Una joven enfermera huérfana que trabaja 48 horas para poder subsistir,despiertan en el cuerpo de una joven en el tiempo antiguo siendo esta la hija de un Duque el más importante del reino Luna,prometida del príncipe heredero de dicho reino,sentenciada a muerte tras atentar contra la vida de la joven amante del príncipe heredero.Renace para cambiar el rumbo de la vida de Patricia ahora su nueva vida.
*Esta es mi primera obra, espero que me den ideas para seguir escribiendo muchas gracias*
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Boda...
Ya solo faltaba una semana para la boda de Sebastian y Patricia, el Duque y la princesa estaban de luna de miel en una casa de campo que le pertenecía a la princesa, heredada de su madre. Con solo tres meses se le veía un abultado vientre, eso tenía al Duque ansioso, ya que se preocupaba por todo, que si subía o bajaba las escaleras sola, que si levantaba un libro, etc..., eso tenía loca a Valentina, a tal punto que no lo dejó dormir con ella por dos días hasta que se calmara un poco, eso al parecer tranquilizó un poco al Duque, ya que prefería estarse tranquilito a tener que dejar de dormir sin su amada vampira.
En el Palacio, Sebastian estaba que no se aguantaba la emoción, pronto tendría a su amada para él solo y dormiría junto a ella todos los días. En eso se pasaba el día soñando con que llegara el día.
Patricia era otro tema aparte, cada día se ponía más nerviosa, ella tenía una sorpresa preparada para el día de la boda, no sabía si la noticia le agradará a Sebastian, pero a ella la tenía superemocionada.
El gran día llegó, la princesa estuvo desde muy temprano ayudando en la preparación de Patricia, la sometieron a un baño de esencias florales que desprendía un exquisito olor y dejaban la piel tersa, Patricia mandó a diseñar su vestido de novia como siempre había soñado aún en su antigua vida, el día que se lo entregaron lloró de felicidad por lo hermoso que había quedado, era un hermoso vestido blanco con diamantes incrustados, tenía una larga cola llena de diamantes y piedras preciosas, un velo con un hermoso broche en forma de flor, era una pieza única, su doncella le hizo un hermoso peinado semirecogido para que el velo hiciera juego, a ya estar lista se mira al espejo y una lágrima de felicidad se desliza por su mejilla, rápidamente Valentina se acerca y le limpia con su pulgar.
-Este día es muy especial para ti, no debes llorar, solo sonreír, ya que te vas a casar con el hombre que amas-, le toma las manos con las suyas,- nunca voy a ser, ni quiero ser el remplazo de tu madre, quiero que veas en mí a una amiga, amo a tu padre como nunca he amado a nadie, y me ha dado el regalo más grande que es tu hermana o hermano-, ambas sonríen, ya que Dimitri se ha empecinado en que la bebé es niña,- sé feliz mi niña, tú y mi amado sobrino se lo merecen-, con un suave abrazo se encaminan a la salida donde la espera su padre el Duque para entregarla en el altar.
Al llegar a las puertas del templo, empieza a sonar la música de entrada, las puertas se abren y un nervioso Sebastian se gira para mirarla, él se queda quieto en su lugar, había olvidado como respirar de la impresión, su amada Patricia estaba hermosa, una lágrima traicionera rodó por su mejilla de la emoción que albergaba su corazón, al llegar Dimitri junto a su hija para entregársela, él le brinda su mano para que la tome, al Patricia mirar a su padre ve como este estaba soltando lágrimas en silencio, le da un fuerte abrazo y le dice que lo ama y también que le agradece a Dios por darle un padre como él, el Duque regresa a su asiento al lado de su esposa la princesa Valentina y la ceremonia comienza, el sacerdote empieza con un pequeño discurso diciendo la importancia del matrimonio, luego le pide a cada novio que diga sus votos.
-Yo Sebastian Draco te tomo a ti, Patricia Ivanoc como mi esposa, para amarte y respetarte hasta que la muerte nos separe, cuidarte cuando estés enferma, cuando necesites un hombro para llorar ahí estaré yo, quiero ser tu refugio toda la vida, te amo mi alma-, eran las palabras de un enamorado Sebastian.
-Yo Patricia Ivanoc te tomo a ti, Sebastian Draco como mi esposo, para amarte y respetarte hasta que la muerte nos separe, ayudarte con el reino, ser tu refugio y tu calma, darte la mano cuando ya no puedas más, te amo mi vampiro-, le decía sonriendo a Sebastian.
-Yo como autoridad, los declaro, marido y mujer, puede besar a la novia-, rápidamente Sebastian abraza a Patricia por la cintura y le da un apasionado beso. Todos en el templo se pusieron de pie y empezaron a decir.
-Larga vida al Emperador Sebastian-, gritaban todos al unísono.
-Larga vida a nuestra Emperatriz Patricia-, todos gritaban a una sola voz.
Al salir del templo toda la capital estaba en las calles, felicitando y brindándoles buenos deseos a sus monarcas. Al llegar a palacio el nuevo matrimonio saludaban a sus familias, Patricia abrazó a su padre y luego a Valentina, igual fue con Sebastian,
de momento sienten la presencia de alguien detrás, al voltearse Patricia ve a sus hermanos junto a sus parejas.
-Muchas felicidades hermanita, estás hermosa como lo era madre-, le decía su hermano gemelo mayor Jasper.
-Te quisimos darte una sorpresa y aquí estamos-, su hermano gemelo del medio Esteban le da un tierno beso en la frente y la abraza dulcemente. Así le presentan a sus acompañantes. Con Jasper se encontraba Isabela de Volcra hija del Marqués Ros de Volcra, con quien tiene negocios siendo este un hombre de valor, al conocer a su hija se enamoró perdidamente, ella es una joven linda, amable con los demás y muy educada, con un temperamento como el de Patricia, tal vez se lleven bien entre ellas. Con Esteban se encontraba la señorita Lisandra Antor, una joven huérfana y única heredera de la familia Antor unos barones que murieron en un accidente de carruaje cuando era una niña de catorce años, quedó al cuidado de una tía materna quien la acogió como su propia hija. Ellos se conocieron por accidente en el pueblo, ella iba entretenida con un libro y él mirando para otro lado y chocaron, ella calló sobre él y sus labios se rozaron, ella de un brinco se disculpa y se marcha corriendo, él se queda mirando por donde la joven salió corriendo y así había comenzado una persecución diaria de él hacia ella, hasta que finalmente la enamoró.
Patricia estaba contenta por ver nuevamente a sus hermanos, le gustaban las jóvenes que los acompañaban. Así empezaron a disfrutar de aquella boda y sus manjares, los novios salieron al balcón y suspiraron cansados, fue mucho el ajetreo, y lo único de lo que tenían ganas era de dormir.