NovelToon NovelToon
Arde El Cielo

Arde El Cielo

Status: Terminada
Genre:Fantasía LGBT / Amor eterno / Romance / Completas
Popularitas:1.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Skay P.

⚠️🔞Esto es sólo fantasía. Personajes e historia ficticia.🔞⚠️
🔞🚫No me denuncien por hechar volar mi imaginación.🚫🔞

Natt, no solo renuncia a su hogar, sino a su propia naturaleza, por una conexión ni él mismo entiende...

NovelToon tiene autorización de Skay P. para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Esculpir su propio nombre en los huesos del chico

El bosque que rodeaba las montañas del norte no era el refugio verde que Natt esperaba. Era un cementerio de pinos petrificados, cubiertos por una ceniza gris que caía del cielo como nieve muerta. Dag caminaba a su lado, pero su paso ya no tenía la vacilación humana de antes. Se movía con precisión, sus ojos ámbar fijos en el horizonte, sin parpadear. El sacrificio del puente le había arrebatado el último jirón de su infancia, y el vacío resultante había sido llenado por el Brote, que ahora reclamaba más espacio en su conciencia.

-Dag, descansa un momento.- Pidió Natt, deteniéndose junto a una roca. El ángel caído estaba agotado. Sus heridas del puente, aunque cerradas, ardían con un fuego sordo.

Dag se detuvo y se giró. Su rostro, surcado por la intrincada marca dorada, no mostró fatiga, ni dolor, ni amor. Solo una calma aterradora.

-El descanso es una ineficiencia biológica, Natt. Hrim está a menos de sesenta leguas de nuestra posición. Debemos alcanzar la cumbre antes de que el sol alcance el punto más alto.-

Natt sintió un escalofrío que no tenía nada que ver con el clima. El entrenamiento sensorial de la sacristía parecía haber sido hace siglos. El chico que buscaba su calor ahora hablaba de ineficiencias.

De repente, el suelo bajo sus pies vibró. Una red de luces rojas se activó entre los árboles petrificados, formando un perímetro láser que los rodeó en segundos.

-¡Identifíquense o serán desintegrados!- Una voz distorsionada por un megáfono resonó desde las sombras.

-Soy Natt, el que cortó la cadena.- Rugió el ángel, cubriendo a Dag con su cuerpo, aunque el chico no parecía sentir la necesidad de ser protegido -Y traigo al Brote. Si valoran su existencia, bajen las armas.-

De entre la maleza metálica surgieron figuras vestidas con trajes tácticos de color gris oscuro, sus rostros ocultos tras máscaras de gas con lentes infrarrojos. No blandían espadas de luz, sino rifles y cañones de frecuencia. Eran La Resistencia de Hierro, humanos que habían sobrevivido a las purgas iniciales y que habían aprendido a convertir la tecnología de los ángeles en herramientas de caza.

El líder se quitó la máscara. Era un hombre con cicatrices de quemaduras químicas y un brazo mecánico que emitía un zumbido constante. Se llamaba Gibeon.

-Un caído y una anomalía.- Escupió Gibeon, mirando a Dag con una mezcla de codicia y asco -Hemos estado rastreando el estallido del puente. Pensábamos que era una bomba nuclear. No sabíamos que el arma era... un niño.-

-No es un niño.- Gruñó Natt, desenvainando su espada -Es mi compañero.-

Gibeon soltó una risa seca.

-Aquí no hay compañeros, ángel. Solo hay herramientas para la supervivencia. Llévenlos al búnker. La General quiere ver la fuente de energía en persona.-

Fueron escoltados hacia una entrada camuflada en la ladera de la montaña. Dentro, el lujo de la iglesia de San Judas fue reemplazado por pasillos de metal frío, olor a aceite de motor y el sonido constante de ventiladores industriales. Era un hormiguero de actividad. Cientos de humanos trabajaban en el ensamblaje de piezas de artillería pesada.

Lo que más horrorizó a Natt fue ver a otros humanos marcados. Estaban encadenados a máquinas, sus marcas doradas conectadas a cables que succionaban su energía para alimentar las luces y las defensas del búnker. Eran baterías humanas, cáscaras vacías que no recordaban ni sus propios nombres.

-¿Es esto lo que les espera a los de su clase?- Preguntó Natt, su mano apretando con fuerza la de Dag.

El joven miró a los cautivos sin inmutarse.

-Es un uso lógico de la Gracia residual. Maximiza las probabilidades de supervivencia de la especie.- Dijo Dag con una frialdad que hizo que Natt quisiera llorar.

