trata sobre dos personajes los cuales están comprometidos y uno de ellos está enfermo acá lo vamos a llamar Dimitri dime triste enfermo y no estoy haciendo porque no quiere tomar la medicina y el otro signo que se lo tome personalizado en hacer sus pinches trabajos
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La versión final
La libreta permaneció sobre la mesa entre ellos.
Pequeña.
Sencilla.
Y muchísimo más peligrosa que cualquier documento confidencial que hubiera pasado por las manos de Dimitri Volkov.
Porque contenía algo que él rara vez permitía que existiera fuera de su cabeza.
Vulnerabilidad.
Lukas seguía sosteniéndola con cuidado.
Como si fuera un tesoro.
Y para ser honestos...
Probablemente lo era.
Dimitri estaba sentado frente a él.
Con los brazos cruzados.
Y una expresión que intentaba parecer seria.
Intentaba.
Porque ya era demasiado tarde para recuperar la dignidad.
—No vas a leerla.
—Voy a leerla.
—No.
—Sí.
—Lukas.
—Dimitri.
—No.
—Sí.
Dimitri cerró los ojos.
—Esto fue un error.
—Estoy de acuerdo.
—¿Ves?
—El error fue dejar la libreta en una caja.
—Insoportable.
—Lo sé.
Lukas pasó varias páginas.
Las primeras versiones ya las había visto.
Frases tachadas.
Párrafos enteros descartados.
Notas escritas apresuradamente en los márgenes.
Algunas tan nerviosas que la letra era casi irreconocible.
Y cuanto más avanzaba...
Más evidente se volvía que Dimitri había luchado muchísimo consigo mismo para escribir aquello.
Finalmente llegó a las últimas páginas.
Y algo cambió.
Las correcciones desaparecieron.
Los tachones eran menos frecuentes.
La letra se veía más firme.
Más segura.
Más decidida.
—Creo que encontré la final.
Dimitri inmediatamente se puso de pie.
—Voy a salir de la habitación.
—Siéntate.
—No.
—Siéntate.
—Lukas.
—Siéntate.
Después de unos segundos de resistencia inútil...
Dimitri volvió a sentarse.
Con la misma expresión de un hombre condenado.
—Bien.
—Perfecto.
—Esto es humillante.
—Shh.
—Ni siquiera he hablado.
—Shh preventivo.
Dimitri lo miró horrorizado.
Lukas ignoró completamente aquello.
Y empezó a leer.
---
—"No soy bueno diciendo este tipo de cosas."
La voz de Lukas se volvió más suave.
Más tranquila.
Y el ambiente cambió inmediatamente.
Porque ya no estaban bromeando.
Ahora estaban leyendo algo importante.
Algo real.
—"Probablemente ya lo sabes."
—"Paso la mayor parte de mi vida hablando de contratos, negocios, inversiones y problemas."
—"Eso es fácil."
Lukas levantó la vista un instante.
Dimitri estaba observando el suelo.
Claramente avergonzado.
Pero no lo interrumpió.
Así que continuó.
—"Esto no es fácil."
Silencio.
—"Porque ninguna negociación me ha dado tanto miedo como esta."
La sonrisa de Lukas desapareció un poco.
Y algo cálido ocupó su lugar.
Porque incluso ahora...
Aquellas palabras seguían teniendo fuerza.
Seguían sintiéndose sinceras.
Pasó a la siguiente página.
—"Antes de conocerte pensaba que entendía perfectamente cómo funcionaba mi vida."
—"Trabajar."
—"Avanzar."
—"Resolver problemas."
—"Repetir."
La habitación permanecía completamente silenciosa.
—"Y entonces apareciste tú."
Dimitri cerró los ojos.
Como si recordar aquello fuera demasiado.
Lukas siguió leyendo.
—"Al principio pensé que solo eras alguien importante para mí."
—"Después pensé que eras la persona más importante para mí."
