Es una historia intensa y visceral sobre pasión, ambición y lealtad en un universo donde cada decisión puede ser la última.
Un romance envuelto en balas.
Una guerra donde el corazón es el único territorio que no están dispuestos a perder.
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CAPÍTULO 20.
El resto de la fiesta continuó con esa apariencia elegante y luminosa que suelen tener las celebraciones donde el poder, la música y el dinero se mezclan bajo un cielo abierto.
Las risas seguían elevándose entre las mesas iluminadas por guirnaldas de luz.
Los músicos tocaban melodías suaves bajo la carpa blanca. Mientras las copas chocaban en pequeños brindis y el océano, al fondo, seguía golpeando los acantilados con su ritmo profundo y constante.
Todo parecía perfecto... Y, sin embargo, dentro de mí algo había cambiado.
Era una sensación extraña, una inquietud leve que se instalaba en el pecho como una sombra que no termina de tomar forma.
......................
Sostenía a Miguel en brazos mientras caminaba lentamente por el jardín. Él estaba fascinado con las luces que colgaban entre los árboles y estiraba sus pequeñas manitos intentando atraparlas.
Cada vez que lo intentaba, soltaba una risa brillante que me hacía sonreír sin querer.
_ Cuidado, mi amor _ susurré besando su mejilla tibia.
Entonces sentí una mirada sobre mí... No fue inmediato, fue algo que el cuerpo percibe antes que la mente.
Levanté la vista.
Iván Volkov estaba a unos metros de distancia conversando con dos hombres que no conocía. Pero mientras habla sus ojos estaban puestos en mí.
No apartó la mirada cuando nuestras miradas se cruzaron y no intentó disimular.
Su expresión era tranquila, casi educada. Pero había algo demasiado atento en su forma de observar… algo que me hizo sentir levemente expuesta, como si estuviera siendo estudiada.
Miguel se movió inquieto en mis brazos y volvió a reclamar mi atención.
_ Creo que alguien quiere caminar _ la voz de Gabriel sonó detrás de mí.
Giré apenas la cabeza y lo vi acercarse hacia mí sin prisa.
Cuando llegó a mi lado, sus brazos me rodearon por la espalda con una naturalidad íntima, segura, como si ese lugar "Junto a mí" fuera el único donde realmente pertenecía. Sentí el calor firme de su pecho contra mi espalda y el peso protector de su abrazo envolviéndome.
Su cercanía me estremeció.
Un cosquilleo lento y eléctrico recorrió mi cuerpo desde la base de la espalda hasta el pecho, como una corriente suave que despertaba cada uno de mis sentidos.
Su respiración cálida rozó mi cuello por un instante y ese simple gesto hizo que mi piel reaccionara de inmediato.
Cerré los ojos apenas un segundo.
Había algo en la forma en que Gabriel me sostenía… algo profundo, intenso, casi posesivo, que siempre lograba desarmarme por completo.
Incliné ligeramente la cabeza hacia atrás, apoyándome contra él, sintiendo su fuerza, su presencia, ese silencio cargado de una complicidad que solo existía entre nosotros.
Los ojos de Miguel se iluminaron al ver a su padre y levantó los brazos moviendo las manos como si estuviera reclamando su lugar.
_ Ven aquí, campeón _ dijo Gabriel con una sonrisa.
Gabriel lo sostuvo con firmeza y lo miró con esa expresión que pocas personas conocían: una mezcla de orgullo, ternura y algo mucho más profundo.
Algo que solo yo había aprendido a reconocer.
Lo observé unos segundos... Aquel hombre que muchos temían, el que había construido un imperio con decisiones duras y frías. Ahora sostenía a nuestro hijo como si fuera lo más valioso del mundo.
Y en ese momento, mientras la luz dorada del atardecer caía sobre nosotros, sentí algo cálido expandirse dentro de mi pecho.
Gabriel levantó la vista y me encontró mirándolo como una tonta y sonrió. Ese tipo de sonrisa que solo existía cuando estábamos los tres solos.
Entonces noté algo... La sonrisa se apagó muy rapidamente. (Seguí su mirada)
Iván Volkov, estaba observándonos. Pero ya no me miraba a mí... Miraba a Miguel.
Nuestros ojos se cruzaron con Gabriel por un segundo. No dijimos nada, pero ambos habíamos sentido el mismo cambio en el aire.
Iván se acercó con una copa de vino en la mano.
_ Debo decir que organizan celebraciones impresionantes _ comentó con una sonrisa educada.
Gabriel lo miró con calma, sosteniendo todavía a Miguel contra su pecho.
_ Nos gusta celebrar lo importante _ le respondió intentando ser cortés.
Iván observó al Miguel unos segundos y nuestro hijo lo miró con curiosidad, como hacen los niños cuando ven un rostro nuevo.
