Emma tenía 23 años y cursaba su último año de la universidad cuando aquel doctor le dio la noticia de que estaba embarazada.
Separada de Nicolás el padre de su hijo decide cambiar sus planes y quedarse en Seattle para criar a su hijo junto a su familia y amigas.
Cuando el pequeño Oliver nació su vida cambio por completo, luego de miles de sitas a la dirección del colegio y muchas sesiones con psicólogos, terminaron por informarle que su pequeño hijo, era un niño prodigo con un coeficiente intelectual de 180.
Ahora criaba un pequeño genio, lo que ella no sabía era que su pequeño ángel sería el encargado de encontrar al amor de su vida.
NovelToon tiene autorización de M.Solange para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
XIX
Mi cabeza da vueltas, estoy mareada y siento que me falta el aire, anoche no pude pegar un ojo, lo único que hice fue llorar por horas. Ver a mi hijo pidiéndole a Theo que por favor nos ayude, fue la último que necesitaba para que mi muro se viniera abajo y al final solo quedo esto, una Emma llena de miedo e inseguridades que va camino al juzgado en donde puede perder a su hijo.
Observo a Oliver por el espejo retrovisor viendo el paisaje, un sombras de ojeras se encuentran debajo de sus ojos, desde que hablamos ayer se ha retraído con todos y hoy no tiene ese brillo especial que lo caracteriza, solo hay tristeza y eso me produce desosiego. Si hay algo que no puedo tolerar es ver a mi hijo sufriendo, creo que a ninguna madre le gusta ver sufrir a sus hijos, pero que seamos los padres causa de ese sufrimiento solo puede hacerlo peor porque por más que Theo me diga que no tengo la culpa de nada de esto, yo no puedo evitar sentirme responsable.
Soy yo la que no planteo una cuota alimentaria, ni tenencia de Oliver, fui yo, la que por no querer confrontar y que siguiéramos con ese buen trato arreglo todo de palabra y listo. Jamás puse un pero cuando Nicolas venia y decidía quedarse en la casa con nosotros en algunas ocasiones, pues creía que eso le haría bien a mi hijo y podrían formar lazos. Pero como siempre me equivoque y termine con Nicolas metido en mi cama en la mitad de la noche, esperando recordar viejos tiempos y yo diciéndole que no se podía quedar más en esa casa.
Vuelvo a observar la calle, estamos solo a dos cuadras de nuestro destino, Theo conduce mientras toca mi mano en algunas ocasiones. No sé qué haría sin él, desde que empezó todo esto no ha hecho más que apoyarnos y consolarnos, ayer a pesar de estar cansado, dedico toda su tarde a mimarnos, hablo con Oliver y lo abrazo por largo tiempo, me ayudo a cocinar y luego me escucho hasta entrada la madrugada mientras lloraba.
- Hemos llegado – ambos miramos a Oliver que está por llorar.
- No quiero verlo – lo mira a Theo con ojos de pura suplica y lágrimas en las mejillas – Por favor no dejes que se me acerque.
- Hare lo que pueda campeón – lo toma por los hombros una vez que bajamos – Pero si se lo prohíbo dirán que tienen razón y no queremos eso.
- Bueno… - su rostro es de desilusión pura.
Caminamos juntos, ninguno de los tres decimos nada solo comenzamos a subir los escalones uno por uno a un paso tan lento que deja en evidencia que ninguno quiere estar aquí. Levanto la vista y veo a James con una chica a su lado, por el gran parecido entre ellos sé que es la hermana. Al igual que James su piel es oliva, sus labios son carnosos y su nariz perfilada, una hilera de pestañas dejan ver unos preciosos ojos marrones.
- Buenos días, soy Tracy
- Hola Tracy, soy Emma y él Oliver – mi hijo le sonríe.
- Oliver necesito que vengas conmigo – la miro – Él debe esperar en una sala aparte sin los padre y sin presenciar nada, de esa forma se aseguran que no modifique su declaración – asiento.
- Cariño – acaricio su cabeza – Tienes que ir con ella por un rato y luego te… - levanta la mano.
- Entendí ma, tranquila, voy a estar bien, no es como si fuera a desaparecer dentro de un juzgado – pongo los ojos en blanco.
- Ya entendí, estoy siendo pesada – asiente – Bueno entonces ve, nos vemos luego.
- Okey, chau ma – me da un beso – Pa – abraza a Theo y se marcha con Tracy.
- ¿Pa? – James nos mira
- Él decidió decirle así y ninguno dijimos nada – trato de explicarle.
- Creo que es lindo
Nos regala una sonrisa sincera de esas que pocas veces he visto en él, no es porque no sonría nunca, a decir verdad, James es un tipo agradable y super respetuoso, pero en horarios de trabajo es super serio. Sus ojos se posan en los míos y me hace señas para que entremos. Nunca he venido a un juzgado, al menos no siendo citada y creo que tampoco sin serlo. Por los pasillos varias personas con traje caminan en distintas direcciones, James entra por la puerta de la derecha donde visualizo a Tracy.
Abro los ojos impresionada por la velocidad con la que hizo todo, recorremos el pasillo que se encuentra entremedio de una serie de bancos, donde supongo va el público, Theo me da un beso y se queda en uno de ellos detrás de la baranda, sigo observando todo y mi mirada se cruza con la de Nicolas que me sonríe socarronamente desde el otro lado, una mujer de lentes se encuentra frente a una máquina en otro sector del lugar, dos oficiales detrás del escritorio del juez y un grupo de personas en el otro extremo que según James hacen de jurado, ya que tengo una demanda penal en contra mío.
