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Entre Sangre Y Promesas

Entre Sangre Y Promesas

Status: En proceso
Genre:Romance / Amor tras matrimonio / Reencuentro
Popularitas:6.3k
Nilai: 5
nombre de autor: N. Garzón

El día que Sofía Reyes descubrió que debía casarse con Santiago Ferrer, su mejor amigo de toda la vida, decidió alejarse de él.
Santiago hizo lo mismo.
Pero años después, un secreto familiar, un imperio peligroso y una muerte inesperada los obligarán a volver a encontrarse.
Y algunos destinos… simplemente no se pueden evitar.

NovelToon tiene autorización de N. Garzón para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 5

Santiago

La ciudad se veía diferente desde la ventana de mi apartamento.

Tal vez porque sabía que mi padre ya no estaba en ella.

Apoyé una mano en el vidrio mientras observaba el horizonte gris que se extendía frente a mí. El tráfico, las luces, el ruido lejano… todo seguía funcionando como si nada hubiera pasado.

Pero para mí todo había cambiado.

Nunca pensé que la ausencia de una persona pudiera sentirse tan… pesada.

Mi padre no era perfecto. Habíamos discutido más de una vez en los últimos años. Yo me había negado a formar parte de muchas de sus decisiones, de sus negocios, de su mundo.

Aun así…

Lo extrañaba.

Mucho.

El sonido del timbre me sacó de mis pensamientos.

No tuve que preguntar quién era.

Mi tío Ricardo entró al apartamento con paso firme, como si aquel lugar también le perteneciera.

—Debes asumir la dirección, Santiago.

Ni siquiera dijo hola.

Suspiré.

—Buenas noches para ti también, tío.

Ricardo ignoró mi comentario.

—Para eso fuiste criado. Tienes el potencial. Y además…

Sus ojos se endurecieron.

—Hay que acabar con los Manrique. Estoy seguro de que fueron ellos quienes acabaron con la vida de mi hermano.

Lo miré en silencio unos segundos.

—¿Y por qué no asumes tú la dirección?

Ricardo parpadeó.

—¿Yo?

—Sí. Tú llevas más años en los negocios que yo.

Él negó de inmediato.

—No, no, no. Los miembros jamás estarían de acuerdo.

—Podemos intentarlo.

Se quedó pensativo.

—¿Quieres que convoque una reunión con ellos?

—Sí.

Me encogí de hombros.

—Convócalos. Yo hablaré con todos.

No quería dirigir nada.

Nunca lo había querido.

Mi tío me observó unos segundos más.

Luego sonrió.

—Como ordenes, sobrino.

—Tío.

Se marchó poco después.

Apenas la puerta se cerró, escuché el ascensor detenerse nuevamente en el piso.

Y esta vez entraron mi madre y Luciano.

—Hola, Santiago —dijo mi madre, abrazándome.

Luciano me dio una palmada en el hombro.

—Lo siento mucho.

—Gracias.

Mi madre se sentó en uno de los sillones.

—Hijo… debes asumir la dirección.

Negué de inmediato.

—No quiero asumir eso. Y tú lo sabes mejor que nadie.

Luciano intervino.

—Es necesario que lo hagas.

Lo miré con molestia.

—Luciano, esto no te incumbe.

—Lo sé.

Se cruzó de brazos.

—Pero a tu papá lo mataron por no haberte casado con mi hermana.

El mundo pareció detenerse.

—¿Qué dijiste?

Mi madre habló entonces.

—No sabemos exactamente por qué, Santiago. Pero debes asumir lo que te corresponde como hombre.

La miré sorprendido.

Nunca me había hablado así.

—Ya eres un adulto —continuó—. Si queremos saber qué le pasó a tu papá, debes asumir la dirección.

Sentí que la presión en el pecho aumentaba.

—Y eso no es todo —dijo Luciano.

—¿Qué más?

Luciano me miró directamente.

—Debes casarte con Sofía.

Solté una risa incredula.

—No.

—Santiago…

—Yo con ella no me caso.

Luciano levantó una ceja.

—Qué curioso. Hace diez años fui yo el que más se opuso a ese compromiso.

—Exacto.

