UNA LECTORA MUERE ODIANDO UNA HISTORIA.... SOLA PARA DESPERTAR DENTRO DE ELLA.
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CAPITULO 3
Cuando desperté, estaba en otra habitación.
A mi lado había una mujer que parecía bastante preocupada por mí. En cuanto vio que había abierto los ojos, salió corriendo para llamar al médico.
Después de revisarme, el hombre aseguró que no tenía nada grave, pero insistió en que debía descansar y guardar reposo durante algunos días.
Una vez que se fue, miré a la sirvienta.
—Mei… me duele la cabeza. ¿Qué fue lo que pasó?
La mujer pareció aliviada de que finalmente estuviera consciente.
—Mi señorita, usted se cayó desde el segundo piso. Un joven la trajo hasta aquí. Aunque no pude verle bien el rostro, se marchó tan pronto como la dejó en la habitación.
Asentí lentamente.
Así que había sido ese hombre.
Por ahora, prefería no pensar demasiado en él.
—Puedes retirarte.
—Sí, señorita.
Cuando Mei salió de la habitación, me llevé una mano a la cabeza y me levanté con cuidado.
Comencé a recorrer la habitación.
Y casi me muero de felicidad.
Había joyas por todas partes.
Collares, pendientes, pulseras…
Y vestidos.
Vestidos tan hermosos que probablemente costaban más que la casa en la que había vivido toda mi vida.
Miré todo aquello con los ojos brillantes.
—Mi vida de lujos acaba de comenzar.
En mi cabeza ya estaba planeando todas las cosas que podría hacer en este lugar.
Comer cosas deliciosas.
Comprar ropa.
Viajar.
Asistir a fiestas.
Y, por supuesto, disfrutar de la vida como una rica señorita.
Después de haber pasado tanto tiempo en una cama de hospital, pensaba aprovechar cada segundo de esta nueva oportunidad.
Aunque mi felicidad no duró demasiado.
Al poco tiempo, Mei apareció con una pila de libros.
—Señorita, estos son sus deberes.
La miré.
Después miré los libros.
Volví a mirarla.
—¿Qué es eso?
—Sus lecciones.
Ah.
Cierto.
Como hija del comerciante más rico de la región, mi padre no quería que fuera una ignorante en los negocios.
Aunque, por lo que estaba descubriendo, a la Isabel original parecía importarle bastante poco aprenderlos.
Yo, en cambio, había vivido toda mi vida con muy poco.
Así que, después de pensarlo un momento, llegué a una conclusión.
No era una mala idea aprender.
Si iba a vivir como Isabel Dopont, al menos debía intentar ser una buena Isabel Dopont.
Para sorpresa de Mei, me dispuse a estudiar.
Y así pasó toda aquella semana.
Guardé reposo, estudié y traté de acostumbrarme a mi nueva vida.
Hasta que, una tarde, Mei entró en mi habitación con una carta.
—Señorita, ha llegado esto para usted.
Tomé el sobre y lo abrí.
Era una invitación a la hora del té.
De parte de la mejor amiga de Isabel.
La villana.
Mis ojos brillaron de inmediato.
No lo pensé dos veces.
—Acepto.
Mei me miró sorprendida.
Yo, en cambio, sonreí.
Quería conocer a la villana.
La misma mujer que, según el libro, era tan hermosa como peligrosa.
Y, siendo sincera…
También quería comprobar si realmente era tan hermosa como la describían.
Aunque, pensándolo bien, todavía no me he presentado apropiadamente.
Mi nombre es Isabel Dopont.
No poseo un título nobiliario, pero mi padre es uno de los hombres más ricos y respetados de la sociedad.
Muchos nobles de alto rango tienen negocios con él, así que nuestra familia tiene acceso a círculos a los que la mayoría de los comerciantes jamás podría acercarse.
Y entre esas personas se encuentra ella.
Clara.
Hija de uno de los duques más importantes del reino.
Mi mejor amiga.
Y…
La villana de esta historia.