Ella renace en un nuevo mundo, y quiere ser la mejor hermana menor.. en esta nueva oportunidad para vivir.
* Esta novela pertenece a un mundo mágico*
*Todas las novelas son independientes**
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Pasteles y canciones
Naomi salió de la pastelería con una caja llena de pequeños pasteles de miel, crema y frutas.
El aroma dulce escapaba del paquete todavía tibio, y eso por lo menos le levantó un poco el ánimo.
Caminó unos pasos por la calle, tratando de ordenar sus pensamientos.
[Muy bien. Plan de recuperación emocional en marcha.]
Pero antes de irse del todo del pueblo, miró hacia uno de los escoltas Darcy que la acompañaban.
—Disculpa ¿El joven Devlin ya se fue?
El escolta miró hacia la plaza donde el carruaje seguía detenido.
Luego volvió con una expresión ligeramente confundida.
—No, mi lady.
Naomi frunció apenas el ceño.
—¿No?
El hombre asintió.
—Sigue dentro del carruaje.
Naomi parpadeó.
—¿Dentro?
—Sí, mi lady.
El escolta dudó un momento antes de añadir…
—De hecho… ya pasó casi una hora.
Naomi se quedó completamente inmóvil.
—¿Una hora?
El escolta asintió otra vez.
Naomi miró hacia el carruaje a lo lejos.
Desde donde estaba no podía ver el interior… pero sabía perfectamente quién estaba allí.
David Devlin.
Sentado dentro.
Pensando.
O lo que fuera que estuviera haciendo.
Durante una hora.
Naomi apretó la caja de pasteles contra su pecho.
No.
No iba a volver allí.
No iba a subir otra vez a ese carruaje.
No iba a sentarse frente a él esperando alguna respuesta tardía.
Respiró hondo y levantó la barbilla.
—Consíganme otro carruaje.
El escolta la miró sorprendido.
—¿Mi lady?
—Uno que esté disponible en el pueblo.. Arrendado si es necesario.
El hombre parecía confundido.
—Pero el carruaje Darcy está…
Naomi lo interrumpió con suavidad pero firmeza.
—Prefiero volver en otro.
El escolta no entendía muy bien lo que estaba pasando, pero conocía a Naomi lo suficiente como para saber que cuando hablaba con ese tono, la decisión ya estaba tomada.
Así que asintió.
—Enseguida, mi lady.
Mientras el escolta iba a buscar un transporte, Naomi se sentó en un pequeño banco cerca de la plaza.
Abrió la caja de pasteles.
Miró el primero.
Suspiró.
—Bueno… —murmuró.
Tomó uno.
Le dio un gran mordisco.
El azúcar le llenó la boca.
[Esto ayuda.]
No solucionaba nada.
Pero ayudaba.
Un rato después el escolta regresó con un carruaje alquilado.
—Está listo, mi lady.
Naomi cerró la caja de pasteles y subió.
El nuevo carruaje comenzó a moverse lentamente fuera del pueblo.
Mientras tanto, el carruaje Darcy seguía estacionado en la plaza.
Con David Devlin todavía dentro.
Naomi miró por la ventana solo una vez.
Y luego apartó la vista.
—No voy a ser una migajera..
No iba a rogar sentimientos.
No iba a esperar que alguien le diera un poco de atención como si fuera un favor.
Si David Devlin tenía algo que decir… había tenido su oportunidad.
Ahora ella tenía algo más importante que hacer.
Recuperar su dignidad.
El carruaje avanzaba por el camino de regreso a la mansión Darcy.
Y Naomi abrió otra vez la caja de pasteles.
Sacó uno.
Luego otro.
Entre mordisco y mordisco empezó a tararear una canción.
Primero en voz baja.
Luego un poco más fuerte.
—♪ No sé mentir y se me nota en la mirada Pero tú insistes y preguntas: "¿Qué te pasa?"… ♪
Se rió sola.
Era exactamente una canción de mujer despechada.
Así que siguió cantando.
—♪ Sabes lo que pasa.. Yo nunca llevo el corazón conmigo, por si me lo quitas.. Y el día en que te conocí se me olvidó dejarlo en casa♪
Otro pastel desapareció.
Naomi apoyó la cabeza contra el respaldo del carruaje y soltó una carcajada suave.
Porque, honestamente…
La situación era un poco absurda.
Se había declarado en un carruaje.
El hombre se había quedado mudo.
Ella había huido a comprar pasteles.
Y ahora estaba regresando a casa cantando canciones dramáticas mientras comía azúcar como si fuera una estrategia emocional.
Negó con la cabeza, riéndose de sí misma.
—Qué desastre…
Pero aun así siguió cantando.
Porque si iba a estar despechada… al menos lo haría con estilo, pasteles y buena música.