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Massacre Express

Massacre Express

Status: Terminada
Genre:Casos sin resolver / Venganza / Terror / Completas
Popularitas:5.9k
Nilai: 5
nombre de autor: cshadows

Advertencia: No descargues Massacre Express.

​En el 2013, Los Ángeles se convirtió en el escenario de una pesadilla silenciosa. Jóvenes aparecían muertos con marcas de haber tomado una decisión fatal, pero todos compartían un detalle macabro: una nota con el nombre de una aplicación maldita.

La policía lo llamó suicidio. Los sobrevivientes saben que fue cacería.

​Valentina y Miguel no se conocen, pero comparten la misma herida. Ella perdió a su mejor amiga; él, a su hermano. Atados por la necesidad de respuestas, deciden cruzar la línea y adentrarse en el juego.

​Una vez que aceptas los permisos de micrófono y ubicación, ya no hay vuelta atrás.

El juego empieza... y la camioneta ya está en camino.

★ Actualización todos los días, puntualmente a las 15:00 hrs...

NovelToon tiene autorización de cshadows para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 3 — El punto de no retorno

​​El aire en la habitación de Valentina se sentía denso, casi irrespirable, cargado con esa estática silenciosa que suele preceder a los desastres.

El teléfono celular reposaba boca arriba sobre la sábana desordenada de su cama, con la pantalla inerte y oscura, como un pequeño trozo de obsesión fría que la retaba en silencio.

Durante los últimos minutos, tras haber descubierto aquel enlace perdido en los recovecos más oscuros de la web, su mente se había convertido en un campo de batalla campal.

​Por un lado, el sentido común —esa voz racional y protectora que heredó de sus padres— le suplicaba que cerrara el navegador, que borrara el caché, que apagara el aparato y lo guardara en el fondo de un cajón bajo llave.

Le recordaba el caso de Sofía, la frialdad de la policía, el absurdo diagnóstico de suicidio y el peligro real de jugar con fuerzas anónimas que nadie parecía comprender. ¿Qué clase de persona cuerda descarga una aplicación cuyo nombre exacto apareció escrito en una nota sobre el pecho de su mejor amiga muerta? La respuesta era evidente: nadie en su sano juicio.

​Pero por el otro lado, pesaba una fuerza mucho más destructiva y poderosa: la culpa, la rabia sorda de la impotencia y la necesidad visceral, casi desesperada, de encontrar una respuesta.

​Valentina se llevó las manos a la cabeza, apretando los ojos con fuerza mientras el recuerdo de la sonrisa de Sofía destellaba en su memoria, los meses transcurridos no habían cicatrizado nada; solo habían convertido el dolor en un resentimiento silencioso contra un mundo que prefería mirar hacia otro lado.

La policía había cerrado el caso para no trabajar más.

Nadie buscó al culpable.

Nadie investigó el origen de aquel papel impreso.

​—Si nadie más lo va a hacer... lo haré yo —murmuró su voz, temblorosa pero extrañamente firme en la soledad de la noche.

​Ya no había marcha atrás, con el pulso acelerado martillándole en las sienes, estiró la mano y tocó la pantalla táctil.

El dispositivo revivió con un brillo blanco que lastimó momentáneamente sus retinas, volvió a ingresar al enlace maldito de la web profunda.

El diseño seguía siendo el mismo: un fondo de negro absoluto y el texto minimalista invitándola a dar el paso final.

​Sin darnos tregua a las dudas, sus dedos presionaron el botón de instalación definitiva. Una barra de carga comenzó a avanzar lentamente, marcando los porcentajes como una sentencia.

Y entonces, los avisos del sistema aparecieron en la pantalla, exigiendo lo inevitable: "Esta aplicación requiere acceso permanente a tu ubicación en tiempo real y al micrófono para calibrar la ruta".

​Valentina sintió un vacío helado en el estómago, sabía perfectamente lo que significaba otorgar esos permisos; era entregar las llaves de su privacidad a un ente desconocido.

Pero el deseo de verdad pudo más que el instinto de supervivencia, aceptó los términos uno por uno, en el momento exacto en que la descarga finalizó y un icono negro sin nombre apareció en su menú principal, una brisa helada sopló desde la ventana abierta de su cuarto, meciendo las cortinas como si alguien, o algo, acabara de entrar a la casa.

​A kilómetros de distancia, en otro sector de Los Ángeles, Miguel vivía exactamente el mismo dilema existencial, aunque filtrado a través de su lente analítica.

​Su escritorio estaba iluminado únicamente por la luz clínica de su lámpara de mesa.

Delante de él, el ordenador portátil mostraba abiertas docenas de pestañas con foros cerrados, artículos de periódicos viejos sobre las desapariciones de jóvenes en 2013 y notas sueltas sobre su propia investigación clandestina.

A su lado, el teléfono móvil parpadeaba con el enlace que había logrado rastrear tras horas de indagar en códigos fuente y servidores proxy.

