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La Serpiente Que Revolucionó El Mundo Bestia

La Serpiente Que Revolucionó El Mundo Bestia

Status: En proceso
Genre:Bestia / Romance / Mundo de fantasía
Popularitas:6.6k
Nilai: 5
nombre de autor: ska

Despreciada por su linaje de serpiente y desterrada por las intrigas de una hembra celosa, Serena despierta los recuerdos de su vida pasada como médica e ingeniera agroindustrial. En lugar de dejarse morir en el bosque peligroso, decide que el barro es el mejor aliado y la ingeniería su salvación. Al rescatar al general del Clan Águila, no solo se gana el corazón de un temible y tímido depredador, sino que inicia una revolución agrícola, médica y militar que cambiará el Continente de las Bestias para siempre, desafiando las tradiciones de la poligamia y demostrando que la inteligencia es el arma más letal de todas.

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CAPÍTULO 20

El claro del bosque lucía extrañamente despejado. Aquiles ya se había encargado de realizar varios viajes relámpago hacia las alturas para transportar la impresionante cantidad de sacos, vasijas, cañas de bambú y herramientas que conformaban el laboratorio de Serena. La gigantesca red de carga había sido depositada con éxito en la plataforma inferior de la fortaleza del Clan Águila, dejando atrás una cueva vacía y, en el suelo de la tierra, únicamente a la joven serpiente esperando a su particular transporte de primera clase.

Aquiles descendió del cielo con la elegancia de una deidad guerrera, plegando sus colosales alas doradas justo cuando sus pies tocaron la hierba.

—Todo tu equipo está a salvo en la fortaleza, Serena —anunció el general, respirando con aplomo pero manteniendo ese brillo devoto en sus ojos dorados—. Los soldados de la guardia interior tienen órdenes estrictas de no tocar un solo frasco hasta que tú estés allí para supervisarlos. Ahora... solo faltas tú.

Serena, que vestía su habitual top de lino y una falda ajustada que dejaba entrever sus tobillos, caminó con paso firme hacia el borde del precipicio que delimitaba el claro del Bosque de la Niebla de Sangre.

Miró hacia abajo.

A sus pies se abría un abismo colosal. Las copas de los árboles ancestrales se veían como diminutos parches verdes ahogados en una niebla densa, y más allá, las crestas afiladas de las montañas se alzaban hacia el cielo como lanzas de piedra. La altura era, fácilmente, de más de mil quinientos metros sobre el nivel del mar.

En ese preciso instante, el cerebro científico y altamente pragmático de Serena sufrió un cortocircuito de proporciones épicas.

Toda su lógica médica, sus ecuaciones de aceleración por gravedad y sus conocimientos sobre la fragilidad del esqueleto humano colapsaron en un ataque de pánico instintivo. Jamás en su vida, ni en sus días en la tierra firme del Clan del Tigre ni en su tiempo en el laboratorio de la cueva, había estado a más de dos metros de distancia del suelo.

—P-Pero qué... —balbuceó Serena, dando tres pasos hacia atrás de forma torpe mientras la sangre se le arremolinaba en las sienes—. Eso es... eso es una caída libre de impacto terminal. Biológicamente hablando, el cuerpo humano no está diseñado para desaceleraciones abruptas contra la roca dura. ¡Es térmicamente e hidrodinámicamente imposible que un cuerpo no se desintegre desde esa altura!

Aquiles, al ver la palidez repentina en el rostro de la joven y escuchar su atropellada jerga científica, sintió una punzada de profunda ternura en el pecho. Acortó la distancia entre ellos con pasos suaves y seguros.

—Serena —dijo con voz grave y pausada—, no vas a caerte.

—¡Aquiles, las leyes de la física no entienden de optimismo militar! —protestó ella, señalando el abismo con un dedo tembloroso mientras sus escamas perladas emergían levemente en sus pómulos debido al estrés mecánico del miedo—. ¡Tus alas son aerodinámicas, sí, pero el peso combinado de nuestras masas corporales modifica la sustentación en el aire! Si una ráfaga de viento altera el ángulo de ataque...

Antes de que Serena pudiera terminar su pormenorizado análisis de dinámica de fluidos, Aquiles se inclinó con una fluidez pasmosa. Deslizó su brazo derecho por detrás de las rodillas de Serena y su brazo izquierdo alrededor de su espalda baja, levantándola en el aire como si no pesara más que una pluma de su propia capa.

—¡A-Aquiles! —ahogó un grito Serena, sujetándose instintivamente del cuello del general.

—Confía en mí —susurró el gigante de dos metros, atrayéndola firmemente contra su pecho masivo.

