La ex modelo internacional y actualmente empresaria de la ciudad de Marsella Ágata Morris es la envidia de la élite de la ciudad, ya que logro lo que muchas no pudieron... robarse el corazón de uno de los hombres más ricos del país. Bastián Dubois, un hombre posesivo y controlador. Aunque es todo lo contrario a Ágata, su amor por ella lo llevo a tener una relación estable, después de su compromiso pensaron que su destino estaba escrito, pero después de una noche de trampas, drogas y alcohol. Y la infidelidad de su prometida... Bastian y Ágata, se enfrentaran a una cruda realidad... Tal vez su destino no es estar justos.
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Nunca podrás borrarme de su vida
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'Tres días después'
Ágata llegó a Marsella. Ese día había una fiesta de gala en la mansión Montreal, muchas personas importantes estarían en el lugar.
Ágata necesitaba fortalecer su asociación y pagar sus deudas. Así que mientras hablaba con el anfitrión, Sofia persuadia a su esposa que era una gran amante de la moda. En ese momento se escucho en el lugar un murmullo y cierto alboroto en la entrada, llegar dos horas después a una fiesta de gala era una clara falta de respeto. Pero cuando Ágata volteo, se quedó sin palabras. No pudo evitar sentir como su corazón se oprimía.
Bastian entro acompañado de Emma Smith, quien venía sujetando su brazo. Ambos eran de la misma industria, estatus, juntos se veían perfectos y poderosos.
Ágata disimulo rápidamente y retiró la mirada tranquilamente y siguió hablando como si nada con el anfitrión.
Bastian llegando hacia donde estaban ellos se paró enfrente de Ágata. "Señor Montreal, perdoné la tardanza."
"Oh, si es el Joven presidente Dubois, no tiene de que disculparse es un placer contar con su presencia."
El señor Montreal era un hombre mayor y viendo a la joven que lo acompañaba dijo. "¿Y quién es la hermosa señorita?"
"Ella es la Presidente Smith, mi novia" .
Al escuchar esas palabras. Ágata que había estado mirando en otra dirección lo miró sin poder disimular su aturdimiento.
En ese momento Bastian se encontró con su mirada y al ver el dolor en sus ojos, pudo dándose cuenta de que la había herido.
El señor Montreal que no la había reconocido respondió. "Presidente Smith que gusto conocerla."
Emma sonrió. "El gusto es todo mio." Y percatándose de las miradas entre Bastian y Ágata dijo. "Srta. Morris, que gusto verla." la sonrisa de Emma Smith era deslumbrante.
Ágata recobrando la compostura, respondió. "El gusto es todo mío, presidente Smith "
"Buenas noches." dijo una voz masculina detrás de Ágata. Está al mirar a Constantino sonrió.
"Presidente Dubois"
"Señor Vuitton" los dos se dieron un fuerte apretón de manos.
Señor Montreal, se que esta hablando con la Srta. Morris, pero tengo que robarsela un momento.
El señor Montreal sonrió ante la coquetería de este. "Ve, ve, después hablaremos y consideraré tu propuesta" le dijo a Ágata.
"Gracias, señor Montreal, disculpen" dijo a los presentes mientras se retiraba con Sofia y Constantino. Bastian retiro su mirada y siguió hablando con el señor Montreal
En la reunión todos trataban de acercarse a Bastian, pero el tomo asiento con Emma Smith. Los magnates y más poderosos estaban en su mesa, mientras tocaban diversos temas, pero aquellos ojos verdes almendrados no podían perder de vista la hermosa espalda que tantas veces había besado. Ágata tenía puesto un vestido ajustado de cuello alto y mangas largas, con una gran abertura en la parte de atrás, que dejaba a la vista toda su espalda. Tenía el cabello recogido en un moño alto pulido, que la hacían ver sofisticada y elegante.
Ágata era una rubia muy hermosa que siempre atraía miradas. Pero con su soltería, caminaba con dificultad pareciendo una presa en medio de la jungla. Bastian aparto su mirada y siguió hablando con los magnates que lo rodeaban.
Emma también vio a Ágata, mientras bailaba con Vuitton. Reconocía que era hermosa, pero para ganar se necesitaba más que eso.
