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Obligada A Amarte

Obligada A Amarte

Status: Terminada
Genre:Amor prohibido / Mujeriego enamorado / Posesivo / Atracción entre enemigos / Arrogante / Amor-odio / Completas
Popularitas:83.2k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Crisbella

Siempre pensé que mi destino lo elegiría yo. Desde que era niña había sido un espíritu libre con sueños y anhelos que marcaban mi futuro, hasta el día que conocí a Marcelo Villavicencio y mi vida dio un giro de ciento ochenta grados.
Él era el peligro envuelto en deseo, la tentación que sabía que me destruiría, y el misterio más grande: ¿Por qué me había elegido a ella, la única mujer que no estaba dispuesta a rendirse? Ahora, mí única batalla era impedir que esa obligación impuesta se convirtiera en un amor real.

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Capitulo XXI Marcando territorio

Punto de vista de Marcelo

Este primer encuentro que habíamos tenido Diana y yo superó realmente todas mis expectativas. Ella me sorprendió con algo que no me esperaba y que, de cierta manera, me hacía sentir dichoso, pero al mismo tiempo un miserable: Diana era virgen.

—¿Por qué no me dijiste antes? —pregunté en un tono suave, sintiendo una punzada de culpa.

—No lo vi necesario, además no quería verme como una tonta —respondió, apenada.

—Si lo hubiera sabido, nunca te pediría que lo hicieras como una obligación.

—Ya no hay vuelta de página. Lo hecho, hecho está y solo nos queda asumir y continuar.

Pensé que ella era solo una mujer inmadura que no sabía lo que quería en la vida, a pesar de su obvia inteligencia. Sin embargo, hoy me estaba demostrando que era mucho más madura que yo. En este momento entendí la gran mujer que tenía a mi lado y que aquella noche que la vi bajo la lluvia, mi corazón no se equivocó. Era ella la elegida para ser mi esposa y madre de mis hijos. Ahora, mi misión era lograr que me amara.

—Tienes razón, por eso quiero que sepas que pondré todo de mi parte para que esta relación funcione —Lo dije sinceramente.

—No tienes ninguna obligación conmigo, esto lo hice porque quise. Por lo cual no debes sentirte obligado a nada —Sus palabras fueron directas y sin titubeos.

—No me siento obligado, quiero hacerlo. Quiero que lo nuestro sea real y que podamos darle una familia verdadera a nuestro futuro hijo.

Diana suspiró y por fin sentí su cuerpo relajarse a mi lado.

—Ok, entonces intentemos que esto funcione.

Nuestro nuevo acuerdo fue sellado con un beso real, uno que no fue obligado por las circunstancias. Esa noche no quise volver a tocarla por respeto a ella y al dolor que aún debía estar sintiendo. Así que solo la abracé y me quedé dormido a su lado. Si todo salía como pensamos, ella ya debía estar en el proceso de la fecundación y en pocos días sabríamos si realmente estaba embarazada.

Al día siguiente, el canto de las aves y algunos rayos de sol se colaron por las ranuras de las persianas. Esta vez no me arriesgué a que las paredes fuesen de cristal; la cabaña estaba muy bien protegida por paredes de concreto.

—Buenos días, dormilona —susurré a su oído.

—Déjame dormir —Fue su respuesta, lo que me causó risa.

—Me gustaría, pero sabes que el trabajo nos espera, bueno al menos a mí. Tú puedes volver a la mansión y descansar.

—Muy tentador. Una ventaja de ser la esposa del jefe —Su voz sonó con picardía.

—Iré a ducharme, descansa en lo que yo salgo —sugerí mientras intentaba ponerme de pie.

—¿Y si lo hacemos juntos? Digo, tenemos que aprovechar mis días de fertilidad —Su voz sonó provocativa.

—¿Estás segura? Digo, es lo que más deseo, pero me preocupa haberte lastimado anoche —Fui sincero, deteniéndome en seco.

—Estoy bien, fuiste muy amable y comprensivo y el dolor que sentí solo fue por unos minutos, así que no pasa nada.

Debido a que ella misma lo propuso y aseguró estar bien, la tomé en brazos, llevándola al baño, y en el camino aproveché de besarla con intensidad. En la ducha hicimos el amor nuevamente hasta que nuestros cuerpos quedaron agotados. Diana era una mujer con mucho fuego y eso me estaba enloqueciendo. Volvimos a la cama donde se volvió a entregar a mí hasta que nos quedamos dormidos.

Era medio día cuando el sonido de mi celular resonó por toda la habitación.

—¿Qué quieres? —pregunté, aún somnoliento.

