANGULO
🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏se a abo la guerra/Rose//Rose//Rose//Rose//Rose//Rose//Rose//Rose//Rose//Rose//Rose//Rose//Rose//Heart//Heart//Heart//Heart//Heart//Heart//Heart//Heart//Heart/
LUZ AMPARO SALINAS ANGULO
Ojo pof ojo la ley.del maz fuerte🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣
Renata Mabel
me encanta esta historia 🦆✨
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