*Ella solo quería pagar sus cuentas. Él solo quería mantener su imperio.*
Sofía no buscaba problemas, solo un buen turno de noche. Pero cuando sus ojos se cruzan con los de Alessandro, el hombre que controla la noche y el peligro, su vida sencilla se hace añicos. Ella es testigo de algo que no debió ver, y ahora, en lugar de ser eliminada, se convierte en su posesión más preciada y peligrosa.
Alessandro es un depredador, un jefe de la mafia cuya palabra es ley y cuyo corazón se creía muerto. Pero Sofía, con su inocencia indomable y su inesperada resistencia, desentierra una vulnerabilidad que él juró enterrar bajo capas de poder.
Atrapados en una mansión dorada que es también su jaula, la tensión entre ellos se vuelve insoportable. ¿Podrá Sofía amar a un hombre cuyo mundo se construye sobre secretos y violencia? y estará Alejandro dispuesto a quemar su imperio hasta los cimientos para mantenerla a salvo?
prepárate para una historia donde la obsesión es la única regla.
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capitulo 5
El papeleo del fideicomiso para su madre fue el primer acto oficial de su nueva vida. Marco, el abogado de Alessandro, era un hombre pequeño y nervioso que olía a papel viejo y café fuerte. Se reunió con Sofía en una sala de juntas que parecía diseñada para interrogar a espías, no para firmar documentos legales.
"Su madre estará cubierta," le explicó Marco, sin mirarla directamente, sus ojos siempre buscando la aprobación silenciosa de Alessandro, que estaba en una llamada en una oficina adyacente. "Los fondos están en una estructura compleja. Es intocable. Si usted desaparece, el pago se activa. Si intenta acceder a ellos antes de tiempo, se anulan y se donan a una fundación benéfica aleatoria. Es una cadena de seguridad perfecta."
Sofía firmó sin leer la letra pequeña. No le importaba la letra pequeña; le importaba el resultado. Su madre estaría segura. Ese era el único *Activo* que le quedaba en su balance personal.
Cuando regresó a la biblioteca, Alessandro acababa de colgar. Había un cambio sutil en su postura; la tensión del día de negocios había sido reemplazada por una concentración más fría.
"Bienvenida a casa, Sofía," dijo, usando el término con una ironía que la hizo estremecerse. "Tu nueva residencia."
Le entregó una llave de plata pesada. "Esta es para tu ala. Es independiente del resto de la casa. Tienes tu propio baño, tu sala de estar, y una cocina que nunca usarás. Tienes acceso a la biblioteca, por supuesto, y a los jardines traseros, pero solo entre el amanecer y el anochecer, y solo si me envías un mensaje de texto con tu ubicación aproximada."
"¿Y si quiero salir a la ciudad?" preguntó Sofía, sintiendo el peso de la llave en su palma.
Alessandro la miró como si hubiera preguntado si podía volar. "No sales. No hasta que yo lo diga. Tu existencia aquí es un secreto de estado. Si te ven, si te reconocen, todo este elaborado arreglo se derrumba. Tu madre corre peligro, y yo pierdo mi activo más valioso: la invisibilidad."
La habitación que le asignaron era, irónicamente, la más luminosa de la mansión. Paredes color crema, muebles modernos, y una cama tan grande que Sofía temió ahogarse en ella. Pero la ventana, que ofrecía una vista espectacular de los jardines cuidados, era de cristal blindado. Una jaula de cristal.
Se desempacó con una eficiencia mecánica. Sus pocos libros de contabilidad, su ropa sencilla, todo organizado en armarios inmensos. Se sentía como una muñeca de porcelana colocada en una vitrina de museo.
La primera semana fue de aclimatación forzosa. Se dedicó a leer los libros que encontró en la biblioteca que no eran sobre estrategia militar o finanzas turbias, sino sobre historia del arte y filosofía, intentando anclar su mente en algo que no oliera a pólvora.
Alessandro la veía esporádicamente. Siempre en la biblioteca a la misma hora: después de la cena, alrededor de las nueve. Eran sesiones cortas, como interrogatorios disfrazados de tutorías.
"Háblame del pasivo circulante," le pedía, mientras ella se sentaba en el borde de la silla.