Llegaron a la sala central, donde una mujer de ojos gélidos y uniforme impecable los esperaba. Era la General Morana. No perdió tiempo en cortesías. Se acercó a Dag y le tomó la mandíbula con sus dedos enguantados, inspeccionando la marca en su rostro.

-Increíble.- Susurró Morana -Un Brote puro. Tenemos un arma, la Lanza, diseñada para herir a los Serafines de seis alas. Pero nos falta el núcleo de ignición. Tú, muchacho, eres ese núcleo.-

-Él no es un objeto.- Intervino Natt, interponiéndose entre Dag y la General -Estamos aquí por refugio, no para que lo conviertan en otra de sus baterías.

Morana miró a Natt con desprecio.

-Ángel, entiendo que tus instintos de protección estén nublados por ese patético vínculo emocional que los caídos desarrollan. Pero Hrim está aquí. Dion City es ceniza. Si este chico no se conecta a la Lanza, todos moriremos. Y tú serás el primero al que Hrim le arrancará la piel.-

Morana se giró hacia Dag, ignorando a Natt.

-¿Entiendes tu propósito, Brote? Puedes borrar a Hrim de la existencia. Puedes vengar a todos los humanos que el Cielo ha convertido en polvo. Solo tienes que entregarnos tu luz.-

Dag miró a Natt. Por un breve segundo, el ámbar de sus ojos fluctuó, y una chispa del chico de la biblioteca brilló en el fondo.

-Si me conecto... ¿él estará a salvo?- preguntó Dag, señalando a Natt.

-Estará a salvo en el mundo que tú liberes.- Mintió Morana con una sonrisa gélida.

-Acepto.- Dijo el muchacho.

Esa noche, los rebeldes permitieron que Natt y Dag compartieran una celda de metal antes del procedimiento. La frialdad del lugar era insoportable. Natt se sentó en el suelo, tratando de atraer a Dag hacia él, de recuperar al chico que lo besaba con desesperación en la iglesia.

-Mi amor, Dag, por favor... mírame.- Suplicó Natt, tomando sus manos. Las manos del joven estaban frías, desprovistas de ese calor humano que solía consolar al ángel -No tienes que hacer esto. Podemos huir más allá de las montañas. Podemos encontrar un lugar donde el Cielo no mire.-

Dag se dejó abrazar, pero su cuerpo no respondió.

-No hay lugar donde el Cielo no mire, Natt. Lo sé ahora. Mi memoria ha sido el precio para entender la verdad. El amor es un ruido que interfiere con la señal de la Gracia. Si me conecto a la Lanza, el ruido se detendrá. Seré libre. Serás libre.-

-¡El amor no es ruido!- Gritó Natt, sus lágrimas de oro cayendo sobre la camiseta gris que los rebeldes le habían dado a Dag -Es la razón por la que corté mis alas. Es la razón por la que preferí arder. Si pierdes eso... si me olvidas a mí para salvarnos... ¿qué sentido tiene la victoria?-

Natt, en un acto de desesperación, buscó los labios de Dag. Fue un beso amargo, lleno de sabor a metal y lágrimas. Intentó usar el entrenamiento de los sentidos, buscando despertar la piel de Dag, recorriendo su cuello con su lengua, tratando de encontrar esa chispa de humanidad que se ocultaba bajo el Brote.

El joven respondió mecánicamente al principio, pero bajo la insistencia del deseo del ángel, su respiración empezó a agitarse. Por un momento, el fuego blanco retrocedió. Dag rodeó el cuello de Natt con sus brazos y lo besó con una pizca de la antigua pasión, una conexión desesperada antes del final.

-Natt...- Susurró Dag entre besos -Si mañana no sé quién eres... prométeme que no me dejarás ser una herramienta. Prométeme que me matarás antes de dejar que me conviertan en una de sus baterías.-

El encuentro carnal en esa celda de metal fue un lamento. No hubo luz dorada, solo el roce desesperado de la piel contra el frío. Natt hizo el amor con Dag como si estuviera intentando esculpir su propio nombre en los huesos del chico, mientras afuera, los ingenieros de la Resistencia terminaban de calibrar la Lanza.

Habían llegado al santuario, pero el precio del refugio era la última gota de humanidad de Dag. La serpiente ya no estaba en el jardín. Ahora estaba en el corazón de la propia resistencia humana, lista para sacrificar al salvador en el nombre de la supervivencia.

1
💗🌷Lizi🌷💗
No manches amor a primer intentó de asesinato 🤭😶
Skay P.: Así son las cosas.😄
Es como "...me quiso robar el celular, pero nos enamoramos y ahora estoy embarazada".😅🤞
total 1 replies
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play