Ella solo quería olvidar aquella noche.
Él jamás dejó de buscarla.
Dos gemelos, un secreto guardado durante cinco años y un reencuentro que no estaba en los planes de nadie.
El amor, el pasado y la verdad chocarán cuando el destino decida intervenir.
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୨୧cuando el cuerpo recuerda୨୧
Cuando Taehyun abrió los ojos, el olor a desinfectante le golpeó primero.
Estaba acostado en una camilla, el techo blanco demasiado cerca. Bajó la mirada: una vía intravenosa colgaba de su brazo.
—¿Qué…? —murmuró—. ¿Qué pasó?
La puerta se abrió de golpe.
—¡Amigo! —Jake entró con una bolsa de comida—. Por fin despiertas.
Taehyun se incorporó de golpe.
—¿Y la chica? —preguntó, alterado—. ¿Dónde está la chica que estaba conmigo?
Jake frunció el ceño.
—¿Chica? —repitió—. Cuando llegué, ya estabas aquí. Dijeron que te encontraron solo hace dos horas.
El silencio cayó pesado.
Taehyun volvió a recostarse, mirando el techo como si allí estuviera la respuesta. ¿Había sido real? Recordaba el abrazo. El calor. La forma en que su cuerpo reaccionó sin pensarlo.
—Te dije que dejaras de beber y fumar como loco —gruñó Jake—. Te vas a matar así.
Taehyun estiró los brazos al aire, cerrando los ojos.
—La abracé… —susurró—. La tuve otra vez entre mis brazos.
—Otra vez tú y tus estupideces —bufó Jake, abriendo un snack.
En ese momento, una voz femenina cruzó la habitación.
—¡Taehyun!
Él se incorporó de golpe, esperanzado… pero la ilusión se rompió al instante.
—¿Bianca? —su voz perdió fuerza.
—¿Cómo que estás aquí? —lo reprendió—. Te dije que no volvieras a tomar.
La sonrisa desapareció de su rostro. No era ella. No era la chica.
Mientras tanto, Ariana llegó a su casa con las piernas temblando.
Dejó el bolso caer al suelo y se sentó en el sofá, llevándose las manos al pecho.
Su corazón latía demasiado rápido.
No era emoción. Era miedo.
La imagen del chico regresaba en fragmentos: el rostro borroso, el contacto, el cuerpo reaccionando sin permiso. No era deseo. Era memoria corporal. Su piel no había olvidado.
—Ariana… —la voz de su tío la sacó del trance—. ¿Pasa algo?
Ella levantó la mirada, los ojos llenos de lágrimas.
Adrián se sentó a su lado y la abrazó con fuerza.
—Lo encontré, tío… —sollozó—. Al papá de los niños. ¿Por qué me da asco? ¿Por qué mi cuerpo reacciona así?
Adrián la sostuvo con firmeza.
—Porque tu cuerpo recuerda lo que tu mente intenta enterrar —dijo con calma—. No es amor. Es trauma. No lo conoces… y lo que pasó no fue tu elección.
Ariana asintió despacio.
Después de aquella noche, nunca volvió a verlo. Él no sabía nada. Ella había seguido adelante… o eso creía.
Al día siguiente, Taehyun no podía sacarse a la chica de la cabeza.
La duda lo acompañó hasta una reunión importante. Allí estaba Jaehyun, representante de la empresa Kang.
—Hola, Jaehyun… ¿o debería decir papá Jaehyun? —se burló Taehyun.
—Déjame en paz —respondió frío—. Estoy aquí por obligación.
—¿Y tus hijos? —preguntó Taehyun, provocador.
—Eso no es asunto tuyo.
Algo no cuadraba.
Taehyun lo sintió.
Horas después, Ariana caminaba por la empresa cargada de papeles. El ambiente la incomodaba; la cercanía de ciertos espacios le tensaba el cuerpo sin razón aparente.
—Disculpa… —tocó el hombro de alguien—. ¿Sabes dónde está la sala de fotografía?
El chico de cabello negro y mascarilla la miró.
Se quedó helado.
—Gracias —sonrió ella, sacando un caramelo—. Para endulzar tu día.
Se alejó sin notar que Taehyun había dejado de respirar.
Era ella.
El mismo temblor. La misma sensación.
Dio un paso para alcanzarla… pero Yonghoon lo detuvo.
—Señor, debemos irnos.
—¿Por qué no me dijiste que trabajaba aquí? —preguntó Taehyun, tenso.
—Es solo una empleada —respondió Yonghoon—. No hay nada relevante sobre ella.
Taehyun apretó la mandíbula.
Para él, lo había todo.
Esa noche, Ariana se dejó caer en la cama, cubriéndose el rostro con una almohada.
—¿Por qué mis gemelos son tan curiosos…? —murmuró—. ¿Por qué quieren conocer a su papá?
—Porque tú también quieres respuestas —dijo Adrián desde la puerta.
Ella suspiró.
—Tengo miedo.
—El miedo no desaparece huyendo —respondió firme—. Inténtalo. Si no quiere hacerse cargo, seguimos como estamos. ¿Qué pierdes?
El fin de semana, Taehyun creyó que sería un día normal.
Se equivocó.
Bianca lo esperaba abajo.
—Cielo, salgamos hoy —sonrió.
—Sal con mi hermana —la apartó—. No me molestes.
—Soy tu prometida —lo sujetó—. Dame atención.
Taehyun rió, sin humor.
—Prometida… eres solo una inversión. Sin mi familia, la tuya cae.
Bianca lo soltó, herida.
Esa noche, Taehyun se sentó solo bajo la luna.
—¿Algún día seré libre…?
Una sombra cubrió la luz.
—Oye… ¿estás bien? —preguntó una voz suave.
Al abrir los ojos, la vio.
Taehyun sonrió, despacio.
—Vampirita… —susurró—. Nos volvimos a encontrar.