La joven Caramel tiene una nueva oportunidad de vida, y está decidida a no cometer los errores del pasado, tomar sus propias decisiones, si puede, desquitarse un poco de aquellos que la hicieron sufrir y ¿por qué no? Encontrar un verdadero amor.
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¿Te casarías conmigo?
Antes de iniciar el tercer día de regreso a la casa antigua del Marquesado Cardinalli, Paolo no pudo evitar preguntarle a su pequeña Caramel: Hija, ahora se ha roto definitivamente el compromiso, ¿has pensado seriamente qué harás respecto al matrimonio?
Caramel: (Sonriendo) La verdad no papito. Si debo buscar a un candidato… ¿qué tal Lucio? (Mirando al chico a su lado) Aunque conociéndolo, no creo que él quiera casarse conmigo sólo para generar un heredero para el marquesado, jajajajaja… también pensé por un momento en irme con la tía Beatrice, pero… como que no me late del todo, me gusta más estar contigo, ayudarte en el marquesado, entrenar con los chicos de la guardia… jejejejejeje
Paolo Cardinalli: Bueno, entonces, qué te parece si descansas unos días más y después tomamos una decisión, pero recuerda que si decides quedarte en el marquesado, tendrás que casarte para generar al menos a un heredero y sabemos que el candidato debe aceptar cumplir el papel de amo de casa mientras tu trabajas, así que no puede ser alguien de mucho rango, es algo complejo, y tienes razón en algo, inclusive dudo que Lucio aceptara eso…
Por cierto, ¿qué pusiste en el documento y la tinta para rescindir el contrato matrimonial? Desde que Mario llevó el papel noté que había algo diferente.
Caramel: (Feliz) Ahhhh, es una pequeña sorpresa para mi ex marido y todos aquellos que conspiraron contra mí… algo digno para que recuerden lo que realmente pienso de él y todos sus esbirros, jajajajajaja.
Lucio: (Indiferente) Cuando te ríes así, suenas como una villana de esas novelas que te llevan tus amigas…
Caramel: (Contenta) Me halagas, quiere decir que voy por buen camino, y tú, (mirando coqueta a Lucio) dinos, ¿te casarías conmigo? Define tu posición porque si no dices nada y por eso terminamos juntos, voy a tener que disfrutar de ese hermoso cuerpo que tienes querido…
Paolo Cardinalli: (Molesto) ¡¡Caramel!! ¡¿Dónde quedó tu educación?! ¡Desde cuándo eres tan atrevida con un hombre?! Aunque se conozcan desde pequeños, no debes hablarle así a un muchacho y menos uno como Lucio…
Discúlpala, hijo… mi pequeña está demasiado emocionada por la cancelación del matrimonio con el Príncipe Gavin, por eso dice esas cosas, pero ahora que lo comenta, sí te pido que lo pienses chico, sabes que en el marquesado te queremos mucho y si aceptas casarte con Caramel llevarás una vida cómoda y cuidando del bosque como has hecho hasta ahora, tu situación no cambiaría mucho.
Lucio estaba feliz de que ni el señor Paolo, ni Caramel, se dieran cuenta de que la propuesta lo puso más que nervioso ((o eso cree pues toda su cara se volvió completamente roja de la pena)), desde el primer momento en que la vio, quedó prendado de la chica, no por su físico, sino por su aura, es única y siempre ha sentido la necesidad de estar junto a ella.
Sabe que la chica tiene sospechas de que él no es una persona común, pero duda que sepa exactamente qué tipo de criatura es, debido a su pasado nunca ha querido decirle mucho, por lo que la propuesta que le acaba de hacer el marqués lo emociona y preocupa.
Lucio: (Serio) Lo pensaré señor, se lo prometo. [Me gustaría realmente casarme con mi querida Caramel, pero hace siglos decidí que no quería volver a confiar en las personas… ¿por qué no puedo controlar esto que siento?]
Caramel: Bueno, dicho eso, ¿qué les parece si seguimos nuestro camino rumbo al marquesado? Además, quiero hacer una escala en la villa de los herreros, durante la ida al Palacio encargué unos nuevos recipientes para preparar pastelillos y dulces, así que quiero pasar a recogerlos.
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