Luna es una creadora de contenido y diseñadora UX que se hace pasar por su hermana Sol para contraer un matrimonio arreglado con Gael, un fundador de ciberseguridad al que todos llaman "lobo de negocios". Pero él ya sabe la verdad – su fachada feroz es solo para proteger a los suyos – y juntos hacen un pacto para investigar las amenazas que acechan a la empresa de su hermana.
Mientras trabajan en equipo, las reglas de su mentira empiezan a romperse: descubren una pasión compartida por la tecnología con propósito, y cada día se acercan más. En un mundo donde la imagen parece todo, tendrán que decidir si seguir fingiendo o atreverse a ser ellos mismos – porque el único código que nunca falla es el del amor construido sobre la autenticidad.
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capitulo 22
Volvimos a Madrid dos semanas después, cargados de recuerdos, fotos y nuevas ideas para nuestros proyectos. La abuela y Sol nos esperaban en el aeropuerto con flores y una tarta de bienvenida que decía: “¡Bienvenidos a casa – ya falta poco para la boda!”. Mientras íbamos en coche hacia nuestro apartamento, la abuela nos contaba todos los detalles de los preparativos – las flores ya estaban reservadas, el vestido de novia estaba terminado y los invitados ya habían confirmado su asistencia.
“También hemos tenido una sorpresa para vosotros”, dijo Sol, sonriendo misteriosamente. “Muchos de los jóvenes que han participado en las jornadas de ‘Tecnología con Causa’ quieren formar parte de la boda – quieren ayudar con las decoraciones y hacer algunas instalaciones digitales especiales para la celebración.”
“¡Qué maravilla!” dije, emocionada. “Eso hará que la boda sea aún más especial.”
Los días siguientes estuvieron llenos de trabajo – organizar los proyectos que habíamos dejado pendientes, preparar la expansión de las jornadas a otras ciudades y, por supuesto, terminar los preparativos de la boda. Gael y yo pasábamos las tardes visitando proveedores, probando menús y eligiendo la música para la fiesta.
Un jueves por la tarde, estaba en mi despacho de VerdeFuturo revisando los diseños de una nueva app para las escuelas cuando Valen entró corriendo, con una expresión preocupada en la cara.
“Luna”, dijo, cerrando la puerta detrás de ella. “Tienes que ver esto – alguien está difundiendo mentiras sobre ti en las redes sociales de nuevo.”
Me quedé sin aliento, cogiendo su móvil para ver lo que estaba pasando. Había una cuenta nueva que estaba compartiendo fotos viejas mías – fotos de cuando era más joven, de cuando cometía errores en mis primeros proyectos – junto con mensajes falsos diciendo que yo nunca había trabajado duro, que todo lo que había conseguido se lo debía a Gael y a mi hermana.
“¿Quién podría hacer esto?” pregunté con voz temblorosa. “Creíamos que habíamos acabado con todo esto.”
“No lo sé”, respondió Valen, poniéndose una mano en mi hombro. “Pero Gael ya está investigando – ha llamado a su equipo y están rastreando la cuenta para encontrar de dónde viene.”
Ese mismo día por la tarde, Gael vino a buscarme a la oficina. Su rostro estaba serio, pero cuando me vio, intentó sonreír para tranquilizarme.
“Ya sé todo, mi amor”, dijo, abrazándome fuerte. “Mi equipo ya ha conseguido rastrear la cuenta – pertenece a un antiguo competidor de BioInnova que nunca ha aceptado que perdieran el caso. Está tratando de destruir tu reputación para dañar a VerdeFuturo y a nuestra plataforma.”
“¿Y qué hacemos?” pregunté, preocupada. “No quiero que estas mentiras arruinen todo lo que hemos construido.”
“No lo harán”, respondió Gael con firmeza. “Tenemos pruebas de que todos los mensajes son falsos – tus certificados, tus proyectos anteriores, testimonios de personas que han trabajado contigo. Vamos a hacer una campaña de transparencia para demostrar la verdad – y esta vez, no vamos a dejar que nadie nos haga daño.”
