¡¡Aviso, Novela En Emisión!! Cuando aparezcan las letras en amarillo END. Es porqué ya se encontrará completa. Gracias desde ya.
Conoce más de ellos en el primer libro. Titulado: La esposa del duque.
Tras la muerte de Karelin, el emperador Will se convirtió en un hombre deseado.
Tras pasar un tiempo prudente, la corte solicitó nuevamente que el emperador contrajera matrimonio. Un emperador no debe gobernar solo, por lo tanto deberá contraer nupcias.
Pero eso no es todo. Tras una aventura con la duquesa Eliza, Will comenzó a sentir algo por ella, pero "por el que dirán" decidieron alejarse. Pero su atracción no terminó; tras la muerte de Karelin, Will y Eliza se volvieron a unir, pero esta vez el hijo de Eliza no acepta esa relación. Por amor a su hijo Eliza decide ponerle fin.
¿Podrán estar juntos o simplemente tendrán encuentros? ¿El emperador elegirá a la dama correcta para casarse? ¿Qué hará Eliza? ¿Reconocerá sus sentimientos o simplemente dejara ir a Will para siempre?
NovelToon tiene autorización de Sharon Güillen para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 23 corazones
Narrador
Cuatro corazones sintiendo diferentes emociones: dos reconociendo que alguien ocupa un lugar especial en ellos y los otros dos sintiéndose frágiles al recibir tal confesión.
Fue una confesión que ambos hicieron el mismo día, a diferente hora. Cuando Will habló, Diana sintió que un balde de agua fría caía sobre ella, pero rápidamente sacó su escudo. Reconoció que un hombre, al declarar algo así, es alguien difícil de conquistar; pero respiró profundo y pensó: "No lo he visto con esa mujer, ¿puede que esa relación fracasara?". Eso solo significaba una cosa: una oportunidad para sacar a esa mujer de su corazón.
Esa misma tarde, Diana le preguntó:
—¿Y por qué no está esa mujer contigo?
Will giró el cuerpo y la miró con una media sonrisa.
—¡Por cobarde! No puedo dar otra explicación más que esa —respondió, y se dirigió a su mesa de la esquina, donde se sirvió un coñac.
Will tenía una apariencia de absoluta decepción.
—¿Y por qué no luchas por ella? —indagó Diana.
—¡Claro que lo haría! Pero cuando una mujer es terca, nadie puede con eso.
Dijo eso último y bebió el líquido que quemaba su garganta. Entonces Diana descubrió que Will era un hombre dolido por cómo se expresaba y cómo se veía. Pero celebró para sus adentros, porque aquella mujer lo había despreciado y eso era una ventaja para ella; ella podría ser ese hombro en quien sostenerse, la confidente que lo escuchara en su dolor. Diana respiro y se dijo. "no todo esta pedido para mi"
—Te entiendo por completo —dijo Diana—. Pero eres apuesto, con todo respeto. ¿Cómo podría despreciarte?
—¡Pues por muy apuesto y rico que sea, por muy emperador que sea, siempre puede existir una dama que se niegue a mis encantos! ¿No crees?
—¡Fue una dama muy ingenua, sin duda! —respondió Diana, y Will le sonrió de medio lado.
—Pero no quiero tocar más ese tema; ella tendrá sus razones.
Diana pensó rápidamente en los rumores sobre la amante de Will. ¿Será esa mujer la que robó su corazón? "¿Quién será?", se preguntaba mientras lo observaba. De pronto, la intriga la consumió.
—Entiendo, pero sabes que puedes contar conmigo.
—Gracias, Diana. Esto quedará entre nosotros —le habló Will observando por la ventana, desde la cual lograba ver la casa de Eliza.
Diana lo observa y se pregunta qué tanto mira; de seguro está pensando en aquella mujer, se responde a sí misma. Pero si no están juntos… puede que logre conquistar su corazón. Se lo propone Diana en su interior.
...----------------...
Mientras tanto, Fernando tiene el rostro pálido ante la confesión de Eliza. Se suponía que ella no tenía a nadie; cuando él se lo había preguntado antes, ella lo había negado todo. Eliza cierra los ojos con fuerza. Hasta para ella es sorprendente su confesión, ya que juró no volver a permitirse sentir eso por Will; pero, a pesar del tiempo y de salir con Fernando, se dio cuenta de que Will tenía razón: su corazón solo late desenfrenado por él. Y solo él es capaz de ponerlo así.
