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La Mujer Que Fingió Morir Y Regresó Irreconocible

La Mujer Que Fingió Morir Y Regresó Irreconocible

Status: Terminada
Genre:CEO / Traiciones y engaños / Mujer despreciada / Amante arrepentido / Venganza de la Esposa / Completas
Popularitas:225.8k
Nilai: 4.4
nombre de autor: Eva Belmont

Isadora Valença creía vivir un matrimonio perfecto… hasta descubrir que su marido la engañaba con su mejor amiga.

Poco tiempo después, un accidente la hace desaparecer.
Para todos, Isadora murió.

Años más tarde, regresa como Lívia Montenegro, una mujer fría, poderosa e irreconocible. Con una nueva identidad y un imperio en sus manos, su único objetivo es ajustar cuentas con el pasado.

El destino la pone nuevamente frente a frente con Adriano Bastos, el hombre que la destruyó. Arrepentido y marcado por la culpa, se enamora de Lívia… sin saber que ella es la esposa que cree haber perdido para siempre.

Entre venganza, deseo y sentimientos sin resolver, Isadora debe decidir:
¿revelar la verdad… o hacerlo pagar hasta el final?

Una historia de renacimiento, poder femenino y venganza emocional.

NovelToon tiene autorización de Eva Belmont para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 11

Clara pasó la noche en vela.

No por culpa —esa ya formaba parte de su rutina hacía años—, sino por inquietud. Había algo en Lívia Montenegro que no encajaba. Un detalle invisible, un eco extraño que insistía en repetirse en la mente de Clara cada vez que cerraba los ojos.

La mirada.

Era eso.

No era curiosa, ni evaluadora. Era conocedora.

Clara se levantó demasiado temprano y preparó café fuerte, intentando alejar la sensación incómoda. Abrió el celular y recorrió noticias recientes sobre negocios, deteniéndose en un titular que traía el nombre de Lívia en destaque. Leyó el texto con atención excesiva.

Demasiado impecable, pensó.

Cuando llegó a la oficina de la fundación, Clara ya estaba tensa. Encontró a Adriano en el corredor, distraído, sonriendo al celular.

—Buenos días —dijo ella, seca.

—Buenos —respondió él, sin levantar los ojos—. ¿Dormiste bien?

La pregunta sonó casi irónica.

—¿Vas a almorzar con ella hoy? —preguntó Clara, sin rodeos.

Adriano levantó la mirada, sorprendido.

—¿Con quién?

—Lívia —respondió ella—. Se han estado encontrando bastante.

Él frunció el ceño.

—Es trabajo —dijo—. Nada más que eso.

—El trabajo no suele involucrar cenas —replicó Clara.

Adriano suspiró.

—Clara… —comenzó— estás exagerando.

Ella cruzó los brazos.

—Solo me parece extraño —dijo—. Ella llegó ahora y ya ocupa un espacio que no es común.

—Ella es competente —respondió él—. Y tú sabes reconocer eso mejor que nadie.

Clara se mordió el labio, insatisfecha.

—No es eso.

—¿Entonces qué es? —preguntó Adriano, con un tono más firme.

Ella vaciló. No podía decir celos. No podía admitir el miedo irracional que sentía.

—Intuición —respondió, por fin.

Adriano rió, sin maldad.

—Siempre has tenido de esas —dijo—. Pero esta vez, estás viendo cosas donde no existen.

Clara sintió un desconfort creciente. Aquello la hizo callar.

Durante el día, intentó observar a Lívia a la distancia. El modo como hablaba con todos con educación contenida, como parecía siempre en control, como evitaba proximidad excesiva. Había algo allí… algo que Clara sentía sin conseguir nombrar.

Al final de la tarde, Clara resolvió actuar.

Pasó por el sector administrativo y pidió, casualmente, acceso a algunos documentos recientes ligados a los nuevos proyectos. Nada ilegal. Nada obvio. Apenas curiosidad profesional, dijo.

El nombre de Lívia aparecía en todos.

Sin fallas.

Sin contradicciones.

Clara sintió un escalofrío.

En casa, a la noche, Adriano llegó más tarde de lo habitual. Encontró a Clara sentada en el sofá, el ambiente silencioso demás.

—¿Aconteció algo? —preguntó él.

—¿Te gusta ella? —preguntó Clara, directa demás.

Adriano paró en medio de la sala.

—¿De qué estás hablando?

—De Lívia —repitió ella—. ¿Te gusta ella además del trabajo?

Él pasó la mano por el rostro, impaciente.