—Señor, tiene una reunión en dos horas con el señor Gómez y su hija. Es necesario que salgamos ahora para llegar a tiempo —El deber me llamaba y no tenía otra opción que separarme de mi esposa. Colgué la llamada y me dispuse a despertar a Diana, quien tenía un sueño profundo.

—Princesa, es hora de irnos —susurré a su oído.

—Ya te escuché, el deber llama. Antes debemos pasar por la mansión y cambiarnos de ropa —dijo, como si estuviera dando una orden.

—Sabes que no es necesario que vayas, puedes quedarte a descansar.

—¿Y dejarte solo con la resbalosa de Rosa Gómez? No lo creo.

Su respuesta me dio risa. Diana, a pesar de siempre vivir en las sombras de su apellido, conocía muy bien el círculo social de la ciudad y sabía en quién confiar y en quién no. Sin pensarlo más, salimos de la cabaña directo a la mansión, donde nos cambiamos rápidamente, comimos algo muy ligero, ya que el lugar de la reunión era un restaurante donde almorzaríamos, para luego salir de la casa justo a tiempo para ser puntuales en la reunión.

Una vez en el auto, ella se apoyó en mi hombro, cerrando los ojos.

—Estás cansada, debiste quedarte en casa —insistí.

—No es eso, solo estoy reproduciendo lo que hemos hecho desde anoche en mi mente —Su sinceridad hizo que me tensara. Ella era una mujer muy directa y no se andaba por las ramas.

—Señora Villavicencio, me ha salido muy fogosa —respondí en un susurro para que solo ella y yo escucháramos.

—Solo no quiero que salga a la calle a buscar lo que tiene en casa.

—Eso no pasará, se lo aseguro. Usted es la única mujer que quiero en mi cama de ahora en adelante.

Después de nuestra muy extraña charla dentro del auto, llegamos al restaurante, donde ya nos esperaban los Gómez. Esta era la primera vez que llegaba cinco minutos tarde a una reunión. Creo que mi rebelde esposa empezaba a hacer estragos en mí.

—Buenas tardes, señor Gómez, señorita Gómez. Siento haberlos hecho esperar —saludé con respeto.

—Buenos días, señor Villavicencio. No se preocupé, sé perfectamente que su vida ha cambiado —respondió Felipe Gómez, mirando a mi esposa.

—Así es, señor. Mi esposo ahora tiene nuevas responsabilidades, por lo cual ahora no solo vivirá para trabajar —Diana lanzó su indirecta directamente a Rosa, quien me miraba de manera inapropiada, marcando su territorio con la elegancia de una reina.

Nos sentamos a discutir el contrato, pero Diana dijo que primero era alimentarse y luego el trabajo, así que todos los presentes estuvimos de acuerdo. Su presencia no era solo un adorno, era una fuerza inesperada en la mesa de negociación.

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Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Que hermosa novela, cada vez me sorprendes más, muchas felicidades escritora y gracias por compartirla 👏👏👏👏👏
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Que bueno, era hora de que empiecen a pagar todas sus fechorías 👏👏👏
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Viejo desgraciado, padre no es el que engendra sino el que cría, pero tu lo hiciste bastante mal, no supiste criar a ninguna, ella era solo una niña
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Que buena jugada de ellos, me imagine la cara de Luis, eso es solo el principio de lo que te toca pagar jaja 👏👏👏
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Viejo desgraciado infeliz, ojalá y lo hagan pagar por todo el daño causado 👏👏👏
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Esta familia esta metida hasta las masas en todo lo sucedido con Diana y su madre, gente mas desgraciada
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Que buena, Diana al fin dejo de ser sumisa y se está convirtiendo en una mujer de gran carácter
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Cuidado que los siguen, espeto esta ves se den cuenta
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Hay pobre Diana, al fin le contó
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Las dudas de ella son razonables, cuéntale hombre si no la perderás
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Cuéntale hombre, ella lo entenderá, después no te querrá si le sigues ocultando cosas
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Viejo infeliz como tan miserable, lo que hacen por dinero 😱🤔👏👏👏
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Hay Marcelo cuéntale si no ella se enojara después
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Esos son unos desgraciados infelices, unas verdaderas ratas
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Pero listo guardias son más pajarones
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Que les pase nada no mas, por favor escritora 🤔👏👏👏👏👏
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Hay Diana cuídate de la la zorra de tu hermanastra ella es tan mala como tu supuesta familia
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Así debe ser siempre, poner a las zorras en su lugar
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Bonito capitulo 👏👏👏
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
De quien sera hija Diana, esa mi inquietud, porque por algo se odian estas familias
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