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Desafiando Al Sistema

Desafiando Al Sistema

Status: Terminada
Genre:Aventura / Romance / Completas
Popularitas:4.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Annyaeliza

Abandonado en una raid urbana, Cael fue dado por muerto.
En las profundidades de una mazmorra oculta, despertó un Sistema prohibido que el mundo jamás debió conocer.
Mientras la ciudad sigue sus reglas…
él aprende a romperlas.
Y cuando regrese, no cambiará el ranking.
Cambiará el sistema.

NovelToon tiene autorización de Annyaeliza para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 6 — Bajo Observación

La reunión formal con la Asociación era a las diez de la mañana.

Cael llegó a las diez y cuatro, no por descuido sino porque había decidido la noche anterior que no iba a aparecer antes de tiempo como alguien ansioso por complacer. Cuatro minutos de retraso era el margen justo entre indiferencia y descortesía deliberada. Lo suficiente para que supieran que había elegido venir, no que había corrido.

La recepcionista lo miró con esa sonrisa de entrenamiento que no llega a los ojos y lo guió por un pasillo de paredes blancas donde no había nada colgado. Ni fotos institucionales, ni certificados, ni los retratos de cazadores de rango alto que adornaban las sedes regionales de los gremios. Solo blanco. Solo silencio.

El tipo de silencio que no es tranquilidad sino ausencia calculada de información.

Lo hicieron esperar siete minutos en una sala pequeña con una mesa, dos sillas, y una ventana que daba a un patio interior sin plantas. El café que apareció frente a él olía bien. No lo tocó.

Cuando la puerta se abrió, no entró la funcionaria de la visita anterior.

Entró un hombre.

Cuarenta y tantos, probablemente más. Traje gris sin corbata, la clase que cuesta lo suficiente para que no necesite mostrarlo. Cabello oscuro con algunas canas en las sienes que parecían más deliberadas que naturales. Caminaba con esa economía de movimientos de quien ha aprendido que la presencia no necesita esfuerzo para funcionar.

Se sentó frente a Cael sin presentarse de inmediato, como si el nombre fuera un recurso que administraba con cuidado.

—Verdan.

No fue pregunta.

—Sí.

El hombre lo estudió un momento con una mirada que no era hostil ni amigable. Era evaluadora en el sentido más literal, la de alguien acostumbrado a medir personas como otros miden distancias.

—Me llamo Aldren. —Una pausa breve—. Dirijo la unidad que se ocupa de perfiles como el tuyo.

—¿Qué clase de perfil es ese?

—Los que no encajan en ninguna categoría existente y por lo tanto requieren atención especializada antes de convertirse en un problema que nadie sabe cómo manejar.

Cael apreció la honestidad. Era más de lo que había esperado.

—La señorita de la otra vez fue más diplomática.

—Ella cumple una función. Yo cumplo otra. —Aldren apoyó las manos sobre la mesa, sin papeles, sin dispositivos, sin nada entre los dos—. El video del callejón tiene ya veinte mil vistas en plataformas de cazadores. En setenta y dos horas alguien va a identificarte si no lo ha hecho ya. Cuando eso pase, van a llegar dos tipos de atención: la nuestra, que ya tienes, y otra clase que preferirías no tener.

—¿Qué otra clase?

—Coleccionistas. —La palabra cayó sin adorno—. Personas con recursos suficientes para operar fuera de cualquier jurisdicción y suficiente interés en energías no clasificadas como para no respetar la línea entre reclutar y apropiarse.

Cael no cambió la expresión. Pero algo en el fondo del pecho se tensó de una manera que reconoció: no miedo exactamente, sino la señal física de que una amenaza era real.

—¿Y la Asociación me protege de eso.

No fue pregunta tampoco.

Aldren lo notó.

—La Asociación te da visibilidad oficial. Un perfil registrado es menos atractivo para quienes prefieren operar en el vacío legal. —Una pausa—. No es protección perfecta. Es fricción suficiente para que prefieran buscar en otro lado.

—¿Y a cambio?

—Evaluaciones periódicas. Informes de actividad. Acceso a nuestra base de datos de anomalías clasificadas. —Los ojos de Aldren no se movieron de los de Cael—. Y transparencia sobre lo que llevas dentro. Porque tú tampoco lo sabes del todo, ¿verdad?

El silencio que siguió fue diferente a los anteriores. No calculado. Real.

Cael pensó en el evaluador independiente. En las líneas del monitor desorganizándose. En desalineación, frecuencia no estándar, origen externo. En el papel doblado que guardaba cerca del pecho.

—Tengo preguntas —dijo.

—Esperaba que las tuvieras.

—¿Qué saben sobre la Cámara del Umbral?

Algo cambió en la cara de Aldren. No mucho. Solo la tensión mínima alrededor de los ojos que ocurre cuando una pregunta es más específica de lo que se anticipaba.

—¿Por qué esa pregunta?

—Porque es donde empezó esto. Y porque si van a evaluarme, necesito saber si entienden lo que están evaluando o si van a pasarme los próximos meses explicándoles cosas que ya deberían saber.

Un segundo largo.

Luego Aldren sonrió. No fue la sonrisa de quien gana un punto. Fue la de quien acaba de confirmar algo que ya sospechaba.

—Más de lo que admitiremos en documentos oficiales —dijo—. Menos de lo que necesitaríamos para entenderte completamente.

Era la respuesta más honesta que Cael había escuchado en ese edificio.

—Voy a pensarlo —dijo—. Esta semana.