"¿Estás bien?" Pregunto Constantino.
"Si" dijo Ágata tratando de digerir lo que había escuchado. "Te debo una"
"¿Una sola?", dijo él burlándose de ella, ya que gracias a que él estaba a su lado había alejado a muchos que estaban ansiosos por acercarsele. "Acepta mi propuesta y quedaremos a mano."
"No puedo aceptar tu propuesta"
"¿Puedo saber la razón? Porque cuando te hice la propuesta pude darme cuenta que fue de tu agrado.
Ágata suspiro. "Me gustaría aceptar, en primer lugar porque es un gran privilegio y segundo porque me sacaría de mis problemas, que ya sabes que tengo. Pero si te vuelves mi socio me temo que te perjudicaría y ya no quiero perjudicar a nadie más." dijo ella con cierto arrepentimiento.
"¿Te refieres a él?"
Estaba claro que hablaba de Bastian. "No lo subestimes, él es un hombre peligroso."
Constantino seguía mirándola. "Déjame eso a mí, tú solo acepta." Ágata sabía que los Vuitton tenían poder, pero no se comparaba con el de los Dubois. Además Bastian estaba comenzando a asustarla, si estaba dispuesto a renunciar a ella estaba dispuesto a todo. No es que se creyera indispensable, pero lo conocía.
Dándose cuenta que eran observados, en especial por aquel hombre sentado en el centro de la mesa donde estaban los magnates y los hombres más distinguidos de la ciudad. Constantino acercándose más a Ágata le dijo al oído." Si necesitas que te ayude en algo solo dímelo, puedes confiar en mí."
— Lo tendré presente.
Cómo estaban tan cerca, esto no pasó desapercibido para quienes no dejaban de observarlos. La ruptura del gran presidente Dubois, con Ágata Morris, era el último chisme caliente en la ciudad de Marsella. Y al verla llegar con Constantino Vuitton, enemigo de la familia Dubois. Todos estaban atentos a ver qué más pasaba, ya que la aparición del presidente Dubois con la joven heredera de los Smith a ese tipo de reuniones dejo a todos desconcertados.
Sofia que estaba en la barra mirando a su alrededor y sin ver a Muxini, el hombre por el cual habían ido a esa reunión, pidió un trago. "Un Whisky, por favor".
— Un Whisky, por favor.
Tanto ella como el hombre a su lado voltearon a verse, al darse cuenta que habían pedido el trago al mismo tiempo.
Al ver que era Jack, Sofia lo miro mal y volteó a ver al bartender.
Jack fastidiado ante la presencia de Sofia, miró hacia otra dirección mientras esperaba su trago.
— Aqui tiene — dijo el bartender.
Cuando Jack iba a agarrar el vaso, rodeo la mano de Sofia.
Sus miradas se volvieron a encontrar, pero esta vez los ojos color miel de Jack reflejaban algo más... Eso que también se encontraba en los ojos negros de Sofia, se quedaron ahí perdiéndose en la mirada del otro. Hasta que el bartender los interrumpió poniendo otro vaso de whisky.
"No me toques" dijo Sofia, haciendo que el soltara su mano.
"Así no decías esa noche"
Sofia río, su rostro serio e indiferente se iluminó con esa hermosa sonrisa y recogiendo un mechón de cabello detrás de su oreja. "Si, esa noche fue algo especial" dijo acercándose a él. "pero si sigues mirándome así, creeré que quieres más..."
Jack se estremeció ante su cercanía y su cuerpo se acercó al de ella inconscientemente como anhelando su calor.
"Es eso" dijo ella desviando su mirada a sus labios.
Una mujer elegante y con voz chillona apareció. "Jack, por fin te encuentro."
Sofia suspiro aburrida, como cuando un niño le impiden seguir jugando, tomó su trago de la barra y luego de darle una última mirada a Jack dijo. "Con permiso."
La mujer al darse cuenta de su cercanía y la simpleza de la mujer pregunto. "¿Y esa mujer quien era?"
"Nadie" dijo Jack tomándose su trago de golpe y pidiendo otro trago.
Ágata dejo a Constantino, hablando con unas personas mientras ella volvía a la mesa con Sofia.
