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Zayn

Zayn

Status: Terminada
Genre:Posesivo / Omegaverse / Completas
Popularitas:2.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Skay P.

Chrissy modelo de pasarelas, muere y renace en un niño omega.
Desde el principio sabe que es víctima de una Titiritera al igual que sus padres lo fueron.
(Si no te gusta, no denuncies y beban mucha agua🥰)

NovelToon tiene autorización de Skay P. para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El "error"

En extremo opuesto, Enzo tomaba su té con una elegancia fingida, pero sus ojos brillaban con una picardía incontable. Miraba a Liam, su mejor amigo de toda la vida, y soltaba pequeñas risitas sofocadas. Eiker, a su lado, lo miraba de la manera más gélida posible que decía claramente: "Sí no te callas, te pediré el divorcio aquí mismo".

-Diez mil a que Dante entra con ka camisa rota.- Susurró Emily apoyada en ka pared.

-Veinte mil a que mi hermano lo trae con bozal.- Respondió Johan, cobrando ya una apuesta anterior con un gesto de suficiencia.

La puerta se abrió de par en par. Zayn y Dante llegaron.

El impacto fue físico. Las feromonas de la habitación mutaron al instante. Ya no era solo el aroma de tormenta de Dante o el champagne de Zayn. Una mezcla, una nota nueva de posesión absoluta. Cuando ambos se quitaron los abrigos, el salón quedó en silencio sepucral.

Las marcas brillaban en su cuello: la de Dante, violeta y profunda. La de Zayn soberana sobre el hombro del alfa.

-¡MI BEBÉ!- El rugido de Jonas se quebró en un sollozo desgarrador. De la impresión se desplomó en una silla. -¡Ese monstruo... ese animal de acero ha marcado a mi pequeño omega de seda! ¡Lo ha reclamado como su fuera una propiedad!-

-Papi, yo también lo reclamé a él.- Dijo Zayn, caminando hacia él con pasos de pasarela. -Deja el drama.-

Jonas levantó la vista con los ojos rojos. -Está bien... lo acepto.- Sollozó el alfa dominante más temido. -Solo porque mis nietos necesitan un padre con dinero, aunque sea un bruto.-

-¡Sí!- Enzo saltó de su silla y rodeó a Liam por el cuello, dándole sacudidas de felicidad. -¡Liam, viejo gruñón! ¡Míranos! ¡Consuegros al fin! ¡El destino se cansó de nuestras peleas y decidió unirnos con la sangre! ¡Quiero tres nietos, Zayn! ¡Tres! Y que todos tengan tu nariz y la altura de este feo.-

Liam, finalmente bajó 3l teléfono. Miró a Zayn y una chispa de orgullo legítimo brilló en sus ojos. Su hijo no había sido sometido. Había conquistado al alfa más difícil del mundo. -Bien hecho, Zayn.- Susurró Liam.

Eiker por su parte, se levantó y caminó hasta su hijo. Le bajó un poco el cuello de la camisa, se quedó mudo al ver la marca del omega.

-Hijo... te ha marcado.- Murmuró Eiker en shock. -Jamás pensé que vería algo así en nuestro linaje.-

-No es cualquier omega, papá.- Miraba a Zayn con devoción. -Es mi dueño.-

-¡SUFICIENTE!- Gritó Jonas, recuperando su aura de negocios. -Si esto será oficial, se hará bajo mis reglas.-

De la nada, sacó un fajo de papeles con cincuenta páginas: El Contrato Matrimonial Duerken-Bianchi.

-Cláusula uno- Leyó solemnemente. -El alfa Bianchi no podrá estar a menos de cinco metros de otro omega sin una escolta de los Duerken...-

Zayn Soltó una carcajada y le arrebató el contrato a su padre. Las hojas volaron como lluvia sobre la familia.

-Nadie va a firmar esta ridiculez, papá.- Sentenció Zayn, tomando a Dante por la corbata y atrayéndolo para un beso frente a todos. -Nosotros ya firmamos nuestro contrato con sangre y feromonas.-

Johan y Emily chocaron las manos, repartiéndose el dinero de las apuestas finales. Enzo seguía abrazado a un Liam resignado y, Jonas, aunque seguía refunfuñando, empezó a servir el champagne más caro de la mansión.

El imperio estaba unido. Y en el balcón, el niño de ojos rosas se desvanecía con un suspiro de alivio. Chrissy ya no era una extraña. Era la maldita Reina de la Dinastía.

Siete años después.

En el jardín de la mansión Duerken-Bianchi no era un lugar de juego común. Era un campo de entrenamiento de élite, diseñado por unos arquitectos obsesivos y decorado por un ícono de la moda. El aroma a jazmín había sido desterrado para siempre, reemplazado por hectáreas de orquídeas negras y el aire fresco de la montaña.

