Una huérfana de 15 años tímida y solitaria. Un joven futuro Alfa que se cruzará en su camino.
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La sorpresa de Adams
Narra Adams
Se despertó el Sábado por la noche, como bien me dijo el médico. A sí que había preparado algo para cenar, ya que supongo que tendría hambre.
Escuchar su voz era como un canto angelical. Música para mis oídos, el oxígeno de mis pulmones... Menos mal que sobrevivió, hubiera muerto con ella.
Me giro para verla y mi mundo se cae, recuerdo que todo es culpa mía. Solo quiero abrazarla. Abrazarla y decirle que es todo para mí. No puedo evitarlo y lo acabo haciendo. Ella no se retira sino que me devuelve el abrazo. Lloro por todo, porque pensé que la había perdido y ahora la tenía entre mis brazos. Nuestras frentes se juntaron y la vi llorar conmigo, me partió el corazón y solamente tuve la necesidad de besarla. Sus besos era lo que necesitaba para poder sobrevivir.
Acabamos por sentarnos a cenar. Ella llevaba días sin comer nada y después de la perdida de sangre bien tendría que estar hambrienta. No sé ni como conseguía mantenerse en pie. Yo nada más podía mirarla comer. Estaba aquí conmigo, a mi lado, respirando, comiendo. Como si nada hubiera pasado.
Empezó hacer preguntas... Porque estaba ahí con ella, quien la había sacado de aquel agujero... Y yo me preguntaba si ella se acordaría de algo...
Fui directo y le pregunté si se acordaba de algo, la vi tocar sus heridas de las mordeduras y eso me hizo saber que sí. Gimió de dolor y me enfureció que tuviera que pasar por eso. Agachó la cabeza avergonzada confirmando que si se acordaba. Entonces tuve que preguntarle, quien la había sacado de allí, quien había acabado... Con ellos. Podía ser uno de nosotros o un enemigo. Algún hombre lobo la tuvo que sacar de ahí y dejarla en esa habitación, algo debió pasar que se me escapa.
Note que se puso nerviosa, lo note en su cuerpo en su latido... En el pequeño grito que me dio diciendo que no se acordaba... Me la quedé mirando, era muy expresiva. Parecía que estaba discutiendo con ella misma, fruncía el ceño y negaba con la cabeza. ¿Qué me estaba ocultando?
No quise presionarla a sí que cuando terminamos de cenar recogí los platos y volví al salón con ella.
Adams: Dulce el médico dijo que debías descansar, será mejor que te acuestes e intentes dormir.
Dulce: Si claro... Será lo mejor.
La acompañé hasta su habitación, le dije donde tenía la ropa y las cosas del baño. Le di un beso en la frente.
Adams: Si necesitas cualquier cosa estaré abajo.
Dulce: vale... Gracias...
Deje a Dulce en su habitación y baje al salón de la planta de abajo.
Narra Dulce
Me metí a la ducha, encendí el agua caliente y deje que cayera por mi piel, quitando los nervios de mis músculos. Estuve como unos 10 minutos disfrutando de la ducha y salí para ponerme el pijama y dormir.
Estaba echada en la cama, pero no podía parar de pensar en todo lo que había pasado, en esos vampiros, en como me convertí en una loba o eso creo, eso dice ella. En como recuerdo al lobo del bosque rescatarme... Todo era muy confuso. Daba vueltas y vueltas y no podía dormir. Desesperada salí de la cama. Era ya de madrugada, a sí que baje a coger un poco de agua, no esperaba encontrarme a Adams despierto aún en la sala de estar.
Adams: ¿Qué sucede pequeña?
Dulce: Yo... No puedo dormir y vine a por agua...
Se le veía cansado, tenía ojeras, estaba despeinado. Como si estuviera pensando en algo, frustrado por algo...
Se acercó a mí y me abrazo... Apoye mi cabeza en su pecho, pude notar los latidos de su corazón. Hizo que mi calma se instalase en mí.
Adams: Vuelve a subir mi amor, yo te llevaré el vaso de agua arriba.
Solo pude asentir mientras me daba un beso en la frente y subí a mi habitación. Espere nerviosa sentada en el borde de la cama.
Se abrió la puerta y apareció Adams con una sonrisa y un vaso de agua en la mano.
Adams: Ya estoy aquí.
Se sentó a mi lado en la cama y me cogió de la mano.
Adams: ¿Por qué no puedes dormir?
Dulce: Es que... Han pasado muchas cosas y... ¿Y tú que haces despierto aún?
Adams: Tenía algunas cosas en las que pensar.
Se rascaba la cabeza nervioso... Yo en realidad no quería dormir sola, tenía miedo ¿pero como le iba a decir eso?
Empecé a jugar con el borde de mi camisa.
Adams: ¿Estás nerviosa pequeña? Dime que necesitas.
Dulce: Eemmm... Es que... Podrías...
Apretó mi mano cuál llevo a sus labios pasa besarla con delicadeza.
Adams: Únicamente dilo, lo que sea te lo daré pequeña.
Dulce: Podrías... ¿Quedarte aquí hasta que me quede dormida por favor? Tengo... Tengo miedo.