Ella respondía con precisión, explicando la diferencia entre cuentas por pagar y documentos por pagar, la naturaleza de los gastos diferidos. Él escuchaba, a veces tomando notas en una pequeña libreta de cuero.
"Interesante," murmuraba una noche. "En el mundo de los negocios, la mentira es una herramienta. En el nuestro, es una sentencia de muerte. ¿Crees que las reglas de tu mundo podrían aplicarse al mío?"
"Las reglas del mundo real son universales, Alessandro," respondió ella, con más confianza. "Si un pasivo no se gestiona, se convierte en una crisis. En tu mundo, la crisis es más rápida, pero el principio es el mismo: mala gestión financiera lleva al colapso."
Él se rio, un sonido seco y breve. "Eres fascinante. Ves estructuras donde otros solo ven caos."
A pesar de la seguridad física, la tensión emocional era agotadora. Sofía sentía la presencia de los guardias en el pasillo, la vigilancia constante de las cámaras que sabía que existían, aunque no pudiera verlas. Su única ventana al exterior era la comunicación limitada que tenía con su madre, mensajes breves y aprobados sobre "un nuevo trabajo en el extranjero".
Una tarde, mientras exploraba el ala residencial, se encontró con una zona prohibida: una puerta de roble macizo con un candado antiguo. Mientras la tocaba, sintió una mano firme posarse en su hombro. Era uno de los hombres de la Mesa Uno, el que había disparado.
"Esa no es tu área, chica," gruñó el hombre.
Sofía se giró, lista para disculparse, pero el hombre se detuvo bruscamente. Alessandro había aparecido detrás de él tan silenciosamente como la noche.
"¿Tienes algún problema, Luca?" La voz de Alessandro era peligrosamente neutra.
Luca se encogió visiblemente, retirando la mano de Sofía como si se hubiera quemado. "No, *Signore*. Solo... vigilando el perímetro. La señorita Sofía estaba... explorando."
"Ella tiene permiso para explorar todo lo que no esté sellado con una llave. ¿Entendido?" Alessandro no miró a Luca; miró la puerta de roble. "Esa puerta es mía. Y lo que hay detrás, es mi pasado. No necesitas vigilarla. Necesitas vigilar la puerta principal."
Luca asintió y se retiró rápidamente.
Alessandro se quedó junto a Sofía, su proximidad repentina era un choque térmico. Podía oler el ligero aroma a colonia cara y la tensión subyacente.
"Esa puerta," dijo Alessandro, sin apartar la mirada de la madera, "es la única parte de esta casa que no te mostraré. Es la única parte que no está organizada. Es el caos que elegí dejar atrás, pero que a veces me visita en sueños."
Sofía se atrevió a preguntar, impulsada por la curiosidad que Alessandro había fomentado. "¿Qué hay detrás, Alessandro? ¿El verdadero negocio? ¿Los cuerpos?"
Él se giró hacia ella, y por primera vez, Sofía vio una fisura en su armadura. Sus ojos oscuros se nublaron con una melancolía profunda y antigua.
"Detrás de esa puerta," susurró, y el tono era tan diferente, tan vulnerable, que Sofía sintió una punzada de algo parecido a la compasión, "está la razón por la que soy lo que soy. Y si alguna vez cruzas esa línea sin mi permiso, Sofía, no serás un activo. Serás una amenaza. Y las amenazas deben ser neutralizadas."
Se hizo un silencio tenso. Alessandro extendió la mano, no para tocarla, sino para tomar la llave de plata de su mano.
"Ahora, ven. Tengo que revisar los datos de la filial de Malta. Y quiero tu opinión sobre el margen de beneficio proyectado. Necesito que me digas si sus números cuadran con su ambición. ¿Lista para tu primera lección de contabilidad criminal?"
Sofía sintió un escalofrío, pero también una extraña euforia. Estaba en el ojo del huracán, y por ahora, el huracán la estaba protegiendo.
"Lista," confirmó, siguiendo a Alessandro, dejando atrás la puerta sellada y el pasado que él guardaba celosamente. Su nueva vida, la arquitectura de su secreto, apenas comenzaba a tomar forma.
escrituras , al parecer 2 versiones de una misma historia
🤔
qué se cree ????/Smug/