Es un mundo de fantasía medieval mezclado con elementos de mitología oriental y épica clásica, existe una fuerza primordial llamada Ether, la “Esencia de la Creación”. El Ether otorgó poder a un grupo antiguo de guerreros supremos conocidos como los Semidioses, capaces de cambiar el curso de la historia con una sola voluntad. Los Semidioses ocultaron la ubicación del Ether para evitar que cayera en manos de reyes, imperios y criaturas ambiciosas. Esto desató la legendaria Guerra Primordial, un conflicto que destruyó reinos y terminó con la muerte de todos los Semidioses. Con su desaparición, también se perdió el secreto del Ether.
A partir de entonces, las razas del mundo, humanos, elfos, orcos, enanos, bestias espirituales, se lanzaron a una búsqueda desesperada. La aventura se convirtió en profesión.
Nacieron los Aventureros. Se formaron los Gremios. Y comenzó la Era de la Aventura. En este escenario surge un chico llamado Kael , debil… hasta que el destino intervie
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CAPÍTULO 23: LAS SOMBRAS
Cuando el sol desaparecía tras las murallas blancas, la capital del reino humano cambiaba de rostro. Las antorchas se encendían, los salones nobles abrían sus puertas… y las decisiones importantes comenzaban a tomarse lejos de los ojos del pueblo.
Kael caminaba por una de las terrazas superiores del distrito gremial, observando la ciudad desde lo alto, se había cortado el cabello y su cambio físicoera evidente. Tenía la sensación de que las cosas estaban a punto de cambiar. No como antes. Ahora era distinto. Era un cambio más cercano. Más… obediente. Cerró los puños, porque sentía que el cambio era un surgimiento. El flujo del maná se acomodó de inmediato, recorriendo músculos, huesos y respiración como si su cuerpo hubiera aprendido un nuevo idioma sin darse cuenta. Su cuerpo respondió al sentimiento que tenía.
—No puede ser… —susurró.
Estaba a un paso. El Rango de Acero ya no era una meta lejana. Estaba ahí, como una puerta entreabierta. Solo en un año, desde que empezó todo con solo 16 años ya se acercaba al lugar de los veteranos. Y eso lo aterraba.
El patio interno del Fénix Negro estaba vacío. A esa hora solo entrenaban los que no querían aplausos. Los que estaban dedicados a volverse losas fuertes los que sabían que por muchos más años que pasarán el encontrar el Ether no era un pretexto, era un objetivo.
—Otra vez —gritó Lance
Kael atacó, con una explosividad nueva. Su golpe fue más rápido. Más pesado. Lance apenas logró bloquearlo y retrocedió varios pasos, clavando los pies en el suelo.
—Eso no fue normal —dijo, sacudiendo la mano—. ¿Desde cuándo pegas así?
Kael respiraba agitado.
—No lo sé… solo… pasó.
Lance respondió —Bien entonces veamos que puede hacer —
Lance no saco su espada, solo pronunció su ataque, "Desemvaine fantasma " y su espada pereció salir del aire mismo , producto a una velocidad sin precedentes. Pero Kael reaccionó con una versión mayor del ojo de Madruk , bloqueó los ataques imperceptibles para el ojo humano y luego usó la propagación del maná para usarlo en su espada. Lance bloqueo pero el golpes fue tan fuerte que lo mandó a una pared cercana. Cuando Kael se dio cuenta su espada estaba destruida por la cantidad de energía que había utilizado.
Calendra observaba con atención. Lugo intervino directamente sin tener que levantarse de su asiento.
—Tu maná no se está desbordando —comentó—. Está… comprimido.
—Eso es malo, ¿verdad? —preguntó Lance. mientras se levantaba.
—No —respondió ella—. Es lo que hace alguien justo antes de ascender.
Silencio. Kael la miró.
—¿Ascender… a Acero?
Calendra asintió.
—Pero si no lo controlas… te romperás desde dentro.
Kael tragó saliva. No estaba listo. Pero el mundo no parecía dispuesto a esperar. Debía de hacer las cosas bien y rápido.
El nuevo encargo llegó esa misma noche. No por tablón. Por mano directa.
—Esto no pasa por registro oficial —explicó Malion, entregando el pergamino—. Trabajo delicado.
Astrian leyó primero.