Narra Adams
¿Cómo no iba a tener miedo? Era tan solamente una niña y no sabía nada de estos mundos. Por lo que había pasado era una tortura tras otra.
Adams: Por supuesto que me quedaré pequeña.
Me eche en la cama al lado de ella y la abrace para que se acercase a mí. Ella no puso impedimento. Apoyo su cabeza en mi pecho, mientras yo acariciaba su melena una y otra vez.
Dulce: Adams... ¿Sabes lo que eran esas cosas que había ahí abajo?
Adams: Si lo sé.
No dijo nada más, solo acabo durmiéndose encima de mi pecho y yo me dejé llevar por el sueño teniéndola a mi lado.
Narra Dulce
Desperté con los rayos del sol en mi cara. Estaba apoyada en algo, un corazón latía debajo de mí... Abrí los ojos y vi a Adams, durmiendo abrazo a mí. Intenté moverme, pero él me apretó más a su cuerpo. Susurro en mi oído.
Adams: Mi Luna...
Esto ya me estaba mosqueando ¿Qué significaba? Allí abajo también me nombraron como tal...
Él abrió los ojos poco a poco para conectar con los míos directamente. Su sonrisa se hizo enorme y me dio un pequeño en los labios.
Adams: Buenos días mi amor.
Dulce: Buenos días
Y le devolví otro beso, sin saber muy bien que hacer. Nunca había estado en una situación a si. Todo era nuevo para mí. A él parece que le hizo gracia porque sonrió muy alegremente.
Nos levantamos a desayunar y todo era como en un cuento de hadas. Estaba preparando el zumo y me abrazo por detrás, mientras dejaba besos por todo mi cuello y hombros. Yo me puse nerviosa, mi corazón empezó a latir fuertemente. Él se acercó a mi oído provocándome.
Adams: ¿Pequeña te pongo nerviosa?
Dulce: No... Yo solo... Es que...
Adams: Se te ve tan adorable cuando se te suben los colores...
No sabía qué decir. Nos pusimos a desayunar y pasamos el día viendo películas y acurrucados. Todo estaba tranquilo y me encantaba estar con Adams... Me tranquilizaba y me hacía estar segura.
Pero pensar que se casaba en 5 días me enfurecía, intenté reprimirlo todo el día, pero necesitaba desahogarme.
*Melan: Déjame salir.
Dulce: ¿Estás loca? Cualquiera nos vería
Melan: Es de noche. Vayamos al bosque.
Dulce: NO
Melan: Por favor... Necesito correr. Soy una loba, recuérdalo... *
Algo en mi interior me forzaba a hacerlo. Necesitaba descargar todo el estrés que tenía ¿Sería la manera? Yo estaba en mi habitación y ya era de noche, seguro Adams estaría en su dormitorio, podría probar... Baje lentamente las escaleras a mitad camino hacia la puerta una voz me paro.
Adams: ¿A dónde vas pequeña?
Dulce: Yo... Voy a salir a tomar un poco el aire
Adams: Es tarde pequeña... Podría ser peligroso...
Dulce: Yo... Es que necesito...
Narra Adams
¿Para qué quería salir de noche? ¿No podría dormir otra vez?
*Matty: Déjala
Adams: ¿cómo?
Matty: Déjala, se a donde va. Iremos nosotros.
Adams: Está bien... *
Adams: Está bien pequeña, no te alejes demasiado de la casa.
Dulce hizo un gesto de afirmación y salió por la puerta. Pasaron 15 minutos y ya estaba nervioso.
*Matty: Vayamos, dame el control cuando estemos en el bosque.
**Adams: Okey amigo***
Salí hacia el bosque y en cuanto lo pise le di el control a Matty. No sabía a dónde íbamos, estaba nervioso. Llegamos hasta unos árboles al lado del lago.
Matty: Mira amigo
Mire hacia el lago y en la orilla pude ver una gran loba, de pelaje blanco que la hacía destacar bajo la luz de la luna. Era hermosa. Como una diosa. Matty empezó a salir de los árboles poco a poco y ella se dio la vuelta. Vi sus ojos... No los tenía como todos los lobos. Eran grises. Nuestras miradas conectaron.
*Adams: ¿Dulce?
Matty: Si, nuestra Dulce
Adams: ¿Pero cómo? ¿Por qué no nos ha dicho nada?
Matty: Ella no sabe qué tú eres yo. Cree que es la única a sí. Por eso Melan y yo quedamos aquí para que la pudieras ver y conocer. Dulce tiene miedo, tiene miedo de todo esto. Aparte... Adams, te casas en 5 días y ella lo sabe.
Adams: ¡¡No me voy a casar!!
Matty se acercó poco a poco a Dulce. Cuanto más la veía más me enamoraba. Su loba agachó la cabeza en sumisión. Incluso en su forma lobezna era tímida. Eso me volvía loco. Matty ronroneo en respuesta y le empezó a lamer el pelaje de la cabeza ella hizo lo mismo que él y se rozaron hocico con hocico. Yo estaba impresionado. Matty estaba muy contento y creo que ella también.
Estuvieron un par de horas jugando y descansando los dos juntos, junto al lado. Era digno de ver y de sentir.
Matty: Tenemos que irnos y llegar antes que ellas, Dulce no puede sospechar
**Adams: Está bien***