Kareena es una joven de 16 años que será forzada a contraer matrimonio con un hombre para salvar a su familia.
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Poniéndolo en su lugar.
Bernard se acercó a Bella, él iba con una joven del brazo, ella era Lady Danielle Souncer, era la prometida de Bernard, cuando el término con Bella, ya tenía tiempo, que había intimidad entre Danielle y él, ellos eran amantes, y fue la razón por qué el dejo a Bella, al no hacer que ella estuviera con él, se aburrió, él quería una mujer que lo hiciera vibrar, y Bella era muy insípida a su gusto.
- Que es lo que desea, Marques, creo que no hay nada de lo que tengamos que hablar.
- Valla, Valla, veo que ya no eres tan tímida como antes, solo quería presentarte a mi prometida, ella es Lady Danielle Souncer, es la hermosa mujer con la que me casaré, al final tú desaprovechaste la oportunidad de casarte con un Marqués, y dígame señorita Bella, me enteré que por fin pudo pescar un hombre, quisiera saber si es usted igual de seca con él, o ya es divertida.
Ambos reían, se burlaban de Bella, ella se sentía avergonzada, ella se giró para irse del lugar, pero él la detuvo.
- Únicamente quiero ser amable y darle un consejo señorita Bella, si quiere retener a cualquier hombre, debe dejar de ser una santa, los hombres nos aburrimos con las mujeres de hielo.
Bella trató de soportar sus lágrimas, él la lastimaba, no por qué lo Amara, sino por qué tal vez tenía razón, estaba a punto de llorar, cuando sintió que alguien la tomaba de la cintura.
- Hola mi querida y hermosa Bella, tenía tantos deseos de encontrarte, hoy el Emperador me dio un rato de paz, vine por ti para ir a cenar, que te parece.
Al verla el noto que sus lágrimas estaban a punto de brotar, y sintió furia.
- Que te sucede hermosa, este hombre te está molestando.
Bernard se molestó con ese joven, que no sabía a caso que él era un Márques.
- Te exijo que tengas más cuidado en como te diriges a un Marqués, lo que haga con esta joven no es tu problema, así que lárgate por donde llegaste, nos estábamos divirtiendo antes que llegarás.
Parecía que el fuego se había apoderado de los ojos de Albert.
- De hecho me interesa, pues ella es mi prometida, sin que me diga una sola palabra sé que estas molestando, y a juzgar por tu lenguaje y tus modos, me supongo que eres el antiguo admirador de mi futura esposa, solo quiero que sepas algo, y seré amable contigo, solo está vez. Mi nombre es Albert, soy el Duque de wenthen, Mano del Emperador Donovan Bellver y próximamente está hermosa y pura mujer será mi Duquesa, así que por su bien, y esperando que valore su vida, espero no vuelva a cruzar palabra con ella, ni para bien ni para mal, ya que sin dudarlo un segundo, voy a separar su cabeza de ese feo y enclenque cuerpo, así que espero lo haya comprendido, o será un verdadero placer para mí acabar con su vida," Marqués".
Bernard se molestó tanto, pero al mismo tiempo al escuchar lo que Albert le había dicho, el sabía que sería un error seguir ahí, así que dio la media vuelta y se comenzó a alejar junto a Danielle. Ella al ver que su prometido era un cobarde, soltó su brazo.
- De verdad vas a dejar que ese hombre te humilla de esa manera, por esa ilusa.
- permítame decirle algo señora, señorita o Joven lo que sea en realidad no me importa, cualquier ofensa a mi prometida se pagará con sangre, así que cuidado con sus palabras.
Danielle hizo una gran rabieta, y se fue caminando, tras ella iba Bernard, pero antes de alejarse, Albert lo llamo.
- Espero no volver a verlo, mucho menos cerca de mi hermosa, y maravillosa prometida, o no dudaré en terminar con su vida, espero haya quedado claro.
Bernard se fue rápidamente, Albert no bromeaba.
Bella se abrazó a Albert, y comenzó a derramar sus lágrimas ella le contó a Albert lo que había sucedido, él al verla sintió deseos de matar al infeliz, pensó por qué no acabe con su vida.
- Solo necesito que me lo pidas y de inmediato iré a matar a ese desgraciado.
- No yo es solo que... Tú piensas que yo soy aburrida.
- Mi hermosa Bella, tú eres perfecta, yo me enamoré de ti dulzura, de tu pureza, yo no necesito otra mujer, tú eres perfecta para mí, yo quiero poder enseñarte todo, físicamente, y mentalmente soy tuyo y tú serás mía. Nunca pensaría eso de ti, ese estúpido si tendrá envidia de mí, pues mientras él está con una golfa, yo estaré con la dama más limpia y pura del Reino.
Albert sabía quién era la mujer con la que Bernard iba de brazo, Danielle era conocida por ser bastante suelta, ella había estado con varios jóvenes, en realidad nadie la tomaba en serio, pues todos habían escuchado lo que ella hacía.
Bella se sintió feliz, ella tenía miedo, de que Albert se cansara de ella, de que él seria como Bernard, pero eso no era así, Albert la hacía sentir tan segura de si, él la había defendido, había puesto en su lugar a Bernard, estaba tan orgullosa de poder convertirse en la esposa de ese guapo, varonil y muy valiente hombre. Albert era muy noble, pero se convertía en una bestia para defender lo suyo, y ese hombre había salido bien librado, pues tratar de molestar a su prometida bien valdría su muerte. En la llevo a cenar y después a su casa, ambos se veían tan enamorados, él era todo un caballero, la trataba como su tesoro, Albert después de dejarla en casa, se fue a la suya, al llegar charló con su hermana de lo sucedido, ella conocía muy bien a Danielle, pues en alguna ocasión esa mujerzuela como ella la llamaba, trato de llevar a la cama a grayson, su esposo, pero él estaba muy enamorado de su entonces prometida Samantha, así que no hizo ningún caso a Danielle, y ella hizo una gran rabieta y le dijo que algún día se arrepentiría de haberla rechazado.