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El Despertar De La Luna Olvidada

El Despertar De La Luna Olvidada

Status: En proceso
Genre:Hombre lobo
Popularitas:4.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Vianne Soler

Elena siempre fue la "omisión" de la manada Luna Plateada: huérfana, supuestamente humana y relegada a las tareas de limpieza. Todo cambia la noche del baile de emparejamiento, cuando Derek Blackwood, el despiadado y temido Alpha Supremo de la manada Sangre de Hierro, irrumpe en el territorio. El aroma a bosque húmedo y tormenta lo cambia todo. Él es su alma gemela, pero el destino oculta un secreto: Elena no es humana, y su sangre despierta un poder que podría destruir a todos los Alphas del continente.

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Capítulo 24: La tormenta sobre Cresta de Sal

La victoria silenciosa en las profundidades de las Minas de Azurita estabilizó el pulso de la tierra, pero el eco del sabotaje fallido encendió de inmediato la mecha en el frente marítimo. En el santuario del norte, Elena sintió el instante preciso en que la raíz rúnica del Este quedaba libre de la contaminación de entropía gracias al acero de Derek. Sin embargo, la liberación de esa energía terrestre generó un latigazo místico que sacudió las líneas de la costa. El Mar de las Sombras, como si respondiera a la muerte de los hechiceros de Malakor, se encrespó con una furia prenatural.

Desde el altar mayor, rodeada por columnas de hielo que reflejaban la luz de las constelaciones occidentales, la Emperatriz Celestial extendió sus brazos. Sus marcas rúnicas ya no titilaban; ardían con un fulgor azul índigo que consumía la energía circundante para proyectarla a través del espacio. Elena cerró los ojos y su conciencia se desplazó instantáneamente a la silueta de piedra caliza de Cresta de Sal.

La marea alta había llegado. Y con ella, los tres colosos de obsidiana del Nexo de la Penumbra se pusieron en movimiento.

Las naves extranjeras avanzaban en una formación de cuña perfecta, desafiando el viento en contra que Elena soplaba desde el norte. Sus cascos de madera oscura, grabados con runas de vacío que absorbían la espuma del mar, comenzaron a brillar con un fuego violeta. En las cubiertas, las catapultas de asedio místico apuntaban hacia los faros rúnicos del acantilado, cargadas con esferas de obsidiana abisal licuada.

—Creen que el invierno es solo aire frío —pronunció la voz polifónica de Elena, resonando en la playa vacía de Cresta de Sal a través de una proyección de escarcha—. Les enseñaré que el frío de las estrellas es el peso del vacío absoluto.

En la cubierta del navío insignia, el Heraldo Malakor alzó su báculo de hueso negro, ordenando el primer disparo. Las tres primeras esferas de entropía surcaron el cielo nocturno, dejando una estela de humo verdoso que marchitaba el aire a su paso. Su objetivo eran los pilares de contención que protegían los muelles del Este. Si esos proyectiles impactaban, el veneno se filtraría en los canales de navegación, paralizando el comercio imperial antes del amanecer.

Pero el ataque no llegó a tocar la piedra.

A mitad de su trayectoria, el aire sobre la bahía se cristalizó en una fracción de segundo. Una barrera geométrica de hielo translúcido, de más de cincuenta metros de espesor y grabada con la runa de la Corona Celestial, se materializó de la nada. Las esferas de entropía impactaron contra el muro helado con un estallido sordo de energía violeta, pero el ácido corrosivo no pudo disolver la estructura; la magia de Elena operaba a una frecuencia vibratoria tan alta que congelaba la entropía misma, atrapando el veneno dentro de los cristales de hielo como insectos en ámbar.

Malakor siseó de rabia, golpeando la cubierta con su báculo.

—¡Activen los núcleos de vacío! —bramó el heraldo, y sus ojos sin pupilas brillaron con desesperación—. ¡Rompan la línea costera antes de que el Protector regrese con el hierro!

Los tres navíos abrieron sus compuertas inferiores, revelando unos inmensos cilindros de metal retorcido que giraban a gran velocidad: los motores de entropía. Estas máquinas comenzaron a succionar el éter místico del océano, provocando que el agua alrededor de los barcos se volviera negra y sin vida. Peces congelados y algas podridas ascendieron a la superficie mientras los motores acumulaban una masa crítica de energía oscura para desatar un pulso que desintegraría el acantilado entero.