—"Y luego entendí algo mucho más aterrador."
Lukas tuvo que detenerse un segundo.
Porque sabía exactamente hacia dónde iba.
Y aun así...
Sentía el corazón apretarse.
—"Entendí que ya no podía imaginar mi futuro sin ti."
Silencio.
Largo.
Profundo.
Ni siquiera Dimitri se movió.
Lukas continuó.
—"No porque te necesitara para sobrevivir."
—"Sino porque contigo la vida dejó de sentirse como supervivencia."
Las palabras quedaron suspendidas en el aire.
Y por un momento ninguno respiró.
Porque aquella frase...
Aquella frase era probablemente la más honesta de toda la libreta.
Lukas tragó saliva lentamente.
Y siguió leyendo.
—"Me enseñaste cosas que nunca pensé que aprendería."
—"A descansar."
—"A reírme de mí mismo."
—"A volver a casa porque quería hacerlo y no porque debía hacerlo."
—"A sentirme acompañado."
La voz de Lukas bajó un poco.
—"Y aunque probablemente no lo digo lo suficiente..."
—"Eres la mejor parte de mi vida."
Dimitri apartó la mirada inmediatamente.
Demasiado tarde.
Lukas había visto perfectamente la emoción en sus ojos.
Y eso hizo todavía más difícil continuar.
Pero siguió.
Porque quería escuchar cada palabra.
Todas.
—"No sé qué ocurrirá dentro de diez años."
—"Ni dentro de veinte."
—"Ni dentro de treinta."
—"Lo único que sé con certeza..."
Lukas respiró hondo.
Y leyó la última parte.
—"Es que quiero descubrirlo contigo."
La habitación quedó completamente en silencio.
Y entonces llegó la última línea.
La que estaba sola en la página.
Sin tachones.
Sin correcciones.
Sin dudas.
—"¿Quieres casarte conmigo?"
Silencio.
Total.
Absoluto.
La libreta descansó lentamente sobre las piernas de Lukas.
Y ninguno habló durante varios segundos.
Porque no hacía falta.
Las palabras seguían allí.
Llenando la habitación.
Llenando los años.
Llenando todos los espacios entre aquel día y el presente.
Finalmente Lukas levantó la mirada.
Y encontró a Dimitri observándolo.
Con una expresión extrañamente vulnerable.
Como si todavía estuviera esperando una respuesta.
Incluso después de tantos años.
Incluso después de la boda.
Incluso después de todo.
Eso hizo que algo dentro de Lukas se derritiera por completo.
Cerró la libreta.
La dejó a un lado.
Y se acercó.
Hasta quedar justo frente a él.
—¿Sabes algo?
preguntó suavemente.
—¿Qué?
La voz de Dimitri sonó más baja de lo normal.
—Si me hubieras leído exactamente esto...
también habría dicho que sí.
Dimitri soltó una pequeña risa.
Aliviada.
Suave.
—Qué suerte.
—No fue suerte.
—¿No?
Lukas negó lentamente.
Y apoyó una mano sobre su mejilla.
—Fue porque te amaba.
La respuesta salió tan sencilla que ambos se quedaron callados.
Porque después de tantos años...
Seguía siendo verdad.
Tan simple como eso.
Y entonces Dimitri hizo algo raro.
Muy raro.
Apoyó la frente contra la de Lukas.
Sin palabras.
Sin bromas.
Sin esconderse detrás del sarcasmo.
Solo quedándose allí.
Cerca.
Como si las palabras de aquella libreta todavía importaran.
Y quizá sí importaban.
Porque habían sido escritas por una versión de Dimitri que estaba aterrada.
Pero que decidió intentarlo de todos modos.
Y gracias a eso...
Ahora estaban allí.
Juntos.
Años después.
Todavía eligiéndose.
Todavía enamorados.
Todavía diciendo sí.
Aunque ya no hiciera falta preguntarlo.