Aquiles no le dio tiempo a procesar la duda. Desplegó sus colosales alas castañas y doradas por completo, cubriendo el claros con una sombra imponente. Con un solo impulso de sus poderosas piernas y un aleteo formidable que levantó una marejada de hojas secas, el general se lanzó directamente al abismo.

—¡AAAAAAAHHHHHHH! —el grito de Serena resonó en toda la garganta de la montaña.

Sintió el vacío absoluto bajo su cuerpo. El aire helado de la altura le azotó el rostro y la sensación de ingravidez le encogió el estómago en un nudo ciego. Llevada por el terror más puro, Serena cerró los ojos con fuerza, escondió la cara en el hueco del cuello de Aquiles y rodeó su torso con los brazos y las piernas con la fuerza de un tornillo de banco, aferrándose a él como si fuera la única coordenada sólida en todo el universo.

Aquiles recibió el impacto del abrazo con un suspiro amortiguado. El calor de la piel de Serena, la presión de sus muslos rodeándole la cintura y su aliento cálido golpeándole directo en la yugular provocaron una descarga eléctrica que recorrió toda la columna del guerrero.

—Abre los ojos, Serena... —dijo Aquiles, manteniendo un aleteo constante y majestuoso que estabilizó el ascenso en un ángulo perfecto de cuarenta y cinco grados—. Por favor. Mira esto conmigo.

Serena, con el corazón latiéndole a doscientos pulsaciones por minuto, dudó durante tres largos segundos. Poco a poco, venciendo el instinto de supervivencia, separó la cara del cuello del general y abrió un ojo. Luego el otro.

El aliento se le congeló en la garganta, pero esta vez no por pánico.

Estaban atravesando la capa superior de las nubes. El Bosque de la Niebla de Sangre ya no era una amenaza oscura; era un mar de algodón blanco e inmaculado bañado por los rayos dorados del sol de la tarde. Por encima de ellos, el cielo se desplegaba en un azul profundo e infinito, y a lo lejos, las majestuosas cumbres del Clan Águila se erguían como fortalezas de cristal talladas en la nieve y la roca blanca.

El aire aquí arriba era puro, fresco y olía a ozono y libertad.

—Es... es increíble —murmuró Serena, con los ojos verdes abiertos de par en par, reflejando el mar de nubes y el brillo dorado del sol. La mente analítica de la ingeniera colapsó ante la pura estética de la creación—. La refracción de la luz en las partículas de vapor... la perspectiva topográfica... es Sencillamente hermoso.

—Te lo dije —sonrió Aquiles, mirándola a ella en lugar de al paisaje. Para el general, la verdadera maravilla no era el cielo, sino el destello de fascinación en el rostro de la serpiente que llevaba en brazos.

Serena comenzó a relajarse. La aterradora sensación de caída desapareció, reemplazada por la suavidad del vuelo de Aquiles. El ascenso era tan fluido que parecía que flotaban en el vacío.

Fue entonces cuando Serena se dio cuenta de su propia postura. Seguía completamente pegada al cuerpo del gigante. Podía sentir la dureza de su pectoral bajo la túnica, la firmeza de sus brazos sosteniéndola con un cuidado reverencial y, sobre todo, un sonido sordo y acelerado que resonaba directamente en su oreja pegada a su pecho.

Thump-thump, thump-thump, thump-thump.

El corazón de Aquiles no latía al ritmo cansado de un esfuerzo físico; latía a una velocidad frenética, agitado por la pura proximidad de la mujer que llevaba en sus brazos.

Serena sonrió con esa mezcla de ternura y coquetería traviesa que tanto desarmaba al general. Deslizó su mano suavemente por la nuca de Aquiles, acariciando con la yema de sus dedos la piel tibia de su cuello y enredando sus hilos de cabello castaño. Luego, buscando aún más calor contra el viento de la montaña, se acurrucó profundamente contra su yugular, dejando escapar un pequeño y satisfecho suspiro de alivio.

El efecto en el Dios de la Guerra fue instantáneo y catastrófico.

Al sentir las caricias de Serena en la nuca y su aliento caliente rozándole la piel sensible del cuello, la mente de Aquiles se puso completamente en blanco. Una corriente de pura emoción y cortocircuito sensorial le nubló la vista. Sus orejitas de plumas se erguieron de golpe, volviéndose de un tono rojo fluorescente en pleno vuelo.

Perdió por completo la concentración aerodinámica.

Su ala izquierda sufrió un espasmo de puro deleite, dejando de aletear durante un segundo crítico, mientras su ala derecha dio un empuje desproporcionado.

¡ZAAAS!