Enzo estaba en su elemento. A sus años lucía más radiante que nunca, persiguiendo a tres torbellinos de energía por el césped.

-¡Vengan aquí, mis pequeños alfas!- Gritaba Enzo entre carcajadas. -¡Su abuelo más hermoso tiene los boletos para el próximo desfile de su padre y no se los daré si no me atrapan!-

Los tres nietos eran la viva imagen de la perfección genética. Lucian, el mayor de seis años, tenía el cabello oscuro y la mirada gélida de Dante, pero caminaba con una elegancia, que incluso las niñeras se pusieran nerviosas. Era un alfa ultra dominante en potencia qué ya sabía corregir planos.

Detrás de él, los gemelos de cuatro años, Aria y Silas. Aria tenía los ojos azules  de Zayn y una lengua tan afilada que ya había hecho llorar a dos instructores de equitación. Silas, por su parte, era el reflejo de la calma antes de la tormenta, observando todo con una inteligencia silenciosa qué recordaba a Liam.

-¡Abuelo Enzo, eres demasiado lento!- Gritó Aria, saltando con una agilidad impropia de su edad. -¡Papá Liam dice que tus rodillas ya no tienen fuerzas!-

Liam y Jonas observaban desde un a terraza de mármol. Liam sostenía su eterno cronómetro, pero ahora lo usaba para medir cuanto tardaban sus nietos en "derrotar" a Enzo. Jonas, por su parte, ya no lloraba con pañuelos de seda, ahora cargaba una cámara profesional con un lente gigante, capturando cada gesto de sus "bebés".

-Mira ese porte, mi omega.- Dijo Jonas inflando su pecho de orgullo. -Silas tiene tu mirada. Va a dominar la logística mundial antes de los diez años. Mi pequeño cachorro de seda es un genio.-

-Y Lucian va a construir ciudades enteras solo para que Aria desfile en ellas.- Respondió Liam con una sonrisa de satisfacción. -Son el equilibrio perfecto, mi alfa.-

En ese momento, las puertas se abrieron y salió la pareja más envidiada del mundo.

Zayn salió primero, a su treinta años, su belleza no había madurado, se había vuelto letal. Vestía un traje de seda color champagne que resaltaba la marca de Dante en su cuello. Detrás de él, Dante lo sujetaba por la cintura con una posesión que el tiempo solo había intensificado. Sus feromonas de tormenta y acero rodeaba a Zayn como un escudo invisible.

-¡Papi! ¡Papá!- Los tres niños corrieron hacia ellos.

Dante cargó a los gemelos de un solo golpe, mientras Lucian se acercaba a Zayn para un saludo más formal, aunque terminó hundiendo su rostro en el abrigo de su padre omega.

-¿Se portaron bien con los abuelos?- Preguntó Zayn, acariciando el cabello de Lucian.

-El tío Johan y la tía Emily nos enseñaron a apostar en las carreras.- Confesó Silas con gran naturalidad. -Gané cinco mil, papi. Dice el tío Johan que tengo instinto de tiburón.-

Zayn arqueó una ceja y miró hacia la esquina del jardín, donde Johan y Emily intentaban esconderse detrás de una estatua.

-¡Johan! ¡Emily!- Gritó Zayn. -¡Les dije que nada de apuesta a los niños hasta los siete años!-

-¡Es educación financiera temprana, Zayn!- Gritó Johan desde lejos mientras Emily guardaba el dinero en su bota de combate.

Esa noche, mientras toda la familia cenaba en una gran mesa, Eiker propuso un brindis, mirando a su esposo Enzo que seguía bromeando con Liam sobre cuando llegarían los próximos tres nietos.

-Por la familia que desafió el destino- Habló Eiker. -Y por los niños que heredarán un imperio construido sobre el respeto u la voluntad.-

Dante tomó la mano de Zayn entrelazando sus dedos. El anillo del omegas, un diamante negro, brilló con luz cálida.

-¿Vale la pena quedarse en este mundo, reina?- Susurró Dante al oído de su esposo, aspirando el aroma de champagne helado y lluvia que ahora era su hogar.

Zayn miró a sus hijos riendo, a sus padres unidos y al hombre que lo amaba más allá de cualquier dimensión. Chrissy, la supermodelo que murió en el frío puente, finalmente había encontrado el calor eterno.

-No me iría aunque me devolvieran mi pasarela de diamantes.- Respondió Zayn, besando su alfa delante de todos. -Este es el único trono que me interesa ocupar.-

En la distancia, sobre la rama de un viejo roble, una chispa de luz eléctrica parpadeó por última vez. El niño de ojos rosas finalmente cerró su libro de crónicas. El experimento había sido un éxito rotundo. El "error" del alma extranjera se había convertido en la mayor bendición del universo.

FIN.

Otro trabajito⬇️

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