Ece
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capitulo 20
Después de terminar la primera clase, nos encontramos sentadas en la cafetería almorzando.
—¿Quién más cree que la profesora Mary es una migraña en una fiesta? Pregunta Adriana sin dejar de dedicarle una mirada asesina a la susodicha profesora.
Bianca alza la mano, acompañada de todas las demás, menos yo. Muerdo mi manzana.
—Es demasiado metiche, critica Megan.
—Demasiado grosera agrega Evelyn. Desvío la mirada.
La profesora Mary realmente es un poco...intensa por así decirlo, pero no lo demasiado para decir que es como un migraña.
—Ella es imposible, se queja Adriana de nuevo, tomando una cucharada de su yogurt.
Llega Nelly y se para a mi lado
— ¿Y tú qué haces aquí? Pregunta Adriana con un tono de desagrado.
—Yo la invité Nelly es mi nueva amiga y quiero que almorcemos juntas, respondo de inmediato.
— ¿desde cuándo trabajas de niñera?, responde Adriana riendo.
— basta Adriana, responde Evelyn.
— siéntate, le dice Bianca.
— Gracias, responde Nelly tomando asiento.
— ¿Vienes al cine con nosotras?, pregunto a Nelly.
— Solamente me dan permiso si llevo a mi hermano mayor.
— lo que faltaba, una niña y su niñera, ¿que no tienes 12 años?, dice Adriana riendo.
— No es mi niñera, es mi hermano, me cuida y me gusta pasar tiempo con él, respondió Nelly con una voz tímida.
— ¿Quién es tu hermano? Pregunto.
— Iker, responde ella.
— ¡Qué! ¿Iker es tu hermano? Pregunto.
— sí, el único que tengo, responde con una sonrisa.
— ¿Quién es Iker?, pregunta Bianca, levantando una de sus cejas.
Miro a mi alrededor y todas las chicas estaban viéndome intigradas.
No respondo.
Continuo disfrutando mi ensalada de frutas cuando cierta persona aparece para interrumpir mi almuerzo en paz.
—Hola, saluda Lian, tomando asiento a mi lado. Termino de tragar la comida que recién masticaba para no escupirla.
— Hola, responde al saludo Bianca con un beso en la mejilla. Luego le siguen las demás, menos Nelly y yo.
Solo lo ignoro y, aunque estoy perdidamente enamorada y obsesionada con él he decidido poner una breve distancia, no puedo negar que aún me sigue poniendo nerviosa.
Respiro y tomo un trago de mi soda sobre la mesa, la boca se me ha secado en tan solo segundos.
— ¿Puedo?, dice Lian señalando las fresas que está en mi lonch, preguntando si las puede comer.
Lo miro de reojo y asiento. Me levanto de la mesa con intensión de irme pero Lian coloca una mano alrededor de mi cintura, desestabilizando mis sentidos por completo.
—¿A dónde vas?, pregunta mirándome fijamente. Le devuelvo la mirada, el brillo de la diversión característico en sus ojos.
— Voy a tomar caminar un poco, respondo zafándome de su agarre con facilidad.
— Te acompaño,se ofrece levantándose de la mesa con intenciones de ir conmigo.
Niego rotundamente.
—Puedo ir sola, no te preocupes.
—Bien, pero de igual forma quiero ir afuera para fumar, podemos ir juntos,expone, sonriendo con diversión, sabiendo que ha ganado.
Suspiro y asiento, me despido de las chicas y comenzamos a caminar hacia afuera, específicamente al campus.
El silencio es un gran amigo en este momento, no me gusta estar a solas con Lian, (la verdad creo que de eso me quiero convencer) y menos si habla. Solo empeora las cosas dentro de mí.
Justo como si leyera mi mente, comienza a hablar.
—¿Cómo están tus amigos los imbéciles?, esas últimas palabras la suelta con rabia.
De inmediato sé que se trata de Kimball pues con él fue con quién más baile, reí y me divertí.
Kimball,Andy y Logan.
Tienen un nombre, y están muy bien gracias por preguntar digo mientras sonrío de una forma burlona.
— ¿A quién le importa?, responde con un claro tono de disgusto.
—¿y tú Lian? ¿Cómo sigue tu nariz rota?
Mis palabras le dan justo donde quería. Sé que preguntó por él porque en el antro preferí a Kimball y sus amigos en vez de salir corriendo como siempre tras él, creo que no se lo esperó, de hecho ni siquiera yo me lo esperaba.
—Todavía me la debe, dice sonriendo con maldad. Niego con la cabeza, siempre tan vengativo.
Tú empezaste.
—Él empezó,asegura mirando al frente, pareciendo distraído.