_ Tiene los ojos de su madre _ dijo Iván finalmente y levantó la vista hacia mí.
_ Pero el carácter… probablemente será como el de su padre.
No supe exactamente por qué, pero algo en la forma en que lo dijo me dejó una sensación extraña.
Iván bebió un pequeño sorbo de su copa.
_ ¿Podemos hablar un momento, Herrera?
Gabriel no respondió de inmediato, ya que sus ojos se movieron hacia mí. Ese gesto pequeño, casi invisible para los demás, era algo que siempre hacía... Como si, antes de cualquier decisión, quisiera asegurarse de que yo estuviera bien.
Le sostuve la mirada, asentí y entonces él habló.
_ Mario.
Mario apareció casi de inmediato.
_ ¿Sí, jefe?
Gabriel le entregó a Miguel, pero antes de hacerlo besó la cabeza de nuestro hijo con un gesto natural y protector.
Luego pasó su mano por mi espalda cuando se acercó a mí. Un gesto breve, pero lleno de significado.
_ Quédate con él _ le dijo a Mario.
_ Siempre _ respondió con media sonrisa.
Gabriel me miró una vez más, esa mirada que siempre decía más de lo que cualquier palabra podría.
Luego se volvió hacia Iván.
_ Vamos al despacho.
Ambos caminaron hacia la casa.
Los observé alejarse mientras el viento del océano movía suavemente mi vestido y mientras Miguel reía en brazos de Mario.
La música seguía sonando y la fiesta continuaba... Pero algo dentro de mí no lograba calmarse.
......................
El despacho de Gabriel estaba en silencio. Las paredes de madera oscura, los libros, los mapas marítimos sobre la mesa… todo estaba exactamente como siempre.
Iván caminó lentamente por la habitación observando cada detalle.
_ Siempre escuché que tu casa era impresionante _ comentó _ Pero debo admitir que los rumores se quedaban cortos.
Gabriel cerró la puerta.
_ ¿No viniste solo a felicitar? _ le dijo sin rodeos.
Iván sonrió apenas.
_ No _ respondió.
Hubo un breve silencio y luego habló.
_ Hace unos años… tú y yo estuvimos del mismo lado de una operación.
Gabriel lo recordó inmediatamente... Un puerto en el norte de Europa... Un cargamento desaparecido...Un acuerdo roto y... Diez hombres muertos.
_ No terminó bien _ dijo Gabriel.
_ No _ respondió Iván _ No terminó bien para nadie.
Iván caminó unos pasos más cerca.
_ Pensé que lo habías olvidado.
_ Yo nunca olvido nada _ le respondió Gabriel.
Iván asintió.
_ Eso imaginé _ su expresión cambió ligeramente _ No vine a cobrar una deuda, Herrera.
Gabriel lo miró fijamente.
_ Entonces habla de una vez por todas.
Iván apoyó una mano sobre el respaldo de una silla.
_ Vine a advertirte.
El aire en la habitación cambió, mientras Gabriel se cruza de brazos.
_ Alguien está moviendo piezas contra tu imperio, Herrera.
_ Muchos lo intentan _ le responde cabreado.
Iván negó suavemente con la cabeza.
_ No como esta vez _ se inclinó un poco hacia adelante _ Esta vez no buscan tu dinero.
Gabriel guardó silencio, Iván continuó.
_ Buscan tu punto débil.
Los ojos de Gabriel se volvieron más fríos. Ambos sabían cuál era.
Iván miró hacia la ventana. Desde allí podía verse el jardín iluminado. La fiesta y a lo lejos… A Miguel y a mí.
_ Los hombres como tú siempre creen que su debilidad es el poder _ murmuró Iván _ Los negocios, los territorios, el dinero.
Luego volvió a mirarlo.
_ Pero no lo es _ una leve sonrisa apareció en su rostro _ Tu debilidad es tu familia.
El silencio se volvió pesado y Gabriel dio un paso hacia él .
—Ten cuidado con lo que dices _ le advierte.
Iván levantó las manos con calma.
_ No es una amenaza _ pausa_ Es una advertencia.
Luego añadió algo más.
Algo que hizo que incluso un hombre como Gabriel sintiera una tensión nueva en el pecho.
_ Porque quien viene por ti… ya sabe exactamente dónde golpearte.
Y en ese mismo momento, mientras la música seguía sonando afuera, Gabriel entendió algo con absoluta claridad.
No permitiría que nadie tocara a su familia. Jamás, aunque para protegerlos tuviera que incendiar el mundo entero.
ella claramente le dijo que era una trampa pero el de disque macho se fue y cayó en el anzuelo a si que no venga a reclamar nada 😡
despues de aquí seguro aparecerá la valentina esa ocupando el lugar de aurora