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EL REY ALFA QUIERE SALVAR A SU OMEGA

EL REY ALFA QUIERE SALVAR A SU OMEGA

Status: En proceso
Genre:ABO / Hombre lobo / Reencarnación
Popularitas:5.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Gabitha

El reino de los hombres bestia prospera bajo el mando del rey alfa Samuel Costa… o al menos así lo cree el mundo.
Porque detrás de la reina falsa que ocupa el trono, Samuel oculta un secreto mortal: su verdadero cónyuge es un omega humano, Camilo, cuya mera existencia está prohibida por la ley.
Cuando la verdad sale a la luz, la traición cae como un golpe implacable. Uno a uno, sus aliados son asesinados. Samuel y Camilo mueren juntos sin haber podido aceptarse como los destinados que siempre fueron… hasta que el destino les concede un milagro.
Samuel renace en el instante en que su tragedia comenzó. Ahora, con la memoria intacta y el corazón ardiendo de arrepentimiento, hará lo que no hizo antes: proteger a su omega, desafiar al consejo real y reescribir el futuro, aunque para ello deba destruir enemigos ocultos y el propio sistema que lo traicionó.

NovelToon tiene autorización de Gabitha para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

EL DESCENSO

Samuel veía expectante a Camilo.

Su corazón latía con una mezcla de esperanza y culpa.

Recordaba perfectamente que Alexandra le había dicho lo mismo cuando llevó la cura ante todo el consejo en su vida pasada.

Recordaba su propia crueldad.

Recordaba su error.

En ese momento, no solo había dudado de Camilo, sino que había ordenado que se le quitara el título de consorte real para que Alexandra lo obtuviera.

Había sido débil.

Había sido un cobarde.

Y ese error había condenado a Camilo.

Sus dedos temblaron ligeramente al recordar la mirada rota del omega aquel día.

"Estaba en lo correcto… Camilo es quien descubrió la cura antes que ellos", pensó al ver la mirada nerviosa del omega frente a él.

Camilo jugaba con sus propios dedos, inseguro.

Tenía miedo.

No del túnel.

No de la oscuridad.

Sino de no ser creído.

—Samuel… ¿Me crees, verdad? —preguntó Camilo en voz baja.

Samuel no dudó.

Se acercó a él y sostuvo su rostro con suavidad.

—Claro que te creo —respondió con firmeza—, pero te llevaré en la noche, cuando no haya nadie en los corredores.

Sus ojos se suavizaron.

—Las escaleras son altas. Descansa un rato mientras llega la hora… me quedaré aquí cuidándote.

Camilo sintió su pecho calentarse.

No había duda en su voz.

No había desconfianza.

Solo amor.

La sugerencia de Samuel no la tomó a mal. Camilo sabía que su esposo era quien más anhelaba que él estuviera bien y, bajo su cuidado, no temería a lo que lo observaba.

Asintió suavemente.

—Gracias…

Samuel besó su frente.

—Siempre confiaré en ti.

Las horas transcurrieron con rapidez.

Por orden de Samuel, la cena les fue servida en la biblioteca.

Los sirvientes no sospecharon nada.

Todo parecía normal.

Demasiado normal.

Cenaron como cualquier día.

Samuel observaba cada movimiento de Camilo, como si temiera que desapareciera si apartaba la vista.

Camilo, por su parte, intentaba mantener la calma, pero la emoción lo consumía por dentro.

Mientras todos en el castillo pensaban que era una cena de un día cualquiera, no sabían que era una simple fachada.

Una distracción.

Para que nadie viera el momento en que dejarían la biblioteca.

Samuel tomó una pequeña bolsa de cuero rojo.

Guardó en ella algunos objetos.

Vendajes.

Un frasco pequeño de antídoto básico.

Una daga secundaria.

Y su espada.

Nunca volvería a ser descuidado.

Nunca volvería a perderlo.

Camilo había dormido poco, pero lo suficiente para que su cuerpo aguantara la caminata.

El momento había llegado.

