Acompáñame a leer esta bella historia, se puede decir que es la continuación de la anterior Solo Sé Mía, aunque esta estará enfocada en las vidas de Alonso y Gisell.
Esta historia al igual que las anteriores son de mi entera autoría, prohibido el plagio, pues mis obras están debidamente registradas.
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Capítulo 23
Gisell ingreso al jardín luciendo un pequeño bikini, Alonso quien estaba sentado en una de las sillas al lado de la piscina, pudo notar el espectacular cuerpo de la chica.
Alonso: Se-señorita bue-buenas tardes, digo días.
Gisell: Por favor, Alonso, vivimos en la misma casa, deja de decirme señorita y llámame por mi nombre.
El hombre bajo su rostro apenado.
-Disculpe, me retiro.
Gisell: ¿Acaso te desagrada verme?
Alonso: No-no- no ¿cómo cree?, es solo que no quiero incomodarla.
Gisell: Pero no lo haces.
Sin embargo, el hombre tomo su bastón y se marchó hacía su habitación.
Gisell enfureció de inmediato y decidió seguirlo, pues le era difícil creer que para el hombre ella pasaba desapercibida, durante esa semana siempre buscaba la manera de acercarse a él, pero contrario a sus planes el muchacho siempre se alejaba.
Ingreso a la habitación en donde observo al hombre acostado en la cama con su cabeza hacia arriba tenia los ojos cerrados, de inmediato se retiró la parte superior del bikini y subió sobre él.
Alonso se sentó de inmediato.
- ¿Que está haciendo? Gisell.
Gisell: ¿Acaso no te das cuenta?
Alonso intentó levantarse, pero la chica no se lo permitió.
Gisell: ¿Tanto te desagrada mi presencia?
Alonso: Para nada, es solo que su hermano me puede matar en donde se entere que usted está aquí.
Gisell: Él no se enterará.
Con esas palabras se acercó y lo beso al inicio de manera tierna, pero al instante se convirtió en un beso hambriento, de inmediato retiro la camisa del hombre y se asombró al ver las cicatrices en su cuerpo.
- ¡Por Dios!
Exclamo asustada.
Alonso sintió vergüenza e intento poner su camisa.
-Lo sé, son desagradables.
Gisell: No es eso, no, es solo que no imagino cuanto debiste sufrir.
Alonso bajo su cabeza, Gisell aprovechó para tomar el rostro del hombre entre sus manos.
-Déjame hacerte olvidar por un momento ese sufrimiento.
Con esas palabras devoró la boca del hombre, el cual no opuso resistencia y por el contrario dejo que ella lo guiara hacia la cama, allí se sentó y empezó a dar caricias en los pechos de la chica, quien gemía por la gran sensación, pues el tacto de Alonso la llevaba al cielo.
-Eres hermosa, muy hermosa.
Le decía mientras acercaba su boca a uno de sus pezones.
Gisell: Aggg, Alonso.
Alonso sonrió con malicia y poco a poco hizo que Gisell se acostara en la cama, con delicadeza subió sobre ella y empezó a besar su cuello, luego sus pechos hasta bajar a su abdomen, después de besarla con adoración retiro la única prenda que la acompaña para así dejarla expuesta, Gisell lo observaba y las miradas de ambos se conectaron, la chica en un movimiento ágil lo giro y quedo sobre él, allí a empezó besar cada una de las marcas en su pecho, este acto hizo que Alonso suspirara pues podía sentir la ternura y delicadeza que ella ponía en cada caricia y en cada beso, recordó que nunca nadie antes había hecho eso, incluso Angela quien siempre había sido muy cariñosa con el cada vez que tenían intimidad no podía ocultar el horror que le causaba las cicatrices de su novio, algo por lo cual Alonso se avergonzaba constantemente. Alonso salió de sus pensamientos cuando sintió como la chica retiraba su cinturón.
