trata de Lukas un líder de una pandilla el cuál es hermano mayor de takimechi claro los dos tenían sus diferencias y Lukas tiempo Después conoció a Leonardo que con el pasar de los día se empezó a enamorar de el hasta que ahora estaban a nada de casarse pero acurrucó algo inesperado Lukas fue plantado en el altar
NovelToon tiene autorización de Lukas el fantasma rojo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
lo que queda
El silencio no terminó.
Se quedó.
Pegado a la piel.
En la garganta.
En las manos que no querían soltar.
🔻 Después
—…tenemos que movernos.
La voz llegó desde lejos.
Alguien más.
No importaba quién.
Leonardo no respondió.
—No.
Simple.
Vacío.
Kai tampoco se movió.
Seguía ahí.
Con Lukas entre sus brazos.
—No sin él.
🔻 Interrupción
Pasos más cercanos.
Voces.
Órdenes.
El mundo regresando…
aunque ellos no.
—Está… —alguien dudó—. Está muerto.
Silencio.
Error.
Grave error.
Kai levantó la mirada.
Y por primera vez…
había algo más que dolor.
—No vuelvas a decir eso.
Frío.
Peligroso.
El otro retrocedió.
Leonardo apretó más fuerte la mano de Lukas.
—No está muerto.
Lo repitió.
No como verdad.
Como necesidad.
🔻 Separación
—Tenemos que llevarlo.
Esa vez, nadie discutió.
Porque aunque no lo aceptaban…
tampoco podían quedarse ahí para siempre.
Kai lo levantó con cuidado.
Demasiado cuidado.
Como si aún pudiera lastimarlo.
Leonardo no se separó.
Ni un paso.
🔻 El trayecto
Nadie habló.
El ruido del mundo volvió:
sirenas, motores, gente.
Pero para ellos…
todo sonaba apagado.
Distante.
Como si estuvieran bajo el agua.
—…frío… —susurró Leonardo.
Kai no respondió.
Pero ajustó su agarre.
🔻 Memoria
—Oye…
La voz de Leonardo era débil.
—¿Recuerdas cuando… dijo que odiaba el frío?
Kai cerró los ojos un segundo.
—Sí.
Silencio.
—Mentía —añadió Leonardo, con una sonrisa rota—. Solo quería que lo abrazáramos más.
Kai no respondió.
Pero sus brazos no aflojaron.
🔻 Llegada
Luces blancas.
Demasiadas.
Manos ajenas intentando intervenir.
—Déjenlo.
—Tenemos que—
—NO.
Esa vez fue Leonardo.
Fuerte.
Desesperado.
—No lo toquen.
Silencio tenso.
Kai habló después.
Más bajo.
Más peligroso.
—Con cuidado.
Eso fue todo.
🔻 Espera
Tiempo.
Nadie sabía cuánto.
Minutos.
Horas.
No importaba.
Leonardo estaba sentado.
Con las manos manchadas.
Mirándolas.
Kai de pie.
Inmóvil.
Como una estatua rota.
—…si hubiera llegado antes…
—No.
Rápido.
Cortante.
Leonardo levantó la mirada.
Kai negó.
—No empieces con eso.
Silencio.
—No fue tu culpa.
—Entonces ¿de quién?
Kai no respondió.
Porque ambos sabían…
que esa pregunta no tenía respuesta.
🔻 Lo imposible
Puerta.
Se abre.
Ambos reaccionan.
De inmediato.
—¿Y bien?
Silencio.
Demasiado largo.
El tipo dudó.
—…hay algo raro.
Se miraron.
—¿Qué?
—No… debería ser posible…
Kai dio un paso al frente.
—Habla.
—Su pulso…
es débil…
Pausa.
—Pero está ahí.
Silencio.
Total.
Irreal.
🔻 Reacción
Leonardo se quedó congelado.
—…no…
Kai no esperó.
Entró.
De golpe.
🔻 Lukas
Ahí estaba.
Inmóvil.
Pálido.
Pero…
No vacío.
No del todo.
Leonardo se acercó lento.
Como si cualquier movimiento pudiera romperlo.
—…idiota…
Su voz tembló.
—Dijiste que te quedabas…
Kai se quedó al otro lado.
Mirándolo.
Fijo.
Intenso.
—Y lo hiciste.
🔻 Promesa
La mano de Lukas…
no se movió.
Pero tampoco estaba fría como antes.
Leonardo la tomó.
Con cuidado.
—No te vas a volver a ir.
No era súplica.
Era una decisión.
Kai asintió levemente.
—No esta vez.
🔻 Cierre
El mundo seguía siendo un caos.
Nada estaba resuelto.
Nada estaba bien.
Pero…
Había algo.
Pequeño.
Frágil.
Pero real.
Un hilo.
Entre la vida…
y lo que casi se pierde.
Y esta vez…
no lo iban a soltar.
El monitor marcaba un ritmo débil.
Constante.
Insuficiente.
Pero vivo.
Eso debería haber sido suficiente.
No lo fue.
🔻 Silencio compartido
La habitación estaba en penumbra.
Lukas no se movía.
Leonardo estaba sentado a su lado.
