Ella renace en una novela que vio en su vida pasada, hará todo hasta lo imposible por cambiar su destino y no vivir atrás de un hombre que en cualquier oportunidad la traiciona. El interés amoroso de la protagonista en la novela será para ella la Villana no tan Villana…
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3. Primer encuentro…
Capítulo 3
Al siguiente día se levantó a las seis AM. Antes de ir a bañarse, empezó a ejercitar su cuerpo en el minigimnasio de su apartamento. Media hora más tarde se fue a bañar, se maquilló delicadamente, escogió su ropa y ya estaba lista para irse a la empresa Novamoda.
Hoy será el día donde se verá cara a cara con Juliana; no es como que desee tanto ir a trabajar, pero quiere estar en primera fila observando a la futura parejita que se atreverá a pasar por encima de todos.
En especial por ella, en la novela Leonardo siempre encontraba la forma de salirse con la suya y una de esas es que siempre, aunque las señales estuvieran ahí, ella no las vio, no se dio cuenta de quién era la verdadera amante.
—En fin, que comience el show —murmuró, comenzando a manejar para llegar a Novamoda.
Al nomás llegar, parquea el carro enfrente del edificio; el guardia se acerca y le abre la puerta.
—Bienvenida, licenciada Ginebra —ella sale del auto, Luis es el guardia de seguridad.
—Gracias, Luis, cuénteme, ¿ya Leonardo llegó? —le preguntó, antes de cambiar mi destino. Debo mantener la fachada de novia devota, celosa y loca, aunque de loca, mmm, como que no me gusta.
—Sí, señora, llegó junto a su familia —afirma él, y es que hoy será el último lanzamiento del antiguo presidente, padre de Leo.
Luis, al ver que llega otro auto, se acerca para abrirle. Gini voltea a ver y es Madison quien ha llegado.
—Hola, Ginebra, ¿cómo amaneciste? —la saluda de abrazo y beso en la mejilla.
—Muy bien, ¿y tú? —le pregunta ella.
—Pues bien —responde Madi.
—Genial, entremos para que hagas tu entrevista con. Ricardo —le dice Gine.
Las dos caminan hasta la entrada; ahí Luis les abre la puerta, toman el ascensor que las lleva al tercer piso; ahí hay un solo alboroto, modelos llegando y saliendo.
—Buenos días, licenciada —saluda Brenda a la secretaría de Ricardo.
—Buenos días, dígale a Ricardo que le haga la entrevista a mi amiga para asistente de presidencia —le pide Gini.
—Sí, señora, ahora la hago pasar. —Afirma Brenda entrando a la oficina de Ricardo; al momento sale pidiendo que entre.
—Buena suerte —le dice Gini dándose la vuelta y justo cuando lo hace, alguien choca con ella y los lentes de la otra chica caen al suelo.
—Lo siento mucho —dice la chica agachándose a juntar los lentes.
Ella no responde de inmediato, observa detenidamente a esa chica: gafas grandes, cabello desordenado en un moño, cejas pobladas y descuidadas, ropa holgada, pecas por todo el rostro; en su barbilla tiene vello formando un bigote; tiene que ser ella, Juliana.
(Más o menos is es la única referencia que encontré.)
—No te preocupes, pero para la próxima fíjate en el camino —le responde Gini. Sé que sonó grosero, pero no es como que quiera ser amable con la chica que se meterá en su relación.
Gini se aleja con pasos firmes; aún puede escuchar lo que Brenda le dice a la chica para que espere, ya que llegó de último y aún tiene que hacer varias entrevistas; aunque Madison entre de secretaria, Juliana también lo hará.
—Buenos días, licenciada, la saluda su secretaria Yamy.
—Buen día, alguien me ha llamado —le pregunta ella.
—Sí, ahorita le llevo la lista de llamadas —afirma Yamy.
Ella agradece y entra a su oficina. Antes de empezar, se quita la chaqueta que trae. Al nomás acercarse, entra una llamada en el teléfono.
—Hola, ¿en qué puedo ayudarle? —preguntó ella.
—Hay, hermanita, tan seria —pregunta su hermano Dante, quien actualmente vive en París, Francia.
—Oh, Dante, qué gusto saludarte y a qué debo tu llamada —pregunta ella ojeando su agenda.
—Acabo de ver una noticia que circula en redes y no puedo creer que te atrevieras a hacer público tu compromiso con el estúpido de Leonardo —grita alterado Dante.
—Jeje, era eso, ni yo misma sé cómo pasó eso, y créeme, soy la menos alegre con esa noticia —afirma ella, negando lo que la Ginebra de antes tuvo que rogar para que Leo se atreviera a publicar sobre su compromiso.
—Mmm, no te creo, siempre te veías feliz cuando los padres hablan sobre ese compromiso —le responde Dante.
—Quizás antes lo llegué a amar, pero nadie puede querer a alguien de ese calibre que cada hora cambia de amante más que de autos —dice ella acostándose en su silla.
—Tienes razón, pero eso no quita que ahora ya es público y eso jamás se olvida —afirma él tomando una copa de vino.
—Tengo mis propios planes y créeme, esa boda no se consumirá —menciona ella despreocupada.
—Bueno, si necesitas ayuda, me avisas —responde cortando la llamada.
Esto será tan agotador, murmura para sí misma tocándose la frente. Unos minutos más tarde, Yamileth toca la puerta pidiendo permiso para entrar; ella le pide que entre.
—Aquí está la lista, y el informe de los gastos de la colección —dijo Yamy, entregando una nota con las llamadas y una carpeta con el informe.
—Gracias, si Madison me busca, hágala pasar —le pide. Yamy afirma y sale de la oficina.
Tiene que terminar de revisar los informes que tiene antes del almuerzo, que es a la 1 pm, porque después debe arreglarse para el desfile que se hará a las 7 pm; será tarde, pero emocionante de ver.
Una hora más tarde ya ha terminado con el informe de costos de la colección y todo está muy bien; la asistente de Lorenzo, el padre de Leonardo, sí que es eficiente.
Estira sus brazos bostezando por lo cansado que es este trabajo. En su vida pasada estudió Administración de Empresas, gracias a lo que ganaba de sus carreras ilegales, y gracias a eso entiende mejor estos informes.
—Puedo pasar —dice Madison tocando la puerta.
—Sí —afirmó ella.
Madison entra contoneando las caderas mientras sonríe.
—Creo que estoy contratada, el señor Ricardo dijo que estaba satisfecho con mi currículo —menciona emocionada.
—Es bueno, pero la verdadera prueba será en un par de horas; solo espera a que Leonardo se entere —le responde Gini.
Sabe de sobra que Leo se opondrá porque pensará que ella está ahí para ser un radar e informarse de lo que él haga y de sus contactos de su agenda privada, pero nosotros iremos un paso más adelante.