Los Maxwell; los hermanos más codiciados de todo New York, millonarios, acostumbrados a hacer lo que se les da la gana sin medir las consecuencias.
Una simple noche de diversión podría ser el encadenado destino de cinco mujeres.
Ellos las quieren para él, tomandolas a la fuerza para así mantenerlas cautivas.
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Siempre estaré para ti.
...KENNETH...
No sé que le pasa pero tengo que admitir que su sonrisa me da miedo, que sabe actuar como mi pareja, pero creo que se está pasando de celosa, de pervertida.
Abro la puerta de la casa y sobre mi hombro la veo entrar detrás con una sonrisa.
—¿Y ahora sí me vas a decir aquello que me susurraste en el oído?
Pone sus manos en mi cuello y roza nuestras narices.
—¿Acaso te gusto Hannah y deseas repetir lo de la cocina?
De repente el ambiente se volvió caliente, sin besarla empiezo a retirar las prendas de mi cuerpo.
—Depende— Sonríe sobre mis labios.
—¿Depende de qué?— Jadeo sintiendo su mano tocando mi miembr* por encima de mi pantalón.
—De cuán duro te ponga.
—Hannah ya deja de hacer eso— Trato de besarla pero me empuja al sofá— Ven bésame.
Pone su mano en su mentón haciendo como si pensara.
—¿Sabes qué? Ya se me fueron las ganas.
—No.
—Hasta ya me dió sueño, nos vemos luego, buenas noches y por favor prestale más atención a nuestro amigo, parece estar deprimido— Su sonrisa es la más perversa que he visto en mi vida, sus caderas me tientan ante los movimientos que da hasta su habitación.
Que mujercita levanta poll*s, ¿creé que esto se quedará así?
...AURORA...
...▫️▫️▫️...
No sé como pude pasar de un secuestro a una salida al centro comercial con mi secuestrador.
«¿De qué te quejas Aurora? tu decidiste quedarte con él»
Antes salía obligada con Sebastián pero ahora que lo hacemos por amigos mis nervios no se ausentan.
—¿Te gusta?— Me pregunta Sebastián cuando me quedé ya rato mirando una cámara.
—Si...se parece a una que tuve cuando era una niña.
—¿Te gusta grabar y tomar fotos?
—Puede parecer tonto pero es lo que más me fascina.
—Tengo que contestar esta llamada— Me enseña la pantalla del celular donde está el nombre de Madelyn— Por mientras adelantate con Dolly.
Asiento sonriente dando lentos pasos con Dolly.
—Veamos...— Me quedo quieta mirando collar de perros. Hasta los perros tienen collar y yo no— ¿Te gusta, Dolly?
Lo sé, soy estúpida para hablarle a un perro pero que humano es eso que jamás en la vida no le a hablado a su mascota?
—De seguro a papá le gustará y capaz te compra uno— Rasco sus orejas arrodillada ante ella.
Sobre mi hombro veo a alguien detenido detrás de mí.
—¿Aurora?
¿Joel? ¿Pero qué hace Joel aquí?
Estoy perdida, no puedo moverme literalmente. No creo que la peluca negra que cargo, y las gafas ayuden de algo.
Piensa, piensa Aurora.
—Vamos Dolly, tenemos que buscar a papá— No sé si hablar en español me ayude en algo.
Agarrándola en mis brazos me levanto del frío suelo sintiendo la mano de Joel sujetar mi brazo. Verlo después de tanto tiempo pone mi corazón a un paso de arrancarse de mi pecho.
—¿Aurora?
Aclaro mi garganta y con una sonrisa lo miro confundida a través de mis gafas.
—Disculpa— Ahora entiendo la importancia de las clases de español. Sé que Joel no sabe mucho español por lo que capaz ni sabe que le estoy diciendo.
—Disculpe— por fin me suelta retrocediendo un par de centímetros— La confundí con otra persona.
—¿Ya viste algo que te guste?— Se añade Sebastián y mira a Joel.
—Vámonos mi amor— Entrelazo nuestras manos jalandolo a mí— Encontré algo que le gustó a Dolly.
¿Cómo le va a gustar algo a un perro?
Solo a tí se te ocurren este tipo de cosas Aurora.
