NovelToon NovelToon
Engañada Desde El Primer "Sí"

Engañada Desde El Primer "Sí"

Status: En proceso
Genre:Amor prohibido / Posesivo / Autosuperación
Popularitas:2.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Paula_noches de tintas

"—Nos vamos a casar y punto. No tienes opción.
Esa fue su 'propuesta'. Sin anillo, sin flores, sin un 'te amo'. Solo un arrebato de control cuando intenté dejarlo."

Valeria siempre fue la esposa abnegada, la que esperaba en casa, la que justificaba cada desplante de Adrián pensando que el trabajo era su única prioridad. Nunca imaginó que el engaño no era otra mujer, sino la mentira sobre la que construyó toda su vida: él jamás la amo.
Atrapada en una jaula de cristal donde su voz no cuenta, aparece Dorian, un hombre cuya sola presencia impone respeto y temor. Él ve el dolor detrás de los ojos de Valeria y decide intervenir.

Dorian no pide permiso; destruye las defensas de Valeria con una devoción obsesiva y protectora que la hará dudar de todo lo que conoce.

Un matrimonio por manipulación. Un deseo peligroso. ¿Qué pasa cuando el hombre equivocado decide que eres suya?

NovelToon tiene autorización de Paula_noches de tintas para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Los hilos de la ambición

Durante los días siguientes, me dediqué por completo a los preparativos de la cena. Elegí las vajillas de porcelana más finas, pasé horas en la cocina preparando minuciosamente cada platillo con mis propias manos y me aseguré de que las flores estuvieran dispuestas con la sobriedad exacta que a Adrián le gustaba.

A pesar del dolor y de la amarga realidad que había descubierto, muy en el fondo una parte de mí se aferraba desesperadamente a los recuerdos del pasado. Aún lo amaba, o al menos amaba la idea de lo que creía que éramos. Cada detalle que preparaba nacía de esa mezcla contradictoria entre un afecto que se negaba a morir y el profundo temor a fallarle. La venda de mis ojos ya no estaba, pero las cadenas invisibles del amor y la costumbre seguían atando mis manos.

El viernes por la tarde, la casa lucía impecable. Me vestí con un traje de dos piezas en tono crema, discreto y elegante, manteniendo el perfil bajo que mi esposo exigía.

Cuando el reloj marcó las ocho de la noche, las puertas se abrieron para recibir a los socios de la firma Van Doren.

—Recuerda tu papel, Valeria —me susurró Adrián al oído mientras nos acomodábamos en la entrada, apretando mi cintura con una rigidez que me cortaba la respiración—. Sonríe y atiende a los invitados. No quiero que me dejes en evidencia.

—Sí, Adrián —respondí en un susurro automático, manteniendo la vista hacia el suelo antes de forzar una sonrisa ensayada.

Durante las primeras horas, la cena transcurrió bajo un estricto guión. Serví las bebidas, asentí ante los comentarios superficiales de los invitados y me mantuve junto a Adrián en cada conversación. Para todos ellos, yo era la esposa abnegada y dócil, la compañera perfecta para un hombre con las ambiciones de mi esposo.

Sin embargo, a mitad de la velada, uno de los socios seniors de la firma, el señor Sterling, mencionó un detalle que hizo que el ambiente en la mesa cambiara por completo.

—Por cierto, Adrián, escuché que Blackwood abrirá la licitación para el proyecto de desarrollo urbano de la bahía la próxima semana —dijo Sterling mientras cortaba su carne—. Si logras conseguir esa reunión y la concesión para el diseño y la edificación, la firma se consolidará en la cima.

Adrián disimuló su tensión con un trago largo de vino, pero vi cómo sus dedos se apretaban con fuerza alrededor de la copa.

—Estamos trabajando en ello, señor Sterling. La firma tiene los recursos y el prestigio suficientes para manejar un macroproyecto de esa magnitud.

—El problema no son los recursos, Adrián —intervino otro de los ejecutivos con tono neutral—. Es que Dorian Blackwood no le concede reuniones a cualquiera. Es un hombre que controla las concesiones marítimas y el flujo de insumos de todo el país. Lee a las personas en segundos y no tolera la mediocridad ni la falsedad.

El nombre resonó en el comedor con la fuerza de un golpe. Sentí un vuelco involuntario en el estómago al escuchar cómo hablaban de él: con un respeto que rayaba en el temor.

—Sé perfectamente cómo tratar con hombres como Blackwood —sentenció Adrián con frialdad, aunque la molestia en su rostro era evidente.

En ese instante, la mirada de Adrián se posó sobre mí. No había afecto en sus ojos, sino un cálculo frío y especulativo que me heló la sangre.

—Valeria, sirve más vino a nuestros invitados —me ordenó con voz seca, rompiendo el momento.

