En un mundo donde los dragones eligen a sus jinetes y los reinos se sostienen sobre alianzas forzadas. El amor es un lujo que nadie puede permitirse en tiempos de guerra. Elian Kovács siempre supo que su destino no le pertenecía al nacer enfermizo. Principe Omega del reino nórdico, y pieza clave en la guerra que se aproxima, su vida queda sellada cuando es prometido en matrimonio al heredero del poderoso Dominium Sárkányvér, un alfa al que jamás ha visto… y al que está destinado a obedecer como su futura esposa. Pelear en contra del clan del desierto. Pero ambos antes de rendirse al deber cometen un error. Lo que debía ser un escape sin consecuencias… Se convierte en un secreto imposible de ocultar. Porque semanas después, Elian descubre que lleva dentro algo más que culpa. Lleva un hijo concebido fuera del pacto. Una verdad que, de salir a la luz, podría significar la caída de su clan o su exterminio. Porque en un mundo donde el deber lo es todo. El amor puede ser la guerra más letal.
NovelToon tiene autorización de Mckasse para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Marcando territorio
No quería hacer un escándalo el día de mi boda.
Mucho menos frente a dos reinos completos observándonos. Soy el alfa de la relación y debo dar el ejemplo eso si lo tenía muy claro.
Pero había algo en ese tal Soren Valkyr que me estaba irritando más de lo necesario.
Tal vez era su tono.
O la forma en que se movía alrededor de Elian como si conociera cada respiración que daba.
O quizás… la manera en que mi esposa lo miraba sin tensión.
Con confianza.
Demasiada confianza para mí gusto.
Bebí otro trago de vino intentando tranquilizarme.
No funcionó.
Porque el muy imbécil volvió a acomodarle la copa de caldo a Elian antes de que siquiera la pidiera.
Y Elian lo dejó hacer lo que quería, desde entablar conversaciones al punto de ignorar me.
Como si fuera normal.
Como si yo no estuviera sentado justo a su lado.
Apoyé lentamente la copa sobre la mesa, pero firme.
El sonido hizo que varios cerca guardaran silencio.
Luego giré la cabeza hacia Soren.
Y sonreí apenas.
Una sonrisa elegante.
Educada.
Pero fría.
—Aprecio tu preocupación por el bienestar de mi esposa.
Soren sostuvo mi mirada sin moverse.
—Es mi deber.
—Claro.
Asentí lentamente.
—Pero ahora el que ocupa ese lugar a su lado soy yo.
El salón entero parecía escuchar aunque fingieran seguir comiendo.
Incluso Miklós dejó de beber vino.
Elian me miró de reojo claramente nervioso.
Continué hablando con calma.
—Si hay algo que Elian necesite… puedes comunicármelo directamente. Ya no hará falta una tercera persona entre nosotros, mi amor.
El golpe fue elegante.
Pero directo.
Soren tensó apenas la mandíbula.
Lo noté.
Y sinceramente… me satisfació más de lo que debía.
Elian abrió ligeramente los ojos.
—Principe Dávid…
Pero lo ignoré.
Tomé lentamente la mano del omega frente a todos.
No era tan pequeña.
Pero si era muy suave.
Fría por el invierno.
Y levantándola con calma… besé sus nudillos.
El salón soltó pequeños murmullos impresionados.
Porque los matrimonios políticos rara vez comenzaban así.
Con afecto.
Con posesividad tan evidente.
Pero no me detuve ahí.
Giré apenas el rostro de Elian hacia mí.
Y lo besé nuevamente frente a todos.
Más lento esta vez.
Más consciente.
Sintiendo inmediatamente cómo el omega se tensaba apenas por la sorpresa.
Sus labios seguían igual de suaves.
Igual de peligrosos.
Y otra vez sentí esa maldita sensación recorriéndome el cuerpo. Sentía una necesidad de quedarme cerca. Cómo si ese Omega era el que estaba buscando todo ese tiempo.
Mi mano se deslizó lentamente hasta su cintura mientras lo besaba apenas unos segundos más de lo apropiado.
Cuando me aparté…sus mejillas estaban rojas.
Y sus ojos verdes completamente confundidos.
— No hagas eso delante de todos— me dijo tajantemente.
El salón explotó en aplausos y silbidos.
— Disculpa, es que me apetecía y pensé que no era un problema.
Harald prácticamente golpeaba la mesa riéndose.
—¡Eso sí fue un beso de recién casados!
Astrid sonrió detrás de su copa.
Ilona parecía satisfecha.
Pero yo… yo seguía mirando a Soren.
Porque mientras todos celebraban… él no sonreía.
Ni un poco.
Y fue ahí donde algo terminó de hacer ruido dentro de mi cabeza.
No eran solo celos.
Era otra cosa.
Algo no cuadraba.
Demasiadas miradas extrañas.
Demasiada tensión entre ellos como si ocultan algo.
Demasiada historia compartida.
Soren conocía a Elian demasiado bien. Eso ya me quedaba claro.
Y Elian reaccionaba demasiado rápido a todo lo que él hacía.
Como si hubieran pasado años viviendo prácticamente como una pareja sin que nadie se enterara.
Mis ojos volvieron lentamente hacia mi omega.
Se veía muy hermoso y nervioso. No sé si por mi culpa o la de su amigo.
Evitanba mirarme demasiado tiempo.
Y por primera vez desde que comenzó la ceremonia… una sospecha desagradable cruzó mi mente.
“¿Qué eres realmente para él?”