Arabella murió quemando el manicomio donde la tenían encerrada y despertó en el cuerpo de una damisela que intentó envenenarse para no casarse con el temible Duque de Eisen.
Ahora, entre un matrimonio explosivo, una guerra en puerta y su obsesión con el fuego, Arabella demostrará que con ella nadie juega... o terminará ardiendo.
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Capitulo:13
ARABELLA:
El principito arruga el ceño mirándome confundido y de un manotazo le quito sus estúpidas manos de mis hombros ¿Quién se ha creído para tocarme?
Pienso limpiando el área donde me tocó.
—Si estás molesta lo entiendo Arabella...
—Duquesa Eisen, me llamas por mi nombre otra vez y te juro que no respondo.
El rubio pálido y sin gracia me mira con enojo y confusión, pero eso es lo que menos me importa en estos momentos.
Sin más que hacer frente a él, me doy la vuelta para marcharme, pero sus manos toman mi brazo sin permiso nuevamente.
—No te enojes conmigo... ¿Sí? Yo...
—Te doy un segundo para que le quites la mano a mi esposa.
La voz gruesa de mi esposo retumba en el lugar y el príncipe arruga el ceño para nada feliz.
—¿Y si no lo hago qué?
Desafía el idiota mirando a Kaelan fijamente y este sonríe clavando sus ojos en él.
—Entonces tendré que cortarte la mano.
Saca su espada y sonrío de felicidad al ver como mi hombre me defiende.
—¿Estás amenazando a un miembro de la familia real?
Pregunta con burla el príncipe y una carcajada estruendosa sale de mis labios.
—Es lo que hizo ¿Acaso está sordo alteza?
Continúo riendo y siento como afloja el agarre y con un movimiento rápido me separó de él, acercándome a mi esposo, el cual me toma de la cintura acercándome a él.
—Kaelan, querido...
Susurro al oído del duque, rozando con mis labios la piel caliente de su cuello mientras me pego a su costado con total descaro.
—No me vuelvas a dejar sola... Estuve muy asustada.
Digo con voz un poco llorosa y Kaelan me aprieta contra su cuerpo con una fuerza abrumable, posesiva y dominante, marcando su territorio sin pudor alguno frente al principito.
Su brazo acorazado me rodea la cintura como una cadena de hierro caliente, asegurándose de que el rubio entienda perfectamente a quién le pertenezco ahora.
Sus ojos refulgen con esa intensidad oscura antes de recuperar su aplomo frío ante el protagonista de la historia.
—Aprenda a medir su distancia, Su Alteza.
Dice Kaelan con voz baja y grave, resonando como un aviso mortal que hace tragar saliva al príncipe.
—Arabella es la Duquesa Eisen y en mi campamento, la única autoridad que rige es la mía.
El principe Aldo Rigolf aprieta los puños y la rabia compitiendo con el pánico en su rostro. Aunque es el heredero al trono del imperio y Kaelan está obligado a luchar a su lado en esta guerra contra el reino invasor del sur, la tensión entre ambos es implacable y el príncipe sabe que no puede empujar demasiado a Kaelan sin arriesgar la estabilidad del ejército en la víspera de la batalla.
El ducado Eisen cuenta con un poder militar que se compara a la casa imperial, así que al príncipe no le conviene crear contiendas abiertas.
—Recordaré este atrevimiento Duque Eisen.
Masculla el príncipe ajustándose la capa con furia contenida mientras intenta recuperar algo de dignidad.
— Nos veremos en la tienda de mando... El ejército enemigo ya cruzó la línea del río y necesitamos coordinar el despliegue de las vanguardias, no toleraré más retrasos.
El príncipe me da una última mirada cargada de resentimiento y confusión antes de darse la vuelta y alejarse a paso rápido entre los guardias.
Suelto una risita baja y miro a Kaelan, quien sigue sosteniéndome pegada a su torso con firmeza impecable.
— Vaya, qué dominancia tan deliciosa, esposo.
Le digo con tono juguetón, acariciando la placa de cuero de su hombro.
—Aunque admito que me decepciona un poco no haber visto volar una mano.
—Ahorra tus energías para los verdaderos enemigos, Arabella.
Murmura Kaelan relajando sutilmente el agarre pero sin soltarme por completo.
—Valerius, reúne a los capitanes. Vamos a revisar los planos de la frontera, si el imperio pretende frenar la invasión del reino vecino, la casa Eisen liderará el ataque central.
Nos dirigimos hacia la mesa de estrategia en el centro del pabellón de mando.
Valerius ya ha desplegado los mapas detallados del valle, donde se marcan con piezas de madera los batallones de nuestro reino y las fuerzas invasoras que han penetrado por la frontera.
—La situación es la siguiente mi señor.
Empieza Valerius con tono firme y profesional, indicando una cuenca flanqueada por colinas.
—Las tropas enemigas han establecido una fortaleza temporal al otro lado del río, esperan que la caballería real del príncipe haga un ataque frontal directo. Sin embargo, tenemos el ala sur asegurada con nuestros caballeros tras la caída de las ratas de Thorne, tenemos el factor sorpresa de nuestro lado.
Kaelan apoya los puños sobre la mesa, analizando el mapa con la mente fría de un comandante consumado.
—El príncipe quiere mandar a nuestra vanguardia a romper sus líneas frontales para que sus tropas reales reciban la gloria.
Comenta Kaelan con ironía helada.
—No le daré ese gusto... Dividiremos nuestras fuerzas en dos tenazas, valerius, tú guiarás el flanco izquierdo a través del bosque al amanecer y yo me encargaré de la carga de caballería por el centro para aplastar su artillería antes de que puedan reaccionar.
Me inclino sobre la mesa, observando con fascinada los detalles del plano. El cuero ajustado de mi nuevo atuendo me permite moverme con total soltura, y el ambiente tenso de la estrategia militar me resulta adictivo.
—¿Y dónde entro yo en ese bonito plan de masacre, querido?
Pregunto levantando la mirada hacia Kaelan con una sonrisa maliciosa.
Kaelan me observa fijamente, sus ojos oscuros escaneando mi figura con una mezcla de cautela y posesividad innegable.
Algunos de los capitanes me miran con desaprobación absoluta, pero debido a lo que pasó con el otro capitán... Ellos mejor se guardan sus opiniones.
los dos son igual de locos y calientes posesivos me encanta
🤣😍😍😍😍
Con eso confirma la lealtad de su esposa 😅