Eh pasado muchas cosas en mi corta vida, eh dejado mi lugar de origen y crecí en otro país junto a mi madre. En mi adolescencia, descubrí algo que no esperaba... descubrí el amor. Y así como encontré el amor y entré en ese mundo, también me estrellé contra el suelo...sentí la seguridad, la paz y la calma en un par de ojos azules, pero también me deje llevar por mis pensamientos de no ser lo que él esperaba. Y aquí estoy, contando como pase de aprender a amar, a rechazar ese amor que esperé, y a volver a él con mi segunda oportunidad.
NovelToon tiene autorización de S. A . Lez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
22
Giro a mirar y veo a un hombre joven, con un pequeño en brazos que le tira unas migas de pan a las aves y aplaude cuando estás bajan a comer. Sonrío al ver a ese pequeño y no puedo evitar pensar en mí pequeña, y acaricio mí vientre gigante.
-Hola, no te había visto por acá antes...Soy Miguel
-Lucia, mucho gusto- le digo extendiendo mí mano con guante.
Él la toma, me da un apretón y una sonrisa.
-Él es Mateo, mí pequeño compañero.
-Es precioso...¿Cuánto tiempo tiene?
-Un año. ¿Te falta mucho para tener?
Me río porque me había olvidado la manera de hablar de mí país.
-No, un poco más de un mes, ya está casi que nace.
-¿Sos de acá o de afuera? el barrio es chico y nunca te había visto antes
-Llegue hace dos semanas. Nací acá y tuve que viajar a otro lugar, pero decidí volver... extrañaba mí tierra
-Si, debe ser difícil irse del país de uno.
Veo que el pequeño se duerme y Miguel se levanta con el nene en brazos.
-Bueno, un gusto conocerte, me voy porque dormido ¡pesa un montón!
-Si, yo también ya voy volviendo, hace un poco de frío.
Caminamos juntos y descubrimos que vivimos en la misma calle, Miguel vive en la esquina de enfrente; mientras vamos hablando de todo un poco me cuenta que él y Mateo son inseparables desde que la mamá del niño falleció. Me apena saber que ese niño no tiene a su mamá, así que le ofrezco mí ayuda cuando necesite dejarlo con alguien. Él me sonríe y también me ofrece ayudarme cuando lo necesite, solo debo golpear su puerta verde.
Al llegar a mí casa, nos despedimos y yo entro con los pies congelados, me quito el abrigo, los guantes, me saco las botas y camino en medias hasta el sillón. Pongo un poco de música y me preparo un chocolate caliente, y es inevitable que Jamie venga a mí memoria... logré dejar de llorar estos días, y no quiero volver a hacerlo solo decido que sea un buen recuerdo en mí memoria y ya está.
Todos los días me cruzo a Miguel en el pueblo, tanto si voy a comprar o si salgo a caminar que me termino acostumbrando a verlo seguido; hicimos una buena amistad. Con las conversaciones que hemos tenido sobre su vida me di cuenta que él está peor que yo...aún no supera la pérdida de su esposa y lo único que lo hace seguir es Mateo, porque si por él fuera ya se hubiese ido detrás de ella.
- Tanto que hablamos de mí, no me contaste nada de vos.
- Si, evité hablar de mí porque es algo complicado, no es algo de lo que me guste hablar.
-Me imagino por dónde viene...
-No tenía una relación sería con el padre de mí bebé, pero cuando me enteré que venía en camino creí que si podríamos estar juntos...me inventé una historia en mí cabecita que no era posible porque él es un hombre de fiestas y mujeres y yo lo sabía desde un principio. Pero aún sabiendo, creí que se quedaría conmigo.
-¿Por qué insististe con él?
-Porque soy una tarada, ni siquiera lo amaba. Al que amé toda mí vida lo rechacé no una sino mil veces. La primera vez fue de adolescentes, y la segunda fue cuando supe que estaba embarazada... él me dijo que podíamos ser una familia, que intentaramos pero lo arruiné, después Dave volvió diciendo que se quedaría por la pequeña, pero se volvió a ir. La verdad es que volví a mí país para alejarme de todo eso. Me arrepentí demasiado tarde de haber rechazado a Jamie, cuando me di cuenta que si podía ser feliz, él ya no me buscó más... y yo me estaba volviendo loca. No había día que no llorara por él, que no lo extrañara... hasta hoy lo extraño pero evito pensar demasiado.
