NovelToon NovelToon
CREI AMAR A MI ESPOSA

CREI AMAR A MI ESPOSA

Status: En proceso
Genre:Sustituto/a / Novia sustituta / Traiciones y engaños
Popularitas:1.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Mel G.

Gabriela y Gonzalo apenas llevan poco de casados, pero su matrimonio se verá amenizado cuando Gabriela decide la tontería de intercambiarse con su hermana gemela, quien no es precisamente buena y que, además, está en prisión. ¿Podrá su matrimonio sobrevivir? ¿Podrá Gonzalo darse cuenta de quién está frente a él?

NovelToon tiene autorización de Mel G. para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

ANTES DEL “SI ACEPTÓ”.

...GABRIELA:...

Los preparativos de la boda se fueron súper rapido y todo era más divertido con Zoe y su intento por conquistar a Brandon.

En especial un día para escoger mi ajuar para la noche de bodas.

Nunca pensé que escoger lencería implicaría sudor frío, risas nerviosas y la posibilidad real de salir del lugar con traumas innecesarios.

—A ver —dijo Zoe, frotándose las manos apenas entramos—. Este es mi terreno.

Brandon levantó una ceja, fascinado por la pared interminable de encajes.

—Jamás pensé que viviría para ver el día en que me invitaran aquí sin un propósito irónico.

—Estás aquí por apoyo moral —le aclaré—. Y porque eres brutalmente honesto.

—Y porque tengo mejor gusto que tú —añadió Zoe sin mirarme—. Perdón, Gaby, pero alguien tenía que decirlo.

Negué despacio.

Arlet caminaba a mi lado, concentrada en un maniquí como si le debiera dinero. Ella pidio acompañarme y Brandon no se copuso, aún las cosas no estaban bien, pero se notaba que ambos se querían mucho.

Zoe tomó el primer conjunto que vio. Era negro, con solo hilos de cuero amarrados entre sí.

—Este —dijo—. Clásico. Elegante. Letal.

Lo miré.

—Eso no es lencería, eso es una amenaza.

Brandon se acercó, lo examinó con atención exagerada.

—Estoy de acuerdo. Esto dice: “felicidades por casarte, ahora huye”.

Zoe se rió y, sin ningún pudor, se le pegó al brazo.

—Ay, Brandon… tú y yo podríamos pasar horas aquí. Tengo mucho que aprender de ti.

—No —respondió él, tranquilo—. Tú tienes mucho que desaprender.

Yo me reí. Arlet no.

Arlet se había quedado un paso atrás, mirando hacia cualquier lado que no fuera Brandon.

—Este también está bonito —dijo Arlet de pronto, tomando uno blanco, delicado, con encaje suave—. Es más… romántico.

La miré con sorpresa.

—¿Romántico? ¿Tú diciendo romántico?

Ella se encogió de hombros.

—Es tu noche de bodas, no un casting. Además se que te queda bien.

Era evidente, mi cuerpo era igual al de ella.

Brandon sonrió, sincero.

—Este es precioso, Gaby. Tiene personalidad sin gritar.

—¿Ves? —dijo Arlet —. Coincidimos.

Y volvió a mirarlo demasiado.

Zoe le modelaba, conjuntos por encima a de la ropa.

—Zoe —le advertí—, deja de tratar de convertirlo.

—Nunca se sabe —respondió ella—. Los retos me motivan.

Brandon soltó una carcajada.

—Cariño, lo único que estás logrando es subirle el ego a un hombre que jamás va a mirarte como tú quieres.

Zoe se llevó una mano al pecho, fingiendo drama.

—Qué cruel. Qué honesto. Qué irresistible.

Arlet cruzó los brazos. Me preguntaba que le pasaba

—¿Ya elegiste, Gaby? —preguntó rápido—. Porque podemos seguir viendo, no hay prisa.

—Creo que sí —dije—. Este blanco… y tal vez uno más sencillo.

Zoe hizo una mueca.

—Aburrido.