—Tienes hasta el viernes. —Aldren se levantó sin prisa—. Después de eso, la decisión empieza a tener consecuencias independientemente de lo que elijas.

Se fue sin estrechar la mano. Eso también era información.

Cael salió del edificio gris a una calle que seguía siendo la misma de siempre, con su ruido constante y su indiferencia bien practicada.

Caminó dos cuadras antes de detenerse.

Sacó el teléfono. Abrió el chat del Equipo Gris.

"¿Encargo hoy?"

La respuesta de Lara llegó en menos de un minuto.

"Zona norte. Anomalía de categoría 2. Sale en una hora."

Categoría 2 era más que cualquier cosa que hubieran trabajado juntos hasta ahora.

"Voy."

Guardó el teléfono y siguió caminando, con las manos en los bolsillos y la cabeza procesando las dos conversaciones a la vez: Aldren hablando de coleccionistas y fricción legal, el evaluador hablando de frecuencias que venían de otro lado, los ojos dorados en el techo de la cámara que no eran memoria sino algo que seguía esperando con la paciencia de lo eterno.

Si sobrevives… algo más.

No había respondido el correo todavía.

Pero había hecho algo más útil: había hecho las preguntas correctas y visto qué parte del rostro de Aldren se tensó al escucharlas. La Asociación sabía algo sobre la Cámara del Umbral. Lo suficiente para que la pregunta les importara. No lo suficiente para que dejaran de necesitarle a él.

Eso, por ahora, era ventaja.

La zona norte olía a metal quemado desde dos cuadras antes de llegar.

No el olor de un incendio. Era más específico, más profundo, como si algo hubiera estado consumiendo energía del ambiente durante días y el aire hubiera desarrollado memoria del proceso.

Lara, Ivo y Maira ya estaban en el punto acordado cuando Cael llegó. El ambiente era diferente al de los encargos anteriores. Más quieto. Más concentrado. La clase de silencio que el equipo adopta cuando sabe que lo que viene es distinto.

—Categoría 2 significa que ya tuvo contacto con cazadores —explicó Maira sin preámbulo, con el mapa proyectado mostrando el edificio industrial al fondo de la calle—. Dos independientes la encontraron ayer. Uno está hospitalizado. El otro desapareció.

Cael miró el edificio.

Cuatro pisos. Ventanas tapiadas en los dos primeros. En el tercero, algo detrás del cristal roto emitía un resplandor irregular, rojo oscuro, como brasas que no terminaban de decidirse entre apagarse o crecer.

—¿Qué es? —preguntó.

—No tenemos clasificación exacta —dijo Maira—. Pero las lecturas de energía sugieren que no es una anomalía que escapó de un portal. Es una que se instaló. Lleva tiempo aquí. Ha estado creciendo.

—¿Por qué no intervino la Asociación?

Lara y Maira intercambiaron una mirada breve.

—Porque no aparece en sus sistemas —dijo Lara—. La frecuencia no coincide con ningún patrón registrado.

Cael sintió algo encajarse en su cabeza como una pieza que llevaba días buscando su lugar.

Frecuencia no estándar.

El evaluador. El diagnóstico. Las líneas del monitor desorganizándose.

—¿Y me contactaron a mí porque…?

—Porque el clip del callejón muestra que tu energía tampoco coincide con ningún patrón registrado. —Maira lo miró directamente—. Teníamos una hipótesis. Puede que seas el único que puede detectarla correctamente.

No dijo enfrentarla. Dijo detectarla.

Cael miró el resplandor rojo en el tercer piso.

Dos cazadores habían entrado ya. Uno hospitalizado. Uno desaparecido.

Y sin embargo estaba aquí, con los mismos pies sobre el mismo concreto de siempre, considerando entrar.

La diferencia entre ahora y la primera mazmorra no era el miedo. El miedo era el mismo. La diferencia era que esta vez nadie lo empujaba. Esta vez era él quien daba el paso.

—Entramos juntos —dijo—. Nadie se adelanta sin señal. Y si algo cambia adentro, salimos todos, no espera nadie.

Lara asintió. Ivo revisó el equipo sin comentar. Maira guardó el proyector.

—Hay algo más —dijo Maira justo antes de que se movieran.

Cael la miró.

—Las lecturas de energía del edificio. —Hizo una pausa que no era dramática sino cuidadosa, la de alguien eligiendo cómo decir algo que sabe que va a cambiar el peso de la situación—. Tienen el mismo patrón de desalineación que el tuyo.

El aire entre ellos se quedó quieto un momento.

—Como si vinieran del mismo lugar —añadió.

Cael miró el edificio de nuevo. El resplandor rojo en el tercer piso pulsaba con una cadencia que, ahora que lo sabía, se parecía demasiado al calor que lo sostenía desde adentro cada vez que el cuerpo estaba a punto de perder.

No era coincidencia.

Nunca lo había sido.

—Vamos —dijo.

Y entraron.

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David Gonzalez Cruz
al proncipio buen argumento drspues sease monotonoaburrido
Annyelizabeth: Gracias por darle una oportunidad a la historia ✨ igualmente agradezco mucho tu opinión 😊
total 1 replies
Annyelizabeth
“¡Gracias por leer, Dalia! Me alegra que te esté gustando. ¿Hay algún personaje que te llame más la atención?”
Annyelizabeth
“Gracias por leer y por los me gusta ❤️
Si quieren, pueden contarme qué les pareció este capítulo.”
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