​Miguel se frotó los ojos cansados, sintiendo el peso de las semanas sin dormir correctamente. Su mente estructurada, criada en la lógica de las matemáticas y la física, le gritaba que aquello era una trampa cibernética de proporciones titánicas.

Los estafadores y los hackers usaban cebos psicológicos exactamente iguales para robar datos o sembrar malware, descargar aquel archivo ejecutable era, desde un punto de vista puramente racional, un error estúpido.

​Pero Miguel no estaba operando desde la razón; estaba operando desde el dolor de una pérdida irreparable.

La imagen de su hermano menor, un chico lleno de sueños truncado de la noche a la mañana, aparecía en su mente cada vez que intentaba retroceder. El parte policial que dictaminaba "suicidio" era una burla ofensiva, una mentira tan grande que se caía por su propio peso. Y la nota encontrada junto a su cuerpo —Massacre Express— era la única brújula real que tenía en medio de la oscuridad.

​—Tiene que haber una explicación... —susurró Miguel, apretando la mandíbula hasta que los músculos del rostro le dolieron.

​No podía quedarse de brazos cruzados esperando a que el sistema corrupto hiciera justicia. Si la aplicación era la clave que había llevado a su hermano a ese fatídico cementerio, entonces él también tenía que descender al mismo abismo para entenderlo.

Tenía que ver el funcionamiento por sí mismo, sin importar el riesgo.

​Con un movimiento rígido, estiró los dedos y dio clic en el enlace de descarga desde su dispositivo. La transferencia de datos comenzó de inmediato, un archivo pequeño y silencioso que burlaba cualquier antivirus convencional.

​Cuando la barra llegó al cien por ciento, las advertencias de seguridad saltaron en la pantalla, solicitando el control absoluto del micrófono y el GPS del teléfono. Miguel contuvo la respiración.

Dar ese paso significaba convertirse en un blanco visible. Pero la determinación superó al miedo. Con una frialdad gélida, aceptó los permisos obligatorios.

​Ninguno de los dos, ni Valentina en su cuarto de tonos grises ni Miguel en su estudio saturado de libros, imaginaba en ese momento que la aplicación no era solo un software pasivo.

Al cruzar la línea y pulsar el botón de descarga, ambos acababan de activar un mecanismo invisible.

El sistema ya los había registrado, ya conocía sus coordenadas exactas, y la maquinaria oscura detrás del nombre Massacre Express acababa de ponerlos en marcha hacia su primer destino

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🌬 Axel Coronel 🌀
Qué manera de mantener la tensión arriba capítulo a capítulo, increíble trabajo
🌬 Axel Coronel 🌀
Jajaja Vance en la mansión de San Francisco pensando que era intocable y pum!
🌬 Axel Coronel 🌀
Bueno, a leer el que sigue porque con esto no me puedo quedar con la duda 💘
🌬 Axel Coronel 🌀
Qué manera de mantener la tensión arriba capítulo a capítulo, increíble
🌬 Axel Coronel 🌀
Jajaja la camioneta de estacas cumplió su misión y ya descansa en el sótano
🌬 Axel Coronel 🌀
Gracias por seguir dándonos capítulos tan épicos, eres lo más
🌬 Axel Coronel 🌀
Siento que el último capítulo va a estar de infarto total
🌬 Axel Coronel 🌀
Qué buen giro de tuerca dios mío! Me dejaste con la intriga a tope
🌬 Axel Coronel 🌀
O sea que ya están a solo ciento veinte kilómetros del fiscal Arthur Vance...queee nervios!
🌬 Axel Coronel 🌀
Qué gran personaje es Valentina, de estar aterrorizada al principio a ser toda una estratega fría y calculadora
🌬 Axel Coronel 🌀
Estoy leyendo esto con el corazón en la boca pensando que los iban a descubrir en el paso de la montaña
🌬 Axel Coronel 🌀
La historia se pone cada vez mejor ⭐
🌬 Axel Coronel 🌀
Jajaja el campesino durmiendo tranquilamente mientras le roban la pickup, lo amo
🌬 Axel Coronel 🌀
Siento que el reencuentro con el hermano de Vance en Sacramento va a estar picantísimo
🌬 Axel Coronel 🌀
Jajaja bolsas de Faraday para los aparatos, muy profesionales los muchachos
🌬 Axel Coronel 🌀
Qué bien narrada la escena de la radio analógica y la noticia de la orden de captura federal
🌬 Axel Coronel 🌀
Me leí este capítulo volando, la adrenalina no baja ni un solo segundo
🌬 Axel Coronel 🌀
Siento que este viaje por la sierra va a estar lleno de peligros, no me confío
🌬 Axel Coronel 🌀
Jajaja el hermano fiscal del villano... se viene un reencuentro familiar picante en Sacramento! 😭😭😭😭
🌬 Axel Coronel 🌀
Qué bien narrada la tensión en el búnker cuando descubren el transceptor
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