-¿Quién fue entonces el que te arrancó los sueños?
-Dave. Hizo lo que quizo conmigo pero no lo culpo, en parte es también mí culpa por ser caprichosa.
-Ahora, te hago una pregunta. ¿Amás a Jamie todavía?
-Si...
-¿Y por qué no lo buscaste vos?
-Por que me da vergüenza... imaginate que voy y como si nada le vuelvo a decir que lo amo después de todo lo que hice, no le di ni lugar cuando volvió Dave. Jamie estuvo siempre conmigo, y yo le pagué así...no puedo jugar con el de esa manera.
Nos sentamos en una cafetería y seguimos hablando de todas nuestras cosas, Miguel es una buena persona. Con Grace lejos, se que Miguel es un buen amigo.
...****************...
Una semana más que paso aquí.
Me fui acostumbrando a mí soledad, disfruto cada momento que siento a mí pequeña moverse, cada día lo hace más fuerte y me encanta. Con Miguel disfrutamos pasar las tardes juntos con Mateo, pero como ya estoy un poco pesada pasamos más tiempo en mí casa o en la de Miguel.
Grace hace unos días me llama un poco nerviosa, no sé si porque me falta tan poco para dar a luz o porque está preocupada por mí estabilidad emocional... trato de tranquilizarla, pero no lo logro.
Hoy planeamos cenar en casa con Miguel, nos turnamos de casa los fines de semana, y en realidad lo hago no porque quiera estar acompañada, sino por que sé que él está pasando una situación difícil y quiero ayudarlo.
Suena el teléfono de casa y atiendo
- Hola Lu, en media hora estamos por ahí, estoy terminando de vestir a Mateo
-Hola Migue, dale te voy a dejar la puerta sin llave así pasan, por si no escucho el timbre y no esperan en el frío.
- Dale, nos vemos
Mientras termino de cocinar, escucho música y comienza a sonar Momentos de Noel Schajris. Es inevitable no pensar en Jamie... acaricio mí vientre y pienso que todo sería diferente con él en mí vida, y tal como dice está canción, si tuviera que elegir, lo volvería a elegir a él.
Pongo en fuego bajo la olla y escucho que suena el timbre de casa.
-Te dije que te dejaría abierto así no toman....
Me quedo con las palabras en la boca, a medio camino de terminar la oración. Su aroma llega a mis fosas nasales y mí corazón comienza a latir desesperado como hacía un tiempo no lo hacía...
-Hola, ¿puedo pasar?
Le dejo la entrada libre por que hace frío y una vez adentro, se quita el gorro de lana y la bufanda, luego se quita la campera y la cuelga en un pequeño perchero para quedar frente a mí con una mirada desesperada... yo estoy de igual manera, quiero abrazarlo pero no me puedo mover de mí lugar hasta que siento el olor de la comida. Salgo corriendo hasta la cocina, apagó el fuego y al girar él está ahí, mirándome desde la puerta con su bolso en la mano.
-Puedes bajar el bolso, déjalo en el sillón.
Me mira y lo deja en el sillón tal como le dije, y es cuando ya no puedo soportar tanto silencio.
-¿Cómo supiste que estaba aquí?- le pregunto sin dar muchas vueltas y antes de que me responda ya se la respuesta. - No me digas nada, fue Grace ¿verdad?
-Si... intenté que Tom me lo dijera, pero no hubo caso. Grace me lo dijo porque está preocupada por ti. Antes de decirlo, me dio un sermón, pero llegamos a un acuerdo.
Se acerca dos pasos hacia mí, y se detiene otra vez.
-¿Por qué te fuiste, Lu? ¿Porqué ni siquiera me dijiste que te irías? estuve buscándote desesperado por todos lados...