María, enamorada del príncipe de sus sueños como toda doncella, todo a su alrededor caera cuando descubra que no todo lo que creía, era real, y la desilusión la lleva a tomar una decisión, un sacrificio que cambiará su vida y la de todos los reinos.
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CAPÍTULO 21
Aquiles se fue acercando a ella, se dejó llevar por sus sentimientos, sus emociones de felicidad de saber que ella sentía algo por él y en ese momento que sus labios quedaron a milímetros, cuando estuvo a punto de cerrar sus ojos para darle un beso apasionado, dejándose llevar por sus emociones, cuando la escucha decir. – ¡Carlos te quiero! Eres mi vida, no me dejes.
Al escucharla decir eso sintió un fuerte apretón en su corazón, le dolió y le molestó escucharla mencionar a Carlos; se levanta y se le queda mirando con coraje, en ese momento dice. – ese hombre ni siquiera está aquí cuidándote para que lo menciones mujer tonta.
Pero si tanto quieres estar con él, pues dile que venga a cuidarte, a ver si hace lo mismo que yo hago por ti y eres una tonta por querer a un hombre que no te quiere, pero bueno si te gusta sufrir entonces sigue con ese Carlos, para que veas la vida de infierno que vas a tener.
Yo ya no pienso cuidarte, a ver quién hace que baje tu temperatura y ojalá te mueras por tonta, por ingrata, mira que venir a mencionarme a ese hombre ingrato que ni siquiera ha sabido protegerte o luchar por ti.
Después de decir esas palabras, se da media vuelta, decidido a salir de ahí, estaba tan molesto porque ella le hablaba a Carlos y solo pensaba en dejarla sola, en que se atendiera sola, porque no le pensaba permitir semejante falta de respeto para él que la había estado cuidando todo el día y la noche.
Aquiles sostiene la manija de la puerta, estaba por girarla para salir de ahí y dejarla sola, pero en ese momento la escucho decir. – No quiero estar sola, por favor no me dejes sola.
La escuchaba decir esas palabras que sabía muy bien no eran para él, si no para ese Carlos; suspiró profundamente y se dio media vuelta no pudo dejarla sola, realmente le dolía más pensar en alejarse, dejándola así de enferma.
Regresó a cuidarla y mientras volvía a tomar la frazada y la mojaba para ponérsela en la frente le dijo. – Esto me lo vas a tener que agradecer y me vas a tener que dar una buena compensación.
Siguió cuidándola hasta que Omar le llevó algo de desayunar a las 9 de la mañana y un caldo de hierbas que Jack le mandó a María, con la explicación de que tenía que alimentarla, aunque no abriera los ojos.
Después de que Omar dejó los dos platos en la mesa se retiró, aunque se le hizo extraño ver a su amigo tan atento con María, quería bromear un poco con él, pero pensó que eso tendría que ser después de que ella se recuperara; salió dejándolos solos y Aquiles, la tomó en sus brazos, se sentó en una silla con ella en sus piernas, se la acomodó haciendo que su rostro quedara recargado en su pecho.
Ella era una joven chaparrita media 1.59, para él que era un hombre alto y musculoso, fue fácil acomodarla en sus piernas para empezar a darle de comer; tomó la cuchara y a como pudo abrió su boca para alimentarla, le fue difícil, pero logró hacer que se comiera un poco más de la mitad del plato.
Una vez que miró que ella no iba a comer nada más, se quedó con ella en sus brazos, observando su hermoso rostro, acariciaba su cabello negro, pero más que nada los cabellos blancos que tenía enfrente, como si fuera una diadema; le parecía hermosa y algo especial, quería entender lo que le pasaba al estar junto a ella, pero cada vez que se le quedaba mirando parecía quedar en un trance, porque dejaba de pensar, su mente se llenaba de un deseo que jamás había sentido, de una necesidad de querer estar siempre a su lado, de protegerla y también de molestarla .
Después de un momento la dejó en la cama, la miró de pies a cabeza, su camisa le quedaba algo grande y la hacía ver seductora, pero lo mejor era que podía ver sus piernas firmes, algo gruesas, aunque no eran largas; no pudo evitar verla por un largo rato hasta que se regañó mentalmente y la tapó con la frazada.
Se sentó en la misma silla y empezó a comer, trató de hacerlo rápido, para poder estar al pendiente de ella, se sentía cansado ya tenía más de 24 horas sin dormir, pero era más su preocupación de que ella saliera de eso, que se levantara de la cama para verla sonreír algo que le gustaba ver.
A las 12 del día llego Jack a revisarla y después de limpiar su herida, de asegurarse de que estaba mejor le dijo. – Aquiles, ya puedes dormir un poco, tu doncella problemática esta fuera de peligro, solo va a dormir yo creo que, hasta mañana, así que no te preocupes más.
Aquiles al escuchar lo que le decía se pone rojo de la vergüenza solo de pensar, en lo que Jack seguro se estaba imaginando y molesto con algo de nervios le dice. - ¿Mi doncella problemática? Tú sí que te has vuelto loco.
Deja de decir tonterías, esa mujer no es nada mío y mucho menos mi doncella. Esa loca solo es una más del barco. Si está aquí, es porque no quiero que muera, aún le falta llegar al reino para que mi padre la torture como a las demás, también debes de saber que es la prometida de ese principito, es una futura princesa, supongo que debemos darle una atención un poco más especial, solo para mostrar algo de tolerancia hacia los reinos.
Jack al escuchar lo que decía se empezó a reír con fuerza, tanto que se escuchó en todos los camerinos y después de un momento divertido le empieza a decir. – Aquiles, creo que la joven te hizo perder la cabeza, tanto que ya no sabes ni lo que dices.
Cuando le diga a Omar que tú piensas demostrar tolerancia ante los reinos, se va a reír como nunca, creo que le haré el día; yo creo que esta jovencita está haciendo que no pienses con la cabeza si no con tu entrepierna, pero tranquilo amigo mío, a todos nos pasa, solo trata de ser más paciente con ella y no te dejes llevar por esas emociones que te están haciendo perder la razón, si sigues así de intenso antes de que te de su tesorito seguro la matas.
Aquiles se puso rojo de la vergüenza, porque sabía que estaba diciéndole la verdad y por un momento se quedo callado, sin saber cómo responderle.