—Seguro —intervino Brandon—. Aburrido es subestimar el poder de algo bien elegido.

Arlet lo miró.

Zoe rompió el momento de inmediato.

—Bueno, si no te puedo conquistar, al menos dime que me quieres un poquito.

Brandon le guiñó el ojo.

—Te quiero como quiero a los perros ajenos: con cariño, pero sin llevármelos a casa.

Me reí tan fuerte que casi tiro un sostén.

Arlet apenas sonrió.

La despedida de soltera fue peor.

Mucho peor.

Yo había sido clara. Clarísima. Explícita incluso.

—Zoe, no quiero hombres desnudos.

—Ok —me respondió, demasiado rápido para mi tranquilidad.

Eso debió ser mi primera señal de alarma.

El lugar estaba lleno de luces bajas, música fuerte y un ambiente que gritaba “esto se va a salir de control”. Yo apenas me había acomodado en mi asiento cuando Zoe apareció con una sonrisa que no presagiaba nada bueno.

—Relájate, Gaby —me dijo, alzando su copa—. Confía en mí.

No debía haberlo hecho.

La música cambió de golpe.

El ambiente también.

—Zoe… —murmuré, ya sintiendo el desastre acercarse.

—Técnicamente no están desnudos —me susurró al oído, muy satisfecha consigo misma—. Traen… lo mínimo indispensable.

Cerré los ojos.

Respiré.

Los volví a abrir.

No sabía si reír o esconderme debajo de la mesa.

—Te odio —le dije.

—Lo sé —respondió, encantada.

Lo peor no fue eso.

Lo peor fue Brandon.

Nunca en mi vida había visto a alguien disfrutar tanto un espectáculo que, en teoría, no estaba hecho para él. Aplaudía, comentaba, evaluaba con ojo crítico como si estuviera en una pasarela.

Zoe se inclinó hacia él.

—¿Entonces te gusta o no te gusta?

—Me gusta la energía —dijo Brandon—. Pero más el producto. — Guinó un ojo.

Zoe sonrió

Yo me llevé la mano a la frente.

—Esta es oficialmente la noche más incómoda de mi vida.

—Ay, por favor —se burló Zoe—. Mira a tu primo, está feliz.

Y sí.

Brandon estaba feliz.

Más feliz que Zoe.

Eso ya era decir mucho.

En medio del caos, sentí una presencia más rígida a mi lado. Giré la cabeza y ahí estaba Arlet.

Sonriendo.

Demasiado.

—Qué divertido, ¿no? —dijo, como si aquello fuera lo más normal del mundo.

—Ajá —respondí, sin saber muy bien qué decir.

Ella observaba todo con atención, pero no con entusiasmo. Había algo en su postura… tensa. Como si no terminara de encajar.

—¿Estás bien? —le pregunté en voz baja.

—Perfecto —respondió—. Solo quiero que tengas la mejor despedida posible.

Y lo decía en serio.

Vania apareció a mi lado con una copa en la mano, mirándolo todo con una mezcla peligrosa de curiosidad y diversión.

—Esto… —dijo, inclinándose hacia mí— no es exactamente lo que imaginé cuando escuché “despedida tranquila”.

—Porque no lo es —respondí, sin apartar la vista del desastre frente a mí—. Advertí. Avisé. Supliqué.

—Y aun así —añadió ella— aquí estamos.

Zoe, por supuesto, era el centro del caos. Reía sin pudor, completamente desinhibida, mientras uno de los bailarines hacía su rutina frente a ella. En algún punto —que preferí no analizar demasiado—, Zoe apoyó la mano en su torso con total naturalidad.

—No… no… no… —murmuré.

—¿Eso es lo que creo que es? —preguntó Vania, con los ojos muy abiertos.

—Sí.

—¿Está tocándolo?

—También sí.

—¿Y tú qué haces?

Saqué el teléfono.

—Pidiendo auxilio.

Le tomé una foto rápida a Zoe, justo en el momento en que ella volteó a la cámara y sonrió, descarada, como si estuviera posando para una portada.