Llamamos a Sol, Roberto y al equipo de comunicaciones de VerdeFuturo. En cuestión de horas, estábamos todos reunidos en el salón de nuestro apartamento, planificando la estrategia. Decidimos subir un vídeo donde contara mi historia completa – desde mis primeros pasos en el mundo de la tecnología hasta ahora – mostrando documentos, fotos y testimonios de personas que me habían conocido y trabajado conmigo.
“También vamos a invitar a los medios de comunicación a una rueda de prensa”, dijo Sol, tomando apuntes en su cuaderno. “Queremos que la verdad salga a la luz de una vez por todas – no queremos más mentiras, más rumores.”
Los días siguientes estuvieron llenos de trabajo – preparar el vídeo, contactar con los medios, reunirse con abogados para tomar medidas legales contra la persona que estaba difundiendo las mentiras. Pero a pesar del estrés y la preocupación, me sentí apoyada por mi familia, mis amigos y sobre todo por Gael – que nunca me dejó sola, que siempre estaba ahí para darme fuerza y ánimos.
Un día antes de la rueda de prensa, estaba en casa preparando mi discurso cuando escuché el timbre de la puerta. Era una joven que no conocía – con el pelo corto y teñido de azul, y una mochila grande en el hombro.
“¿Soy Luna?” preguntó con voz tímida.
“Sí – ¿en qué puedo ayudarte?” respondí, abriéndole la puerta.
“Me llamo Aitana”, dijo, entrando con cautela. “He participado en las jornadas de ‘Tecnología con Causa’ – fuiste tú quien me inspiró a estudiar diseño UX.”
Me sonríe y le ofrecí una silla.
“Me alegro mucho de escuchar eso”, dije. “¿Qué te trae por aquí?”
“He visto lo que están diciendo de ti en las redes”, dijo, mirándome a los ojos. “Y quería decirte que no somos tontos – sabemos que todo lo que has conseguido se lo has ganado con mucho esfuerzo. Tú nos has enseñado a ser valientes, a seguir nuestros sueños – y nosotros no vamos a dejar que nadie te haga daño.”
Sacó su móvil y me mostró una cuenta de Instagram que había creado con otras chicas de las jornadas. Se llamaba #ApoyamosALuna, y ya tenía miles de seguidores que compartían mensajes de apoyo, fotos de sus proyectos y testimonios de cómo yo les había ayudado.
“También hemos organizado una manifestación pacífica mañana en la plaza de Cibeles”, dijo Aitana, sonriendo. “Queremos mostrarte que no estás sola – que tienes toda una comunidad detrás tuya.”
Me quedé mirándola, sin poder contener las lágrimas de emoción. Había pasado tanto tiempo ayudando a otros que nunca se había imaginado que algún día serían ellos quienes la ayudaran a ella.
“Gracias”, dije con voz temblorosa. “No sé qué hacer para agradecerlo.”
“No hace falta que hagas nada”, respondió Aitana, abrazándome brevemente. “Solo queremos que sepas que te queremos, que te admiramos – y que siempre estaremos contigo.”
Esa noche, no pude dormir. Estaba emocionada, agradecida, con miles de pensamientos en la cabeza. Gael se dio cuenta y se acercó a mí en la cama, abrazándome desde atrás.
“¿Estás pensando en mañana?” preguntó.
“Sí”, respondí, apoyando mi cabeza en su pecho. “No puedo creer que haya tantas personas que me apoyen – que crean en mí.”
“Porque te lo mereces, mi amor”, dijo Gael, acariciándome el pelo. “Has trabajado duro, has ayudado a muchas personas y has demostrado que la verdad siempre triunfa. Mañana será un día importante – pero ya has ganado.”
A la mañana siguiente, nos dirigimos a la rueda de prensa que se celebraba en el centro de Madrid. Cuando llegamos, encontramos a centenares de jóvenes esperando fuera del edificio, con carteles que decían #ApoyamosALuna, #LaVerdadTriunfa y #LunaEsNuestraInspiración. Aitana estaba entre ellas, sonriendo y agitando un cartel con mi foto.
