¿serías mío por una noche y así romper está obsesión?
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Fatal Accidente
Jeins: Está bien, pecas, te amo más. Termino la llamada y empiezo a empacar mis cosas, pero recibo una llamada de un número desconocido; no respondo, ya que nunca lo hago a esos números.
Gastón: Bueno, después no digan que no quise hacer mi buena obra del día. Jeins, te llamé para que salvaras a tu noviecita, pero no quisiste responder. Prepárate para llorar lágrimas de sangre en su tumba.
Samantha: Salí de la ciudad para que, cuando pase el accidente de Sophia, no tengan cómo culparme; además, debo regresar ese mismo día para apoyar a Jeins por la muerte de su amada. Debo llamar a Gastón; todo debe salir perfecto. Hola, Gastón, ¿cómo va todo?
Gastón: Bien, ya te dije que esa mujer moriría hoy, pero no sería una pena que los gusanos se comieran ese cuerpecito tan lindo porque, ¿no me la dejas a mí? Yo la puedo tener cautiva mucho tiempo sin que nadie sepa de ella y la den por muerta. ¿Qué dices? No te cobro nada si me la dejas.
Samantha: ¿De qué mierda estás hablando, perro? Te di la orden de que la quiero bien muerta; si no, tú te mueres, así que deja de decir estupideces y mátala. Estaré al pendiente de cualquier noticia; no me falles porque te mueres. Además, esa perra no es tan linda; cuelgo la llamada y entro a la piscina.
Gastón: Bueno, güerita, traté de salvarte, pero la patrona te quiere muerta. Todo este tiempo la estuve siguiendo. Tengo entendido que se irá con su amiga a un crucero; lástima que no llegarán. Además, cayeron en mi trampa: no alquilaron el coche a una agencia, se comunicaron conmigo y yo les di el auto con la bomba instalada solo con una llamada. Ese auto volará en mil pedazos; además, corté los frenos, por si no puedo explotar la bomba, morirán estrellándose.
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Angelica: Estaba en el centro comercial comprando unas cositas y me encontré con Sophi, pero el tiempo se nos fue volando, así que corrimos en su auto a buscar mis maletas y luego ir a su casa. Amiga, no entiendo por qué alquilaste un coche si podríamos ir en el tuyo y pedirle a tu papá que mandara a alguien por él luego.
Sophia: No quise pedirle ese favor a mi papá y, más como están las cosas, no quiero que se separe de mi mamá; en estos momentos es mejor así. Además, la agencia no cobró mucho; se me hizo extraño, pero bueno, ve rápido por tus cosas, te espero aquí. Jeins, ya me envió un mensaje donde me dice que va de camino al punto de encuentro; nosotras estamos atrasadas.
Ángelica: Sí, ya voy corriendo, amiga, no te preocupes. Subo en el ascensor y saco mis maletas; el guarda me ayuda a subirlas en el coche y nos vamos a la casa de Sophia. Al llegar, subí mis maletas y esperé a Sophi, que se despidiera de sus padres. En poco tiempo, bajó con sus maletas, subimos al coche, amiga, pero para ser coches de alquiler está muy lindo, ¿no? Además, parece nuevo.
Sophia: Sí, eso también noté, pero me dijeron que estaba de suerte porque este recién había llegado a la agencia; solo me pidieron que no lo rayara. ¿Quieres que probemos la velocidad que dices?
Angelica: Obvio, tú sabes que todo lo que tiene que ver con autos me encanta. Acelera, sí, siento como si estuviera volando, amiga, estoy tan feliz de hacer este viaje contigo, amiga, te quiero tanto.
Sophia: Jajaja, bueno, señorita, ya no te salgas por la ventana; sabes que me asusto muy fácil y ponte el cinturón de seguridad; si no, ya bajo la velocidad.
Angelica: Qué aguafiestas eres, amiga, más bien acelera otro poco; en serio me siento como una avecilla al sentir esta brisa en mi cara, siento que soy completamente libre y esto es gracias a ti.
Sophia: Ay, ya basta, no digas esas cosas, parece que te estuvieras despidiendo de mí. Sabes que mejor ya bajo la velocidad; además, estas son muchas curvas, me da miedo ocasionar un accidente. ¿Qué pasa? Porque esto no baja la velocidad, amiga, los frenos no funcionan, ¿qué hago, qué hago?
Angelica: ¿De qué hablas, Sophi? No me asustes, déjame checar, mierda, ¿qué pasa aquí?, ¿nos vamos a estrellar? ¿Qué hacemos? Por amor a Dios, no me quiero morir, no lo quiero. Ayúdame, Sophi, ¿qué hago?
Sophia: Veo que Angélica parece estar en shock; no para de decir cosas sin sentido. Por mi parte, las lágrimas empiezan a salir y me dificultan ver. Tomo la mano de Angélica y le digo: "Cálmate, no dejaré que nada malo te pase, te lo juro." Sequé mis lágrimas y traté de frenar el auto chocándolo contra las barandillas de metal de la carretera. La velocidad comienza a bajar poco a poco, pero de repente escucho un ruido fuerte en el auto y todo empieza a girar. Solo veo a Angélica cerrar los ojos; la tomo de la mano, pero ella sale volando del auto. Siento un dolor muy fuerte en la cabeza y luego todo se oscurece.
Gastón: Vaya suerte que tienen estas dos. Pensaban que se salvarían, ¿verdad? Veo cómo esa mujer logra bajar la velocidad del auto, así que presiono el botón y veo cómo el auto sale volando por los cielos. Logro ver que alguien se sale del auto y luego el auto cae al mar. Me acerco a ver a la mujer que está tirada en la carretera, pero esta murió instantáneamente. Me asomo y veo cómo el auto se hunde en el mar, así que me voy de aquel lugar.
Sophia: Después de que todo estaba borroso, siento un dolor en mi pierna que hace que de golpe me despierte. Al abrir los ojos, el agua empieza a llenar todo el auto. Quito el cinturón y salgo por la ventana que Angélica tenía abierta. Al llegar a la orilla, mi pierna empieza a doler tanto, pero no me importa; lo primero es buscar a Angelica. —¿Dónde estás? —Por favor, respóndeme, amiga. Después de unos minutos la divisé tirada en la carretera. Amiga, respóndeme, por favor, no me hagas esto, no, no, tú debes estar bien, no me abandones, tenemos muchas cosas que vivir, tú no me puedes dejar. Dios, ayúdame, no puedo más y pierdo el conocimiento.