—Protección de caravana política —dijo—. Distrito noble. ¿Desde cuándo escoltamos políticos?
—Desde que pagan mejor que los mercaderes —respondió Malion.
Kael frunció el ceño.
—¿Quién paga?
Malion dudó un segundo.
—Un consorcio privado, ustedes no tiene que saber más.
Astrian sonrió.
—Traducción: alguien con poder que no quiere ensuciarse las manos. Quizá valla y pase algo.
Lance levantó la mano.
—Pregunta rápida. ¿Nos van a disparar?
—Probablemente.
—Genial. Pues entonces llevo ni capa.
La escolta avanzaba entre calles elegantes. Carros cerrados. Guardias bien armados. Y símbolos que Kael ya había aprendido a reconocer. No de Orion.
Pero sí de algo parecido. Si tenían tanta seguridad Kael no podía entender de qué hayan pedido ayuda a un gremio de aventureros.
—Esto no es protección —susurró Calendra—. Es intimidación. Esto parece más un desfile militar que otra cosa.
Kael sintió la Marca palpitar. Una presencia.
Lejana. Observando. Sus sentidos no lo engañaba, el gobierno quería demostrar algo y alguien quería ayudarle. El ataque llegó como una coreografía ensayada. Asaltantes perfectamente coordinados.
Demasiado buenos para ser simples bandidos. Y todo parecía brutalmente falso. Pero, Kael luchó con todo. Cada movimiento era más limpio. Más eficiente. Sentía rango Acero rozándole la piel. Hasta que vio algo que lo detuvo. Uno de los atacantes llevaba el emblema de otro gremio.
—¡Son aventureros! —gritó—¡¡¿que significa ésto ?!!
El combate se volvió confuso. Cuando terminó, los atacantes se retiraron… dejando el mensaje claro. Un gremio había sido contarado para hacer una coreografía de batalla que dejara ver que el reino era un potencia militar y para intimidar a ciertos sectores que no estaban contentos con la situación en ese lugar en cuanto a corrupción se refiere. No sólo Kael todos habían comprendido lo que acababa de ocurrir. La caravana siguió. Como si nada.
Esa noche, el grupo se sentó en una fogata. Hablaron.
Lance
—Mi familia era herrera —confesó—. Murieron en una guerra que nadie recuerda. Yo corro porque… si me detengo, siento que los pierdo otra vez. No quiero que otros niños se queden huérfanos como yo. Mientras más rápido sea más fuerte seré y podré ayudar a todos.
Calendra
—Mi cuerpo es una maldición heredada —dijo—. Mi madre murió porque el suyo no resistió, mi abuela también, y asi todas mis familiares maternos. Yo entreno porque no quiero acabar igual.
Astrian. Sonrió con frialdad.
—Yo quiero ver arder el trono de mi padre. Soy el hijo bastardo de gran, magnánimo y todo poderoso rey de Cián. Baj que pantomima.
Silencio.
—No lo odio —continuó—.Pero la verdad no lo culpo por ser un mal padre que me abandonó incluso. El es un podrido y Cián está podrida desde arriba también.
Kael los escuchó. Y entendió. No eran héroes. Eran sobrevivientes con objetivos distintos.
Malion observaba desde lejos.
Recordaba cada rechazo de la Academia de Aren. Siempre ha visto a esa escuela como una especie de santuario donde nacían los más grandes héroes. Recordaba la desesperación de la no aceptación, ¿qué podían tener esos chicos que el no tenía en el pasado?, especialmente Kael un chico que al principio ni Maná tenía. Cada puerta cerrada era una declaración de ira que lo hizo cada ves más fuerte.
—Yo me hice solo —pensó—. Y no le debo nada a nadie. Solamente deseo que observen el fracaso de aquel a quien si aceptaron.
Artes, en cambio, por otro lado, sonreía entre copas y nobles.
—Astrian cree que puede cambiar el reino —murmuró—. Yo solo quiero asegurarme de estar del lado correcto cuando todo caiga.
En la noche Kael volvió a sentir la Marca. Más fuerte.
Más clara. Orion no compraba espadas. Compraba voluntades. Y Cián era el mercado perfecto. Kael decidió levantarse y caminar, miró la ciudad desde lo alto otra vez.
—Si sigo avanzando —pensó—, ya no habrá vuelta atrás.
El Acero lo esperaba. Y con él… la verdad.