Me quedé emocionada, y Gael me cogió la mano para darme fuerza. Entramos en el salón de conferencias, donde los medios de comunicación ya estaban esperando con sus cámaras y micrófonos. Sol, Roberto y Gael se sentaron a mi lado, y empecé mi discurso con voz clara y segura.
“Hola a todos”, dije, mirando a la audiencia. “Hoy he venido aquí para decir la verdad – la verdad sobre mi vida, mi trabajo y mis sueños. He pasado mucho tiempo ayudando a otros a encontrar su camino en el mundo de la tecnología, y hoy quiero hablar de mi propio camino.”
Conté mi historia completa – desde cuando era una niña que amaba dibujar circuitos electrónicos en su cuaderno hasta ahora, cuando tenía el privilegio de trabajar en proyectos que cambiaban la vida de las personas. Mostré documentos, certificados y testimonios de personas que habían trabajado conmigo, y respondí a todas las mentiras que habían difundido sobre mí.
“La tecnología no es solo para unos pocos”, dije, con la voz llena de emoción. “Es para todos – para las chicas que quieren estudiar diseño, para los jóvenes que quieren crear apps, para todos aquellos que tienen un sueño y la valentía de perseguirlo. Y yo no voy a dejar que nadie destruya ese sueño – ni el mío, ni el de las personas que me apoyan.”
Cuando terminé mi discurso, la audiencia aplaudió con fuerza, y muchos periodistas se pusieron de pie para felicitarme. Fuera del edificio, los jóvenes seguían allí, agitando sus carteles y cantando canciones de apoyo. Me acerqué a ellos y les dije:
“Gracias”, dije con voz emocionada. “Sin vosotros, esto no habría sido posible. Vuestro apoyo es lo que me da fuerza para seguir adelante.”
Aitana se acercó a mí y me dio un ramo de flores amarillas – mis favoritas.
“Esto es de todas nosotras”, dijo. “Para decirte que siempre estarás en nuestros corazones.”
Ese mismo día por la noche, el vídeo que habíamos preparado se volvió viral en todas las plataformas. Miles de personas lo compartieron, dejando comentarios de apoyo y admiración. La persona que había estado difundiendo las mentiras decidió borrar la cuenta y pedir perdón públicamente – dijo que había actuado por envidia y que ahora se daba cuenta de lo mal que había hecho.
Gael y yo nos sentamos en el balcón de nuestro apartamento, mirando las luces de Madrid y bebiendo una copa de vino tinto.
“¿Te acuerdas de cuando pensamos que este peligro sería el fin de todo?” pregunté, apoyando mi cabeza en su hombro.
“Sí”, respondió Gael, cogiendo mi mano. “Pero también sabíamos que nunca te dejarías vencer – que tienes demasiado valor, demasiado corazón.”
“Y tú”, dije, mirándolo a los ojos. “Tú siempre estás ahí cuando más lo necesito. Siempre me apoyas, siempre me crees.”
Gael se acercó a mí y me dio un beso suave en los labios, mientras las estrellas brillaban en el cielo oscuro.
“Este ha sido el último peligro, mi amor”, dijo. “A partir de ahora, solo vendrán cosas buenas – nuestro matrimonio, nuestros proyectos, nuestro futuro juntos.”
Me acerqué más a él y le respondí:
“Sí – solo cosas buenas. Porque hemos demostrado que la verdad siempre triunfa, que el amor siempre es más fuerte que el odio y que juntos podemos enfrentarnos a cualquier cosa.”
Sabía que el futuro seguiría siendo lleno de desafíos y aventuras, pero también sabía que estaba preparada – porque tenía a Gael de su lado, tenía una familia y amigos que la querían y una comunidad que la apoyaba. El último peligro había llegado y se había ido – y lo que quedaba era un futuro lleno de posibilidades, de amor y de felicidad.