Una hora después la habitación estaba inundada por los gemidos y jadeos de ambos, pues Alonso era cabalgado por la chica de manera salvaje y algo inexperta, hasta que ambos llegaron al clímax. Alonso descansaba mirando hacia el techo mientras su pecho subía y bajaba tratando de estabilizar su respiración, Gisell se sentó en la cama mientras cubría con una sábana su desnudo cuerpo. Alonso la atrajo hacia él, mientras ella descansaba su cabeza en el pecho del hombre.
-Eres preciosa.
Gisell sonrió y lo abrazo fuertemente minutos después quedo dormida, Alonso se dedico a contemplar cada una de sus facciones mientras acariciaba su espalda con la yema de sus dedos.
-Gisell ¿Qué me has hecho?
Le decía a la chica quien dormía plácidamente.
Horas más tarde Gisell despertó y observo a Alonso quien dormía tranquilamente, con cuidado de no despertarlo se levanto de la cama, tomo su traje de baño y se lo puso para salir de la habitación de manera silenciosa.
A la hora de la cena la tención era evidente en la mesa, Alonso no apartaba la mirada de la chica quien estaba bastante nerviosa temiendo que su hermano descubriera lo ocurrido con el hombre.
Alonso: Gisell, Gisell, ahora que entraste a mi vida no te pienso dejar salir de ella.
Se decía así mismo mientras bebía agua.
Steven: Alonso, mañana salimos a primera hora para el juzgado.
Alonso: Bien Steven así será.
Gisell: Yo me retiro, mañana tengo clase a primera hora y debo descansar, hasta mañana.
-Hasta mañana respondieron todos al tiempo.
Alonso: Que descanses Gisell.
Sarah y Steven cruzaron miradas al notar el tono de voz con el cual Alonso se despedía de la chica.
Los días pasaron y ya había trascurrido una semana desde lo sucedido, ahora era Gisell quien trataba de evitar a Alonso, procuraba estar en los lugares de la casa que él no frecuentara al tiempo. La chica ingreso a la mansión después de correr por una hora pues solía ejercitarse todos los días.
Alonso la esperaba en la sala de estar, cuando ella cruzo por el pasillo rumbo a las escaleras y este le llamo.
-Gisell.
La chica giro su rostro, se le notaba lo nerviosa que se encontraba.
-Hola Alonso.
Alonso: ¿Cómo estás?
Gisell: Bi-bien y ¿tú?
Alonso: Muy bien, pero quería, bueno quiero hablar contigo.
Gisell trato de evitar la conversación.
-Disculpa, pero tengo el tiempo justo para ducharme e irme para la universidad.
Alonso bajo su rostro demostrando tristeza.
-Discúlpame tú, sé que me estas evitando desde lo que paso entre los dos, pero puedes estar tranquila pronto me marchare de tu casa y ya no seré una molestia.
Con esas palabras salió hacia su habitación.
Gisell llevo sus manos a su cabeza en señal de frustración y corrió hacia él.
-Alonso, Alonso.
El hombre no retrocedió y por el contrario acelero su paso, llego a la habitación e iba a cerrar la puerta cuando la chica puso su mano para detenerla.
-Por favor perdona mi actitud, no es lo que piensas.
Alonso: No se preocupe se perfectamente que es lo que sucede, así que señorita no pierda su tiempo estando aquí conmigo y por favor retírese para que pueda hacer sus cosas.
Gisell: Alonso, escúchame.
Alonso levanto su rostro y sus miradas se conectaron.
Gisell: No me incomoda estar cerca de ti, es solo que después de lo que paso pensé que tú lo olvidarías y ya.
Alonso: No se preocupe, ya todo quedo claro se que solo fue algo pasajero para usted.
Gisell se acerco hacia el hombre.
-Créeme para mí no fue nada pasajero, por el contrario, fue algo muy especial, es solo que no quiero hacer...
No termino sus palabras cuando fue interrumpida por los labios de Alonso, este la beso con necesidad pues extrañaba sentir esos suaves y deliciosos labios.
Gisell se apartó y lo miro a los ojos.
-No me quiero ilusionar contigo y después salir lastimada.
Alonso: Eso no pasara.