El poderoso general del Clan Águila entró en una barrena involuntaria en medio del aire, dando dos giros de campana completos sobre su propio eje mientras descendían en picado unos cincuenta metros entre las nubes.

—¡AQUIIILEEEEES! —gritó Serena, aferrándose más fuerte mientras el mundo daba vueltas a una velocidad mareante.

—¡P-Perdón! ¡Perdón! ¡Control de vuelo! ¡Reajuste de maniobra! —gritó Aquiles con pánico en la voz, desplegando sus alas con violencia para estabilizar el planeo.

Dando un aleteo desesperado que levantó una nube de vapor a su alrededor, el general logró frenar la caída en picado y recuperar la trayectoria horizontal, quedando flotando nuevamente de forma tranquila sobre una corriente de aire caliente.

Aquiles respiraba con agitación, con el rostro ardiendo en un rubor tan violento que parecía que sus pómulos echaban humo. Sus orejas de pluma estaban totalmente desorientadas, agitándose en todas direcciones.

—Yo... yo lo siento mucho, Serena —suplicó el gigante, sin atreverse a mirarla directamente a los ojos mientras mantenía sus alas rígidas—. Una ráfaga... una ráfaga térmica impredecible afectó mi ala izquierda.

Serena, que se había despeinado un poco por la maniobra acrobática involuntaria, lo miró fijamente. Vio las orejas rojas del general, escuchó su corazón desbocado y conectó los puntos con su habitual lucidez.

Soltó una risita suave que vibró contra el pecho de Aquiles.

—Una 'ráfaga térmica impredecible', ¿eh? —dijo Serena, estirando la mano para tocar suavemente la punta de una de sus orejitas de plumas, haciéndolo dar un respingo en el aire—. Qué curioso que esa ráfaga coincida exactamente con el momento en que me acurruqué en tu cuello, mi querido pajarito.

Aquiles tragó saliva, incapaz de formular una excusa creíble.

—Si me vas a hacer dar giros mortales en el aire cada vez que te demuestre afecto, voy a tener que pedirte un casco de protección antes de llegar a la fortaleza —añadió Serena, sonriéndole con un brillo tan dulce y profundo en los ojos verdes que el general sintió que el corazón se le iba a salir del pecho por segunda vez.

—Te juro... que mantendré el control —susurró Aquiles, ajustando el agarre en su cintura con una ternura infinita—. No dejaré que nada te pase.

Serena no dijo nada más. Apoyó suavemente su mejilla sobre el hombro del general, cerrando los ojos mientras se dejaba llevar por el suave balanceo de sus alas doradas. El miedo al abismo se había evaporado por completo; en los brazos de Aquiles, el cielo ya no era un peligro físico, sino el principio de un hogar.

A lo lejos, las imponentes puertas de piedra blanca del Gran Nido del Clan Águila comenzaron a dibujarse entre las cumbres. El viaje tocaba a su fin, pero para la joven serpiente y su devoto general, la verdadera revolución apenas estaba a punto de comenzar.

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Lena
Nooo!!!!!! Boreas que hiciste!!!!!
Lena
.
Flor R
ya está encontrando su punto el Aquiles para que su serpiente 🐍 no amuele seguido y pueda hacerle travesuras a ellas sin que el parezca un tomate 🍅 rojo
Flor R
pobre pajarito es una ternura se imagina cuando la dama le robe u. beso ese día se desmaya ese pajarito 🙈🙈🙈🙈🙈
yoselin
Más capítulo esta bueno este pajarito es chistoso 🤣🤣🤣🤣
Lena
Quien diría que el "pollo gigante" es un principe 🤭🤭
Lena
Su hembra dice 🤭🤭🤭🤭
Lena
No sé ustedes pero para mí eso fue una declaración 🤭🤭🤭😂🤭🤭
Lena
me gusta esta futura parejita😂😂😂🤭🤭🤭
Lena
Que tierno es Aquiles 😂😂🤭🤭🤭 para ser un grandulon 😂😂😂🤭🤭🤭
Lena
está muy interesante está novela
Flor R
creo que soy la única que se rió sola en su casa con estos capítulos pobre mi pajarraco no aguanta los piropos suaves 🤣🤣🤣🤣🤣🤣
Flor R: se chivea muy rápido 🙈🙈🙈🙈
total 3 replies
Alexandra Luna
me gusta la novelas sigue actualizando 😍😍🙏
yoselin
Más capítulo por favor /Determined//Determined//Determined/
Alianay Guirola
Por fa 👏 sigue actualizando estoy segura q cuando más personas te lean más popular será ♥
Anabelle
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