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Soy Madre Del Hijo Mafioso Por Accidente

Soy Madre Del Hijo Mafioso Por Accidente

Status: En proceso
Genre:Mafia / Matrimonio arreglado / Posesivo
Popularitas:6.2k
Nilai: 5
nombre de autor: valeria isabel leguizamon

**Soy Madre del Hijo Mafioso por Accidente**

Solo quería ayudar a una niña perdida en el centro comercial, pero terminé siendo adoptada por ella… ¡y aceptada por su padre mafioso!

Ahora vivo en una mansión, tengo guardaespaldas siguiéndome y una pequeña que insiste en llamarme mamá.

¿Y su padre? Un hombre despiadado que parece dispuesto a concederle todos sus caprichos, incluso quedarse conmigo.

¡Yo no soy un perro para que me adopten! ¡Y mucho menos la esposa de un mafioso!

NovelToon tiene autorización de valeria isabel leguizamon para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 24

Zhener estaba sentada en el jardín cuando Nicolás se acercó con un sobre blanco entre las manos.

Sofía jugaba unos metros más allá con su niñera, intentando convencerla de que necesitaba una segunda porción de pastel para recuperar las energías después de correr.

—Señora Zhener —saludó Nicolás con su habitual seriedad—. Tengo algo para usted.

Ella levantó la mirada.

—¿Adrián te mandó?

—No exactamente. Se trata de una invitación que enviaron para usted esta mañana.

Zhener dejó la taza sobre la mesa.

Tomó el sobre y reconoció inmediatamente la letra de la remitente.

Su sonrisa desapareció.

—Mi hermana…

—La invitación es para usted y el señor Adrián. Su hermana los invita a una cena en la empresa de su padre.

Zhener sacó la tarjeta y leyó el contenido.

La redacción era impecable. Su hermana hablaba de fortalecer los lazos familiares, de dejar atrás los malentendidos y de compartir una velada agradable.

Zhener casi soltó una carcajada.

—¿Malentendidos? ¿Ahora llama malentendidos a todo lo que ha hecho?

Nicolás no respondió.

—¿Y por qué me invita a mí? Hace unos días parecía que quería arrancarme la cabeza.

—No conozco sus motivos, señora.

Zhener volvió a mirar la tarjeta.

Su hermana nunca hacía nada sin esperar algo a cambio. Desde pequeñas había sido así. Si le regalaba una muñeca, quería la otra. Si recibía un elogio, necesitaba conseguir uno mejor. Y si Zhener tenía algo que ella deseaba, encontraba la manera de arrebatárselo.

Incluso le había robado a su prometido.

Zhener apretó la invitación entre los dedos.

—¿Adrián ya la leyó?

—Sí, señora.

—¿Y qué dijo?

—Me ordenó entregársela para que usted decidiera si desea asistir.

Aquello la desconcertó.

—¿Él dijo eso?

—Exactamente.

Zhener esperaba que Adrián prohibiera la cena, que ordenara vigilar a su hermana o que hiciera alguna de esas cosas aterradoras que acostumbraba hacer cuando consideraba que alguien representaba una amenaza.

Pero le había dejado la decisión a ella.

No sabía qué hacer con esa información.

—Está bien. Gracias, Nicolás.

—A su disposición, señora.

Cuando el hombre se retiró, Zhener volvió a leer la invitación.

Tenía dos opciones.

Rechazarla y permitir que su hermana creyera que seguía teniendo poder para intimidarla.

O aceptar y descubrir qué demonios estaba tramando.

Zhener sonrió lentamente.

—Querida hermanita, si quieres verme la cara, tendrás que esforzarte un poco más.

—¡Mamá!

Sofía apareció corriendo hacia ella con una flor en la mano.

Zhener escondió la invitación debajo de la servilleta y abrió los brazos para recibirla.

—¿Qué pasa, mi vida?

—¡Mira lo que encontré! Es para ti.

Era una pequeña flor blanca que Sofía había recogido del jardín.

