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CAMINANDO ENTRE LOBOS

CAMINANDO ENTRE LOBOS

Status: En proceso
Genre:Mafia / Traiciones y engaños / Mundo de fantasía
Popularitas:354
Nilai: 5
nombre de autor: Julio carrasco

Un grupo de amigos y una policía encubierto arriesgan sus vidas, tratando de acabar con la corrupción que azota la ciudad.

NovelToon tiene autorización de Julio carrasco para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 23

Los golpes sonaron con insistencia sobre la puerta. Daba la sensación de qué la persona tenía mucho apuro para que le abrieran.

—¡Un momento... ya va!— exclamó Adrian, desviando su mirada hacia Silvana, su esposa, la cual se encontraba sentada junto a él.

—Debe ser Amanda...— dijo ella, mientras tomaba el control remoto y apagaba el televisor.

Adrian se dirigió a abrir la puerta, y en efecto, era la joven policía.

—¡Hola! —saludó ella, sonriendo.

—¡Hola!...¿cómo estás?.— preguntó Adrian, franqueando la puerta — Adelante, te estábamos esperando...

—Gracias... Permiso...

—Si, adelante...Estás en tu casa...

Amanda se dirigió hacia el living. Silvana al verla venir se levantó del sillón y la esperó con una amplia sonrisa dibujada en su rostro.

—¡Hola, Amanda, bienvenida!... Soy Silvana, la esposa de Adrian...

—Es un gusto conocerte, Silvana…

—Si, encantada...Adrian me habló mucho de vos. Lo que este bandido no me dijo es que eras tan joven y bonita ...¡jaja! ...

—Nunca me lo preguntaste, amor...— se excusó él , sonriendo con cierta picardía.

—¡Mirá vos!— continuó bromeando ella — ¡Y yo que creía que estábamos lidiando con una anciana decrépita y arrugada!

—No es para tanto, Silvana...— intervino Amanda, un tanto ruborizada.

Las dos mujeres se saludaron con un beso en la mejilla.

—¡Bienvenida, tomá asiento!— ofreció la anfitriona.

—¡Gracias!...

Silvana era una mujer de veintisiete años , algo rellenita de cuerpo. Su estatura era normal ,su cabello largo, color rojizo. Sus ojos verdes parecían dos esmeraldas incrustadas en las cuencas. Tenía un rostro muy bonito y una sonrisa muy traviesa.

—¿Te traigo algo para tomar?. Un refresco... café...— ofreció Adrian.

—Por mí no te molestes, gracias...— contestó Amanda, sonriendo.

—¿Vos, amor?... ¿Querés algo ?

—No, amor, recién acabamos de tomar mate, ¡cómo te olvidás de las cosas!

—¡No me olvidé! Le ofrecí a Amanda, y pensé que si no te ofrecía a vos ibas a explotar por los celos ...

—¡Ja! ¡Dale, gracioso!. Decile a la chica de lo que hablamos.

Amanda los miró a ambos con rostro de curiosidad. Adrian tomó su lugar junto a Silvana.

— ¡Okey! Amanda, ¿tenés alguna novedad para compartir?

—Si, hablé con tu amigo Germán. Me dió información muy valiosa sobre las actividades de Alonso...

—¿Hablaste con él?. ¿Cómo hiciste para sacarle tal información sin decirle que sos policía?.

— Le dije que soy escritora— ella esbozó una sonrisa triunfal al confesar esto.

—¿Escritora?. ¿Y te lo creyó?— Adrian miró a Silvana, luego volvió su vista hacía Amanda

—¿Por qué no iba a creerme? Pienso que tengo más pinta de escritora que de policía, ¿no les parece?.

—Si, puede ser. ¿Qué pasaría si él te pidiera ojear el libro que estás escribiendo?.

—No sé qué pasaría. Sólo espero que llegado ese momento el caso ya esté resuelto, y pueda decirle la verdad.

—Bien, sobre eso queríamos hablarte Silvana y yo, por eso te llamé.