Sin despegarse.
Kai, de pie al otro extremo.
Como siempre.
Distancia.
Control.
Mentira.
—Deberías descansar —dijo Kai finalmente.
Leonardo ni lo miró.
—No.
Silencio.
—No me voy a ir.
—No dije que te fueras.
—Lo pensaste.
Kai apretó la mandíbula.
🔻 Primera grieta
—Estás agotado.
—¿Y tú no?
—No importa.
Leonardo soltó una risa seca.
—Claro… a ti nunca te importa nada, ¿verdad?
Eso sí hizo que Kai reaccionara.
—No empieces.
—¿Empezar qué?
Por fin lo miró.
Y ahí estaba.
Todo.
—¿Esto? —Leonardo señaló a Lukas—. ¿O lo otro?
Silencio.
Kai no respondió.
Error.
🔻 Lo que pesa
Leonardo se levantó de golpe.
—Siempre es lo mismo contigo.
—Cuida lo que dices.
—¿Por qué? —dio un paso más cerca—. ¿Te incomoda?
—No.
Mentira.
—Entonces mírame y dime que no sientes nada.
Silencio.
Pesado.
Denso.
Kai sostuvo la mirada.
Pero no respondió.
🔻 Golpe
—Eso pensé.
Leonardo negó, frustrado.
—Siempre tan… perfecto. Tan controlado. Como si esto no te afectara.
—Me afecta.
Bajo.
Tenso.
—¿Ah sí? —Leonardo se rió, sin humor—. Porque no lo parece.
Kai dio un paso al frente.
—No todos reaccionan como tú.
—¿Llorando?
—Desmoronándote.
Silencio.
Eso dolió.
🔻 Explosión
—¡Claro que me estoy desmoronando! —Leonardo estalló—. ¡Se estaba muriendo!
Silencio.
El monitor pitó más fuerte por un segundo.
Ambos miraron a Lukas.
Instintivo.
Luego… volvieron a mirarse.
—Y tú solo… te quedas ahí —añadió Leonardo, más bajo—. Como si nada pudiera tocarte.
Kai apretó los puños.
—Si yo me rompo…
Pausa.
—¿Quién se queda para sostenerlo?
Silencio.
Eso… también dolió.
🔻 La verdad
Leonardo tragó saliva.
—No eres el único que quiere protegerlo.
—Nunca dije eso.
—Pero actúas como si lo fueras.
Kai negó.
—Actúo como alguien que no puede perderlo.
Silencio.
Error otra vez.
🔻 Nombre prohibido
—¿Perderlo?
Leonardo dio un paso más.
—¿Qué es él para ti, Kai?
Silencio.
Largo.
Peligroso.
—Respóndeme.
Kai lo miró.
Directo.
Sin esquivar.
—Todo.
Silencio.
Se rompió algo.
🔻 Impacto
Leonardo retrocedió apenas.
Como si esa palabra… pesara demasiado.
—…lo sabías…
—No —respondió Kai—. Lo evitaba.
—Conveniente.
—Necesario.
Silencio.
🔻 Confesión
—Yo también —dijo Leonardo, más bajo.
Kai lo miró.
—¿Qué?
Leonardo apretó los puños.
—Yo también lo quiero.
Sin adornos.
Sin escape.
Verdad cruda.
🔻 Choque
Silencio.
Pero no tranquilo.
Cargado.
Explosivo.
—Entonces ya entiendes —dijo Kai.
—No.
Leonardo negó.
—No, no entiendo.
Dio otro paso.
—Porque tú te escondes detrás de ese maldito control.
—Y tú detrás del caos.
—¡Al menos yo lo digo!
Silencio.
🔻 Punto de quiebre
—¿Y qué quieres que haga? —preguntó Kai—. ¿Que lo diga mientras está inconsciente?
—¡Sí!
El grito salió sin filtro.
—¡Porque casi se muere sin saberlo!
Silencio.
Pesado.
Real.
🔻 Lukas
El monitor volvió a marcar ese ritmo débil.
Constante.
Ambos lo miraron.
Otra vez.
Siempre.
—…si despierta… —murmuró Leonardo—
Kai cerró los ojos un segundo.
—Va a despertar.
No era duda.
Era orden.
🔻 Decisión
Leonardo lo miró de nuevo.
Diferente ahora.
Más cansado.
Más honesto.
—Entonces cuando lo haga…
Pausa.
—No me voy a callar.
Silencio.
Kai asintió.
Lento.
—Yo tampoco.
🔻 Tregua
No era paz.
No era acuerdo.
Pero tampoco era guerra.
No completamente.
Ambos volvieron a sus lugares.
Sin apartar la vista de Lukas.
Como si él…
fuera el centro de todo.
Porque lo era.
🔻 Cierre
Dos verdades.
Un mismo punto.
Y una pregunta…
que ninguno quería responder aún:
Cuando Lukas despierte…
¿a quién va a elegir?
O peor…
¿y si no elige a ninguno?
El monitor siguió sonando.
Lento.
Constante.
Como un recordatorio.
Que aún no era el final.
Bay no le presten atención a la imagen bueno besos y adiós