—Sí, Adrián —respondí de inmediato, poniéndome de pie al instante, intentando apartar de mi mente la creciente inquietud por el inevitable cruce que se estaba gestando entre el mundo de mi esposo y el imperio de Dorian.

When el último de los invitados se retiró y las luces del salón principal se apagaron, el silencio de la casa volvió a sentirse pesado. Recogí algunas copas que habían quedado sobre la mesa auxiliar, mientras el sonido de los pasos de Adrián resonaba hacia su despacho.

Apreté la cristalería entre mis manos y me acerqué a la puerta entreabierta del despacho. La luz tenue de la lámpara iluminaba a Adrián, quien caminaba de un lado a otro aflojando los gemelos de su camisa, bebiendo un vaso de whisky con la mirada encendida por una ambición desmedida.

—Adrián... —llamé suavemente desde el marco de la puerta—. La casa ya está ordenada. ¿Necesitas algo más antes de que suba a descansar?

Él alzó la vista despacio, observándome con ese cálculo frío que solía reservar para sus negocios.

—Entra, Valeria. Cierra la puerta —ordenó con voz grave.

Asentí, caminando hacia el centro de la habitación con las manos entrelazadas. Intentando romper la tensión habitual entre nosotros y por un sincero deseo de entender sus metas, me atreví a hablar antes de que él lo hiciera.

—Escuché lo que hablaban en la cena sobre la licitación... —comencé a decir, midiendo mi tono para no parecer intrusiva—. ¿Por qué es tan importante para ti hacer negocios con Dorian Blackwood? La firma ya tiene prestigio y grandes clientes, Adrián. ¿Qué hace a ese hombre tan diferente?

Adrián dejó el vaso sobre el escritorio y dejó escapar una leve risa amarga, como si le sorprendiera mi ignorancia sobre cómo funcionaba el verdadero poder.

—El prestigio que tenemos no es nada comparado con lo que Blackwood maneja, Valeria —respondió, dando un paso hacia mí con los ojos brillando de codicia—. Blackwood no es solo dinero; es el control absoluto de esta ciudad. Su firma maneja las concesiones de transporte marítimo y los puertos principales; mueve el flujo de insumos de todo el país. Y su división inmobiliaria acaba de quedarse con el macroproyecto de desarrollo urbano de la bahía.

Se detuvo a pocos centímetros de mí, mirándome fijamente.

—Si logro que Dorian Blackwood firme la alianza con la constructora para el diseño y la edificación de la bahía, dejaremos de jugar en la liga de los arquitectos locales para sentarnos en la cúspide. Un solo apretón de manos con ese hombre nos dará un estatus intocable y puertas abiertas en cualquier parte del mundo. No es solo un contrato más; es la oportunidad de mi vida, y no voy a permitir que nada ni nadie la arruine.

—Entiendo... —murmuré, sorprendida por la intensidad de su ambición.

—Dorian Blackwood ofrecerá una recepción privada en su residencia a principios del próximo mes —continuó, tomando mi mentón con la firmeza suficiente para obligarme a sostenerle la mirada—. Es una reunión extremadamente exclusiva. Logré conseguir dos invitaciones y nos acompañarás. Blackwood valora la estabilidad, el protocolo y la imagen impecable de las familias. Así que vas a sonreír, vas a ser la esposa abnegada que siempre has sido y te vas a asegurar de que todos, en especial él, vean la perfección de nuestro matrimonio. De esa noche depende mi ascenso. ¿Quedó claro?

El toque de sus dedos me dolía, pero mi respuesta salió en un susurro obediente.

—Quedó claro, Adrián.

Él asintió, satisfecho, y me soltó para volver a su bebida. Salí del despacho en silencio, pero mientras subía las escaleras hacia nuestra habitación, el corazón me latía con una fuerza desbocada. Mi esposo estaba dispuesto a usarme como el adorno perfecto para alimentar su ego y su ambición, sin imaginar jamás la tormenta que se desataría cuando su desesperación por impresionar a Blackwood terminara cruzando nuestros caminos.

1
Melody
Me engancho esta muy buena sigue adelante 🥰
Paula Nuñez: "¡Awww, mil gracias por leer y apoyar! 🥰 Se vienen muchas sorpresas en los próximos capítulos, no te los pierdas. ❤️"
total 1 replies
Jose Rozo
la verdad ya me arte de esta historia que pereza
Paula Nuñez: ¡Lamento que la historia haya tomado un rumbo que no te gusta! Gracias por haber leído hasta aquí de todos modos.
total 1 replies
Jose Rozo
ya me esta aburriendo el papel de la protagonista ese estado de sumisión es cansancio que pereza leer historias así
Paula Nuñez: ¡Gracias por tu comentario! Es comprensible sentir frustración, pero a veces los personajes necesitan tocar fondo o pasar por situaciones difíciles para poder reaccionar. Su historia apenas comienza a dar un giro. ¡Ojalá le des una oportunidad a lo que viene!
total 1 replies
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play