Una vez Samuel terminó de acomodar las cosas que Raúl le había llevado de incógnito, apagó algunas de las luces de la biblioteca.

Los guardias sombra estaban atentos a sus movimientos.

Ocultos.

Silenciosos.

Protegiendo.

Samuel se acercó a Camilo.

—¿Estás listo? —le preguntó.

El omega respiró profundo.

Asintió.

—Sí.

Samuel tomó su mano.

Sus dedos se entrelazaron con firmeza.

—No te soltaré.

Se acercaron juntos, tomados de la mano, hacia la chimenea dentro de la biblioteca.

El fuego se había extinguido.

Las sombras dominaban el lugar.

—La entrada a las catacumbas no es visible —mencionó Samuel acercándose a la chimenea—. Hay muchos caminos para entrar dentro del castillo.

Pasó su mano por los objetos decorativos.

—Siempre hay una parte que sobresale más que los demás.

Entonces…

Lo sintió.

Una ligera diferencia.

Un ladrillo.

Lo giró, como si de una perilla se tratase.

Un sonido metálico resonó en el silencio.

Camilo contuvo la respiración.

La pared se movió lentamente.

Revelando una entrada oscura.

Un secreto antiguo.

—Ven… iremos con cuidado —dijo Samuel.

Tomó una antorcha y la encendió.

La luz iluminó las escaleras.

Descendían en espiral.

Profundas.

Silenciosas.

Antiguas.

El camino al inicio fue fácil.

Solo escaleras.

Pero el aire se volvió más frío.

Más pesado.

Samuel caminaba primero.

Camilo detrás de él.

Sin soltar su mano.d

Podía sentir el calor del alfa.

Podía sentir su protección.

Al llegar a la parte profunda, el camino se dividía en cinco túneles.

Cinco destinos.

Cinco posibilidades.

—Más de uno de los caminos son callejones sin salida —dijo Samuel—. Nos llevaría horas recorrerlos todos.

El silencio reinó.

Entonces…

Una brisa pasó.

Fría.

Suave.

Familiar.

—El último a la derecha… —susurró la voz de sus sueños.

Camilo se detuvo.

Su corazón se aceleró.

—Es por aquí —dijo con seguridad.

Samuel lo miró.

No dudó.

Confiaba en él.

Caminaron hacia el último túnel.

Sus pasos resonaban.

El aire era pesado.

Antiguo.

Finalmente, llegaron al final.

Un callejón sin salida.

Samuel frunció el ceño.

—Camilo… ¿estás seguro que era por aquí?

Camilo respiró profundo.

—Tú mismo lo dijiste… hay que estar atentos a lo que nos rodea.

Se acercó a la pared.

Pasó sus dedos por los ladrillos.

Fríos.

Duros.

Antiguos.

Entonces…

Lo sintió.

Uno sobresalía.

Lo presionó.

Un sonido seco resonó.

La pared se abrió lentamente.

Como una puerta olvidada por el tiempo.

Los guardias sombra observaron en silencio.

Decidieron esperar afuera.

Era un espacio demasiado reducido.

Demasiado secreto.

Samuel y Camilo entraron juntos.

La antorcha iluminó el interior.

Y ambos quedaron sin aliento.

Frente a ellos…

Había una cámara antigua.

Estanterías.

Frascos.

Pergaminos.

Libros.

Símbolos antiguos grabados en las paredes.

Camilo dio un paso adelante.

Sus ojos brillaban.

Su corazón latía con fuerza.

—Samuel… —susurró.

Samuel lo miró.

Con orgullo.

Con amor.

Con fe.

—Lo lograste…

Y en ese momento, en algún lugar del castillo…

Alguien sintió que el destino había comenzado a cambiar.

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Dayavi
Me gusta tu trabajo sigue así te deseo muchos éxitos 😘🥰🥰🥰
Afrodita Hada♥️
muchas gracias por el capítulo 🫶🫶♥️♥️♥️
Afrodita Hada♥️
😭😭😭
Afrodita Hada♥️
😭😭😭😭
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