Zhener la recibió con una sonrisa y besó la frente de su hija.

—Es preciosa. Gracias, princesa.

—Papá dice que las flores bonitas son para las personas bonitas.

Zhener se quedó inmóvil.

—¿Tu padre te dijo eso?

Sofía asintió con entusiasmo.

—¡Sí! Y dijo que tú eres la más bonita de todas.

Zhener sintió que las mejillas comenzaban a arderle.

—Tu padre necesita buscarse un pasatiempo.

—¡Pero si su pasatiempo eres tú!

La niña salió corriendo antes de que Zhener pudiera responder.

Ella se cubrió el rostro con ambas manos.

—Estoy rodeada de dos demonios.

Y lo peor era que uno de ellos todavía llevaba pañales.

Una hora después, Adrián recibió una llamada de Nicolás.

—La señora ha leído la invitación.

—¿Y qué ha decidido?

—Todavía no me lo ha comunicado.

Adrián miró su reloj.

—Bien. No la presiones.

—Entendido.

Colgó y dejó el teléfono sobre el escritorio.

Intentó concentrarse en los informes que tenía delante, pero terminó leyendo la misma página tres veces.

Aquello era ridículo.

Había negociado con hombres que habrían vendido a sus propios hermanos por dinero. Había sobrevivido a traiciones, emboscadas y guerras entre organizaciones criminales.

Y, sin embargo, una simple cena organizada por la hermana de Zhener le estaba arruinando la mañana.

No porque temiera enfrentarse a aquella mujer.

Sino porque no quería que Zhener volviera a sufrir por su culpa.

Ella ya tenía suficientes motivos para desconfiar de él. No necesitaba otra demostración de que su vida estaba rodeada de personas peligrosas.

Adrián tomó el teléfono.

Escribió un mensaje.

¿Has decidido qué harás con la invitación, cariño?

Lo contempló unos segundos antes de enviarlo.

Después lo borró.

No iba a presionarla.

Dejó el teléfono boca abajo y volvió a sus documentos.

Duró exactamente cuarenta segundos.

Lo tomó de nuevo.

—Maldita sea, Zhener —murmuró.

Zhener estaba en su habitación cuando decidió buscarlo.

No porque quisiera verlo.

Por supuesto que no.

Simplemente necesitaba hacerle una pregunta, y Adrián era el único que podía responderla.

Eso era todo.

Al llegar al despacho, encontró la puerta entreabierta.

Adrián estaba sentado detrás de su escritorio, con las mangas de la camisa remangadas y una expresión seria mientras revisaba unos documentos.

Zhener llamó suavemente.

Él levantó la cabeza.

Y toda su atención se concentró en ella.

—Entra, princesa.

Zhener cruzó la puerta con la invitación en la mano.

—Tenemos que hablar.

Adrián dejó inmediatamente los documentos.

—Te escucho.

Ella se acercó al escritorio.

—Voy a ir a la cena.

Él no cambió de expresión, aunque sus dedos se tensaron ligeramente sobre la mesa.

—De acuerdo.

Zhener parpadeó.

—¿Eso es todo?

—¿Esperabas que te lo prohibiera?

—Un poco.

Adrián soltó una risa breve, sin humor.

—No voy a encerrarte en una habitación para impedirte asistir a una cena.

Zhener lo observó en silencio.

—Aunque tu hermana me desagrade profundamente —añadió—, la decisión es tuya.

Ella bajó la mirada hacia la tarjeta.

—No confío en ella.

—Yo tampoco.

—Estoy segura de que pretende algo.

—Probablemente.

Zhener alzó la cabeza.

—¿Y no vas a hacer nada?

Adrián se levantó y rodeó el escritorio hasta quedar frente a ella.

—Ya estoy investigando quién asistirá y qué pretende conseguir. No voy a presentarme a una cena sin saber quién estará allí. Pero no voy a impedirte ir solo porque no me guste la situación.

Zhener apretó la invitación.

—¿Y si mi hermana intenta humillarme?

La expresión de Adrián se endureció.

