Juana María, una Dominicana que reencarnó en una de sus novelas favoritas, pero no puede creer que corrió con la mala suerte de reencarnar en la villana de la historia.
—No, no, en la villana no, en la villana nooo ¡Quiero ser la protagonista!
Grita en medio de la sala del banquete.
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Capitulo:22
AMBER:
Cuándo salgo del baño, Letia me espera con la ropa lista y un sobre dorado en sus manos.
—¿Y ese sobre?
Le pregunto con curiosidad.
—Es una carta de la emperatriz señorita.
—¿De la emperatriz? ¿Eso es bueno o es malo?
Pregunto comenzando a colocarme el vestido.
—Todo depende del propósito de la carta mi señorita.
—Bien, dame la carta.
Extiendo mi mano y Letia me entrega la carta y observo el lujoso y detallado sobre dorado... Hasta parece que es bañada en oro... Wao.
Saco la carta y tiene un dulce aroma a rosas.
Leo el contenido y es una invitación para ir al palacio lo más pronto posible.
—La emperatriz me está invitando a su palacio.
Murmuro y Letia abre los ojos.
—Eso es bueno señorita, cuándo los demás nobles se enteren de eso, usted será muy popular.
Habla Letia emocionada, pero yo solo me pregunto por qué la emperatriz me ha citado a su palacio... Esa mujer ni siquiera se menciona en la novela ¿Será por qué la trama está cambiando que está surgiendo cosas diferentes?
Letia me saca de mis pensamientos cuando me muestra un pomposo vestido de color rosado.
—¿Y eso?
Pregunto con los ojos abiertos.
—El vestido para ir a ver a la emperatriz.
—¿Tiene que ser ahora?
—Por supuesto, no podemos hacer esperar a su majestad, sería una falta de respeto y la emperatriz no tolera esa falta.
Dice y miro al pomposo vestido rosa.
—De acuerdo... ¿Pero no hay otro vestido?
—Este es perfecto señorita, créame.
Sonrío forzado y asiento para que ella me coloque el vestido que solo me hace recordar en mis tiempos, cuándo mi abuela me colocaba un pomposo vestido y me hacía varias coletas jajaja que momentos.
Al terminar de vestirme, peinarme y maquillarme, me miro al espejo y no estoy nada mal, pero no es mi estilo.
—Está muy hermosa señorita.
—Gracias Letia, esto no hubiese Sido posible si no fuera por ti.
Letia sonríe mirándome con ojos brillantes y la puerta de mi habitación es tocada y a los pocos segundos entra mi padre.
—Padre.
Murmuro.
—¿Puedo pasar?
Pregunta y asiento varias veces.
—Por supuesto que sí.
—Gracias, estás muy hermosa mi pequeño rayo de sol.
Siento mi rostro volverse rojo y lo miro con algo de vergüenza.
—Muchas gracias, salí a ti.
Le digo y este sonríe dejándome ver sus dientes.
—Escuché que vas a ver la empetriz.
—Así es, recibí una carta de ella.
Mi padre asiente.
—Puedes llevarte mi carruaje para que estés más segura, también asignaré varios guardias para que te escolten, recuerda mantener un perfil bajo ante la emperatriz y no des detalles de cosas que nos comprometan ¿De acuerdo?
—De acuerdo padre, muchas gracias.
—Siempre pequeña, estoy aquí para protegerte.
Sonrío sintiendo esa linda calidez en el pecho, pero de un momento a otro me siento el mal tercio al ver cómo mi padre y Letia se miran con ganas de comerse.
—¿Cómo estás Letia?
Pregunta él con voz suave.
—Estoy muy bien duque ¿Y usted? ¿Cómo se encuentra?
Pregunta ella con voz melosa y mirada tímida.
—Estoy muy bien y feliz de verte...
—¿¡Cómo es eso de que vas con la emperatriz!?
Interrumpe mi madrastra en mi habitación y todos nos quedamos mirándola fijamente.
—¿Cómo te atreves a entrar a la habitación de mi hija de esa manera?
A la bruja se le baja el aire que traía y sonríe forzado.
—Querido... No sabía que estabas aquí... Pues verás... Me gustaría que Amber también lleve a nuestra otra hija con la emperatriz, sería muy injusto que solo vaya Amber ¿No crees?
—Solamente Amber fue invitada, tu hija no ha recibido ninguna carta.
—Pero cariño...
Ella se acerca a mi padre y se cuelga de sus brazos pegándose a su cuerpo.
Letia baja la mirada y noto que mi padre se da cuenta y la empuja alejándola de él.
—Ya te he dicho que no me toques…
La voz de mi padre se vuelve muy fría y la habitación queda en una tensión palpable.
—Pero cariño...
Ella lo interrumpe, pero mi padre levanta una de sus manos.
—Largo de aquí.
Dice con evidente enojo y ella se marcha, pero no sin antes mirarme con odio.
—Ve con cuidado mi pequeña, papá estará aquí esperándote.
Dice mi padre dejando un cariñoso beso en mi frente, observo como Letia y él se miran por breves segundos y luego él se marcha sin mirar atrás.
—Letia...
—Es hora de irnos señorita, iré a ver qué el carruaje esté listo.
Menciona para luego retirarse sin más.
Me quedo en silencio por unos segundos y suspiro.
—Sí, tendré que crear un accidente lo más pronto posible.
Susurro para mí misma.
—¿A quién piensas matar?
Esa voz me sobresalta y llevo la mano a mi pecho inmediatamente.
—Cielos ¿Me quieres matar del susto?
—No, prefiero matarte de otras maneras más plecenteras.
Dice acercándose a mí y besa castamente mis labios.
Lo miro con los ojos bien abiertos y niego.
—Ya veo que estás loco Vicent.
Murmuro.
—¿Por qué lo dices?
Pregunta comenzando a caminar alrededor de mi habitación.
—Si mi padre te encuentra aquí nos mata a los dos... Bueno, solo a ti, por qué le diré que entraste aquí sin mi consentimiento.
Sonrío de medio lado y el hombre me toma de la cintura pegándome a la pared.
—Vaya ¿Piensas brindarme en bandeja de plata?
—Si eso me salva sí.
Le guiño un ojo y él se adueña de mis labios de manera salvaje.
—Estaré vigilando tu camino.
Susurra y antes de que diga algo más se lanza por la ventana.
—Ya todo está listo, señorita.
Entra Letia y yo sonrío.
—De acuerdo, entonces vamos.
vamos a conquistar el mundo. jajjajjaajjajajaja