¿Podrá una señorita de de alta sociedad, y un jardinero hacer que su amor floresca , en medio de tantos impedimentos.?
Esta es la historia de amor de Ricardo y María Claudia. ¡Ven y acompáñame a ver qué pasa!
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Capítulo #22
♥️♥️
A las seis de la mañana sonó la alarma en la habitación de María Claudia 🕧⏰.
Alguien entró con una bandeja que contenía flores, café, jugo de naranja recién exprimido, tostadas y huevos con tocino.
—Buenos días, dormilona. ¿Cómo amaneció la reina de mi corazón? —dijo Ricardo sonriendo.
María Claudia, sentándose en la cama con la sábana envuelta en su cuerpo, se frotó un poco los ojos.
—Bien, ¿y tú, mi mágico jardinero? Madrugaste mucho, ¿no?
—Un poco… quería consentir a mi novia hermosa. Desayunemos, tenemos que ir a trabajar.
Desayunaron muy alegres, entre risas y besos dulces.
Luego fueron al baño a ducharse juntos. Debajo del agua, Ricardo, al ver a su amada desnuda, volvió a desearla intensamente. Le besó la espalda, dio pequeñas mordidas en sus hombros y orejas. María Claudia gemía de placer; se dio la vuelta y besó el cuello y el pecho de su amado… hicieron el amor de nuevo.
Después se arreglaron y cada quien se fue a su destino: María Claudia a la empresa y Ricardo a buscar un local para abrir una nueva sede de la Floristería Santana. Les iba tan bien que necesitaban expandirse.
Fue a su casa, se cambió de ropa y salió a buscar locales. También quería comprar un auto; no sería nuevo, pero le serviría para movilizarse y no gastar tanto en taxis.
Ricardo consiguió lo que buscaba: un local amplio y bien ubicado, y un carro que se ajustaba a su bolsillo y necesidades.
Pasaron los meses y llegó el día del matrimonio de Paula Andrea y Víctor.
Primero fue la ceremonia civil y luego la religiosa. Todo fue tan bonito…
María Claudia estaba feliz por su hermana menor, aunque se sentía incómoda porque sus padres no le dirigían la palabra.
Durante el brindis, todos bailaban alegres.
Llegó el momento de lanzar el ramo, y la afortunada fue María Claudia 💐😇.
Feliz, abrazó a su hermana, quien le deseó muchas felicidades.
Paula Andrea y Víctor se fueron de luna de miel a Canadá.
Terminó la fiesta y todos regresaron a casa, pero María Claudia intentó hablar con sus padres antes de irse. Ellos la ignoraron, y eso le dolió profundamente.
—No te preocupes, amor. Verás que pronto cambiarán de opinión —le dijo Ricardo, intentando consolarla.
...
Al día siguiente por la tarde, Ricardo paseaba con María Claudia por el parque, tomados de la mano.
—Amor, esta noche te tengo una sorpresa.
—¿Qué sorpresa, mi vida?
—Si te lo digo, ya no sería sorpresa. Revisa tu celular; allí te mandé la ubicación donde te voy a esperar. Ponte aún más bella de lo que eres y te espero a las 7:30 p.m. 😉
Así fue. A las 7:30, María Claudia llegó puntual y muy alegre.
Al entrar a la recepción del hotel, iba a preguntar por Ricardo, cuando alguien cubrió sus ojos con una suave tela y le susurró al oído:
—Tranquila, soy yo. Vamos, te llevaré a ver tu sorpresa.
Ella asintió, un poco ansiosa. Subieron al ascensor, y al llegar al tercer piso, salieron. Ricardo la guió hasta una habitación, abrió la puerta y le quitó la venda de los ojos. Al instante, encendió la luz.
—¡Wow, amor, esto es hermoso! —dijo María Claudia llorando de alegría.
Toda la habitación estaba llena de rosas y pétalos sobre el piso. En la cama había un gran oso de peluche 🧸 que sostenía entre sus manos una pequeña caja.
María Claudia corrió hacia él, tomó la cajita y leyó la nota que decía:
“¿Me harías el honor de ser mi esposa?”
Dentro, un hermoso anillo 💍.
María Claudia lloró aún más de emoción, corrió hacia los brazos de Ricardo y respondió entre sollozos:
—¡Sí, sí acepto! ¡Claro que quiero ser tu esposa!
Se fundieron en un beso lleno de amor, deseo y pasión.
Después de unos minutos se separaron, y justo entonces alguien tocó la puerta: era una camarera con una exquisita cena para dos.
Disfrutaron de la cena, y luego disfrutaron de su amor hasta muy entrada la madrugada. Quedaron exhaustos, abrazados, felices.