—Entonces tendrás la oportunidad de responderle como quieras.

—¿Y si intenta provocarte a ti?

—Tendrá que intentarlo con más inteligencia.

Zhener estuvo a punto de sonreír, pero se contuvo.

—¿Y si intenta separarnos?

Adrián guardó silencio un instante.

Después inclinó ligeramente la cabeza para mirarla a los ojos.

—No puede separarnos con una cena, Zhener.

Ella sintió una punzada incómoda en el pecho.

No sabes cuánto quisiera creer eso.

Porque el verdadero problema no era su hermana.

Era que Adrián podía mirarla de aquella manera, hablarle con una paciencia que jamás habría esperado de un hombre como él y hacerla olvidar, durante unos segundos, las circunstancias en las que había terminado a su lado.

Pero ella no había elegido aquella vida.

Todavía no.

—No te confundas —murmuró Zhener—. Que acepte ir contigo no significa que haya perdonado lo que me hiciste.

Adrián no intentó sonreír ni convertir sus palabras en una broma.

—Lo sé.

—Y tampoco significa que seamos un matrimonio.

—Lo sé, Zhener.

Ella lo estudió, buscando aquella arrogancia habitual, alguna respuesta provocadora que le permitiera enfadarse con él y marcharse.

Pero Adrián solo añadió:

—No necesito que finjas sentir algo que no sientes.

Aquellas palabras la desarmaron mucho más que cualquier coqueteo.

Zhener apartó la mirada.

—La cena es dentro de dos días. Quiero saber quién estará allí antes de ir.

—Lo sabrás.

—Y no quiero que conviertas la empresa de mi padre en un campo de batalla.

Una sonrisa tenue apareció en los labios de Adrián.

—Haré todo lo posible por comportarme.

—Adrián.

—Está bien, cariño. Me comportaré.

Ella suspiró.

—Eres imposible.

—Y aun así has venido a buscarme.

Zhener le dio un golpe suave en el brazo.

—¡Porque necesitaba hablar contigo!

—Por supuesto.

—¡No sonrías así!

Adrián levantó ambas manos, fingiendo rendirse.

Zhener se dirigió hacia la puerta, pero antes de salir se detuvo.

—Adrián…

—¿Sí?

Ella vaciló.

—Gracias por dejarme decidir.

La sonrisa desapareció lentamente del rostro de Adrián. Por un instante, pareció que aquellas pocas palabras significaban más para él que cualquier beso que ella pudiera darle.

—No tienes que agradecerme algo que debería haber hecho desde el principio.

Zhener no supo qué responder.

Así que salió del despacho.

Y Adrián la dejó marcharse sin detenerla.

Pero cuando la puerta se cerró, su expresión volvió a endurecerse.

La cena sería dentro de dos días.

Y él pensaba descubrir exactamente qué estaba tramando la hermana de Zhener antes de que cualquiera de sus juegos pudiera lastimarla.

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alicia g
buenísima historia, excelente escritora 💯💯💯💯💯💯💯💯💯💯💯💯💯💯💯
alicia g
buenísima historia ,felicitaciones 🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟
bruja de la imaginación 👿😇
🤣🤣🤣no puedo estoy es una familia de locos q manera de reírme q va
bruja de la imaginación 👿😇
buajaja 🤣 directo al corazón
bruja de la imaginación 👿😇
🤣ay q manera de reírme 🤣
Maria Mongelos
Está muy linda💕
alicia g
buenos capítulos, entretenida, felicitaciones
Bunny 🐇: Gracias ❤️
total 1 replies
Afrodita Hada♥️
🫶🫶🫶🫶🫶♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️
Alison Mendoza Sotelo
Y yo leyendo

Espero más capítulos
Alison Mendoza Sotelo
Me gusta
Lo malo que está en emoción
Maria Mongelos
Interesante y entretenida 💕
Bunny 🐇: me alegra que te guste ❤️
total 1 replies
✨✨Esmeralda Guzman✨✨
jajajaja no PS así ni como salir de esta
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