—¿Quién es él? —pregunta Fernando.
—¡Fernando! —voltea Eliza, respirando profundo.
—Pero tú... tú dijiste que no había nadie.
—Lo sé, lo sé, pero... ¡te mentí! Porque no quería dar explicaciones sobre ese tema.
—¿Lo conozco?
—Fernando, no entraré en detalles.
—¿Sigues con él? Nunca te he visto con nadie.
—Porque se terminó hace tiempo, pero... no te puedo engañar ni a ti ni a mí. Porque aún...
No terminó de hablar cuando se dio la vuelta. Respirando profundamente.
—¿Es mejor que yo? ¿Puedo competir contra él? —insistió Fernando.
Eliza sonrió de medio lado.
—Fernando, somos amigos y...
—¡Me gustas, Eliza! Me gustas y no he dejado de quererte. Vine a buscarte por lo mismo, porque sigo enamorado de ti a pesar de que estuviste casada, a pesar de que yo me casé. Simplemente no pude sacarte de mi cabeza.
—Fernando, yo no estoy lista para una relación.
—¿Hace cuánto que se dejaron? ¿Lo amaste? —preguntó él con urgencia.
—¡Esa es una pregunta muy personal! Fue un error lo nuestro, no duró, pero empecé a sentir cosas por él; eso no te lo negaré. Pero se terminó.
—¿Pero por qué no terminaste la frase anterior? Dijiste "aún"... y no sé si es "aún lo amo", "aún estoy enamorada" o "aún quiero ir detrás de él". ¿Aún qué? —insistió Fernando.
Eliza comenzó a sentir coraje por la insistencia.
—¡Fernando por Dios, no quiero hablar eso y menos contigo!
—¿Aún que? —insistió Fernando.
—¡Aún me gusta! ¿Satisfecho? Creí que no sentía nada por él, pero sí, Fernando, ¡SÍ ME GUSTA! —se exaltó ella.
—¿Lo amas?
—¡NO! Amar y gustar son cosas distintas —volvió a gritar.
Eliza no sabía que eso le dio calma a Fernando. El hecho de que no dijera "lo amo" significaba una ventaja para él.
—¡Cálmate! Perdón, sí... perdón por insistir.
Se acerca a ella y la toma de los hombros. Sus ojos se conectan, mueve un cabello de su rostro y muere por probar sus labios, es más muere por hacerle el amor a Eliza y si pudiera tomarla. Lo haría ahí mismo, pero no quiere hacer que Eliza huya de él, él quiere que Eliza sea la que lo bese; como cuando estuvo ebria, hizo que Fernando posara su mano sobre su pecho. Eso quiere justo ahora Fernando, ahora si desea que esté ebria, para tomarla y decir al siguiente día..."tú insististe"
—Perdóname, Eliza. Solo no me apartes de tu lado tras mi confesión.
—No te apartaré, pero no vuelvas a preguntar sobre... ya sabes.
—Pero... ¿quién es él? ¿Lo conozco? ¿Qué título tiene?
—No, Fernando. No sabrás más de él. Hice mucho con confesarte esto.
Fernando suspiró, pero su curiosidad aumentó. ¿Quién será aquel hombre que robó el corazón de Eliza?
—Respetaré tus términos, mientras no me alejes de ti. —besa Fernando la mano de Eliza y ahora es cuando toma la decisión: "Me mudaré cuanto antes al pueblo Grosti"
...----------------...
A la mañana siguiente decidieron que era tiempo de regresar. Eliza no tenía cabeza para seguir paseando con Fernando. Lo que le agradaba de ya no ser una joven dama era que ahora era adulta y ya no estaría en boca de nadie… o al menos eso pensaba.
Caminando hacia el carruaje, Eliza se detuvo en seco al escuchar una voz.
—¡Eliza!
Ella abrió los ojos como platos y volteó.
—Gabriel...
Era el conde Gabriel, nada más y nada menos que el conde que trabaja en la corte. Al parecer, el plan de pasar desapercibida se acababa de arruinar.
Diana tu quédate tranquila que llegará tu principe🤣🤣🤣
Para colmo estos hijos de su sacrosanta madre piden un heredero
Pero todo se puede si Sara a los 90 años tuvo hijos xq no hacernos el milagro con Eliza
Que no tome a Diana como esposa