—¿Tienen novedades o qué?.

—No, no es una novedad, más bien es un plan. Queremos saber qué opinás vos .

—¡Qué bien! Cuéntenme, tal vez sea algo interesante.

Adrian y Silvana se miraron entre sí. Como buscando que uno de los dos tomara la palabra.

—Contale vos, amor. — dijo Silvana

—De acuerdo, vamos al grano, Amanda, ¿cómo te ves haciendo de moza en una fiesta privada?

Adrian le soltó todo eso de un tirón, y Amanda lo quedó mirando cómo si se lo hubiera dicho en Chino.

—¿Qué? ¿De moza dijiste?...

—Si, de moza. Esas chicas que sirven las mesas...

—Si, ya sé lo que es una moza — lo interrumpió ella — Pero, ¿yo de moza?

Explicame para qué y qué sentido tiene.

De moza..jaja...

—Porque siendo moza podes entrar sin problemas a las festicholas que organiza Alonso, ¿captas la trama?.

—La capto, pero cómo se supone que yo entre, ¿disfrazándome de moza?. Todavía no logro entender…

—No te vas a disfrazar, te vas a vestir de moza...

—Dejame que yo le explique esa parte —intervino Silvana — Tengo una amiga que se dedica a la organización de catering para fiestas, casamientos, cumpleaños, todo ese tipo de cosas. Precisamente, uno de sus mejores clientes es Héctor Alonso, el cual organiza fiestas todos los fines de semana. Anoche con Adrián estábamos charlando sobre este tema, y se me ocurrió la descabellada idea de que mi amiga pueda contratarte para esos eventos. De esa manera, y siendo una moza oficial podes entrar al tugurio de Alonso sin problemas.

Amanda quedó pensativa por un momento. La idea no le pareció tan descabellada cómo sugería Silvana, todo lo contrario, podría ser un plan excelente. El primer paso y quizás el más importante era entrar al lugar, ya estando adentro sería más fácil la faena.

—Igual no tenes porqué decidir ahora — dijo Adrian, al notar que Amanda había quedado en suspenso. — llevate la idea, estudiala y luego nos respondes. Capaz qué vos tenías algún plan mejor…

—No, me quedé pensando qué el plan puede ser muy viable, buenísimo diría yo.

—Si el plan resulta bien todo el mérito es de Silvana, en realidad ella fue la ideóloga de esto— aclaró Adrián, mirando a Silvana casi con complicidad.

—¡Bueno…si! Reconozco qué soy la mente maestra de este plan, ¡jaja! — Silvana se rió, haciendo un gesto como restándole importancia al tema.

— ¡La verdad es que la idea está genial!.

¿No has pensado dedicarte a esto? Creo qué juntas haríamos un dúo de película.

—¡Noo! No le des ideas raras, capaz que se lo toma en serio y después hay que bancarla.

—¡La verdad es que me encantaría ser una detective!— bromeó Silvana —Poder trabajar en la escena del crimen, bajarme cómo una diosa del vehículo oficial, abrirme paso entre la multitud mientras exhibo orgullosa mi placa policial, y digo con voz segura; ¡abran paso caballeros, soy la detective Silvana de SCI La Paz .

— ¡Si, claro!— continuó Adrian con el hilo de la broma — Yo sería Horacio. Llegaría a la escena con las manos en los bolsillos, lentes de sol oscuros y movimientos mecanizados. Luego miraría el panorama y las posibles pistas. Después me quitaría los lentes, con las manos en la cintura inclinaría un poco la cabeza y poniendo una mirada intelectual y voz de locutor, diría; “Criminales, espérenme que ya voy”.

Los tres se rieron de las tontas ocurrencias de la pareja. Amanda era la que más disfrutaba de la situación.

—La verdad es qué me están dando miedo. Con detectives cómo ustedes yo tendría qué dedicarme a otra cosa, ¡jajaja!