Elena, desde su altar en el norte, sintió la inmensa succión de energía que amenazaba con vaciar las líneas espirituales de la costa. La presión en su pecho se volvió asfixiante; mantener el muro de hielo y contener los motores de vacío al mismo tiempo estaba exigiendo el límite de su resistencia divina. Una línea de sangre plateada comenzó a deslizarse por su labio inferior, y sus piernas temblaron bajo el peso del esfuerzo místico.

«Resiste, mi luz», resonó la voz profunda de Derek a través del lazo unificado.

El Alto Protector no estaba allí físicamente, pero su espíritu, anclado a la Red Rúnica desde la caverna del Este, inyectó una oleada masiva de energía de hierro en el alma de Elena. El lazo actuó como un disipador de tensión: el dolor y la fatiga espiritual de la emperatriz fluyeron hacia el cuerpo de Derek en el Este, permitiendo que el guerrero asimilara el impacto físico gracias a su indomable constitución de Alfa. A cambio, la firmeza pura de su voluntad regresó a Elena como un escudo inquebrantable.

Con el soporte del yunque de hierro, la Emperatriz Celestial recuperó la verticalidad. Sus ojos se abrieron, desatando un destello azul que iluminó el continente de costa a costa.

—El Mar de las Sombras regresará a su abismo —sentenció Elena.

En Cresta de Sal, el muro de hielo que bloqueaba los proyectiles se expandió hacia abajo con la velocidad de un rayo. El agua de la bahía, afectada por los motores de vacío, se congeló de forma instantánea, atrapando los cascos de las tres naves de obsidiana en una capa de hielo de diez metros de espesor. Los cilindros de metal retorcido continuaron girando, pero al no poder succionar más agua líquida, la energía de entropía comenzó a acumularse dentro de los propios navíos, agrietando las maderas oscuras y las runas de vacío.

El navío de la vanguardia fue el primero en ceder. La presión mística interna hizo estallar el núcleo de vacío, provocando una explosión silenciosa que desintegró la nave en una nube de polvo negro que desapareció en la atmósfera helada. Las otras dos naves, incluyendo la de Malakor, comenzaron a crujir violentamente bajo la presión del hielo que seguía ascendiendo por sus mástiles como enredaderas de cristal.

Malakor, viendo que sus guerreros de escamas se congelaban en sus puestos, utilizó lo último de su magia para lanzar un pergamino de transmisión hacia el horizonte antes de que la escarcha de Elena cubriera por completo su báculo y sus manos de ceniza.

—Esto es solo... el preludio... —siseó el heraldo, justo antes de convertirse en una estatua de hielo negro que quedó inmóvil en la cubierta del navío insignia.

Cuando los primeros rayos del sol de la mañana rompieron la bruma del oeste, las tres imponentes naves del Nexo de la Penumbra yacían destruidas o convertidas en monumentos congelados en medio de una bahía completamente sólida. La tormenta sobre Cresta de Sal había terminado, y el Imperio Celestial había demostrado que su frontera marítima era tan impenetrable como el hierro de sus fortalezas.

Elena dejó caer los brazos en el altar del norte, respirando con dificultad mientras la escarcha a su alrededor comenzaba a suavizarse en una neblina pacífica. A través del lazo, sintió que Derek caía de rodillas en la caverna del Este, exhausto, pero a salvo, con la satisfacción del deber cumplido latiendo en su pecho. El primer asalto de las potencias extranjeras había sido repelido, pero el pergamino que Malakor había lanzado al viento antes de su caída flotaba ahora hacia las islas marginales del Sur, llevando un mensaje que cambiaría la escala de la guerra en los días por venir.

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irma lorena ruelas cueva
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Carmen Fernandez
me gusta la historia Pero se vienen repitiendo en varios capitulos las mismas palabras y resulta cansador y hace que uno pierda la emoción o la continuación de seguir leyendola
Estefany Cruz
por fa trata de no repetir alas palabras por fa
hernandez: de todos los capítulos juntos no se hacen dos con narración nueva siempre lo mismo
total 1 replies
Clary ❤
Hola autora !!! la novela tiene una hermosa e interesante trama, pero lo que me parece muy repetitivo cuando por ejemplo hablas de q el alfa supremo va a dar su cabeza u cuando ella pisa y el suelo renace... y así varias cositas. no es de maldad q te lo digo es más bien una crítica constructiva.. sin ganas de ofender... igual la sigo leyendo por q me gustó la historia , es diferente y atrae bastante... 👏👏👏
Vianne Soler: Gracias por tus aportes, lo voy a tomar en cuenta
total 1 replies
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