Jazmín, es obligada a casarse por medio de un contrato con un hombre de la misma edad que su padre. Su esposo es un hombre autoritario que no esta dispuesto a que el contrato se rompa,ella por su parte está dispuesta a huir si es necesario , pero en el preciso momento en que decide hacerlo alguien inesperado llegará para cambiarlo todo.
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La verdad
Jazmín corrió sin detenerse un minuto, no sentía el dolor de sus pies, sus pensamientos eran una maraña. No entendía que hacía Lucca en aquel lugar, lo último que quería era verlo allí, se preguntaba como iba a explicarle que estaba casada con el dueño de la casa (su amiga no tuvo tiempo de decirle que le había contado al muchacho sobre su matrimonio forzado)
La muchacha corría sin pensar en detenerse, sin sentir que sus pies lastimados se estaban haciendo más daño, se alejó hasta que chocó con aquel lago precioso que había descubierto. Entonces se detuvo, se dejó caer contra el tronco de un frondoso árbol.
Las lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos y todos los sentimientos que tenía guardados en su corazón se arremolinaron para salir en un triste y doloroso llanto.
-¿Qué es lo que hace él aquí?- preguntó mientras secaba sus lágrimas mirando el cielo- Yo no quiero que esté aquí, como hago para explicarle...
-¿Cómo haces para explicar qué?- oyó la voz de Lucca, al girar la cabeza lo vio de pie a su lado.
-Lucca... Yo...- respondió con voz temblorosa.
Él se acercó hacia la muchacha, se agachó frente a ella quién lo miraba sin poder contener su llanto, en el preciso instante que ella pensaba hablar los brazos de él se situaron alrededor de su frágil cuerpo y la envolvieron en lo que fue para la muchacha el más dulce y tierno gesto que Lucca podría haber hecho. Su llanto se intensificó ante dicha acción, se sentía protegida, sentía que ese era el lugar donde debía estar para siempre.
-Tranquila, no llores más cariño- le susurró él al oído mientras acariciaba su cabello con una mano y con la otra la sostenía cerca de su cuerpo. Ella pasó sus manos alrededor de Lucca, devolviendo aquel abrazo que tanto necesitaban ambos.
Se quedaron en aquella posición hasta que Jazmín se calmó, cuando esto pasó
-Lo siento mucho Lucca- dijo ella con tristeza en su voz.
-¿Qué sientes, nena?- interrogó él
-Haberte mentido- el joven sabía a que se refería pero quería que ella descargará lo que la angustiaba tanto.
-¿A qué te refieres?- preguntó
-Bueno... yo...- Jazmín buscaba las palabras exactas, no quería perderle por nada del mundo- siento muchas cosas por ti, pero no puedo, no debo sentirlas.
-¿Lo dices porque estás casada?- interrogó él y Jazmín se sorprendió ante su pregunta-
-¿Ya lo sabes?-dijo con asombro.
-Tu amiga me lo contó...-confirmó él- cuando no te encontramos luego de que saliste huyendo de mí.
-No hui de ti, sino de la situación ¿cómo iba a casarme contigo si ya estaba casada con alguien más? ¿Cómo iba a explicarte la situación?- preguntó ella angustiada.
-Pues, explicando.-ella ladeó la cabeza sin entender- no sé si al principio lo hubiera entendido, pero luego de asimilarlo hubiéramos buscado una solución
-No es fácil de solucionar, Lucca- afirmó ella- lo he estado intentando pero no he podido hacerlo...
-No importa, cielo- le dijo con ternura y acarició su mejilla- te prometo que juntos vamos a solucionarlo.
Jazmín le sonrió y devolvió aquella caricia con un beso, el cual él correspondió con mayor intensidad. Tomó a la muchacha por la cintura atrayéndola sobre su propio cuerpo y sentándola a horcajadas sobre él comenzó a besarla demostrándole lo mucho que la había extrañado.
Las manos de Lucca se apoderaron del cuerpo de Jazmín acariciando a su paso cada centímetro. Ella correspondió la efusividad del beso con suaves caricias sobre el cabello de él, cuando las manos de Lucca llegaron a la curva de sus caderas la muchacha no pudo evitar que un gemido de satisfacción escapara de sus labios. El muchacho esbozó una sonrisa de satisfacción mientras besaba el cuello de Jazmín. Sabía exactamente lo que ella estaba sintiendo, sabía que sus cuerpos se habían extrañado demasiado.
Así que no dudó y comenzó a quitarle lentamente la blusa, dejándola solo con su brasier para luego recorrer con sus labios cada centímetro de piel expuesta. Por su parte Jazmín le quitó la playera y sus manos acariciaron con calma los músculos de su pecho, haciendo que el muchacho se estremeciera en su interior.
-No imaginas cuanto te extrañé, nena- le dijo al oído mientras la recostaba sobre el colchón de grava que tenían debajo.
-Yo también te extrañé mucho- le dijo ella y sin un minuto más de dilación ambos jóvenes se entregaron a la pasión y el amor.
Se despojaron de sus ropas, cada uno besó y acarició el cuerpo del otro sin apuro, con ternura al principio, con lujuria cuando sintieron que se quemaban interiormente e hicieron el amor demostrando todo lo que sentían uno por el otro.
No importó que estaban al aire libre, no importó la razón por la que Lucca estaba allí. Solamente importó que estaban juntos y que así seguirían a pesar de todo.
Luego de demostrarse todo lo que ambos se necesitaban, Jazmín se acurrucó en brazos de Lucca y sin decir una sola palabra se quedó dormida. Cuando despertó sintió que sus pies le dolían, se incorporó en su lugar, vio que Lucca estaba sin su playera y con ella le estaba limpiando las heridas de sus pies.
-¿Te duele mucho, nena?- le preguntó mientras verificaba que tan lastimados estaban.
-Un poco- respondió ella sin poder evitar hacer una mueca de dolor-
-¡Ese maldito! Va a saber lo que es bueno-exclamó Lucca con enojo- Vamos a la casa, para poder curarte como se debe- le dijo ayudándola a ponerse de pie.
Jazmín no quería regresar a la casa, no sabía que podía llegar a ocurrir una vez allí.
-¿Desde cuándo te acosa?-Le preguntó él mientras caminaban.
-Mmm... hace unos días- le respondió ella.
-¿Y no se lo has dicho a nadie?- ella negó con la cabeza- bueno yo conozco alguien que puede solucionarlo.
A Jazmín le sonó raro eso, ¿Acaso Lucca era el invitado que Miltón esperaba y por el cual ella tuvo que salir de la casa?
-¿Y tú como llegaste hasta aquí? ¿que has venido a hacer? Porque no sabías que yo estaba aquí.- le preguntó ella justo cuando llegaban a la puerta trasera de la casa. Ambos se detuvieron, Lucca la miró y respondió
-Bueno. Yo vine hasta aquí a pedir ayuda para encontrarte.- Jazmín seguía sin entender¿a quién le iba a pedir ayuda?.
Y precisamente cuando el muchacho le iba a contar, sintieron la puerta abrirse
-¡Ah! ¡Por fin te encuentro!- ambos jóvenes alzaron la mirada para encontrarse con Miltón frente a ellos- Veo que ya has conocido a mi hijo- dijo mirando a Jazmín
-¿Tú hijo?...- dijo ella en un susurro y se desplomó quedando en brazos de Lucca .