—¡No, nena! Déjalo como una broma nomás, ni loca sería detective, no sirvo para eso. Pero a Adrian si qué le gustaría, ¿verdad amor?.

—Tampoco, amor. Déjame con mis fierros y las manos sucias de grasa, ¡eso sí me gusta!

—¡Qué suerte! — Amanda suspiró aliviada— por un momento pensé que me quedaría sin trabajo.

—¡Si, cómo no, te creo! — río Silvana.

—Bien, señoras, ¿les parece buena idea si continuamos con lo qué nos

concierne?

—Continuemos…— alentó Amanda

—Por mi…si quieren continuar, ¡adelante!

— Bien, — continuó Adrian — quedamos en qué vas a pensar la propuesta que te planteamos, ¿no es así, Amanda?

—No tengo nada que pensar, ya lo decidí y creo que vale la pena intentarlo.

—¡Bárbaro! —exclamó Silvana — Entonces me pongo en contacto con Marisa para pedirle trabajo para vos.

—Todo muy lindo, pero tenemos qué estar todos de acuerdo en algo — intervino Adrian, poniéndole un manto de misterio al asunto.

—¿En qué? ¡Hablá, no me desesperes!— contestó Silvana, haciendo el gesto de comerse las uñas por la incertidumbre.

—Tenemos qué estar de acuerdo en que si vale la pena contarle a Marisa lo del plan. Mi opinión es qué ella no sepa nada, mientras menos personas sepan de esto sería mejor.

—Estoy totalmente de acuerdo con vos — apoyó Amanda.

—Si, de acuerdo — se sumó Silvana.

—Bueno, ese punto está aclarado. Ahora hay que esperar que vos hables con Marisa, amor. ¿Crees que puedas hacerlo cuanto antes?.

— Si, más tarde voy a hablar con ella…

—¿Qué probabilidades hay de que te diga qué por el momento no necesita personal?— quiso saber Amanda.

—Casi ninguna, fué ella quien me pidió que le consiguiera una muchacha para trabajar.

—Entonces quedó todo claro. Cuando Silvana tenga una respuesta te avisamos, lo más probable es qué vos tengas que ir a hablar con Marisa para ponerse de acuerdo.

—Eso no me preocupa tanto — contestó Amanda, sonriendo — lo más preocupante es qué si llegamos a un acuerdo voy a tener que practicar, porque yo de moza no sé nada.

—Eso se arregla. Si te pregunta si habías hecho antes este trabajo decile que si. Yo te doy algunas clases después, practicamos juntas.

—¡Muchas gracias por la ayuda! Están haciendo un montón, de verdad.

—No tenés nada qué agradecer, todo lo contrario, nosotros te agradecemos que hayas venido a limpiar la ciudad de esa lacra.

—Perfecto entonces, me tengo que ir. Voy a planificar qué es lo que voy a hacer esta noche.

Amanda se levantó de su asiento, Adrian y Silvana la imitaron.

—¿No te gustaría quedarte a comer con nosotros? —le preguntó Silvana.

—Si, quedate — agregó Adrián — Está noche vendrán unos amigos míos. Vamos a hacer un asado.

—No quiero molestar, — se excusó Amanda — además no conozco a nadie. Creo que me sentiría rara.

—¡ Cómo que no conocés a nadie! ¿Y nosotros que somos? — exclamó Silvana, bromeando— Además los que son casados van a venir con sus esposas e hijos.

—Entonces es una reunión familiar…

—¡ Muy familiar! Dale, así vamos practicando un poco —Silvana parecía muy entusiasmada

—¡Excelente idea, amor! Mis amigos y yo nos sentamos y Amanda nos atiende en la mesa. Es una buena ocasión para practicar.

—¡No seas atrevido, amor! ¡Mirá si la otra los va a atender a ustedes! Estás pasado de atrevido…

—Era una idea que se me ocurrió…

—Se te ocurre cada idea. A vos y a tus amigos si los dejás agarran de esclava a la gente .

—¡No me quemes!...

