NovelToon NovelToon
Dolores Del Pasado

Dolores Del Pasado

Status: Terminada
Genre:Malentendidos / Casos sin resolver / Traiciones y engaños / Completas
Popularitas:1.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Leandro Martin Diaz

Es verdad lo que dicen.No sabes lo que tienes asta que lo pierdes y así empieza esta historia

NovelToon tiene autorización de Leandro Martin Diaz para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 20: Una vida que seguía,pero vacia

Con el paso de las semanas, todo alrededor de Leonardo empezó a recuperar una forma que, desde afuera, podía parecer normal. Las rutinas volvieron a instalarse, los días comenzaron a diferenciarse otra vez entre sí, y las personas a su alrededor retomaron sus vidas con esa capacidad que tiene el mundo de seguir avanzando, incluso cuando algo importante se rompe.

Él también siguió.

O al menos eso parecía.

Se levantaba, hacía lo que tenía que hacer, respondía cuando le hablaban, cumplía con lo básico. No había grandes cambios visibles, no había un quiebre evidente en su comportamiento que hiciera que alguien se detuviera a preguntarse qué estaba pasando realmente. Si alguien lo miraba desde afuera, podía pensar que estaba atravesando un momento difícil, sí, pero que poco a poco lo iba superando.

Pero no era así.

Lo que pasaba en su interior no tenía nada que ver con esa idea de avance.

No había mejora.

Había adaptación.

Y no era lo mismo.

Porque no se estaba sintiendo mejor, simplemente se estaba acostumbrando a sentirse mal.

Ese fue el cambio más sutil y más peligroso.

Dejó de sorprenderle el peso en el pecho.

Dejó de cuestionar ese cansancio constante que no venía de hacer cosas, sino de pensar demasiado.

Dejó de esperar que el ruido se fuera.

Ahora estaba ahí, como parte del fondo de todo.

Una presencia constante.

Aprendió a convivir con eso de la misma forma en que uno se acostumbra a un sonido molesto que nunca desaparece del todo: al principio irrita, después incomoda, y finalmente se vuelve parte del entorno, aunque nunca deje de estar.

Una tarde, mientras estaba en su casa sin hacer nada en particular, se dio cuenta de algo que lo inquietó más de lo que esperaba. Estaba mirando el celular, pasando de una cosa a otra sin prestar atención real, cuando se detuvo de golpe.

No porque hubiera visto algo importante.

Sino porque sintió que ya había estado ahí antes.

Muchas veces.

La misma postura.

La misma distracción.

La misma forma de dejar pasar el tiempo.

Y de repente, la conexión fue inevitable.

Así había sido antes también.

Así había dejado pasar los días cuando todavía podía hacer algo distinto.

El mismo patrón.

La misma forma de elegir lo fácil.

Apoyó el celular a un lado lentamente, como si de repente ese objeto representara algo más de lo que era. Se quedó mirando hacia adelante, sin enfocarse en nada concreto, pero con esa sensación creciendo en el pecho.

No era solo un hábito.

Era una forma de vivir.

Y no había cambiado.

Eso fue lo que más le pesó en ese momento.

Porque hasta ahora, en algún lugar, había sentido que todo esto le había servido para algo, que al menos había aprendido, que algo dentro de él se había modificado.

Pero al verse ahí, repitiendo exactamente lo mismo, entendió que no era tan simple.

Que darse cuenta no era suficiente.

Que sentir culpa no cambiaba automáticamente lo que uno hacía.

Esa idea lo dejó quieto varios minutos.

No había enojo en lo que sentía.

Había algo más cercano a la frustración.

A la decepción.

Pero no hacia el pasado.

Hacia el presente.

Se levantó de la cama y empezó a caminar por la habitación sin rumbo claro, como si el movimiento pudiera ayudarlo a ordenar algo. Pero no lo hizo. Porque lo que tenía enfrente no era algo que pudiera resolverse con una decisión rápida o con una intención momentánea.

Era algo más profundo.

Más arraigado.

Esa noche, mientras cenaba con su madre, ella le habló de cosas simples, cotidianas, intentando mantener cierta normalidad. Leonardo respondía, asentía, hacía el esfuerzo de estar presente. Y en un momento, sin darse cuenta, la miró de una forma distinta.

No por lo que estaba diciendo.

Sino por lo que representaba.

Pensó en ella y en cómo, a pesar de todo, había estado, había hecho lo necesario, había actuado cuando hacía falta. No de forma perfecta, no sin dolor, pero había estado.

Y esa comparación apareció sola.

Sin que la buscara.

Sin que pudiera evitarla.

Y en esa comparación, él quedaba en un lugar incómodo.

Más chico.

Más ausente.

Bajó la mirada hacia el plato y siguió comiendo en silencio.

No dijo nada.

No hacía falta.

El resto de la noche pasó sin nada especial, pero con esa sensación instalada. Cuando se fue a su habitación, no prendió la luz de inmediato. Se quedó en la oscuridad unos segundos, como si necesitara ese espacio para no tener que actuar, para no tener que responder a nada.

Se sentó en la cama y apoyó la espalda contra la pared, mirando hacia la nada.

Y ahí apareció otra vez.

La pregunta.

Pero esta vez fue distinta.

No fue “¿por qué no hice nada?”

Fue otra.

Más directa.

Más difícil.

“¿Voy a seguir siendo así?”

La pregunta no tenía una respuesta inmediata.

Y eso fue lo que la hizo más pesada.

Porque ya no se trataba del pasado.

Se trataba de lo que venía.

Y por primera vez, Leonardo sintió miedo no solo por lo que había perdido, sino por lo que podía seguir perdiendo si no cambiaba algo.

Pero incluso con ese miedo…

No hizo nada esa noche.

Se quedó ahí.

Pensando.

Sintiendo.

Entendiendo.

Pero sin actuar.

Y esa contradicción, esa distancia entre lo que sabía y lo que hacía, empezó a convertirse en otra parte más de ese vacío que lo acompañaba.

Porque la vida seguía.

Eso era innegable.

Los días pasaban.

Las cosas ocurrían.

Pero para él, todo eso se sentía hueco.

Sin dirección.

Sin peso real.

Como si estuviera avanzando en algo que no terminaba de tener sentido.

Y en medio de esa rutina que parecía normal desde afuera, Leonardo empezó a darse cuenta de algo que no había querido aceptar hasta ese momento:

No solo había perdido a su abuela.

También estaba perdiendo la forma de sentirse conectado con su propia vida.

Y eso… recién estaba empezando.

1
Martin
Hola,no abandonaré la otra ya hay capítulos programados asta el 15 del otro mes y se subirán cada 5 días ahora el 20 estrena uno y así
Marialeonor Roqueocampo
aquí estoy esperando otra historia fascinante, espero no abandones la otra 🫶🤭
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play