La historia comienza con Agustina y Cristian, dos novios que se amaban profundamente, pero que fueron separados por circunstancias ajenas a su voluntad. Ella se marchó llevándose consigo algo muy valioso.
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capitulo 11: El lugar que no te pertenece
Durante ese tiempo, Agustina terminó sus estudios de enfermería con excelentes resultados y consiguió un puesto como auxiliar en un hospital de la ciudad.
Ricardo seguía a su lado, y su amistad se había fortalecido con los años. Ahora, además, trabajaban juntos en el hospital.
Su hijo ya tenía tres años, y Agustina se sentía plena. A pesar de todo, había salido adelante.
El primer día que llegaron al hospital, Agustina y Ricardo entraron juntos, observando el lugar con cierta expectativa. Necesitaban ese trabajo, y lo sabían.
Fue entonces cuando Don Jaspar, el director del hospital, posó su mirada en ella. La observó más de la cuenta, recorriéndola sin ningún disimulo.
Ricardo lo notó de inmediato, incómodo por la forma en que la miraba, y volteó a ver a Agustina por un instante, como asegurándose de que también lo había notado.
Agustina también lo sintió, pero prefirió ignorarlo. Ambos sabían que no podían darse el lujo de perder esa oportunidad.
Don jaspar -- 50 años
En Colombia, Cristian seguía besando a Doris con una intensidad que no había sentido en mucho tiempo. La tomó de la mano sin decir una palabra, dejándose llevar por el momento.
Poco después, llegaron a un apartamento. Apenas cruzaron la puerta, él la atrajo hacia sí y volvió a besarla con fuerza, como si quisiera olvidar todo lo que llevaba dentro.
Cristian la llevó hasta la cama y la dejó caer con impulso. Sus manos recorrieron su cuerpo con urgencia, despojándola de la ropa mientras sus besos bajaban sin control.
—Ah… Cristian —gemía Doris, aferrándose a él, sintiendo cómo él se entregaba sin medida.
Él continuó, perdido en el momento, pero en su mente no era ella.
—Agustina… —murmuró contra su piel, con una necesidad que iba más allá del deseo.
Doris lo sintió. Y eso encendió algo más en ella.
Te voy a borrar de su mente, pensó.
Se aferró a él con más fuerza, intensificando el momento.
—Más… Cristian… —jadeó, sin soltarse, decidida a no dejar espacio para nadie más.
Un mes después, Cristian llegó a su casa acompañado de Doris, dispuesto a presentarla como su pareja ante su familia. La relación entre ellos había surgido más por necesidad que por amor.
En la sala ya se encontraban Don Roberto, Doña Rebeca y Betania. Mientras ellas murmuraban con evidente molestia, Don Roberto permanecía tranquilo, sin mucho interés en la situación.
Doña Rebeca no disimulaba su desagrado. Había sido difícil, según ella, alejar a “esa campesina” de su hijo como para que ahora otra mujer apareciera en su vida. Y Betania… ella llevaba años queriendo a Cristian, soñando con ocupar ese lugar.
De pronto, Cristian apareció en la sala.
—Buenas noches, mamá, papá. Ella es Doris… mi novia —dijo, mirando a sus padres con seriedad.
Doña Rebeca la recorrió de pies a cabeza, fijándose en cada detalle de su ropa, como evaluando si estaba a la altura.
Todo se volvió incómodo en ese momento.
—Mucho gusto, señora Villanueva, señor Villanueva —saludó Doris con educación, aunque notó al instante el rechazo en sus miradas.
Betania dio un paso al frente, sin molestarse en ocultar su incomodidad.
—¿Y tú de dónde eres? —preguntó.
—Soy de Barranquilla. Mi padre es un empresario muy reconocido a nivel mundial —contestó Doris—. ¿Y tú eres…?
Lo dijo notando la forma en que Betania la miraba. Sabía que esa actitud tenía una razón y no le costaba imaginar cuál era.
Mientras tanto, Gonzalo se mantenía en silencio, como si nada de eso le importara.
Poco después, pasaron al comedor. Cristian se sentó junto a Doris; al frente, Betania y Doña Rebeca, y en la cabecera, Gonzalo.
—Así es, señora Villanueva. Mi padre tiene mucho dinero —respondió Doris con calma, acomodándose la manilla de oro que llevaba, como dejando claro quién era.
Rebeca observó el gesto. No le agradaba, pero al menos no era cualquiera.
Durante la cena casi no hubo conversación. Las miradas lo decían todo.
Al terminar, Gonzalo le hizo una seña a Cristian para hablar a solas, y él accedió.
Doris se levantó y salió a recorrer el jardín con tranquilidad… o al menos eso aparentaba.
—Vaya… —se escuchó entonces la voz de Betania detrás de ella—. Parece que Cristian está encaprichado contigo.
Doris se giró lentamente para mirarla.
—Y los caprichos pasan —continuó Betania—. Porque dudo que él pueda sentir algo por alguien tan poca cosa.
Doris sonrió con superioridad y se acercó un paso.
—¿Y tú qué te crees? ¿Que tienes algo con Cristian? Se te nota lo desesperada que estás porque te mire como mujer… pero eso no va a pasar, porque tú sí eres la que no vale nada.
Betania no supo qué decir. La respuesta la tomó desprevenida y, al notar que Cristian venía, apretó los labios.
Prefirió girarse e irse sin añadir nada.
—¡Rebeca!… ¡Rebeca! —se escuchó su voz a lo lejos.
…
Diez años después.
Doris esta loca mando hacer tarjeta de bodas que obsesión tiene por Cristian pero esta jodida porque si se encuentra con su chaparrita las demás quedan por fuera.
Lectores, sé que muchos se preguntan por qué el investigador no ha logrado dar con Agustina. Como mencioné antes, Rebecca hizo todo para ocultarla y que no estuviera cerca de Cristian.
Por eso, aunque hay un investigador privado, no ha podido encontrarla Rebecca borró pistas, ocultó información y manipuló todo para desviar la búsqueda.
Aun así, él cumple su papel porque la verdad no se revelará de golpe sino poco a poco.
Eso lo mencioné en un capítulo, cuando ya habían pasado los años.
Rebeca ya le dijo a Betania que regreso la campesina que harán este par de arpías 🤔🤔🤔❓❓❓
Quien es el hombre elegante y misterioso que llego 🤔🤔🤔❓❓❓
Ricardo y Martin como que son gay porque hubo una conexión rara.
Doris la insufrible ya no la soporta pero parece una garrapata mal pegada.
Rebeca si reconocio a Agustina que hará y dirá 🤔🤔🤔❓❓❓
Dos locas obsesionadas con Cristian que quieren tenenerlo a como de lugar Doris y Betania no tienen autoestima a una la utilizan y la otra no la ven con ojos de negro gustas que ridículas otras patéticas mas.
Cristian ahora caes de ese edificio e iras a parar al hospital donde esta Agustina y a ella le tocara atenderte y lo peor sera que llegaran todas las arpías osea Doris, Betania y Rebeca la alcohólica y despreciable madre.
Otro director que se fijo en Agustina no me parece que venga otro a joderle la vida.