—Srta. Morri, le gustaría bailar.
—Srta. Morris, veo que está sola ¿Me permite acompañarla?.
Ágata estaba harta por tanto acoso, se le había olvidado que era la soltería, pero al ver que Muxini no llegaba le dijo a Sofia mientras se sentaba a su lado. "Si vemos que todavia Muxini no llega, nos vamos." Era tarde y ella noto que Sofia estaba tomando más de lo normal.
Ágata miró a su alrededor y a la distancia vio a Jack con una mujer, pero este miraba intensamente hacia su dirección, pero al darse cuenta de que era Sofia a quien miraba la golpeó con el codo. Sofia concentrada en su teléfono. "¿Qué paso?" pregunto mirando a su alrededor.
—¿Es mi idea o Jack no te quita los ojos de encima?
Sofia sonrió mientras seguía mirando la pantalla de su teléfono. "Son ideas tuyas, creo que ya bebiste demasiado."
Ágata puso la mano en la pantalla de su teléfono. "¿Entonces ya estoy borracha?"
Sofia dejó su teléfono sobre la mesa y agarró su vaso de whisky y mientras le daba un sorbo, levantó la mirada y miro en dirección donde se encontraba Jack.
Ágata no podía creer semejante cosa. Jack era el tipo de hombre que Sofia evitaba y aborrecía. "¿Ahora me vas a decir qué te gusta?"
— No— dijo Sofia mientras lo seguía mirando.
—¿No?
Sofia la miró mientras le decía. "No te voy a contar nada... Cuanto tú no me cuentas tus asuntos personales y si me disculpas me voy a bailar."
Ágata, sonrió incrédula ante las palabras de Sofia, pero ella tenía razón ella no había querido hablar del tema de Bastian y Sofia había respeto su silencio.
La noche transcurría y Ágata, se puso de pie e hizo unas llamadas a las fuentes que le habían confirmado la asistencia de Muxini, quién avanzada la noche no se había presentado.
— Srta. Morris.
Al escuchar la voz de Emma Smith, Ágata respiró tratando de controlar su enojo y después finalizó la llamada, volteo y ahí estaba ella. "Presidente Smith"
Emma seguía con su sonrisa triunfante mientras le hacía señas a un joven del personal para que le trajera dos copas de vino. "Me gustaría darte un consejo"
Ágata la miró de pies a cabeza y luego le agradeció al joven que le había traído las copas de vino. "A mi también me gustaría darle uno... Ese estilo y los colores que usa no le favorecen."
Emma sonrió. "¿Y que color me recomendarías?" dijo sintiendo curiosidad.
Ágata continuó. "Colores pasteles y un cambio de look, conozco gente qué podría asesorarla."
"¿Esa es la forma qué tienes de decirme que no te agrado?
Ágata negó con la cabeza. "Por supuesto que no me agrada, ya que nunca me han gustado las mujeres que no saben darse su lugar, pero hablo enserio, ya sabes que me dedico a eso. Además no hay nada más desagradable que una mujer mal arreglada."
Emma seguía sonriendo, ya que sabía que se lo decía por Bastian. Así que pregunto. "Gracias por el consejo, pero... ¿Qué me recomiendas con él?"
Ágata miró a la dirección en la que ella miraba y pudo ver a Bastian, entre los magnates hablando, su semblante imperturbable y su postura lo hacían ver apuesto. "Es un hombre dominante, posesivo y controlador. Viendo que tienen eso en común su relación podría funcionar" dijo sonriéndole.
Emma puso su mano en sus labios para reírse por el comentario de Ágata. "Eso ya lo sé, pero tengo que admitir que superó mis expectativas en la cama, ya sabes cómo es... ¡Insaciable...!"
Viendo la sinceridad en sus ojos Ágata dijo. "Si ya son tan íntimos entonces, no necesita mis recomendaciones. Aunque aún sabiendo que no sabes darte tu lugar, me sorprendió que te dejaras usar por él, para venir a provocarme esta noche." Bastian no asistía a ese tipo de reuniones, su asistencia al lugar era evidentemente clara.