Nos quedamos sentados mientras me explican lo que harán, ambos creen que lo mejor es que suba de una sola vez y cuente todo, para ellos Tracy hará preguntas muy puntuales que no podrán ser objetadas, solo tengo que estar tranquila y decir la verdad, lo demás lo harán ellos. Asiento con la cabeza con cada indicación que me dan, si antes pensaba que James era un genio en esto de la abogacía, ahora creo que su hermana es diez veces más genio que él, se ha planteado todas las objeciones a las que pueden alegar y cada cosa que pueden usar en mi contra.
- Todos de pie para recibir al juez – uno de los oficiales habla y todos nos paramos.
- Buenos días – saluda cuando esta en su asiento y el silencio reina en el lugar – Señorita Emma Wood esta usted acusada de violencia, maltrato a un menor, secuestro de un menor, usurpación de vivienda y amenazas ¿Cómo se declara? – James me indica que hable,
- Inocente, señoría.
El hombre se acomoda sus lentes y me observa, su bata negra apenas deja ver sus manos, cuello y rostro. Su pelo es blanco al igual que su piel, sus ojos una mezcla de marrón y miel.
- Pueden sentarse – ve los papeles – Quiero dejarles en claro que este juzgado no se tolera a los padre que usan a sus hijos para pelear, asique no tendré reparos en mi veredicto en caso de que alguno de ustedes este haciendo eso. Es por eso que les concedo este momento para hacer las cosas bien, de lo contrario deberán hacerse cargo de las consecuencia – ninguno de los dos hablamos – Abogado defensor comience.
- La defensa llama a la señorita Wood – me levanto de mi asiento y me dirijo al banco.
- Levante la mano derecha y ponga la izquierda en la izquierda aquí – hago lo que me pide – Jura decir toda la verdad y nada más que la verdad.
- Lo juro – respondo automáticamente y la hermana de James se acerca.
- Señorita Wood, quiere comentarnos como es su relación con el señor Fournier.
- Hasta hace una semana era muy buena
- ¿Por qué hasta hace una semana?
- Bueno el llego a mí trabajo enojado porque Oliver, nuestro hijo, no quería hablar con él, pero también estaba molesto porque había subido fotos con Theo Hamilton mi pareja actual y a él no le gusto.
- ¿Paso algo cuando estuvo en su trabajo?
- Discutimos, me trato de puta… le di una cachetada, él me agarro del brazo fuerte y golpeo en la cara. – siento la mirada furiosa de Nicolas sobre mí.
- ¿Le había pegado antes?
- Objeción su señoría, la... – el juez la interrumpe.
- No ha lugar – me mira – Responda señorita Wood.
- Jamás, la verdad fue toda una sorpresa para mí.
- Señoría adjuntamos pruebas de la denuncia hecha por la señorita Wood y las fotos de los golpes – levanta y la muestra a todo el mundo.
Mis ojos van a la cara de Nicolas, siempre fue un chico apuesto y puedo asegurar que todavía lo es, pero ahora en su rostro solo veo algo desagradable a la vista.
- ¿De quién es la casa donde vive? – Tracy me saca de mis pensamientos y la miro.
- De mi hijo, aunque está a nombre mío hasta sus 18 años. Los padres de Nicolas lo decidieron así cuando me quede embarazada.
- Ósea que se la dieron… - Tracy me mira
- Objeción su señoría.
- Objeción denegada.
- Señorita Wood – vuelve a mirarme.
- Se la dieron a mí hijo, no ha mí. Yo solo soy la titular momentánea.
- ¿Quién se hace cargo de los gastos de Oliver?
- Yo y ahora también Theo… Me hago cargo de los pagos de la escuela, seguro médico, comida, útiles y los gastos de la casa.
- Él señor Fournier ¿no le pasa plata?
- Objeción.
- No ha lugar – vuelve a repetir el juez y sigo contestando
- Me pasa 25 mil dólares anuales.
- Señoría le entrego la prueba B donde están todos los movimiento bancarios de mi clienta y los depósitos que recibe desde la cuenta del señor Fournier – deja el papel que imprimí del banco. – No tengo más preguntas.
- Abogado demandante ¿quiere preguntar algo?
- Si su señoría – la mujer de cabello negro se levanta de su asiento. – Señorita Wood, ¿admite usted que golpeo a mi cliente?
- Sí, le di una cachetada.
- ¿Antes también era así de violenta?
- Objeción su señoría – habla Tracy.
- No ha lugar – el juez me mira.
- Nunca, ni siquiera cuando se metió en mi cama en el medio de la noche después de dejarlo quedarse en casa para pasar más tiempo con Oliver – lo murmullos de la sala llaman mi atención.
- ¿Quién es Theo Hamilton? – desvía la conversación
- Mi actual pareja y mi jefe – observo a Theo pidiendo perdón
- ¿Él también golpeo a mi cliente?
- Cuando lo vio pegarme me defendió.
- Ósea que se relaciona con personas violentas al igual que usted – me mordí la lengua mientras contenía las lágrimas.
- Objeción su señoría.
- Ha lugar – mira la abogada - ¿Alguna pregunta más?
- No más hay preguntas.
- Puede levantarse señorita – asiento – Abogada puede llamar a su próximo testigo.