...
Días después fue el bautizo de los bebés de las gemelas.
Ricardo y María Claudia fueron los padrinos de los hijos de Martina, y el hermano del esposo de Fabiola con su esposa fueron los padrinos de los bebés de Fabiola.
Fue una gran celebración, llena de comida, música y alegría.
Allí también se encontraban los padres de María Claudia. Aunque al principio intentaron evadirla, ella los convenció para que hablaran.
Juan Pablo se veía más delgado, con la mirada triste.
—Papá, mamá, por favor… volvamos a ser la familia bonita que éramos antes. Estoy a punto de casarme con Ricardo. Quiero que tú, mamá, me ayudes a organizar todo; y tú, papá, que me entregues en el altar.
Los extraño mucho… perdónenme si los ofendí con mis palabras o mis actos. Ricardo y yo nos amamos y queremos estar juntos por siempre.
Juan Pablo no pudo contener las lágrimas. Abrazó a su hija y le pidió perdón.
Le dijo que también la extrañaba y que estaba dispuesto a apoyarla en todo.
Sandra, conmovida, hizo lo mismo. Comprendió que sin una de sus hijas, su familia no estaba completa.
También le pidió perdón a Ricardo. Se abrazaron los cuatro y lloraron juntos.
Pidieron perdón a los señores Santana, quienes también estaban presentes.
Fue un día de reconciliación y amor.
...
Dos meses después, Ricardo esperaba ansioso a su amada en el altar.
María Claudia entró de la mano de su padre, con un hermoso vestido estilo princesa. Su ramo era de rosas de varios colores. Caminó al compás de la marcha nupcial.
—Ricardo —dijo Juan Pablo con voz emocionada—, te entrego a uno de mis mayores tesoros: mi hija mayor. Por favor, cuídala, ámala y respétala.
Ricardo tomó la mano de su amada y le prometió amarla por siempre.
El sacerdote dio su sermón; los novios pronunciaron sus votos y colocaron sus anillos.
—Los declaro marido y mujer. Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre. Puedes besar a la novia.
Ricardo tomó el rostro de María Claudia entre sus manos y la besó con amor y ternura.
Caminaron por la alfombra roja entre aplausos, arroz y flores.
Luego fueron al salón de la recepción, donde bailaron, partieron el pastel, se tomaron fotos y, finalmente, partieron al aeropuerto rumbo a Cartagena.
Las gemelas les habían regalado su luna de miel en las hermosas playas de Cartagena de Indias.
Después seguirían recorriendo el Caribe colombiano durante dos meses.
...♥️...
Un año después, María Claudia estaba en una sala de partos, dando a luz a su primera hija, a quien llamarían Sofía.
Ricardo estaba dichoso, rebosante de felicidad.
Los bebés de las gemelas ya caminaban, y Paula Andrea estaba embarazada de cinco meses; también esperaba una niña.
Patricia y Camilo tuvieron trillizos, y Rafael se casó con una hermosa rubia de ojos azules llamada Shirley Cortez.
Todos eran felices.
...
Hoy se celebra el segundo cumpleaños de Sofía Santana Montero.
Ricardo y María Claudia se hicieron cargo de la empresa de los señores Montero por petición de ellos, quienes se tomaron unas vacaciones en México.
Ricardo se divide entre la empresa y sus cinco floristerías —dos en la ciudad y tres en la vecina—.
Sus abuelos siguen fuertes y saludables, disfrutando de su bisnieta.
Juan Pablo y Sandra consienten muchísimo a Sofía, al igual que a Marcela, la hija de Paula Andrea y Víctor, una niña muy hermosa con los ojos de su padre.
María Claudia sigue pintando, y muchas de sus obras ya han sido reconocidas.
...
María Claudia ♥️
Chic@s, en el corazón no se manda.
Para él no existen clases sociales, ni importa si eres rico o pobre, negro o blanco.
Cuando el corazón se enamora, no le importa nada.
Díganmelo a mí, que me enamoré perdidamente de mi mágico jardinero,
y hasta el día de hoy siento que nos amamos como nunca.
Luchen por lo que quieren, cumplan sus sueños y nunca se den por vencid@s.
FIN.♥️
...
Espero que les haya gustado esta historia.
Vuelvo y les pido perdón por mis faltas de ortografía o las palabras que no supe describir.
Gracias por apoyarme de corazón.
Acepto cualquier comentario, bueno o malo: todo ayuda a mejorar, mientras sea dicho con respeto.
Los quiero un montón.
Atte: Rosa Verbel 😘😘😘😘😘