—¿Y ese no es...?
—Joel— Agarro un poco de aire— No entiendo que hace aquí.
—¿Por qué lo hiciste?
—¿Hacer qué?
—¿Fingir ser otra persona en lugar de irte con el hombre que amas?
Bajo la mirada.
Mierda, dió justo en el punto.
—Bueno...yo cumplo mis promesas, te prometí que me quedaría contigo por un mes y eso estoy haciendo. ¿Podríamos regresar a casa? Me duele la cabeza.
Se siente incómodo repentinamente hablar de esto con Sebastián, ¿cómo le explico algo que ni yo misma sé? Porque no sé que está pasando conmigo.
...▫️▫️▫️...
La imagen de Joel sigue tatuada en mi cabeza, es que él es tan...perfecto, tan caballeroso, sincero, tiene muchas cualidades que si las dijera todas capaz no dormiría esta noche.
Acariciando la cabeza de Dolly miro la puerta abrirse.
—El señor la espera en el jardín.
—Bajo en un momento.
Son las 8 de la noche y no pensé que Sebastián esté despierto, suele dormirse muy temprano.
—Me dijeron que querías verme— jugando con mis manos me quedo quieta, sorprendida viendo una cena en la mesa del jardín, a lado de la piscina— ¿Estamos celebrando algo?
Me brinda el asiento que queda al extremo del de él.
—¿Tus 26 años?— Prepara dos copas.
—Oh...— La última vez que pasé mi cumpleaños fué con Joel, aquel día me invitó a cenar, fué todo tan...
—¿Me estás escuchando?
—Eh... perdón, ¿me decías?
—Feliz cumpleaños.
—No me gustan los cumpleaños pero muchas gracias.
Baja la mirada. Creo que no debí decir eso.
—Para ser sincero yo odio el mío...porque cada que paso por uno se cumple un año más de su muerte.
—¿Me das un poco de vino?
Será mejor cambiar de tema antes de que su semblante cambie de nuevo. Su mirada en mí no deja que el vino ruede con normalidad por mi garganta, sabe hacerme temblar con tan solo una mirada.
—¿Qué pasará después de que se cumpla el mes?
La bebida se queda en mi garganta y la ruedo de golpe después de toser.
—¿Qué?
—Los días pasan volando y sé que en cualquier momento llegará la hora de verte ir, ¿qué pasará?
No sé a donde quiere llegar con esa pregunta.
—Me estoy acostumbrando a verte y tengo miedo de que cuando llegue la hora de nuestra despedida...— hace una pausa y le da un trago a la copa que la vacía por completo.
—Si te tranquiliza saberlo, así estemos separados siempre podrás contar conmigo, siempre estaré para ti.
Pone una caja mediana en la mesa.
—Espero que te guste, feliz cumpleaños.
—No tenías la necesidad de hacer esto pero de todos modos gracias.
La abro teniendo en mis manos la misma cámara que vimos en el centro comercial.
—Sebastián...
—Podía notar que de todo lo que vimos aquello te gustó más.
—Desde hace años no tenía en mis manos— Sonrío— Gracias...es uno de los mejores regalos que he podido recibir en mi vida— Lo digo de verdad.
Unas frías manos hacen contacto con mis mejillas.
—Aurora.
—¿Te pasa algo?
—En verdad me pasan muchas cosas— Toma mis manos para besarlas— quiero decirte algo importante.
—Te escucho.
—Cada que te veo...se me para— Mis mejillas se encienden— Digo, el corazón, está claro que es el corazón— Ay Aurora, tú y tu mente retorcida— Quiero estar en lo más profundo de...— me atoro con el propio vino— Tu corazón— Ok...creo que ver la trilogía de Grey no me tiene bien— Hacerte gritar— abro los ojos como platos— de la felicidad cada día— ¿Por qué no espero a que termine de hablar? Su nariz roza mi mejilla izquierda— Aurora.
—¿Sí?
—Tu...tu me...— Dolly se sube a la mesa tirando todos los platos con su pata por perseguir a una luciérnaga.
—¡Dolly!— Exclamamos al unísono.
Lo único que quisiera saber es, ¿qué me iba a decir Sebastián?