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Mi Joven Profesor

Mi Joven Profesor

Status: En proceso
Genre:Amor prohibido
Popularitas:3.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Yulexi De Fernández

Con solo 23 años, un joven profesor llegó al colegio con una carpeta llena de sueños y el corazón nervioso por conseguir trabajo. No imaginaba que aquel lugar cambiaría su vida para siempre. Entre pasillos, sonrisas y nuevas oportunidades, conocería a una persona que le enseñaría que el verdadero éxito no solo está en alcanzar metas, sino también en encontrar a alguien con quien compartir cada logro, cada caída y cada felicidad. Lo que comenzó como una simple búsqueda de empleo terminó convirtiéndose en la historia de amor más importante de su vida.

NovelToon tiene autorización de Yulexi De Fernández para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 21: ¿Quieres ser mi novia?

Habían pasado tres meses desde que empecé a hablar otra vez con Aracely.

Tres meses donde todo cambió completamente para mí.

Porque ya no hablábamos como profesor y alumna.

Eso había quedado atrás.

Ahora nos estábamos conociendo de verdad.

Como hombre y mujer.

Y honestamente…

Cada día que pasaba me gustaba más.

Salíamos seguido.

A comer.

A caminar.

A cine.

A veces simplemente nos quedábamos horas dentro del carro hablando tonterías mientras sonaba música bajito.

Y lo más raro era que nunca me aburría de ella.

Nunca.

Aracely tenía una forma de alegrarme los días que yo no sabía explicar.

Cuando estaba cansado me hacía reír.

Cuando estaba estresado me calmaba.

Y cuando sonreía mirándome…

Juemadre.

Sentía que el corazón me hacía cosas raras.

Por eso llevaba semanas pensando en algo.

Algo importante.

Y sí…

Estaba nervioso.

Porque aunque ya nos comportábamos prácticamente como novios…

Todavía no se lo había pedido oficialmente.

Y yo quería hacerlo bien.

Bonito.

Especial.

Como ella se lo merecía.

Así que terminé planeando una sorpresa.

Y honestamente hasta yo mismo me sorprendí de lo cursi que me puse.

Le pedí otra vez el carro prestado a Julián.

Y apenas le dije que iba pa’ Santa Marta abrió los ojos.

—“¿Está loco?”

Solté una risa.

—“¿Por qué?”

—“¿Va a manejar hasta allá?”

—“Sí.”

Él negó impresionado.

—“Uy no, usted sí quedó enamorado.”

La verdad sí era bastante camino.

De Cúcuta a Santa Marta eran más o menos unas nueve o diez horas dependiendo del tráfico y las paradas.

Pero honestamente no me importaba.

Todo valía la pena si era por ella.

Salimos temprano en la madrugada.

Yo le había dicho a Aracely que le tenía una sorpresa pero no le quise decir nada más.

Ella iba sentada en el copiloto medio dormida mientras yo manejaba.

Tenía una sudadera gris y el cabello recogido en una cola alta.

Y aun así se veía hermosa.

A mitad del camino empezó a molestarme.

—“¿Ya me va a decir pa’ dónde vamos?”

Solté una risa.

—“No.”

—“Qué fastidio usted.”

—“Paciencia.”

Ella cruzó los brazos fingiendo estar brava.

—“No le hablo más.”

—“Eso dura como cinco minutos.”

Ella terminó riéndose.

—“Mentira.”

Durante el viaje cantamos música, paramos a comer y hablamos de todo.

De sueños.

De la universidad.

De cómo imaginábamos nuestra vida más adelante.

Y honestamente mientras más escuchaba a Aracely hablar… más seguro estaba de lo que sentía.

Cuando finalmente llegamos a Santa Marta ya estaba cayendo la tarde.

El cielo se veía hermoso.

Anaranjado.

Y el olor a mar se sentía desde lejos.

Apenas Aracely vio la playa abrió los ojos emocionada.

—“¡Nooo, Rafael!”

Yo me reí.

—“¿Le gustó la sorpresa?”

Ella me agarró el brazo emocionada.

—“¡Demasiado!”

Nos bajamos del carro y la brisa del mar nos pegó enseguida.

Aracely parecía una niña chiquita viendo todo emocionada.

Y honestamente verla feliz me hacía feliz a mí también.

Pero todavía faltaba la verdadera sorpresa.

Y ahí fue donde me puse nervioso otra vez.

Porque sí…

Estaba muerto del susto.

Me acerqué despacio.

—“Tengo otra cosa.”

Ella me miró curiosa.

—“¿Qué?”

Saqué la venda que llevaba escondida en el bolsillo del pantalón.

Ella abrió los ojos.

—“¿Qué es eso?”

Me reí nervioso.

—“Confíe en mí.”

Ella soltó una risita.

—“Ay no, me da miedo.”

—“No le va a pasar nada.”

Después de molestar un rato finalmente aceptó.

Le puse la venda despacio mientras ella seguía riéndose.

—“Rafael, si me hace caer me pongo brava.”

—“Yo la agarro.”

Y honestamente decir eso me puso más nervioso todavía.

La agarré suave de la mano y empecé a caminar con ella hacia la playa.

El corazón me estaba latiendo rapidísimo.

Porque yo había llegado más temprano ese día para organizar todo.

Había comprado flores, unas luces pequeñas y marqué en la arena con letras grandes:

¿QUIERES SER MI NOVIA?

También hice un corazón grande con las flores y coloqué las luces alrededor.

Sí.

Demasiado cursi.

Pero ya qué.

Cuando llegamos cerca del lugar me detuve.

Respiré profundo.

Y sentí que me sudaban hasta las manos.

—“¿Lista?”

Ella sonrió nerviosa.

—“Sí.”

Me acerqué despacio y le quité la venda.

Y ahí pasó.

Aracely abrió los ojos lentamente.

Miró las flores.

Las luces.

La arena.

Y después leyó las palabras gigantes frente al mar.

¿QUIERES SER MI NOVIA?

Se quedó completamente quieta.

Con las manos en la boca.

Y yo honestamente sentí que me iba a desmayar de los nervios.

—“Rafael…”

Su voz salió temblando.

Yo me acerqué poquito.

—“Quería hacerlo especial.”

Ella seguía mirando todo con los ojos aguados.

—“Usted hizo todo esto…”

Asentí sonriendo nervioso.

—“Sí.”

Hubo unos segundos donde ella simplemente me miró.

Y después empezó a llorar.

Yo me asusté enseguida.

—“Ey, ey… ¿por qué llora?”

Ella soltó una risa entre lágrimas.

—“Porque nadie nunca había hecho algo así por mí.”

Juemadre.

Eso casi me rompe el corazón.

Me acerqué más y le limpié las lágrimas despacio.

—“Entonces… ¿qué dice?”

Ella seguía llorando y riéndose al mismo tiempo.

Y después finalmente dijo:

—“Sí.”

Sentí el pecho explotarme.

—“¿Sí?”

Ella asintió rápido.

—“Sí, sí quiero ser su novia.”

Y ahí honestamente ya no pensé nada más.

La abracé fuerte enseguida mientras ella seguía riéndose y llorando al mismo tiempo.

La brisa del mar pegaba duro.

Las olas sonaban cerca.

Y mientras la abrazaba sentí algo que no había sentido en muchísimo tiempo.

Paz.

Porque después de tanto tiempo sintiéndome perdido…

Finalmente había encontrado a alguien que hacía que todo valiera la pena otra vez.

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Yulexi De Fernández
cuando me termine de ver la serie que me estoy viendo le subo los otros capítulos
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