Luciana Moretti fue en su vida anterior una joven del siglo XXI: introvertida al principio, pero con un sentido del humor desbordante, una lengua afilada sin filtros y una fuerza interior que pocos imaginaban. Estaba estudiando historia de las civilizaciones antiguas, viviendo una vida tranquila pero llena de curiosidad, hasta que un accidente con un libro antiguo y un cristal en una biblioteca la llevó a morir… y despertar en el cuerpo de la tercera hija de la familia Moretti, una de las familias más ricas, influyentes y poderosas de Aethelgard.
Aquí, es conocida como la “don nadie”: sin grandes dones, ignorada por todos, considerada extraña y poco agraciada por sus padres y hermanas mayores. Sus padres, el señor y la señora Moretti, son inmensamente ricos, pero también vanidosos, ambiciosos y bastante ingenuos, obsesionados con mantener su estatus y aliarse con la realeza. Sus hermanas, Sofía y Valeria, son hermosas, elegantes… e hipócritas hasta el extremo: dulces en público.
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Lecciones de mágica, flores que vuelan y una familia en estado de pánico. I
Poco a poco, las flores fueron bajando, flotando suavemente hasta sus jarrones y macetas, ordenándose solitas, como si nada hubiera pasado. Solo quedaron en el aire unos cuantos pétalos sueltos que caían despacio, como nieve de colores.
Abrimos la puerta y allí estaban todos. Despeinados, con hojas y flores pegadas en la ropa, en el pelo, en las orejas, pálidos como el papel y respirando agitadamente como si hubieran corrido una carrera de diez kilómetros. Marco y Lorenzo, eso sí, estaban apoyados en la pared, con los brazos cruzados y riéndose también, orgullosos como nadie de lo que acababa de pasar.
Mi padre me miró con los ojos muy abiertos, señalándome con un dedo tembloroso: —Hija… Luciana… ¿eso lo… lo has hecho tú? ¿Con tu mente? ¿Con tu… tu magia?
Yo me encogí de hombros con una sonrisita inocente, aunque por dentro me sentía la persona más poderosa del mundo. —Solo estaba practicando, padre. Samuel me está enseñando un poquito. ¿Os ha asustado? Perdonad, no quería armar lío. Solo quería que bailaran un poco. Estaban muy quietas y tristes ahí metidas en los jarrones.
Mi madre se pasó la mano por la cabeza quitándose una margarita que se le había quedado enganchada entre los rizos, y dijo con una voz entre el miedo y la admiración absoluta: —¿Asustado? Hija… eso no fue susto… eso fue… fue ver el poder en persona. Eres… eres increíble. De verdad. Nunca habíamos visto nada igual. Y pensar que… que antes… bueno…
Se calló de golpe, mirando a Samuel de reojo, que nos miraba a todos apoyado en el marco de la puerta, con esa sonrisa de "yo podría destruiros a todos si quisiera, pero como ella es buena, os dejo vivir".
Valeria y Sofía estaban detrás, intentando arreglarse la ropa y el pelo, y me miraban con una mezcla de envidia, miedo y esa admiración falsa que gastaban. Pero esta vez había algo más en sus ojos: respeto. Ya no me veían como la chica rara que hablaba sola. Me veían como alguien que podía hacer que las plantas cobraran vida, que podía cambiarlo todo con solo pensar en ello. Y eso… eso les había cambiado la forma de verme para siempre.
—Hermana… —dijo Sofía con voz bajita—. ¿Es verdad que… que vas a aprender todo lo que él sabe? ¿Qué vas a ser la hechicera más grande que ha existido nunca?
Samuel intervino antes de que yo pudiera contestar, y dijo con voz clara y potente para que todos lo escucharan bien: —¿Hechicera? No. Ella es mucho más que eso. Yo soy un hechicero, sí. Yo estudio, yo practico, yo aprendí. Ella… ella es magia. Ella es el origen. Ella es la fuente. Yo le enseñaré a controlarlo, sí. Yo le enseñaré a usarlo, sí. Pero lo que ella tiene… eso no se enseña. Eso se es. Y ella lo es todo. Así que acostumbraos: de ahora en adelante veréis cosas que nunca imaginasteis. Veréis maravillas y veréis poderes que asustarían al propio rey y a todo su ejército. Y todo porque ella está aquí.
Hubo un silencio total. Mis padres asintieron con la cabeza, totalmente convencidos, y mi padre dijo muy serio: —Entendido. Y… eh… si necesitáis algo para las lecciones. Libros, materiales, cosas raras… decídnoslo. Todo lo que haya en esta casa, en esta ciudad o en este reino… es vuestro para pedir. Solo… eh… solo intentad no hacer que los muebles vuelen, ¿vale? O que las paredes se muevan. O que los perros hablen… bueno, ya sabéis, cosas normales.
Yo me eché a reír y me abracé del brazo de Samuel, que me apretó contra él feliz de la vida. —Tranquilo, padre. Prometo que intentaremos no romper nada importante. O al menos, no romperlo sin querer.
Todos se rieron nerviosos, y poco a poco se fueron marchando, comentando entre ellos cosas como "¿Has visto cómo se movían?", "Es impresionante", "Tenemos mucho cuidado con lo que le decimos de ahora en adelante", "Menos mal que es buena, porque si fuera mala… adiós a todos nosotros".
Cuando nos quedamos solos de nuevo en la habitación, Samuel me miró con esa chispa de emoción que nunca se le apagaba. —¿Lo ves, mi vida? Ya has dado el primer paso. Y te aseguro que esto no ha hecho más que empezar. Mañana saldremos al jardín grande. Allí hay más espacio, hay árboles, hay agua, hay tierra… y vamos a hacer cosas mucho más grandes. Cosas que te dejarán con la boca abierta. Y cosas que harán que tu familia se esconda en el sótano cada vez que nos vean llegar.
Me besó la frente, me abrazó fuerte y me susurró al oído: —Estoy tan orgulloso de ti, mi amor. Tú naciste para esto. Naciste para ser grande, para ser poderosa, para ser mi reina absoluta. Y te prometo que estaré a tu lado en cada paso, en cada aprendizaje, en cada momento. Juntos vamos a ser imparables.
Y yo lo sabía. Lo sentía en cada parte de mi cuerpo. Ya no era la chica solitaria que leía libros en una habitación pequeña. Ahora era algo más grande. Ahora tenía magia, tenía amor, tenía poder. Y tenía todo un futuro lleno de cosas increíbles por descubrir
después de siglos de estar encerrado a que olera su boca... caray
estás en el pasado que ya es historia, con cosas históricas más viejas. que regalo del destino .
está Lucia como niña en dulcería
que sucedió?
murió a través del tiempo?
Gracias /Smile//Smile/