—Recuerdo perfectamente ese jueves en la tarde —continuó Luciano.

—Peleaste con todos —dije—. Y le compraste a Sofía un vuelo en una aerolínea de mala muerte para sacarla del país.

Luciano suspiró.

—Lo sé.

—Entonces no entiendo qué haces aquí ahora.

—Las cosas han cambiado.

Se acercó un paso más.

—Y no voy a permitir que esa amenaza que te entregaron se materialice.

Apreté los dientes.

—Yo tampoco quiero que le pase nada a tu hermana.

Mi madre intervino de nuevo.

—Hay más.

—¿Más?

—Luciano aceptó casarse con la hija de los Manrique.

Abrí los ojos.

—¿Qué?

—Karen Manrique —dijo Luciano.

—Pero si ellos son los principales sospechosos de la muerte de mi papá.

Luciano negó.

—Eugenio Manrique estaba en la gala haciendo negocios con tu padre.

—Imposible.

Mi madre habló con calma.

—Revisamos su firma con un grafólogo. La firma concuerda con la de tu papá. Tu padre firmó esos documentos.

—Además —continuó Luciano—, Eugenio está entre la vida y la muerte.

Fruncí el ceño.

—¿Y Karen?

—Ni ella ni Soraya reconocieron a los hombres que fueron al funeral en su nombre.

El silencio llenó el apartamento.

—Cásate con Sofía —dijo mi madre finalmente.

—Ella ya debe estar en Italia.

Luciano negó.

—No.

—¿No?

—Su vuelo se canceló.

Sentí una punzada de sospecha.

—Mañana estará aquí contigo hablando sobre la boda.

—Ella no estará de acuerdo.

Luciano sonrió ligeramente.

—De Sofía me encargo yo.

Suspiré.

—Tiene una vida en Italia.

—Puede rehacerla aquí.

Luciano me miró con seriedad.

—Porque si va a Italia… la van a matar.

Mi estómago se tensó.

—Y no voy a permitir que eso pase, Santiago.

Ahí estaba el Luciano que siempre había conocido.

El hermano que protegía a Sofía por encima de todo.

Y entonces lo entendí.

Él había cancelado el vuelo.

Respiré profundo.

Mi madre y Luciano se marcharon poco después.

Me quedé solo en el apartamento durante casi una hora.

Pensando.

Intentando aceptar que mi vida acababa de cambiar por completo.

Hasta que el timbre volvió a sonar.

Abrí la puerta.

Y Sofía entró al apartamento como si nunca se hubiera ido.

Miró alrededor con curiosidad.

—Por fin quitaste ese cartel horrible de tu amor platónico.

Se detuvo frente a la pared donde antes colgaba un póster que había tenido durante años.

—Era un poco vulgar.

Sonreí levemente.

—Puede ser.

Nos quedamos en silencio.

Un silencio incómodo.

Los dos hablamos al mismo tiempo.

—Entonces sobre el…

Nos detuvimos.

—Continúa —le dije.

Sofía respiró hondo.

—Sobre el matrimonio.

Me miró directamente.

—Si estás de acuerdo…

Hizo una pequeña pausa.

—Me caso contigo.

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Luz Daira Rodrigez
claro ya no era el amigo ahora era el esposo el hombre que estaba dispuesto a protela con amor🥰
ShaLop
Vea salió fichita la vieja 🤭
ShaLop
Ya salió el traidor 🤭
D∆&∆n∆👑💜🏰
excelente narraciones muchas bendiciones 🙏
Luz Daira Rodrigez
si no estoy mal el traidor es el tio🤭
Viviana Maldonado
pensé una tregua .vean q se gustan yhaganelamor a puertas cerradas,q para la guerra ....hay tiempo y espacio
Margalenis
no se pero ese tio no me convence para nada y creí que es el. el que quiere el mando del hermano y lo mato ahora va por el sobrino 😂
Mariela Alejandra Gonzalez
para mí que el tío tiene mucho que ver con todo lo que está pasando.
Viviana Maldonado
preg el padre de Santiago no tenía cada fuerte qhaya escondido algo q ayude encontrar los q quieren matarlos? o algo en computador?
Viviana Maldonado
cada vez mejor se pone la historia
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