Después de que su prometido la dejo por qué decía que olía a muerto y era fría, decide seguir con su vida, renuncia al amor.
Decide hacerse la inseminación, tener un hijo con el que compartiría su vida, aunque sus padres se negarán y todos los dijeron que no, ella estaba decidida a seguir ese caminó solitario o eso creía.
Uno planea una vida perfecta, pero el destino es caprichoso y nunca sigue los planes de uno.
conocé a un mercenario que hará que su mundo se ponga de cabeza, conocerá la aventura y la sacará de ese cuarto frío, donde se la pasa a viendo cadáveres.
La enseñará amar, pero al final ¿el amor va ganar o terminará sola como lo había planeado? ¿quién ganará el destino caprichoso o su plan de vida?
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CAPÍTULO 20
Pasaron casi dos minutos cuando Yoleida dijo. —Te creo, aunque la decisión que me pides que tome es difícil.
Yo tengo a mis amigos y mis propias metas; al irme de aquí es como pedirme que olvide todos mis sueños. Realmente me gustaría pensarlo un poco; dame dos días, quiero hacerme a la idea de que tengo que dejar todo, pensar en los cambios que me vas a hacer pasar.
David suspiró profundamente; sabía que eso no era lo acordado con Maru y que en cuanto supiera se iba a enojar mucho, ya que la idea era salir del país lo más rápido posible, pero ¿cómo negarle algo a su amada? Terminó diciéndole que le daba esos dos días, pero que él y su amiga se iban a quedar ahí en la casa.
Yoleida aceptó y se puso de pie, se puso la bata de dormir para cubrirse; después de eso sale de la habitación, quería bañarse, pero al abrir la puerta los dos escucharon cómo Carla y Maru estaban discutiendo.
David rápido toma su pantalón y junto con Yoleida van a la sala donde las dos estaban discutiendo; miran cómo Carla traía en sus manos un bat y estaba lista para golpearla; le exigía que saliera de la casa.
Maru trataba de mantenerse alejada de ella; no quería pelear o lastimarla, solo le pedía que se calmara, que bajara el bat, para poder darle una explicación de quién era y qué hacía ahí.
Yoleida rápido se acerca a Carla y le pide que baje el bat; una vez que la tranquilizó, se sentaron en la sala.
David se sentó a un lado de Yoleida; no quería estar lejos de ella y Carla se dio cuenta de lo sobreprotector que estaba con su amiga, pero más que nada miraba cómo la abrazaba.
En ese momento, emocionada, dijo. —Tú eres el papá de mis sobrinos; ahora entiendo por qué mi amiga cedió a tus encantos, si eres guapo y tienes buen cuerpo.
Yoleida se puso roja; no esperaba que su amiga dijera esas cosas, se sentía avergonzada, pero antes que pudiera decir algo, lo escuchó decir. —Ojalá hubiera sido así de fácil, pero tu hermana me hizo sufrir mucho; me costó conquistarla, pero todo se logra cuando sabes cocinar bien. Me tocó hacerle muchas comidas antes que cediera a mis encantos.
Carla se empezó a reír y le dijo que, si le creía, su amiga era algo difícil, pero también le daba alegría saber que gracias a eso no tuvo que hacerse esa inseminación artificial; tener a un hombre a su lado era algo bueno para su hermana Yoleida.
Maru se sentía fastidiada con su plática; tuvo que callarlos y les dijo. —Ya que todo está claro, ¿a qué hora nos vamos? Ya quiero salir de este país; recuerda que no es seguro.
David suspiró profundamente, le pidió a Yoleida que le explicara todo a su amiga; mientras él hablaba con Maru.
Después de decir eso, se puso de pie y tomó de la mano a Maru, la sacó de la casa al patio; ahí le explicó lo que habló con Yoleida, le dijo que iban a quedarse dos días.
Maru se molestó mucho, no estaba de acuerdo con esa decisión, pero al final no le quedó más que ceder a su petición; cuando dejaron de hablar, se fueron a la sala para esperarlas.
Una vez que Yoleida y Carla estuvieron listas, salieron de sus habitaciones, fueron a la sala, donde David les dijo que fueran a trabajar, que las cosas se harían como se lo prometió, pero Carla no se miraba feliz, realmente no deseaba que su amiga se fuera, quería conocer a sus sobrinos, estar al lado de ella.
Llegaron a su trabajo y cada una se puso a hacer lo suyo. Fue un día algo movido; llegaron algunos cadáveres, con señales de tortura; no era algo extraño que eso pasara, ya que tenían 7 meses llegando cuerpos así.
Fue un día algo pesado, pero Yoleida pensó que era lo mejor; mantenerse ocupada era algo que quería en ese momento para no pensar en lo que le dijo David, en ese cambio de vida.
Eran ya las 3 p. m. Carla y Yoleida se preparaban para salir cuando uno de sus amigos entró al despacho, les hizo una señal de silencio y que lo siguieran; las dos lo siguieron, fueron al sótano donde estaban todos los suministros de ese lugar, su amigo les pidió que se metieran a unas cajas grandes que estaban en una esquina.
Yoleida le pone mala cara y le dice. —No pienso meterme ahí hasta que no me explique lo que pasa.
Su amigo rápido le dijo. —Llegaron unos hombres extraños, dicen que son militares, pero sus ropas son de color negro, que los hacen parecer delincuentes; ellos te están buscando, preguntaron por ti, todos los que escuchamos nos preocupamos; el encargado de marcar las salidas y entradas los está entreteniendo.
Yo, que era el que ya había marcado mi entrada y había cruzado la puerta de entrada, me vine para esconderte; amiga, no sé a quién molestaste, pero todos aquí pensamos que si te entregamos, algo malo te va a pasar y vamos a tratar de ayudarte para evitar que te lleven hasta no saber qué quieren, que no están aquí para lastimarte.
El de seguridad me marcó, me dijo que va a borrar todos los videos para que no te encuentren; también me dijo que ya le marcaron a la policía.
Esperamos que cuando lleguen se aclaren las cosas y podremos saber cuáles son sus intenciones; solo quédate aquí hasta que se vayan y yo mismo te ayudaré a salir.
Yoleida le dio las gracias y se metió a una de las cajas junto con Carla; aunque no sabía por qué la estaban buscando, o qué era lo mejor quedarse con ella, no pensaba dejarla sola. Su amigo puso más cajas enfrente de donde ella se metió, cubrió muy bien la caja con las que estaban llenas, esperando que eso evitara que la encontraran.
Carla y Yoleida apagaron sus celulares, se quedaron en silencio y después de unos minutos escucharon las voces de esos hombres que estaban buscándola, la voz de su amigo que decía que no maltrataran los productos, que buscaran con cuidado.
Las dos escuchaban todo lo que pasaba, cómo caían las cosas al suelo, y ellas solo rogaban porque no las encontraran.
En una noche tan lindo como está cualquiera de nosotros podría ganar ser llevado a Venezuela y poder traer a la mujer de nuestro amigo a casa con su trillizos a punto de nacer.
en una noche tan linda como está 😎💐💐💐😅😅😅😅👠👠👠👠💐💐😘😘😘😘😘😘. hay Yoleida no sabes cómo te quieren conocer una bella Venezolana se robó el corazón del premio mayor 🥰😘😘😘
tienen que salir de ahí 😡