—No —respondió—. Pero admiro.

—La admiración suele ser el primer paso —replicó Clara.

—¿Celos ahora? —preguntó él, levantando una ceja.

La palabra alcanzó a Clara como una bofetada.

—No seas ridículo —respondió ella, defensiva—. Yo solo te estoy alertando.

—¿Alertando de qué? —insistió Adriano.

Clara se levantó, caminando de un lado para otro.

—No sé —admitió—. Solo siento que esa mujer no está aquí por casualidad.

Adriano se aproximó y sujetó sus hombros.

—Estás proyectando —dijo, con calma forzada—. Después de todo lo que vivimos, es normal tener miedo de perder el poco equilibrio que restó.

Clara sintió un nudo en la garganta.

—¿Y si yo estuviera en lo cierto?

—No lo estás —respondió él, convencido—. Eso son celos, Clara. Nada más que eso.

Ella se alejó, dolida y furiosa.

Mientras tanto, Lívia estaba sentada en su apartamento, analizando informes en silencio. Una sonrisa mínima surgió cuando leyó una anotación específica.

Clara Bastos —comportamiento defensivo.

Lívia cerró el archivo.

El desconfort estaba funcionando.

Más tarde, Adriano envió un mensaje.

Necesitamos conversar. ¿Cenar mañana?

Lívia respondió después de algunos minutos.

Claro.

Ella apoyó el celular sobre la mesa y encaró el propio reflejo en la ventana.

Adriano se aproximaba emocionalmente, sin percibir. Clara desconfiaba, sin entender.

Todo caminaba exactamente como planeado.

Lívia no necesitaba apresurar nada.

La verdad, cuando viniera, sería devastadora.

1
Yacqueline Pineda
me gustaría no se a ustedes que Isadora no quede con Adriano la engaño y eso para mí no se perdona
Luz Gonzalez Lambaren
enredo tras enredo , que huevita
Blanca Chepote
YO TAMBIÉN ,NO ENTIENDO NI MERDI🤣
Gladys Dona
Realmente se está haciendo monótona la novela no salen de los dos que si que no y nunca se supo quien la salvo
Ma Guadalupe Moreno Gonzalez
muy aburrida y sosa🤣
Gladys Dona
Realmente la actitud de ella no la entiendo Venganza juntadas almuerzo cena que quiere sacar de personas que la TRAICIONARON
Gladys Dona
Empieza los conflictos entre Adriano y Clara ella no confía en Livia y tienes toda la razón el pasado vuelve pero no para conquistar a Ariano si no para hacerle pagar su Traición
Gladys Dona
Porque la persona que la salvo del.incendio no da nombre porque la quiso salvar
Gladys Dona
Pueden cambiar el rostro pero la voz no la cambia eso tendría que haberle llamado la atención al Infeliz de Adriano
Gladys Dona
Quien la habrá sacado y que la dieran por muerta agárrense Adriano y la putizorra de Clara qué el.pasado vuelve y el Karma también
Gladys Dona
Es novela pero por eso mi marido me decía no hay que comentar por más que sea tú mejor amiga porque después la que creo amiga quiere lo que es tuyo y te busca hasta que caes y ella misma después te muestra las pruebas así te separas y es muy cierto no en todos los casos pasa una amiga traidora pero hay muchísimo que ni idea que su marido anda con la que cree su mejor amiga otras le dicen como mi hermana
Ma Guadalupe Moreno Gonzalez
ya esta muy aburrido
Maria Dolly Arenas Arenas
hay. no me gustó pensé en otro trama más disyinto
Silvia Chena
muy entretenida, me ayudó mucho pasar una parte de mí soledad
Silvia Chena
puede ponerse ese apellido sincasarse
Silvia Chena
NO CRITIQUEN,, porque no escriben ustedes
Silvia Chena
NO CRITIQUEN
yennifer rodriguez
Me gustó mucho éste trabajo porque no fue la protagonista sufrida, por todos los acontecimientos, supo cómo canalizar, supo diferenciar, crecer... A la autora te lo agradezco y te felicito por mostrar una novela con firmeza, Resiliencia, perspectiva del cómo las personas en un mundo tan vanal se puede crecer, caer y levantarse, dar continuidad sin romperse y sin miedo, sobretodo sin miedo...!!
yennifer rodriguez
Ahora si tienen miedo, 😠😠 los dos deben pagar por traidores 😠😠..
Rubby Muñoz
Isadora necesita terapias psicológicas está muy golpeada y con el trauma no lo supera para seguir adelante
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