Entre rejas, mentiras y mafias, un hombre inocente lucha por recuperar su libertad mientras una abogada arriesga todo para demostrar la verdad.
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Nace un hombre nuevo.
La ciudad de New York City no dormía, pero esa noche… tampoco respiraba, era como si todo estuviera suspendido, esperando.
Valentino estaba ya muy lejos, el ruido de los disparos aún resonaba en su cabeza, el humo, los gritos y esa última imagen…
Salvatore cayendo.
Valentino recordaba que está corriendo, aunque no sabía exactamente hacia dónde, pero sabía una cosa:
No podía detenerse, no ahora, no después de todo, su respiración era agitada, sus manos aún temblaban, pero no por miedo, sino por rabia.
—No voy a morir así… —murmuró.
Llegó hasta un punto ciego.
Un lugar que, Salvatore le había indicado, allí había una reja semiabierta, que conducía a un camino que no aparecía en ningún plano oficial.
Se detuvo y miró atrás y por primera vez…el dolor lo alcanzó.
—Lo siento… —susurró.
Pero no podía regresar, porque el sacrificio de Salvatore… No podía ser en vano, cruzó el camino y en ese momento… Valentino Rossi dejó de existir.
Horas después…
en el caos que quedó en Blackstone Prison, encontraron el cuerpo de un recluso, está Salvatore, estaba allí lleno de sangre inmóvil, pero con una leve expresión en el rostro, como si hubiera encontrado paz.
En su mano… Había algo, un pequeño papel arrugado y manchado de sangre, un guardia lo tomó, lo abrió y lo leyó, en el decía:
"Matteo sabe la verdad."
Mientras tanto en otra parte de la ciudad.
En un departamento, todo estaba destruido, los muebles rotos, cristales en el suelo, sangre y en medio de todonse.encontraba Yaya quien yacía en el suelo respirando con dificultad.
Uno de los hombres estaba inconsciente, el otro no se movía, Luca estaba frente a ella, con el pecho agitado, con la mirada… completamente distinta.
—¿Estás herida? —preguntó.
Yaya negó lentamente, pero no dejaba de mirarlo.
—Tú… no eres quien pensé.
El silencio cayó pesado, Luca bajó la mirada.
—No…—No lo soy.
Yaya dio un paso atrás.
—¿Quién eres?
Luca respiró hondo.
—Alguien que juró no volver a ese mundo… —Pero que nunca salió realmente.
Las palabras dolieron, pero no tanto como la verdad que venía.
—Mi padre no te ayudó por casualidad. —Ni yo llegué a tu vida por accidente.
El corazón de Yaya se detuvo por un segundo.
—¿Qué…?
Luca la miró.
—Te estábamos protegiendo…—Desde el principio.
El silencio fue brutal.
—Porque tu hermano…
—no es cualquier persona.
Por otra parte, en la oficina judicial.
Esta estaba cerrada, el aire… pesado, Isabella y su padre frente a frente.
—Aún puedes detener esto —dijo él.—Entregarme ese expediente…—Y olvidar todo.
Isabella lo miró y por primera vez… No vio a su padre, vio a un extraño.
—¿Olvidar que destruiste una vida? —¿Olvidar que mataste a alguien? —¿Olvidar que me mentiste toda mi vida?
El hombre guardó silencio.
—Todo lo que hice… fue para protegernos.
Isabella negó.
—No. —Lo hiciste por poder.
El silencio se rompió.
—Y ahora… —vas a pagar por eso.
Se giró, caminó hacia la puerta, pero antes de salir… su voz se quebró apenas.
—Adiós…
No esperó respuesta, porque ya no había nada que escuchar.
Pero Isabella no llegó lejos, ya que al salir del edificio… Fue interceptada por un vehículo negro, que se detuvo frente a ella, todo fue demasiado rápido, demasiado preciso.
Dos hombres descendieron del vehículo.
—Señorita Montesini…
Isabella no tuvo tiempo de reaccionar.
La tomaron de golpe y la empujaron dentro del auto.
—¡Suéltame! Grito la chica
Pero todo fue inútil, los hombres la atraparon de lado a lado, cerraron la puerta, encendieron el motor y en cuestión de segundos desaparecieron.
desapareció.
En un lugar desconocido…Valentino estaba de pie, frente a un hombre en la oscuridad.
—Pensé que no lo lograrías.
Valentino no respondió.
—Salvatore hizo bien su trabajo.
El joven levantó la mirada.
—¿Quién eres?
El hombre dio un paso adelante, la luz reveló su rostro.
Matteo.
El aire se volvió denso.
—¿Tú…eres Matteo?
Matteo lo observó.
—Ya es hora de que sepas la verdad chico.
El silencio fue absoluto.
—Todo esto…—no empezó contigo.
Valentino sintió que el mundo volvía a romperse.
—¿Qué significa eso?
Matteo dio un paso más.
—Tu padre…
El corazón de Valentino se detuvo.
—¿Qué…qué tiene que ver mi padre en todo esto, el murio hace muchos años?
—No murió por accidente como todos dijeron.
El silencio fue brutal.
— A tu padre... lo mataron.
El aire desapareció.
—¿Qué, quién fue capaz de eso?
Matteo lo miró directamente.
—Los mismos hombres…—para los que trabajaba.
El golpe fue devastador.
—Tu padre…—era parte de Los Pantera.
El mundo dejó de tener sentido.
—No… Eso no puede ser, mi padre siempre fue derecho, justo, no hacía nada fuera de la ley.
—Eso es lo que ustedes siempre pensaron, lo que él les hizo creer, tú padre no era una mala persona, pero cometimos muchos errores.
Matteo no apartó la mirada.
—Y tú…—eres lo único que quedó.
En algún lugar de la ciudad… Isabella abrió lentamente los ojos lentamente, la luz le molestaba mucho, poco a poco sus ojos se fueron adaptando, y se dió cuenta que estaba atada, confundida y asustada.
—Despertaste…
La voz era conocida, demasiado.
Ella solo Levantó la mirada y de pronto su mundo… Terminó de romperse.
—Papá…?
Él la observaba, si mirada era fría, distante.
—Te lo advertí.
El silencio fue insoportable.
—Esto…—lo haces tú.
Isabella sintió que el corazón se le hacía pedazos.
—No…
—Esto lo elegiste tú, con tu ambición de poder, me arrastraste a un mundo al que nunca quise pertenecer.
Esa noche…
Valentino dejó de ser víctima y se convirtió en historia. Isabella perdió todo, incluso su libertad. Yaya descubrió que vivía rodeada de mentiras. Y el pasado… finalmente alcanzó a todos.
Pero esta historia… no termina aquí.
Porque ahora… Valentino ya no busca justicia, busca algo más peligroso... Venganza.