Frunzo el ceño. No entiendo.
— Explícate, digo
— Él comenzó, repite con simpleza. Lo miro sin aún entender nada.
—¿Por qué? No tiene sentido, tu llegaste a insultarlos sin razón.
—Se metió con algo que no era suyo, responde él.
— ¿Disculpa?, digo mientras me cruzo en su camino para detenerlo.
—Eso hizo, se metió con algo que es mío, responde él mirando directo a los ojos.
¿Y se puede saber qué es?, alzo una ceja con curiosidad. No dirá que soy suya ¿o si?
—Tú. Y él tiene que entender que tú eres mía, dice para luego tomar mi cara y acercarla a la de él.
Quizá mi cara de estupefacción lo diga todo.
—¿Querías un beso? Pues tenlo.
Mis ojos se abren de par en par y no puedo disimular mi asombro. No me doy cuenta de si hay alguien cerca, solo me doy cuenta de cuando su labios se estrellan con los míos, haciendo crecer en mí una sensación de confusión y emoción que no soy capaz de explicar.
Mis labios se quedan estáticos y aunque quiero devolverle el beso no soy capaz. Me separo anonada sin mirarlo.
Me doy vuelta y empiezo a caminar por el mismo camino por el que llegamos aquí, de regreso al instituto. Estoy confundida y consternada, necesito pensar y cerca de él no puedo.
Necesito alejarme y procesar lo que ha pasado.
Me besó. Y no es un sueño, lo hizo.
Toco con la yema de mis dedos el lugar donde hace unos segundos se encontraban sus labios.
Sonrío, no puedo creerlo, lo hizo. Me besó, pero no le correspondí ¿eso es bueno o malo? No lo sé, lo debo consultar con mi almohada, por ahora solo quiero irme a casa.
Luego de terminar todas las clases, me encuentro saliendo al lado de mi abuelo fuera del instituto. Agradezco a Dios y a la virgen porque Lian no se cruzó en mi camino.
Ahora me encuentro preocupada por lo del beso. Es bastante complicado cuando tu crush te dice que no quiere nada contigo pero luego te besa y te dice que eres suya. Tengo el leve presentimiento de que quizá es bipolar.
Subo al auto de mi abuelo sentándome en el asiento del copiloto.
— Hola, mi bebé hermosa.
— Hola abuelo, gracias por venir, respondo dándole un beso como de costumbre.
Él se encuentra concentrado en su teléfono es la primera vez que lo hace, pero por lo que pasó hoy eso no lo molesto, solo me encargo de acomodarme sobre mi asiento. Después de que termina de enviar un texto se pone en marcha.
El camino es silencioso, no me molesta... Me preocupa pues recuerdo que la última vez que lo ví así fueron los días en no sabía cómo decirme que mis papás no volverían por mi, nunca.
— ¿Qué tal el trabajo abuelo?, pregunto antes de que el muro de hielo que empezaba a formarse entre nosotros se endureciera.
Sonríe y me mira de reojo.
Carraspeo.
— ¿Te pasa algo abuelo? estás muy callado y eso es raro.
— Todo está bien tesoro, no te preocupes.
Se detuvo, bajó y luego volvió con un helado de vainilla para mí.
Y de nuevo, el frío y helado silencio...
Decidí no preguntar ni decir nada más.
Estoy repasando las palabras de Lian en mi mente:
—¿Amor y chicos como yo? Eso no existe.
—Tú. Y él tiene que entender que tú eres mía.
Sus palabras son tan contradictorias qué intentar hacer que cobren sentido me hace doler la cabeza. Además, tampoco dejo de pensar en el supuesto novio que tengo.
Por un segundo me fijo en si el papel sigue en mi bolsillo. Sí, aún está ahí.
Ese es otro tema, no sé si lo llamaré. ¿Debería? Él parecía interesado, pero creo que no estaría bien llamarlo, solo pienso en Lian y en su muy inesperado beso, aunque también pienso en los lindos ojos de Iker pidiéndome que lo llamara.
Todo en la adolescencia es jodidamente complicado.
Suspiro, mirando por la ventana.
En un par de minutos llegamos a casa. Detiene el auto pero no lo apaga. Le sonrío mientras desabrocho mi cinturón.
Gracias, abuelo.
— Siempre será un placer, hijita.
No vienes
— No hija, debo hacer algo primero
— ¿En el trabajo abuelo?, no te esfuerces tanto recuerda que tienes la ventaja de ser tu propio jefe ja, ja, ja.
— No Ece, es otra cosa, pero ya debo irme. Le das un beso de mi parte a Rose.
Ok abuelo, cuídate mucho te amo.