"Soy una mujer de negocios y a veces hay que usar estrategias para poder ganar el juego."
"Entiendo eso... Pero lo que no puedo entender es que comenzaste un juego que nunca podrás ganar." Dijo Ágata tomando un sorbo de vino mientras su mirada se encontraba con la de Bastian entre la multitud. 'Mmm esa mirada...' pensó ella. "Aunque estés en su cama y logres formalizar su relación, aunque llegue a tener algun tipo de afecto por ti, nunca podrá amarte. Me refiero a ese amor profundo, que te hace ceder y a veces hasta perder la cabeza"
Los ojos de Emma destellaron. "¿Entonces crees que en su vida eres irremplazable?"
Ágata la miró con determinación. "No lo creo, estoy segura. Nunca podrás borrarme de su vida"
"Cuanta seguridad, Srta. Morris"
"No es seguridad, lo sé por experiencia propia, nunca amaré a nadie como lo amo a él, Presidente Smith, tal vez nunca lo haya experimentado, pero hay cosas que solo pasan una vez en la vida. Te desearía que seas feliz, pero nunca podrás ser feliz a mi sombra."
—¿A tu sombra? Srta. Morris, todo lo que me he propuesto lo he logrado en mi vida y créame que usted no será la excepción. Se que tienen sentimientos, pero ahora yo estoy en su vida. Así que es mejor que te apartes de mi camino. Ese es el consejo que te doy.
Ágata se rió a carcajadas llamando la atención de los presentes. "Yo no estoy en tu camino, te deje el camino libre hace mucho tiempo... Es él que se aferra a mí y insiste en tenerme en su vida, pero si eres tan buena como dices, solo será cuestión de tiempo para que él me deje en paz."
Emma analizo lo que Ágata decía.
"Bueno si no tiene nada más que decir me retiro." dijo Ágata dándose la vuelta y recordando algo volvió a mirarla. "Qué olvidadiza soy, te recomiendo usar ropa interior blanca con encajes. Ese es su color favorito y si usas tacones mientras usas esa ropa interior se enloquecera." Dijo ella giñandole el ojo y retirándose. Aunque camino con seguridad y su semblante parecía imperturbable, sentía que su corazón ya no podía más.
Ágata llegó a su mesa, Sofia, Constantino y otros conocidos estaban hablando. Ella se sentó entre Constantino y Sofia.
Sofia que la había visto hablando con Smith pregunto en voz baja. "¿Estás bien?"
Ágata la miró y sonrió con cierta amargura. "No" sus ojos se cristalizaron, pero ella bajo la vista.
Sofia tomo su mano. "Si quieren podemos irnos"
Ágata asintió. "Pero primero voy al baño, te espero en la entrada."
Despues de un rato Constantino también se disculpó al recibir una llamada de Libia y cuando salió del salón para contestarle, sonrió al ver quien le obstruía el camino. "Presidente Dubois..."
"Vuitton" Bastian se quedó parado enfrente de él sin darle permiso. "Dime... ¿cómo te has sentido en la ciudad?" Aunque se veia despreocupado su mirada reflejaba un poco de peligro.
Constantino pudo ver su rabia contenida, estaba claro que estaba en busca de problemas. "Muy bien, se siente bien estar de regreso."
"Ese es el problema, sentirse bien puede hacerte olvidar que estás en mi territorio."
Los Dubois y los Vuitton habían tenido mucho tiempo de paz entre ellos por sus acuerdos.
"¿Cuando hablas de territorio, hablas de ella?"
— Exacto. Ágata me pertenece. Te arrepentirás de haber cruzado la línea."
Constantino le lanzo una sonrisa divertida, pero Bastian lo tomo del traje y le dio un golpe, minuto después los hombres de los Vuitton y Dubois los rodearon.
Constantino seguía con una sonrisa mientras lamía la sangre de su labio y levanto su mano para que sus hombres se detuvieran. "Tu eres el que te arrepentirás de haber cruzado la línea." En eso volvió a recibir una llamada, al ver que era gerente de la fábrica contestó. Pero al escuchar lo que esté le decía miró a Bastian que le sonreía con satisfacción. Constantino no dijo nada más y salió del lugar con sus hombres.