Abrí el chat de Gonzalo y la envié.

“Ayuda”

La respuesta no tardó ni un minuto.

“Diviértete, mi amor”

Parpadeé.

Volví a leer.

Otra vez.

—No —susurré—. ¿Cómo que “diviértete”?

Vania se inclinó para ver la pantalla.

—Ay, qué hombre tan seguro —comentó—. Me cae bien.

—A mí también —intervino Brandon desde el otro lado de la mesa, levantando su copa—. Madurez emocional, cero celos… diez de diez.

—TÚ NO CUENTAS —le dije—. Esto para ti es entretenimiento puro.

—Exacto —sonrió—. Y de calidad.

Arlet estaba sentada un poco más atrás, observando la escena con una sonrisa controlada. No parecía incómoda… pero tampoco del todo relajada.

—¿Te estás divirtiendo? —le pregunté, acercándome.

—Claro —respondió.

Zoe volvió a gritar algo inentendible, levantando los brazos como si hubiera ganado un premio.

—¡Gaby! —gritó— ¡Esto es arte!

—¡Eso no es arte, es una demanda laboral! —le respondí.

Brandon casi se atragantó de la risa.

Vania chocó su copa con la mía.

—Relájate —me dijo—. Algún día te reirás de esto.

Miré otra vez el mensaje de Gonzalo.

Diviértete, mi amor.

Suspiré.

—Definitivamente —murmuré— me voy a casar con el hombre correcto.

Pero mientras Zoe gritaba, Brandon aplaudía y yo rogaba que la noche terminara pronto, Arlet permanecía ahí.

Al final, cuando el show terminó y la música bajó un poco, levanté mi copa.

—Prometo que mi boda será más tranquila que esto.

—Mentira —dijo Zoe—. Yo estaré ahí.

—Entonces me retracto —respondí.

Brandon chocó su copa con la mía.

—Tranquila, prima. Nada supera esta noche.

...****************...

Gonzalo estaba sentado en la orilla de la cama cuando terminé de contarle todo.

Todo.

Desde la música, hasta Zoe, el bailarín, Brandon aplaudiendo como si estuviera en primera fila de Broadway… y, por supuesto, el mensaje.

—¿Y entonces? —preguntó, apoyando los codos en las rodillas—. ¿Sobreviviste?

—Apenas —respondí—. Creo que aún tengo daño emocional.

Él sonrió, conteniéndose.

—Te mandé “diviértete”, ¿no?

Lo miré.

—No sabes lo traicionada que me sentí cuando leí eso.

—¿Por qué? —preguntó, genuinamente curioso.

—Porque yo te estaba pidiendo auxilio moral. Esperaba algo como “sal de ahí”, “escapa”, “denuncia a tus amigas”… no “diviértete”.

Se rió al fin, esa risa tranquila que siempre lograba bajarme las defensas.

—Confío en ti —dijo—. Y además… sabía que estabas rodeada de gente que te quiere. Aunque algunos tengan un concepto muy… libre de la diversión.

—Zoe —aclaré.

—Zoe —confirmó.

Me acerqué y me senté a su lado.

—No hice nada indebido —dije, más suave—. Solo… observé demasiado.

—Eso me tranquiliza —respondió, rodeándome con un brazo—. Aunque admito que me dio curiosidad la foto.

—¡Oye! —le di un leve empujón—. Esa foto era evidencia, no invitación.

—Claro, claro —sonrió—. Evidencia del caos.

Apoyé la cabeza en su hombro.

—Lo único bueno de todo eso —admití— fue pensar que ya pasó. Que lo siguiente es casarnos… y que después de eso, nadie vuelve a organizarme una despedida.

—Prometo protegerte —dijo—. De Zoe, de Brandon y de cualquier otro plan dudoso.

Cerré los ojos, respiré hondo y lo abracé.

—Qué bueno que ya estás aquí… te extrañé muchísimo.

—Yo también.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play