Amanda no dejaba de reír escuchando las pavadas qué hablaba la pareja. Sin dudas se amaban y se complementaban muy bien.

—¿Qué decís? ¿Te quedás a comer con nosotros? — volvió a insistir Silvana.

—Bueno, me convenciste. Adrian tiene razón más allá de la broma, yo podría practicar esta noche sirviéndoles, la verdad es que no me molesta.

—¡Noo, ni lo digas!— se escandalizó Silvana‐— Hoy vos sos nuestra invitada. De ninguna manera voy a permitir que estos abusadores se aprovechen de la situación.

—Está bien, voy a hasta mi habitación del hotel, me apronto y vengo a pasar un rato con ustedes.

—¡Bárbaro! —asintió Adrián —¿Necesitas que te lleve?

—No, no gracias. Tengo mi auto afuera.

—Entonces te esperamos. ¿Más o menos a qué hora pensás andar por acá?

—Son seis y media, calculo que a eso de las ocho, ocho y treinta voy a estar llegando.

—Perfecto —intervino Silvana — vamos que te acompaño hasta la puerta.

Las dos mujeres se encaminaron a la salida mientras Adrian las seguía de atrás.

Cuando ya se habían despedido y Amanda caminaba hacia su auto, otro vehículo llegaba y se estacionaba frente a la vivienda.

—Ese es el auto de Mario — dijo Adrian, reconociendo el vehículo de su amigo.

En efecto, Mario descendió del auto, a su lado y de acompañante venía su esposa Lorna. En los asientos traseros viajaba el hijo de la pareja, un niño de seis años llamado Demian, acompañado por Germán.

—Vinieron temprano — se sorprendió Silvana.

—Si, ya me habían avisado qué vendrían más temprano para empezar a prender el fuego. Todavía hay que ir a comprar la carne y las cosas que hagan falta.

Germán también descendió del coche y su sorpresa fue inaudita al ver a Amanda salir de la casa de sus amigos. Amanda lo vio y saludó a distancia. Él le correspondió el saludo levantando su mano derecha. Mario también vió a la chica, luego su mirada buscó a la de Germán, y cuando se encontraron ambos intercambiaron gestos de asombro.

La familia se acercó a la casa yendo al encuentro de los anfitriones, mientras tanto Germán se quedaba un poco más rezagado, mirando una y otra vez hacia atrás, aún sin poder entender qué estaba haciendo Amanda en la casa de Adrián.

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Lugh
Que horror tener que entrar antes un sábado
Julio Carrasco: ¡Horrible! En la mayoría de esos sitios los empleados hacen tiempo completo.
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Lugh
No suena mal eso pero todo lo demás es...
Lugh
A este paso todos los personajes estarán llenos de banderas rojas
🚩🚩🚩
Lugh
ahora que lo pienso
si hubiera ido con el pelo suelto lo hubiera llamado roquero drogadicto?
Lugh
Me da mucha risa que esos dos ya se hicieron toda una historia en su cabeza y seguramente es otra cosa muy diferente
Julio Carrasco: Si, es muy diferente, pero los tipos se la creen jaja
total 1 replies
Lugh
Le acaba de pedir lo que todo barista odia preparar
café con leche descremada
Julio Carrasco: Eso y aparte estaba enojado con su patrón 🤣
total 1 replies
Lugh
jajajaja ya me parecía que era por su apariencia
Julio Carrasco: Es verdad, pero este viejo abusa 🤣🤣
total 3 replies
Lugh
Adriannnn con esas cosas no se juegan jajaja
Julio Carrasco: Jajaja es verdad 🥰
total 1 replies
Lugh
Ya me estoy encariñando con estos personajes
ojalá no mueran
Julio Carrasco
Lugh, lamento defraudarte en este primer capítulo.
Lugh: Al contrario, fue muy interesante hizo que quisiera seguir leyendo tú historia
total 1 replies
Lugh
Creo que fue muy inocente de mi parte pensar que los iban a dejar vivir
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